Koïchiro Matsuura

El nuevo director general de la UNESCO asumió una función difícil. De él se esperan amplias reformas en el ámbito interno. No obstante, mucho mayores son las expectativas respecto de su organización como entidad guía en lo espiritual, científico y moral, sin duda también por parte de todos aquellos que asignan un gran significado a la educación de adultos y a la Educación para Todos. Hubo críticas acerca del rol insatisfactorio de la UNESCO en el proceso posterior a Jomtien, pero también promesas de una pronta mejoría, de modo que en Dakar se le asignó nuevamente la tarea de la coordinación general. Nosotros lo apoyaremos para que pueda cumplir con las expectativas.

Discurso pronunciado

Sr. Secretario General,
Sr. Presidente, Sres. Ministros,
Sres. Delegados,
Damas y Caballeros:

Permítanme empezar expresando mi profundo agradecimiento a las autoridades senegalesas, y de manera particular al Presidente Abdoulaye Wade, por los destacados esfuerzos que vienen realizando en apoyo a esta conferencia. Yo sumo mis felicitaciones a las que ya le han sido presentadas por su impresionante elección, que viene a volcar una nueva página no sólo en la historia de Senegal, con un cambio de poder político en condiciones particularmente ejemplares, sino también en la marcha hacia la democracia del continente africano en su conjunto.

Me siento particularmente emocionado al encontrarme aquí con ustedes hoy día en mi calidad de Director General recién elegido. Desde el primer día de mi elección a la cabeza de la UNESCO, he dado la clara y plena seguridad de que la Educación para Todos será la principal prioridad de esta Organización, su más urgente pero también su más noble desafío. Intentaré enfrentar esta lucha con toda la resolución y toda la fuerza intelectual y moral que pueda reunir, con la ayuda de todos los miembros de la UNESCO.

El compromiso asumido en Jomtien hace diez años aseguraba que la educación sería una realidad para todos en el año 2000. ¿Por qué hacer semejante compromiso? Primero y sobre todo porque la educación es un derecho fundamental que se halla comprendido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una condición sine qua non para el desarrollo del individuo; privados de la educación básica, los individuos ni siquiera serán conscientes de que esa educación, a la cual no se les ha dado acceso, era un derecho que ellos podrían haber exigido. En segundo lugar porque la educación ayuda a mejorar la seguridad, la salud, la prosperidad y el equilibrio ecológico en el mundo, precisamente en la medida en que estimula el progreso social, económico y cultural, la tolerancia y la cooperación internacional. Ella constituye el fundamento esencial para la construcción de una paz y un desarrollo sostenibles. Todos ustedes están completamente convencidos de esto, y es por eso que estamos todos aquí reunidos.

He escuchado cuidadosamente la vibrante llamada que ha hecho el Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Koffi Annan, en favor de la atención prioritaria que se le debe prestar a la educación de las niñas y de las mujeres. Él sabe que yo comparto sus opiniones en esta materia. Puede contar con que la UNESCO estará entre sus más leales compañeros en esta lucha.

Mientras en algunos países se ha podido avanzar y se ha eliminado algunos obstáculos en la década pasada, son muchísimos los países que no han logrado alcanzar los ambiciosos objetivos planteados en Jomtien. Evidentemente se tiene que reconocer que todavía estamos muy lejos de la Educación Básica para Todos, que para cientos de millones de niños, niñas, mujeres y varones aquélla todavía no pasa de ser un sueño distante.

Damas y caballeros:

En la sesión inaugural de hoy he notado con satisfacción el esfuerzo altamente impresionante que han realizado todos los países por hacer un análisis objetivo de sus logros y fracasos en el campo de la educación desde 1990. Hemos escuchado cuáles son los objetivos y las prioridades educativas que cada importante región del mundo intenta plantearse a sí misma para los años que vienen, y hemos escuchado la voz colectiva de las organizaciones no gubernamentales, que son socios activos y comprometidos en la Evaluación 2000 de Educación para Todos, y que con toda justificación reclaman el derecho de participar en el diseño de las estrategias educativas que van a salir como resultado de esta conferencia.

Considero que este exhaustivo e intenso proceso de inventario, de hacer un examen objetivo y lúcido de la que se conoce como «década de Jomtien», con todas las lecciones que se puede aprender de ella y las prioridades que pueden desprenderse de dicho análisis, constituye en sí mismo un logro significativo. Este esfuerzo ha sido realizado de manera ejemplar desde el nivel de bases hacia arriba, incorporando a todos los actores relevantes en todos los niveles y en cada país. Ha incluido también una detallada autoevaluación de las inversiones realizadas por los donantes en esta área. Las decisiones colectivas que tomemos aquí en esta conferencia quedarán por tanto edificadas sobre cimientos firmes.

La visión amplia de la Educación para Todos que se proclamó en Jomtien hace diez años no ha perdido nada de su sabiduría ni de su relevancia. Lo que, sin embargo, no pudimos prever fueron los acontecimientos a veces trágicos de la década, los cuales afectaron a todas las sociedades y consecuentemente a sus sistemas educativos. Me refiero a la proliferación de conflictos étnicos, a la pandemia del HIV/SIDA, al proceso de globalización o a la brecha entre ricos y pobres, que no deja de crecer.

A pesar de todo algunos países han hecho progresos dignos de mención, gracias a una inquebrantable voluntad política. A ellos en esta ocasión quiero rendirles tributo y felicitarlos. Ellos están demostrando que el éxito de la Educación para Todos depende en primerísimo lugar del compromiso político.

Pero sigue vigente el hecho de que nos hemos desviado de los objetivos originales al menos en seis aspectos:

  1. La preocupación principal en el campo de la educación ha sido la escolaridad formal, lo que entraña el descuido de las vías no formales de aprendizaje.
  2. Muchos países han sido lentos en la redefinición de sus necesidades educativas, en particular en lo que se refiere a los contenidos educativos como reflejo de la diversidad cultural y como correlato de las necesidades específicas de cada sociedad.
  3. La falta de equidad al interior de los sistemas educativos ha ido creciendo, con el resultado de que difícilmente se ha tenido en cuenta a los más pobres entre los pobres, los grupos minoritarios y las personas con especiales necesidades de aprendizaje, cuando no se los ha llegado incluso a excluir de la corriente principal de la educación.
  4. La educación de la primera infancia ha mostrado escaso desarrollo y todavía sigue favoreciendo a los sectores más pudientes de la población urbana, en lugar de favorecer a aquéllos para quienes un pronto comienzo educativo en la vida sería más beneficioso.
  5. La «divisoria digital» ha acabado de marginar a los sectores sociales más pobres, poniendo en peligro sus oportunidades de tener las nuevas tecnologías de información y comunicación al servicio de sus necesidades específicas.
  6. Y finalmente, la educación básica ha padecido un déficit crónico de financiación, tanto en la mayor parte de los países mismos (como promedio menos del 2 % del producto nacional bruto) como por parte de la comunidad de donantes (otra vez menos del 2 % de la ayuda para el desarrollo); no se ha racionalizado ni clarificado suficientemente la distribución de recursos y responsabilidades entre el estado central, el gobierno local, los padres de familia y la sociedad civil en su conjunto.

Al menos en estos seis aspectos nos hemos desviado de los objetivos propuestos. Por lo tanto tenemos que fijar de nuevo la finalidad, la naturaleza y la urgencia de nuestras actividades conjuntas, de manera que se pueda alcanzar los objetivos de Jomtien.

Damas y caballeros:

Ustedes estarán de acuerdo en que no se puede considerar este Foro Mundial de Educación, con la participación sin precedentes de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, especialistas en educación, la cooperación para el desarrollo tanto bilaterial como multilateral, y los medios de comunicación, como si fuera simplemente «una conferencia importante más». Por el contrario, está llamado a cerrar un capítulo de la historia de la alfabetización universal, y abrir otro.

No me cabe duda de que aquí en Dakar nos las vamos a arreglar para adoptar un marco de acción que represente el compromiso claro e irreversible de la comunidad internacional de que al llegar el 2015 responderemos a las necesidades básicas de aprendizaje de todos los niños y niñas, de todos los/as jóvenes y personas adultas, donde quiera que vivan. El último día de Dakar deberá ser el primer día de una lucha colectiva y victoriosa para lograr la Educación para Todos.

Convoco a todos los Estados a que, inmediatamente después de Dakar, diseñen planes de acción nacionales. Ello supondrá un proceso transparente y democrático basado en todas las fuerzas vivas de la nación, es decir de la sociedad civil en su conjunto, con los maestros ocupando la línea de vanguardia (nunca deberemos perder de vista que ellos son la columna vertebral de todo el sistema educativo), las organizaciones no gubernamentales y el sector privado. Esos planes deberán asegurar de manera particular ýue se mejore la calidad de la educación básica y que se elimine todas las formas de discriminación, especialmente las que se basan en características de género. El derecho a la educación —no lo olvidemos nunca— es el derecho inalienable de todo individuo.

Los recursos públicos y privados que han de asignarse a la educación deberán ser proporcionales a la importancia vital que le atribuimos. A este respecto los gobiernos están llamados a tomar decisiones valientes, claras y coherentes.

Soy también plenamente consciente de la necesidad de incrementar de manera substancial el volumen de la ayuda para la educación básica. La comunidad de donantes tiene que emprender las acciones necesarias para garantizar, a cualquier país que plantee en este campo un plan práctico y realista, el apoyo técnico y financiero que requiere para alcanzar sus objetivos. Se tiene que proponer garantías especiales, y no simplemente créditos, y un alivio del peso de la deuda a cambio de programas de inversión social, particularmente en educación básica.

Damas y caballeros:

La UNESCO, en cuanto agencia especializada de las Naciones Unidas para la educación, seguirá asumiendo plenamente sus responsabilidades en esta apuesta global y colectiva de lograr la Educación para Todos.

Durante los últimos diez años nos hemos encargado de coordinar el movimiento de Educación para Todos. Ustedes pueden seguir contando con la UNESCO. La Educación para Todos está en el corazón mismo del mandato que le ha sido confiado al interior del sistema de Naciones Unidas. Pero deberemos reforzar el seguimiento del tema impulsándolo de manera todavía más cercana a los propios países y a sus necesidades reales y específicas. También deberemos buscar una coordinación ejemplar con nuestros interlocutores asociados, que son concretamente los donantes, las organizaciones no gubernamentales y el sistema de Naciones Unidas. Porque la UNESCO necesita de todos sus socios para llevar plenamente a cabo su misión.

En particular tendremos que perfeccionar los instrumentos de seguimiento y evaluación. Se necesitará un sistema nacional de construcción de capacidades en lo que se refiere a la recolección de datos estadísticos que sean tan pertinentes y completos como sea posible. Quisiera enfatizar que a este respecto la UNESCO cuenta con un instrumento destacado, a saber el Instituto de Estadística, que puede y debe ser para todo el mundo la referencia esencial en lo que hace a estadísticas educativas.

Pero la UNESCO, más allá de este compromiso, va a lanzar por cuenta propia un programa extensivo para hacer realidad algo que para muchos Estados es quizás la necesidad más urgente del siglo veintiuno: desarrollar sistemas educativos que sean de una vez auténticos y modernos, y accesibles para todos, sin ningún tipo de restricciones económicas, sociales, culturales o geográficas. Cada país habrá de construir un sistema a la medida de sus posibilidades, y a la medida de las posibilidades de sus ciudadanos, pero que en todo caso responda a los requerimientos de la más alta calidad.

Ahora me dirijo a ustedes, distinguidos ministros. La UNESCO está con ustedes, está al lado de ustedes, como viene ocurriendo durante el último medio siglo. Todos ustedes saben cómo la Organización ha buscado sin descanso responder a las necesidades y expectativas de ustedes. Pero en este tremendo desafío que hoy estamos lanzando es a ustedes a quienes corresponde asumir una posición central. Por tanto es en manos de ustedes que queda el futuro de las generaciones que ahora están creciendo. La definición de ustedes ha de ser esencial.

Por nuestra parte queremos ayudarles a ustedes, por cuatro vías diferentes, a fortalecer su capacidad de acción de manera que lleven a cabo lo que el mero dinero no puede comprar:

  1. A crear una educación cuyos contenidos y métodos estén engranados con sus realidades sociales y culturales. En esta educación deberán jugar un papel central su respectiva herencia lingüística y su potencial endógeno respecto de las habilidades y prácticas, así como los valores que constituyen el soporte de su sociedad, si es que se quiere asegurar la aprobación sincera y cordial de las poblaciones a las que se pretende llegar. Pero esta educación también tiene que ser moderna. Es esencial a este respecto el fortalecer desde el nivel primario la enseñanza de la ciencia, ya que ésta es una condición previa para la autonomía de cada individuo dentro de una sociedad globalizada.
  2. A desarrollar servicios de educación básica que sean accesibles para todos/as, incluidos los/as más pobres, los adultos analfabetos/as, los niños/as que están fuera del sistema escolar —ya sea porque trabajan, porque están en la calle o porque son refugiados/as—, y esto a través de una estrategia que incorpore tanto al sistema de educación formal como todas las iniciativas que ofrece el sector no formal. La educación básica tiene que llegar a ser un campo libre de todas las formas de exclusión y discriminación.
  3. A aprovechar para todos las tecnologías modernas de información y comunicación. Se debe explotar el potencial que representan estas tecnologías con el fin de ensanchar el alcance de la educación básica, particularmente en la dirección de los grupos excluidos y subprivilegiados; y para incrementar y perfeccionar la enseñanza en el aula.
  4. A reemplazar estructuras educativas costosas, rígidas y culturalmente alienantes con sistemas de servicio menos caros, que sean más flexibles, más diversificados y universalmente accesibles, pero sin sacrificar nunca la calidad.

Estas cuatro vías para lograr una educación que sea auténtica, abierta a todos sin exclusión ni discriminación, moderna, y universalmente accesible, proporcionará a cada individuo las llaves de un conocimiento diversificado y virtualmente ilimitado. Ésteýes el tipo de educación que puede inspirar una cultura de la paz, una cultura universal que pueda ser compartida por todos los pueblos y por todos los seres humanos a fin de darle sentido a su común humanidad. Éste es el tipo de educación por el que estamos decididos a luchar.

Pretendo situar a la UNESCO en este camino con el fin de ponerla en condiciones de desarrollar su potencial innovador y su capacidad de inspirar la acción de todos los demás actores que están en el terreno; en una palabra, su capacidad de servir verdader1mente como una Çorganización del conocimiento».

¿De qué recursos disponemos para lograr este propósito? Para hablar de lo que estamos seguros, tenemos una riqueza considerable de experiencia acumulada por nuestros especialistas a lo largo de medio siglo. Nuestra aptitud para estimular la cooperación y el intercambio de experiencias entre los países del mundo, ha sido ampliamente demostrada. Somos una autoridad reconocida en lo que se refiere a la capacitación de especialistas en educación, maestros, capacitadores, organizadores de comunidades rurales y otros agentes educativos. Contamos también con redes de profesionales altamente movilizadas.

Pero el mayor recurso de la UNESCO es la rica variedad de experiencias e iniciativas acumuladas por sus Estados miembros. No olvidemos que la UNESCO no sólo es la principal organización internacional con responsabilidades respecto de la educación; también es el instrumento de cooperación entre sus Estados miembros dentro de la esfera de su competencia.

Una de las ventajas incomparables de la UNESCO es su red extensiva de 188 Comisiones Nacionales, caso único dentro del sistema de Naciones Unidas. Al actuar como interfaz entre la UNESCO y las autoridades nacionales, las Comisiones Nacionales ayudan a retransmitir sobre el terreno las realidades nacionales y las energías e iniciativas operativas, lo cual hace posible que la sociedad en general asimile el mensaje de la Organización. Este papel resulta pues vital en el seguimiento de conferencias importantes como ésta.

Otra ventaja sobresaliente de la UNESCO es la sólida y bien ensamblada red de cooperación que ha forjado a través de los años con organizaciones no gubernamentales. Permítanme recordarles que actualmente hay 337 organizaciones de este tipo que mantieneü relaciones oficiales con la UNESCO. Se trata de socios notablemente provechosos, de su parte firmemente comprometidos a fortalecer y retransmitir su accionar en todos los campos de su competencia y principalmente en el campo de la educación. Yo cuento con su renovado apoyo una vez concluida esta conferencia, de manera que junto con ellos podamos seguir librando la batalla de la Educación para Todos.

En una palabra, la ventaja esencial de la UNESCO es entonces, como ustedes habrán percibido, que es una organización multidisciplinaria en el interfaz entre los gobiernos y la sociedad civil, capaz de organizar y estimular el diálogo entre todos los protagonistas del cambio.

Damas y caballeros:

Ni siempre ni en todas partes se ha utilizado la educación para liberar a los pueblos de los lazos de la ignorancia. También ha servido, y sigue sirviendo, para reforzar los poderes establecidos, para generar exclusión y violencia, y a veces, cosa que no nos queda más remedio que reconocer, para atizar las llamas del conflicto. Pero al mismo tiempo la educación básica sigue siendo la única esperanza para que todas las naciones lleguen a alcanzar una cultura democrática y por ende un grado de estabilidad política, condición esencial e incluso indispensable para cualquier desarrollo humano que respete los derechos humanos. Esto es algo que nuestros anfitriones senegaleses, a quienes agradezco por su entusiasta y cálida bienvenida, han demostrado recientemente de manera tan espléndida y prometedora.

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