Entcho Gerganov / Pepka Boyadzieva / Elena Paspalanova

La transición de un siglo a otro normalmente va acompañada de expectativas por parte de la gente de que algo inusual sucederá, algo excepcional que cambiará completamente su forma de vida. Paralelamente a este tipo de creencias inevitables que surgen enütales períodos, se realizan serios análisis y pronósticos tanto en lo que se refiere al desarrollo de las comunidades, naciones y Estados individuales, como al desarrollo global de la humanidad. En vísperas del siglo XXI, ya se ha efectuado un balance de los logros de la humanidad en diversas esferas de la ciencia, técnica y tecnología, educación, literatura y artes, política y economía, deporte, etc. Las mejores técnicas educacionales, la consolidación de las ideas de una educación de por vida, el surgimiento y el desarrollo de las instituciones educacionales que se esfuerzan en implementar estas ideas, son algunas de las muchas nuevas tendencias y procesos en el área de la educación con las que la humanidad dará el paso hacia el tercer milenio. Estos procesos también caracterizan a nuestra nación. Resulta interesante saber cómo se evaluaban la educación y la política educacional en nuestra joven nación a fines del siglo XIX como período análogo, vale decir, en las vísperas del entonces venidero siglo XX. Pepka A. Boyadzieva se desempeña como docente en el Instituto de Sociología de la Academia Búlgara de Ciencias; Elena P. Paspalanova al igual que Entcho N. Gerganov trabajan en el Instituto de Psicología de la Academia Búlgara de Ciencias. Elena P. Paspalonova es docente en el área de psicología social; Entcho N. Gerganov dicta las cátedras de psicología cognitiva y psicolingüística.

Los ajustes sociales de los búlgaros frente a la educación continua en vísperas del siglo XXI

A fines del último siglo, se llevaban debates extensos y bastante intensos en la Asamblea Popular, en las páginas de periódicos y revistas científicas, sobre la política educacional del Estado búlgaro renovado, sobre el nivel educacional de la población búlgara, en particular, y sobre lo que podría ser un uso público y personal de la educación superior. Este debate se desarrolló en un tiempo en que, según los datos estadísticos oficiales de 1893, el 84.37% de la población del reino eran analfabetos, de los cuales las mujeres representaban el 93.43%. Según los defensores de un punto de vista, debían reducirse los costos de educación; primero, porque el Estado sería pobre, no tendría fondos suficientes y que simultáneamente debería resolver problemas mucho más importantes; segundo, porque el beneficio económico de una educación superior se consideraría problemático. «La educación secundaria y superior son un lujo» —decía Ivan Geshov (periódico de la Sociedad Literaria de Bulgaria) y agregaba que la educación secundaria debería restringirse, porque originaría «un proletariado pensante». «”¡Ilustración! ¡Ilustración!”, es sólo la aspiración de un profesor; “¡Pan! ¡Pan!», ésa debe ser nuestra consigna (...) Todos los tipos de trabajo son sagrados, pero el más sagrado lo realiza aquel que ara». Estas son nada menos que las palabras del ministro de hacienda y ministro de educación popular, el liberal Petko Karavelov . El otro punto de vista cuenta con el más claro y ardiente apoyo de otro miembro de la Asamblea Popular, Stefan Stambolov: «Lo deseable sería que aquel que vende aceitunas y aquel que practica leyes adquieran una y la misma educación (...)Y mientras más oportunidades brindemos a la gente para que estudie, mayores podrán ser nuestras expectativas de que sabrá lo suficiente para entender mejor sus intereses; estoy convencido de que, si seguimos por este camino, en 20 años tendremos una Bulgaria irreconocible». Aunque con grandes dificultades y contradicciones, precisamente este punto de vista se convirtió más tarde en el fundamento de la política educacional del Estado búlgaro. Los hechos son elocuentes: a inicios del siglo XX, más del 60% de los niños en edad escolar iban al colegio; existían 26 escuelas superiores en el país; se fundó la primera universidad búlgara y funcionaba con éxito.

Aunque nuestro país se diferencia enormemente de lo que fue a fines del siglo pasado, en la actualidad enfrenta de nuevo los antiguos dilemas. ¿Qué tipo de política educacional deberíamos tener: una política que restringe o que estimula las aspiraciones de la gente frente a la educación? ¿Cuáles son las áreas prioritarias de financiamiento y existe en éstas alguna cabida para la educación — considerando los medios financieros restringidos y la necesidad de efectuar cambios radicales en las áreas que se consideran definidoras de la estructura de la sociedad? ¿Cuántas instituciones educacionales, cuántos colegios y universidades se necesitan en un Estado en que la gente con una educación superior mantiene a sus familias mediante un trabajo no calificado —los más ricos están lejos de ser los más educados— en tanto que disminuye la población de una edad tradicionalmente vinculada a los estudios? ¿Cuál es la postura del Estado frente a la educación continua y frente a las instituciones que la imparten?

En tanto que la política educacional de una u otra fuerza política se declara públicamente y podría evaluarse fácilmente la medida en que se implementa, los ajustes y las aspiraciones educacionales de los búlgaros así como el lugar que ocupa la educación en su escala de valores sólo puede especificarse mediante estudios sociológicos y psicológicos especiales.

Con el estudio presentado en este artículo se pretende seguir la dinámica de los ajustes sociales de los búlgaros hacia la educación continua en vísperas del siglo XXI, y descubrir las aspiraciones educacionales con que inician el próximo milenio. Para este efecto, realizaremos un análisis comparativo de los datos obtenidos de dos estudios sociales y psicológicos, representativos para el país, sobre las intenciones del entrevistado de seguir estudiando incluso después de haber adquirido algún nivel educacional. Estos estudios se llevaron a cabo con un intervalo de seis años, en 1993 y 1999.

Un extracto al azar y representativo de la población búlgara en que se basó el estudio realizado en 1993, incluía aproximadamente a 1300 entrevistados. El análisis de los resultados de aquel tiempo se publicó en el libro «La educación fuera de la sala de clases».1 En mayo de este año, se repitió el estudio usando el mismo cuestionario y recogiendo nuevamente datos de un extracto representativo para el país que comprende cerca de 1050 entrevistados. A fin de determinar la intensidad con que los entrevistados deseLn seguir estudiando, formulamos la siguiente pregunta en los dos estudios:

¿Cómo definiría su intención de seguir algún tipo de estudio luego de haberse graduado?

mi intención es:
no tengo ninguna intención
muy débi más débil que fuerte
igualmente débil que fuerte
más fuerte que débil
fuerte
muy fuerte
1 2 3 4 5 6 7

Las aspiraciones educacionales de los entrevistados se relacionan directamente con la intensidad de sus intenciones de seguir estudiando, y se especificaron mediante la siguiente pregunta:

¿Cuál es el nivel educacional más alto que Ud. quisiera alcanzar?

  1. Estoy satisfecho/a con mi educación
  2. básico
  3. primario
  4. técnico-profesional
  5. secundario
  6. educación superior
  7. secundario especial
  8. universitario
  9. doctorado
  10. doctorado en ciencias

Aquí presentaremos los resultados de ambos estudios en planes experimentales generales, a fin de comprender la dinámica de las intenciones y aspiraciones educacionales de los búlgaros. En ellos tomaremos como variables dependientes la escala de intención del entrevistado de seguir estudiando, por un lado, y la escala de sus aspiraciones educacionales, por otro lado, y como factores independientes el momento en que se recopilaron los datos y algunos aspectos sociodemográficos importantes como edad y educación del entrevistado, residencia, grupo étnico al que pertenece, etc.

Seguir estudiando – evasión de la realidad o intención razonada

Al comparar los datos obtenidos de ambos estudios, el hecho que más llama la atención es la mayor intención de seguir estudiando y las mayores aspiraciones educacionales. Casi dos tercios de los entrevistados en 1993 (73%) señalan que no tienen ninguna intención de seguir estudiando; sólo el 1.5% define su intención como muy fuerte; el 4.5%, como fuerte, y el 5.1%, como más o menos fuerte. Los datos obtenidos en 1999 descýiben un cuadro diferente; el porcentaje de aquellos que categóricamente no relacionan su futuro con una actividad educacional, ha disminuido considerablemente (53.8%). Al mismo tiempo, aumentó el porcentaje de entrevistados que declaran una intención educacional bastante definida; el 5.3% de ellos manifiesta que tiene intenciones muy fuertes de seguir estudiando; el 5.9% define su intención como fuerte, y el 8.7%, como más o menos fuerte, tal como se observa claramente en el cuadro 1.

Porcentaje de los entrevistados

Cuadro 1: Porcentaje de los entrevistados con differentes grados de intensidad en cuanto a sus intenciones de seguir estudiando

El análisis de los datos muestra una diferencia estadísticamente fundamental entre las intenciones educacionales de los entrevistados en 1993 y 1999. En 1993, el valor promedio en la escala de intención de los entrevistados es 2.02, en tanto que en 1999 corresponde a 2.46.

Mucho más categórica es la diferencia en cuanto a las aspiraciones educacionales de ambos grupos de entrevistados (véase cuadro 2). En 1993, el 78.3% de ellos se expresa conforme con el nivel educacional que ha adquirido; el 5.2% desea adquirir educación secundaria; el 2.9%, educación superior; el 9.1%, educación universitaria, en tanto que el 1% aspira a un grado científico. En 1999, el porcentaje de aquellos que se expresaron satisfechos con su educación ha disminuido al 55.1%; aquellos que desean obtener una licencia de educación secundaria representan el 11.2%; educación superior, 2.9 %; educación universitaria, 20.5%; un grado científico, 3.7%. El análisis realizado muestra que la diferencia en cuanto a las aspiraciones educacionales de los entrevistados de ambos estudios es muy notoria; en 1993, su valor promedio alcanzó 2.2, en tanto que en 1999, 3.6.

Porcentaje de los entrevistados que aspiran a alcanzar

Cuadro 2: Porcentaje de los entrevistados que aspiran a alcanzar un nivel educacional más alto que el que tienen

Debemos reconocer que este notorio cambio que se ha perfilado en cuanto a las intenciones y aspiraciones educacionales, nos ha sorprendido en cierta medida. En particular, el hecho no considerado en nuestras expectativas preliminares no fue el cambio propiamente tal, sino su profundidad e incondicionalidad. En sólo 5 años calendario, las intenciones educacionales de la población búlgara han cambiado tanto que ya le confieren una nueva apariencia a la sociedad como un todo. Una sociedad en la que el 25% de sus miembros incluye en sus planes de vida algún tipo de actividad social, difícilmente es muy diferente a una sociedad en la que el 35% de la gente tiene una intención similar. No obstante, cuando la posibilidad brindada de conducta social se torna deseable para la mitad de la población (como es el caso en el estudio realizado en 1999), resulta obvio que dentro de las estructuras principales de esta sociedad se han producido cambios en profundidad. Además, referido a las intenciones en relación con la educación, se trata de una esfera de proyecciones personales y sociales claramente expresadas.

¿Cómo deben entenderse las diferencias observadas? ¿Cuáles son los factores que definen el mayor interés en ofertas educacionales y las mayores aspiraciones a niveles superiores de educación? ¿Cuál es el sentido de la actividad educacional y cuál es el valor de la erudición misma en el contexto de una democracia y una sociedad civil que se consolidan, pero también bajo las condiciones de un empobrecimiento continuo, un nivel alto y sostenido de desempleo y una creciente división social? Más adelante, intentaremos responder a estas preguntas analizando la influencia de los aspectos sociales y demográficos de los entrevistados en la intensidad de sus intenciones de seguir estudiando y en sus aspiraciones educacionales.

Disminución del carácter acumulativo de las ventajas educacionales

La intención de seguir estudiando y las aspiraciones educacionales como aspectos dependientes de la educación ya adquirida
Sobre la base de la presentación de los resultados obtenidos en los estudios empíricos, mantendremos el siguiente orden. Primero, haremos un seguimiento de la influencia del respectivo factor independiente en las intenciones educacionales sólo para la combinación de personas entrevistadas en 1999, mediante dos tablas valóricas estadísticas; luego, mediante dos análisis de distribución de factor, haremos un seguimiento de la influencia de este factor para los dos grupos de entrevistados: en 1993 y 1999.

Tanto en el estudio realizado en 1993 como en el presente estudio, el nivel educacional adquirido por el entrevistado demostró ser un factor determinante de enorme importancia para las intenciones educacionales. Esta dependencia demuestra claramente la intención de los entrevistados de seguir estudiando según el nivel educacional adquirido: cuanto más alto sea su nivel de educación, tanto mayor será su deseo de seguir estudiando. Por ejemplo, en el grupo de persýnas con educación universitaria, el 31.93% señala que no tiene ninguna intención de seguir estudiando; en el grupo de personas con educación secundaria, este porcentaje aumenta al 47.3% y, en los grupos de educación primaria e inferior a la educación pýimaria, este porcentaje alcanza el 78.65% y 92.86%, respectivamente. Entre los titulares de un grado académico, el 16.87% declara un deseo fuerte y muy fuerte de seguir estudiando, en tanto que en aquéllos de educación secundaria, este porcentaje baja al 12.86%; en aquéllos de educación primaria, al 6.74%, y en aquéllos con un nivel inferior de educación, al 4.76%.

La influencia de los factores educación del entrevistado y año en que se realizó el estudio en la intensidad de su intención de seguir estudiando, queda claramente demostrada en el cuadro 3.

Intención de continuar estudiando

Cuadro 3: Intensidad de la intención de los entrevistados de continuar estudiando, segun su educación y el año del estudio

Se observa una influencia notoria de los factores año en que se realizó el estudio y nivel educacional de los entrevistados en las intenciones de seguir estudiando. Las personas con un mayor nivel de educación muestran una mayor intención de seguir estudiando. Además, los que fueron entrevistados en 1999, demuestran en promedio una mayor intención de seguir estudiando que los que fueron entrevistados en 1993. También cabe destacar el hecho de que la interacción entre los dos factores independientes también influye considerablemente en las intenciones educacionales. En otras palabras, en 1993 y en 1999, se observa una diferencia en cuanto a la medida en que la educación adquirida por la persona influye en su deseo de seguir estudiando. Tal como se desprende del cuadro 3, en 1999, el efecto sobre las intenciones educacionales en personas con educación superior, por un lado, y en personas con educación universitaria, por otro lado, es casi igual. También se observa una disminución de las marcadas diferencias que existían en 1993 en cuanto a la intensidad del efecto entre la educación secundaria y primaria. Si siguen produciéndose y profundizándose estos cambios en los próximos años, tendremos razones para hablar de una disminución del efecto acumulativo de las preferencias educacionales. En otras palabras, la intensidad de la intención de seguir estudiando será casi igual en las personas con diferentes niveles de educación.

También se observó una fuerte influencia de los factores estudiados en las aspiraciones educacionales. El cuadro 4 muestra que los entrevistados con estudios superiores y educación secundaria tienen, en promedio, mayores aspiraciones educacionales que los demás. Aquí el perfil de los entrevistados en 1999 es de mayor nivel que el perfil de los entrevistados en 1993, vale decir, las aspiraciones educacionales de los entrevistados en 1999 son considerablemente mayores que las aspiraciones de aquéllos estudiados en 1993.

Aspiraciones educacionales

Cuadro 4: Las aspiraciones educacionales de los entrevistados segun su educación y el año del estudio

La interacción entre los dos factores independientes también tiene un efecto substancial sobre las aspiraciones educacionales. Ello se debe a que en 1999, la «conducta» de aquéllos con educación superior cambió de manera substancial; las personas con este nivel de educación están muy motivados por adquirir un mayor nivel de educación en comparación con todos los demás.

La educación – abierta a todos

Los análisis del efecto de los factores sociodemográficos como edad, residencia, pertenencia a un grupo étnico, sexo y pertenencia a un estrato social en las intenciones y aspiraciones educacionales de la persona indican la tendencia de la educación a convertirse en un área social abierta de actividad pública.

La intención de seguir estudiando y las aspiraciones educacionales como aspectos dependientes de la edad de los entrevistados
La edad de la persona es un factor determinante de sus intenciones educacionales. Los datos obtenidos de nuestro estudio confirman la tendencia observada en otros estudios que, cuanto más joven es el entrevistado, tanto mayor es su afán por una actividad educativa. Así resulta, por ejemplo, que en el grupo de entrevistados entre 18 y 30 años de edad, el 19.63% declara que no tiene ninguna intención de seguir estudiando; en el grupo de personas entre 31 y 40 años de edad, este porcentaje aumenta al 38.66%, en tanto que entre los entrevistados de 51 a 60 años de edad y más, este valor alcanza el 79.03% y 91.7%, respectivamente. Tampoco sorprende la ubicación de los entrevistados en el otro extremo de la escala de las intenciones educacionales: el 26.29% de los entrevistados del grupo entre 18 y 30 años de edad expresa un deseo fuerte y muy fuerte de continuar su educación; en el grupo de 31 a 40 años de edad, este porcentaje baja al 10.31%; en los entrevistados de 41 a 50 años de edad, al 6.47%; en aquéllos de 51 a 60 años de edad, al 2.42%, en tanto que entre las personas mayores, vale decir, mayores de 60 años, este porcentaje es de 3.73%.

En concordancia con nuestras expectativas previas, el análisis de distribución de dos factores muestra que la edad de la persona influye fuertemente en sus intenciones educacionales entre el general de las personas estudiadas en 1993 y en 1999. No se observó una influencia de la interacción entre estos dos años, lo que significa que las curvas de las intenciones educacionales para estos dos años son estadísticamente paralelas.

Intención de continuar estudiando

Cuadro 5: La intensidad de la intención de los entrevistados de seguir estudiando segun su edad y el año  del estudio

El cuadro 5 muestra claramente que el notorio efecto del factor año en que se realizó el estudio en las intenciones educacionales, se debe a las mayores aspiraciones educacionales expresadas en 1999 por parte de los entrevistados pertenecientes a los grupos de más edad. Este resultado merece especial atención, porque muestra que en nuestro país, tal como en los países de Europa Occidental más avanzados, la actividad educacional ya no es un privilegio de los jóvenes, sino que se convierte gradualmente en una opción real de vida para la gente de todas las edades.

La edad también tiene un efecto significativo en las aspiraciones educacionales de los entrevistados en la combinación general de personas estudiadas en 1993 y en 1999 (véase cuadro 6).

Aspiraciones educacionales

Cuadro 6: Las aspiraciones educacionales de los entrevistados segun su edad y el año  del estudio

Se observa un notorio efecto tanto del factor año en que se realizó el estudio como de la interacción entre éstos en las aspiraciones educacionales. Obviamente, el último resultado se relaciona con las mayores aspiraciones educacionales de los entrevistados del grupo de 41 a 50 años de edad.

Las intenciones de seguir estudiando y las aspiraciones educacionales como aspectos dependientes de la residencia de los entrevistados
La residencia de la persona es un factor importante que determina su actitud frente a la educación; un deseo fuerte y muy fuerte de seguir estudiando lo expresa el 9.26% de aquellos que viven en pueblos; 5.06% de los habitantes de ciudades pequeñas; 15.7P de los que viven en ciudades más grandes y 13.01% de los viven en la capital.

Intención de continuar estudiando

Cuadro 7: La intensidad de la intención de los entrevistados de seguir estudiando segun su residencia y el año  del estudio<

En el cuadro 7, se muestra el efecto de los factores residencia y año en que se realizó el estudio en las intenciones educacionales.

Ambos factores tienen un notorio efecto en las intenciones educacionales de la persona. La interacción entre los dos factores también influye notoriamente en el deseo de seguir estudiando. La clara diferencia en cuanto al efecto de la residencia en las ýntenciones educacionales durante los dos años de estudio, es un dato de enorme importancia. En 1999, el deseo de seguir estudiando ha aumentado considerablemente entre los entrevistados provenientes de pueblos, ciudades pequeñas y grandes, y ello muestra la tendencia de la educación a convertirse en un área de actividad abierta a los diferentes grupos sociales.

De acuerdo con los resultados obtenidos de los análisis de distribución de dos factores, la residencia de los entrevistados al igual que el año en que se realizó el estudio tienen un efecto notorio en las aspiraciones educacionales (véase cuadro 8).

Aspiraciones educacionales

Cuadro 8: Las aspiraciones educacionales segun la residencia y el año  del estudio

En las dos combinaciones estudiadas de 1993 y 1999, el factor residencia tiene una influencia similar, por lo que los perfiles del cuadro 8 son estadísticamente paralelos. Se observa un cierto aumento en las aspiraciones educacionales de los entrevistados que viven en pueblos y en ciudades pequeñas. No obstante, en comparación con el cambio observado en 1999 en cuanto al efecto del factor residencia en las intenciones educacionales, este cambio estadísticamente importante no se registra en relación con las aspiraciones educacionales.

La intención de seguir estudiando y las aspiraciones educacionales como aspectos dependientes del grupo étnico al que pertenecen los entrevistados
La tendencia de la educación a convertirse en un área de actividad abierta a los diferentes grupos sociales resulta especialmente notoria al analizar el efecto del factor pertenencia a un grupo étnico en las intenciones educacionales. Para el número de personas estudiadas en 1999, este efecto resulta ser estadísticamente insignificante. Las intenciones educacionales de los entrevistados pertenecientes a diversos grupos étnicos son casi iguales; un deseo fuerte y muy fuerte de seguir estudiando lo expresa el 11.7% de los búlgaros; el 10.61% de los turcos búlgaros y el 15% de la etnia roma; ningún deseo de seguir estudiando lo declara el 53.33% de los búlgaros; el 51.52% de los turcos búlgaros y el 65% de la etnia roma.

El cuadro 9 muestra claramente la diferencia en las intenciones educacionales de cada grupo étnico en 1993 y 1999.

Aspiraciones educacionales

Cuadro 9: La intensidad de la inteción de los entrevistados de seguir estudiando segun su pertenencia étnica y el año del estudio

En tanto que en 1993, la pertenencia del entrevistado a un determinado grupo étnico era un factor importante del deseo de seguir estudiando, en 1999 este factor se torna estadísticamente insignificante. Especialmente notorio es el aumento en las intenciones educacionales de los turcos búlgaros y del grupo de población roma.

La pertenencia a un determinado grupo étnico tiene un efecto importante en las aspiraciones educacionales también en la combinación general de personas estudiadas en 1993 y 1999 (véase cuadro 10).

Aspiraciones educacionales

Cuadro 10: Las aspiraciones educacionales segun la pertenencia étnica y el año del estudio

Nuevamente, el efecto del año en que se realizó el estudio es fundamental, al igual que la interacción entre los dos factores independientes. La notoria diferencia en cuanto al efecto del factor pertenencia a un grupo étnico en las aspiraciones educacionales en los dos grupos estudiados, se debe principalmente al enorme aumento de las aspiraciones educacionales de los turcos búlgaros. Los resultados obtenidos muestran una tendencia a la igualación de los deseos educacionales de los ciudadanos búlgaros pertenecientes a diferentes grupos étnicos. Si esta tendencia también traerá consigo iguales oportunidades educacionales, dependerá de la política y de las estrategias de las diversas instituciones educacionales en relación con los representantes de los diferentes grupos étnicos de nuestro país.

La educación continua y la reproducción del ambiente sociocultural

Los resultados de nuestros estudios muestran que se mantiene y se reproduce el notorio efecto del ambiente social y del capital cultural de la persona en sus intenciones y aspiraciones educacionales.

Las intenciones de seguir estudiando y las aspiraciones educacionales como aspectos dependientes del grupo social al que pertenecen los entrevistados
Tanto en 1999 y en 1993, se observan notorias diferencias en las intenciones educacionales de los entrevistados según el grupo social al que pertenecen. Los campesinos y desempleados entrevistados fueron los que se mostraron más inclinados a estar satisfechos con la educación adquirida; el 74.39% de los primeros y el 74.52% de los segundos manifestaron no tener ninguna intención de seguir estudiando. En el grupo de obreros, este porcentaje baja al 58.82%, en tanto que entre los trabajadores independientes y empleados, se determinó un 36.84% y 37.38%, respectivamente.

El año en que se realizó el estudio no influye mayormente en las intenciones educacionales de las personas pertenecientes a los diferentes estratos sociales.

Cabe analizar, en particular, la postura de los entrevistados que expresaron las menores intenciones educacionales, vale decir, los desempleados, los campesinos y los obreros. En vista de su deseo comparativamente débil de seguir estudiando, podría decirse que los entrevistados de estos grupos sociales seguirán sin posibilidades de una movilidad social vertical y que no serán capaces de cambiar su pertenencia al grupo social actual. Si otros estudios también confirman estos resultados, tendremos razones para hablar de un efecto «trampa» que la pertenencia al grupo social ejerce sobre el futuro de la persona afectada. A su vez, ello significaría que nuestro país aún se encuentra lejos de crear una sociedad democrática y pluralista.

El factor pertenencia a un grupo social determinado también sigue teniendo un notorio efecto en las aspiraciones educacionales dentro de la combinación general de todas las personas estudiadas (véase cuadro 11).

Aspiraciones educacionales

Cuadro 11: Las aspiraciones educacionales segun la pertenencia social y el año  del estudio

A pesar del aumento general en las aspiraciones educacionales de los entrevistados, en 1999 no se observa una diferencia significativa en cuanto a la influencia del grupo social en comparación con 1993. Como tendencia positiva cabe destacar las mayores aspiraciones educacionales de los hombres de negocios del sector privado. Tanto en lo que se refiere a las intenciones educacionales como a las aspiraciones educacionales, los campesinos, los desempleados y los obreros «van a la zaga» en comparación con los demás grupos sociales.

La intención de seguir estudiando como aspecto dependiente del entorno familiar y cultural del entrevistado
Como un indicador para el entorno familiar y cultural del entrevistado, se utilizará el nivel educacional del padre. El análisis muestra una notoria interrelación entre la educación adquirida por el padre y las intenciones educacionales del entrevistado. Del grupo de entrevistados cuyo padre tiene una educación universitaria, sólo el 23.81% no tiene ninguna intención de seguir estudiando; en el grupo cuyo padre tiene una educación superior y secundaria, este porcentaje alcanza el 31.25%ýy el 29.58%, respectivamente, en tanto que entre los entrevistados cuyos padres tienen una educación primaria, este porcentaje aumenta al 58.50% y alcanza el 81.71% en el grupo de aquéllos cuyos padres tienen una educación primaria. Un deseo muy fuerte y fuerte de seguir estudiando lo declara el 23.81% de los entrevistados cuyos padres tienen una educación universitaria y sólo el 2.44% de aquéllos cuyos padres tienen educación primaria.

Sin duda alguna, el entorno familiar es un factor importante que configura las metas y aspiraciones personales. La pregunta es ¿cómo podrán el ambiente público más amplio y las diversas instituciones sociales lograr estimular a la gente que proviene de familias de un estrato cultural bajo de modo que se neutralicen, o al menos disminuyan los efectos negativos de la socialización primaria?

Conclusión

De los análisis de los resultados obtenidos en los dos estudios sociopsicológicos, se desprende que, en los últimos cinco años, se han producido cambios importantes tanto en los ajustes de los ciudadanos búlgaros frente a la educación continua como en sus aspiraciones educacionales. Gran parte de la gente en nuestro país desea estudiar de por vida para mejorar su educación mediante la adquisición de nuevas habilidades, la especialización y mayores niveles educacionales, a fin de aprovechar las diversas formas de la educación continua. Los turcos búlgaros y la etnia roma, quienes tradicionalmente se conformaban con su bajo nivel de educación, manifiestan intenciones de seguir estudiando y de adquirir niveles de educación mucho más elevados que los actuales. Muestran las mismas aspiraciones educacionales que los búlgaros. El estudio de por vida ocupa un lugar aún más destacado en la escala de valores de nuestra gente. Estos recursos psicológicos estudiados en pro de una actividad educacional representan un verdadero desafío para las instituciones educacionales no gubernamentales, las que deben mejorar su actividad para satisfacer, en lo posible, las mayores necesidades educacionales de los ciudadanos búlgaros. Ello implica estudiar las necesidades de la gente en cuanto a diversos tipos de conocimientos y habilidades así como desarrollar técnicas educacionales modernas eficaces. La práctica educacional del próximo siglo estará orientada por las demandas de la gente por conocimientos y por una mayor capacitación a fin de asegurar el propio desarrollo personal y un mayor estándar de vida.

Notas

1 Boyadzieva P., Gerganov E., Dilova M., Paspalanova E. and Petkova Kr.: Education Outside the School Walls (Educación fuera de la sala de clases), Sofia, GAL-ICO, 1994