Editorial

El tema central de los dos últimos números de nuestra publicación fue el trabajo de lobby a nivel internacional en favor de la educación de adultos. De hecho, la Conferencia Mundial «Educación para Todos», celebrada en Dakar, fue el punto de partida de nuevos procesos de discusión, en los cuales deberán participar no sólo las entidades estatales, ONG e institutos técnicos, sino también las organizaciones donantes y financieras. Es importante aprovechar realmente estas plataformas a fin de establecer prioridades educacionales, especialmente en el campo de la educación básica. En consecuencia, el presente número es una continuación del debate sobre Educación para Todos, pero con un mayor énfasis en la experiencia práctica de la alfabetización y educación básica, complementada por una importante dimensión, a saber, la dimensión del idioma y su uso en las distintas culturas de África, Asia y Latinoamérica.

Temáticamente también seguimos enfatizando las reflexiones sobre la educación de adultos en relación con una incorporación más marcada de las instituciones unversitarias. Ello es necesario ya tan sólo por el creciente reconocimiento de la importancia del aprendizaje permanente en todas las dimensiones de la vida y a lo largo de ella (throughout life: Comisión Delors), que implica un llamado a todas las instituciones educacionales a revisar sus estructuras y funcionamientos. Pero en nuestra situación de profesionales prácticos y políticos educacionales en el campo de la educación de adultos esperamos una contribución muy concreta de los centros de estudios superiores: en sus respectivos campos de trabajo deben aportar a la investigación y teoría de la formación profesional y del perfeccionamiento, contribuyendo con ello a un afianzamiento de la calidad y cantidad.

En forma muy consciente hemos incluido también aportes que se refieren al trabajo de nuestro instituto y, en consecuencia, a la cooperación entre éste y sus socios. Se describen —con una visión retrospectiva— algunos proyectos sectoriales y se los analiza desde el punto de vista de su aporte a procesos de lucha contra la pobreza y de fortalecimiento de la autoayuda. ¿Cuál podría ser la contribución de la formación de capacidades y del desarrollo de instituciones a través de la educación de adultos? Ello se enmarca dentro de un amplio informe que ha de elaborar el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo para someterlo al debate parlamentario. Con la mirada puesta en el futuro, informamos sobre un taller que, por una parte, a través del desarrollo común de material didáctico apoyará el trabajo en red de colegas africanos, y, por la otra, promoverá la comunicación y el intercambio electrónicos a través de la creación de una página web que eventualmente podría titularse «Educación de Adultos en África».

Nuevamente cursamos una invitación a enviarnos ideas en cuanto a temas o bien informes o manuscritos que con mucho gusto revisaremos con miras a una eventual publicación. De esta manera, un número aún mayor de lectores podrán transformarse en autores.

Heribert Hinzen