Wachtang Sartania

Georgia es un país del Cáucaso meridional. Desde un punto de vista político, es miembro de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), compuesta por los estados sucesores de la Unión Soviética. En consecuencia, es uno de los países en proceso de transformación que han emprendido el difícil rumbo hacia la democracia y la economía social de mercado. En este contexto, la reforma del sistema educativo es en extremo importante. El profesor Wachtang Sartania es rector de la Universidad Pedagógica Estatal Sulchan-Saba Orbeliani, en Tbilisi. Junto con representantes de las universidades pedagógicas de Armenia y Azerbaiyán, países vecinos, ha creado una red que han bautizado con el significativo nombre de Prometeo, en la cual también la UNESCO desempeña una destacada función. Los proyectos comunes son analizados y evaluados en conferencias que se celebran regularmente. Alexander Sannikov, asesor regional de la UNESCO para Europa, es la persona con la que hay que contactarse: desprin@unesco.org . En el año 2001, el IIZ/DVV inauguró una oficina de proyectos en Georgia, a cuyo cargo se encuentra Ludmilla Klotz: klotz@iiz-dvv.de

Un sistema de aprendizaje permanente: finalidad y orientación de las reformas en Georgia

El proceso educativo y científico está vinculado en su totalidad al desarrollo político y social del país. El progreso técnico-científico precisa especialistas altamente cualificados y capaces de delinear los cambios. Especialmente notoria es la demanda de especialistas en los sectores innovadores. Las así llamadas «profesiones intelectuales» están perdiendo paulatinamente su impregnación ideológica de antaño, al mismo tiempo que el concepto de «trabajo cualificado» está en continuo proceso de transformación.

En muchos países se emplean hoy en día términos tales como el de «especialista con orientación tecnológica». Ello significa que no sólo el nivel de educación general es importante, sino también la medida y la forma en que los conocimientos se encuentran a la altura de las nuevas tecnologías. Las capacidades profesionales de los especialistas para hacer frente a los cambios tecnológicos los cuales se orientan según las cambiantes necesidades de la economía están adquiriendo cada vez más importancia.

La necesidad de reformas estructurales

En el siglo XIX, el problema central en lo referente a la educación fue el analfabetismo, y la meta principal de la política educativa, su superación. En el siglo XX, la finalidad prioritaria fue la educación escolar generalizada, en tanto que el siglo XXI se inició con la exigencia de un sistema de aprendizaje permanente.

La creación de un sistema de educación, formación y perfeccionamiento ininterrumpidos se ha transformado en un elemento indispensable de la sociedad moderna. El hecho de ignorar esta necesidad equivale a desconocer las capacidades profesionales de los especialistas y conlleva una desvalorización de dichas capacidades.

Es tarea del Gobierno aumentar la eficiencia y la eficacia del sistema educativo. Para ello se deben introducir reformas sólidas y duraderas en todos los sectores del sistema educativo. Entre las reformas a largo plazo debemos señalar sobre todo los procesos de reorganización estructural, que incluyen el establecimiento de una nueva relación entre los sectores educativo y económico.

Las reformas que se encuentran en marcha son frecuentemente ineficaces e insuficientes para solucionar los numerosos problemas que se han ido acumulando en el pasado. Por ello surge la necesidad de implantar reformas fundamentales, que sienten las bases para un desarrollo futuro. Estas reformas deben ser necesariamente flexibles y diferenciadas. Un aspecto prioritario en este contexto es la adaptación del nuevo sistema educativo a la finalidad del aprendizaje permanente, no sólo para la población adulta.

La existencia de una oferta en cuanto a educación permanente es -sin embargo- decisiva para evitar la desvalorización de los conocimientos y de las capacidades profesionales de los individuos como fenómeno paralelo al progreso técnico-científico y con repercusión social. Hasta la fecha, en Georgia este proceso ha sido más bien espontáneo, determinado en primer lugar por el autoaprendizaje y el perfeccionamiento profesional individualmente organizado. El sistema de aprendizaje permanente requiere ahora una estructura y una organización.

Influencias internacionales

El concepto de educación permanente goza por mientras de un reconocimiento generalizado. Ello se debe primordialmente a la activa participación de la UNESCO y de otras organizaciones de las Naciones Unidas, como por ejemplo la OIT, así como de numerosas otras instituciones, las que han abordado en forma general aspectos como la organización del trabajo, de las ciencias y de la educación en diversos países. El aprendizaje permanente es la única idea realmente trascendental que merece ser considerada y evaluada como un concepto nuevo y fundamental, especialmente si ha de adoptar la ­forma de un sistema.

Habida cuenta de los requerimientos económicos, los elementos esenciales de un sistema de educación ininterrumpida son la formación escolar, profesional y universitaria de especialistas de todos los niveles así como su futuro perfeccionamiento. Perfeccionamiento, el cual debería ser accesible a todas las personas. De otra manera, las reformas están predestinadas al fracaso.

Los sistemas escolares de todos los países poscomunistas se encuentran actualmente en proceso de reorganización. Se puede apreciar, sin embargo, que las universidades dedican escasa atención al perfeccionamiento y a la reorientación profesional de sus egresados.

Las universidades pueden funcionar como centros científicos y crear la base teórica para reformas adicionales. Esta fue también la postura de la Comisión de Educación para el Aprendizaje en el Siglo XXI, la que sesionó bajo la égida de la UNESCO y la dirección del ex presidente de la Unión Europea, Jaques Delors.

La necesidad de llevar adelante las reformas

Esta necesaria reforma de la educación y de la formación es una de las reivindicaciones de las instituciones de la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales, y -muy especialmente- de los proveedores de recursos. Es comprensible que en este contexto aún se suela identificar a los establecimientos estatales de educación con las instituciones de la época de la economía dirigida.

No obstante, se debe reconocer que luego de la recuperación de la independencia en 1990 Georgia ha puesto en marcha una serie de ­reformas educativas. Así por ejemplo, la situación de las universidades, que fueron liberadas de la presión estatal y dotadas de autonomía, es hoy en día distinta, lo que permite reestructurar el sistema universitario y adecuarlo a las exigencias del mercado.

Es cada vez más evidente que sólo por medio de una iniciativa concertada entre el Estado, la sociedad civil y las universidades será posible hacer frente a los importantes desafíos en materia de política educativa, administración, educación y perfeccionamiento así como de investigación.

Las medidas que señalamos a continuación son en nuestra opinión necesarias para resolver los graves problemas actuales:

  • diseñar una política educativa uniforme y un marco de referencia para la totalidad del sistema educativo;
  • prestar especial atención a la educación profesional y universitaria, además de la preocupación que merece la educación escolar general;
  • mejorar y perfeccionar la base jurídica que requiere la totalidad del sector educativo;
  • dedicar particular atención a la rehabilitación y a la financiación de las universidades pedagógicas;
  • dar prioridad al sector de la educación en lo que a las inversiones del Estado y de las organizaciones internacionales se refiere;
  • impulsar la aplicación de métodos pedagógicos activadores en las universidades;
  • reconocer la importancia estatal del asesoramiento profesional, de la planificación educativa y de la distribución de los recursos humanos;
  • elaborar estándares educativos, reglamentos de exámenes y sistemas de notas para todos los niveles educativos, tanto en lo que se refiere a escuelas como universidades; al Estado le corresponderá emprender la respectiva iniciativa.

La adopción de estas medidas permitiría progresar realmente desde una política igualitaria hacia una política democrática. En la realización de esta tarea el Estado debe asumir una función coordinadora. De esta manera avanzaríamos considerablemente en la tarea de crear entornos educativos que resulten estimulantes y agradables para la población y que son un requisito para asumir una actitud positiva frente al aprendizaje permanente.

La función de las universidades

En comparación con las universidades privadas de reciente fundación, las universidades estatales de mayor antigüedad cuentan en mi ­opinión con una base material y técnica más adecuada y una mayor energía científico-pedagógica. La autonomía que les fue concedida las capacita para expandir la formación académica. Las universidades deben participar en la tarea de hacer realidad el perfeccionamiento y la reorientación profesional de los ex alumnos.

Según nuestra opinión, las universidades han de competir en la ­elaboración de la base institucional del sistema de educación ininterrumpida. Las organizaciones internacionales y los países donantes que apoyan las reformas educativas en los estados poscomunistas deberían orientarse por la labor de las universidades estatales, las que después de todo cuentan con la confianza de la población.

En consecuencia, las universidades deben transformarse en importantes centros de formación de especialistas. Están capacitadas para crear las condiciones que propicien una educación ininterrumpida y de esta manera permitir que los especialistas mejoren y perfeccionen sus conocimientos y niveles profesionales y estén a la altura de los desafíos permanentes y de las innovaciones.

Las universidades pueden desempeñar el papel de interlocutoras principales en el campo de la cooperación internacional, ya se trate del ­intercambio de personal docente y estudiantes, ya de la investigación de contenidos didácticos, ya de la fundación de institutos de nivel internacional. Ello es igualmente válido en lo que a la Universidad ­Pedagógica Estatal Sulchan-Saba Orbeliani se refiere, la cual cifra grandes esperanzas en la futura colaboración con el Instituto de la Cooperación Internacional de la Asociación Alemana de Universidades Populares y en sus actividades en el Cáucaso.

Fuera de lo anterior, las universidades deben cumplir su misión intelectual y social prioritaria, la que también comprende la difusión de los valores universales y la preservación del patrimonio cultural.