Evelyn Appiah-Donyina

En África, pero también en el resto del mundo, el número de personas que padecen VIH/SIDA aumenta constantemente. También en este aspecto las mujeres son un segmento de la población muy vulnerable. Evelyn Appiah-Donyina estudia el aspecto del género y señala en qué forma el sector femenino se ve especialmente afectado. A la vez, ofrece sugerencias para un desempeño más eficaz de los educadores de adultos en lo que a la prevención de esta enfermedad se refiere. La autora trabaja en el Instituto de Educación de Adultos de la Universidad de Ghana y sus escritos se publican con cierta regularidad en nuestra revista.

Impacto de género del Vih/sida y las infecciones de transmisión sexual: algunas implicaciones para los prácticos de la educación de adultos en África Occidental

Introducción: ¿Qué es género?

Hay dos diferencias básicas entre mujeres y varones; ellas son sexo y género. El sexo es la diferencia física, biológica, entre mujeres y varones. Hace referencia al hecho de que las personas hayan nacido femeninas o masculinas. En cambio el género no es algo físico como el sexo. El género se refiere a las expectativas que la gente tiene de una persona por ser ésta femenina o masculina. Las actitudes y con ductas de género son algo aprendido y constituyen una concepción que puede cambiar con el paso del tiempo. Resumiendo podemos decir que el sexo está determinado biológicamente y el género está determinado socialmente.

La adopción de un enfoque de género para temas de desarrollo es resultado de la percepción de que con frecuencia las mujeres no se benefician de las actividades del desarrollo y en muchos casos se convierten en más pobres y más marginales. Se podría decir que el objetivo final de género y desarrollo es lograr la equidad de género.

Algunos conceptos clave relacionados con el género

Enfoque de género: Se refiere a los intentos que se ha llevado a cabo para ofrecer iguales oportunidades a mujeres y varones, y donde a los varones se los prepara para que compartan las cargas y reconozcan a las mujeres como compañeras iguales.

Conciencia de género: Este término se usa para describir la situación de las personas que son sensibles a las necesidades e intereses de varones y mujeres en la ejecución de cualquier actividad.

Rol de género: Se refiere a las obligaciones y responsabilidades que se atribuye a las posiciones que ocupan varones y mujeres en la sociedad. Los roles pueden cambiar de acuerdo con el entorno geográfico, social, económico y político. Los roles de género se refieren a las expectativas que tienen que ver con las conductas, actitudes y actividades que son características de varones y mujeres. Como educadores/as de adultos o catalizadores/sociales estamos en la obligación de reconocer que en la mayor parte de las sociedades de África Occidental las mujeres de bajos ingresos tienen un triple rol: las mujeres asumen actividades reproductivas, productivas y de gestión comunitaria, mientras los varones asumen primordialmente actividades productivas y comunitarias.

División del trabajo según el género: Es la manera como se asigna y valora el trabajo según sea desempeñado por mujeres o varones. En términos globales las feministas arguyen que en la economía mundial las mujeres son las trabajadoras más explotadas como resultado de la división del trabajo según el género.

Socialización: La socialización se refiere a la forma como se les enseña a las personas a que acepten y ejerzan los roles y funciones que la sociedad les otorga. Varones y mujeres son socializados desde su nacimiento para que acepten diferentes roles de género. El establecimiento de diferentes roles y expectativas para varones y mujeres es un rasgo distintivo clave de la socialización en la mayor parte de las sociedades.

Creación de estereotipos: Se basa en prejuicios y miedos acerca de ciertas agrupaciones sociales a las que se ve como inferiores respecto del grupo dominante. Entonces se juzga a los individuos de acuerdo con su identidad de grupo. En otras palabras, la creencia de que todas las personas que pertenecen a un determinado grupo —de género, edad, o tribu— actúan o deberían actuar de la misma manera.

Sensibilidad de género: Se refiere a la conciencia de que entre mujeres y varones hay diferencias tanto biológicas como de género. Que por tanto en diferentes partes del mundo mujeres y varones viven el género de diferentes maneras. La sensibilidad de género significa en consecuencia la construcción de un ribete crítico para contrarrestar la opresión de género que hemos socializado dentro de nosotros.

Género y Vih/sida, e infecciones de transmisión sexual – el problema

El primer reporte oficial de la enfermedad que ahora se conoce como SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida) se publicó el 5 de junio de 1981. El primer párrafo del informe del Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos catalogaba cinco casos. De esto hace unos 21 años. Desde entonces la epidemia se ha extendido a todos los rincones del mundo. Los reportes indican que casi 22 millones de personas han perdido la vida por esta enfermedad y que hoy día más de 36 millones de personas están viviendo con el Virus de Inmunidad Humana (VIH) que es el virus que causa el SIDA. Es un hecho conocido que la mayor parte de la población que vive con SIDA se encuentra en el África Subsahariana.

El fracaso en una contención significativa de las tasas crecientes de la pandemia global del SIDA ha llevado a repensar las anteriores estrategias de respuesta a la infección. Es un hecho generalmente aceptado que el 80 % o más de todas las infecciones con VIH/SIDA tienen su origen en relaciones sexuales sin protección. Hay necesidad de una respuesta basada en la óptica de género que se centre en cómo los diferentes estatus, roles y expectativas sociales, como también el poder económico de varones y mujeres, afectan y son afectados por la epidemia. Lo anterior implica que son estas relaciones, junto con las diferencias fisiológicas, las que determinan la gran extensión del riesgo de infección para mujeres y varones, su capacidad de protegerse a sí mismos/as eficazmente y su respectiva capacidad de compartir las cargas de la epidemia.

Se ha sostenido que la prevención del VIH es un asunto de género, ya que las tasas de seroprevalencia tienden a ser mucho más altas entre ciertos grupos de mujeres jóvenes. Pero, además, las responsabilidades del cuidado de los pacientes con SIDA recaen con frecuencia en mujeres, y el papel que juegan las mujeres en el cuidado de los niños/as significa que su salud es especialmente importante a la hora de garantizar una reducción sostenida de la mortalidad infantil, y también de reducir el número de niños huérfanos/as. Por tanto es necesario hacer especial énfasis en la educación de niñas y mujeres acerca de patrones de riesgo y prácticas seguras, todo ello acompañado de esfuerzos para animar a los varones a que estén mejor informados y adopten modelos de comportamiento que reduzcan la difusión del VIH.

Al promover una cultura de equidad, responsabilidad y opción de género en relación con el VIH/SIDA, y de los correspondientes derechos, los educadores/as de adultos pueden jugar un papel significativo a la hora de poner fin a la abrumadora vulnerabilidad biológica, social y económica de las mujeres respecto del VIH, y de afirmar el derecho que tienen todas las personas a una vida con dignidad.

Vulnerabilidad fisiológica de las mujeres y los varones

La evidencia de las investigaciones sugiere que el riesgo que corren las mujeres de infectarse con VIH a causa del sexo sin protección es por lo menos dos veces mayor que en el caso de los varones. El cuerpo de la mujer tiene la capacidad de retener una alta concentración de semen en el canal vaginal. De manera similar las mujeres están expuestas a la infección a causa de la extensa superficie que presenta el área de la membrana mucosa en la vagina y en el cuello del útero, a través de los cuales puede pasar el virus. También están en riesgo los varones no circuncidados por cuanto el área delicada debajo del prepucio los puede exponer a la infección si practican sexo sin protección. Pero el mayor riesgo lo corren las mujeres jóvenes a causa de las abrasiones que pueden tener durante el sexo sin protección, ya que tienden a tener un revestimiento vaginal delgado.

Infecciones de transmisión sexual

En las mujeres las infecciones de transmisión sexual suelen ser asintomáticas (no se las nota porque son internas). A diferencia de los varones, las mujeres pueden no experimentar inicialmente ningún dolor, y por lo tanto es menos probable que busquen rápidamente un tratamiento médico. La situación a menudo se complica por el estigma que pesa sobre las infecciones de transmisión sexual, por la inaccesibilidad de las clínicas, la falta de dinero, las actitudes negativas de los trabajadores en salud respecto de las mujeres infectadas, y la propia preocupación de las mujeres con demasiadas responsabilidades domésticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en cualquier punto del tiempo hay en todo el mundo unos 330 millones de casos curables de infecciones de transmisión sexual. Esto resulta altamente preocupante si se tiene en cuenta que esta condición predispone a los individuos infectados a que contraigan el VIH/SIDA.

Prácticas culturales

Algunas prácticas culturales agravan el riesgo fisiológico del VIH para las mujeres. Son ejemplos la preferencia de los varones por el «sexo seco» (a menudo con la activa connivencia de las mujeres), el «sexo violento» que puede producir llagas en la membrana mucosa, y la mutilación genital femenina que puede llevar a una multiplicación de los desgarros y hemorragias durante el sexo. La práctica de la herencia de viudas ha contribuido también significativamente al incremento de las tasas de infección.

Otros factores de vulnerabilidad y obstáculos para la prevención y tratamiento que están relacionados con el género

I. Dominación sexual masculina. — Muy a menudo cuando se trata de sexo todo se concentra en el placer del varón. En la práctica se tiende a despreciar las necesidades de las mujeres y se inhibe la discusión abierta entre las parejas acerca de un comportamiento sexual limpio.

II. Vulnerabilidad económica y servicios sexuales. — La dependencia económica de las mujeres las hace vulnerables desde el momento en que la capacitación y las oportunidades económicas son escasas. Algunas mujeres pueden intercambiar (trueque) servicios sexuales por dinero, puestos de trabajo, promoción u otros privilegios.

III. Control de las relaciones sexuales dentro y fuera del matrimonio. — La falta de control de las relaciones sexuales dentro y fuera del matrimonio a causa de la poligamia, de la multiplicidad de parejas sexuales, etc., podría exponer a las parejas a la infección con VIH/SIDA.

IV. Violencia contra las mujeres. — Ésta asume la forma de estupro, violación y sexo violento o coercitivo. Desafortunadamente en los últimos tiempos estas prácticas negativas se están volviendo algo común en esta parte del mundo. En algunas comunidades se pasa por alto la violencia marital.

V. Culpa y rechazo. — Los estereotipos de género hacen que se les eche la culpa a las mujeres de la difusión del VIH/SIDA. A menudo son las mujeres las primeras en ser sometidas a una prueba, ya sea por embarazo, por un niño enfermo, etc. Si el resultado es positivo, se les echa la culpa en primer lugar.

VI. Falta de información. — Muchas mujeres tienen una comprensión pobre de sus propios cuerpos, de los mecanismos de transmisión del VIH y las infecciones de transmisión sexual y del nivel de riesgo que supone el sexo sin protección. Muchas carecen asimismo de adecuada información acerca de su propio cuerpo y por lo mismo tienden a tener menos información acerca de los cuerpos y las necesidades de las mujeres.

VII. Comunicación interpersonal. — La investigación ha mostrado que la gente joven prefiere que sus padres les hablen acerca del sexo. La insuficiente comunicación entre padres/madres e hijos/as, y entre las partes de cada pareja, acerca de las relaciones, necesidades y responsabilidades sexuales de varones y mujeres, puede llevar a comportamientos riesgosos tanto de parte de los/as jóvenes como de las personas adultas. Por ejemplo, a los/as jóvenes de ambos sexos se les debería proporcionar mecanismos de negociación para que estén en condiciones de enfrentar presiones provenientes de personas mayores, o de su misma edad, que pretenden disfrutar de sexo precoz.

VIII. Estrés familiar. — En alguna parte se ha dicho que la pandemia del SIDA, si no te infecta, sí que te afecta. El impacto del SIDA en la familia puede ser devastador. Aparte de los estragos que causa en los recursos familiares, se plantea la estigmatización que conlleva el SIDA y la carga de los cuidados extraordinarios que demanda la enfermedad. Esto tiende a empeorar la inequi dad de género ya existente y a incrementar la vulnerabilidad y explotación de las mujeres. Por ejemplo puede ser que a las niñas se las saque de la escuela para que cuiden a los miembros de la familia. De la misma manera las personas mayores, que deberían estar disfrutando su jubilación, tienen que cooperar con el peso de las preocupaciones haciéndose cargo de los huérfanos del SIDA. Tenemos que ver esto a la luz de los serios niveles de pobreza que ya existen en África Occidental.

Algunas sugerencias para cambiar el status quo: El papel de los prácticos en educación de adultos

Se necesita estrategias de sensibilización de género para disminuir la vulnerabilidad de varones y mujeres a la infección, para reducir la estigmatización y la discriminación, y para frenar el impacto socio-económico de la epidemia. Una responsabilidad compartida entre mujeres y varones, en lo que hace a la prevención, es crucial para todo el proceso. A continuación unas cuantas estrategias que podrían ayudar a cambiar la situación existente en relación con el VIH/SIDA y las infecciones de transmisión sexual:

Estrategias de apoyo

Se tiene que luchar contra las ideas y normas sociales que mantienen a las mujeres en posiciones sociales de inferioridad. En la medida de lo posible, los prácticos de la educación de adultos deberían afanarse por desarrollar estructuras que les den a las mujeres acceso igualitario a la educación y capacitación, así como por la puesta en marcha de oportunidades de generación de ingresos. Es una necesidad para los gobiernos de África Occidental el asegurar la formulación de políticas nacionales de amplia base sobre el VIH/SIDA. Éstas deberían mencionar en términos claros lo que cada país considera como inaceptables abusos de los derechos humanos, haciendo particular referencia a las prácticas sociales opresivas y dañinas que militan contra el bienestar general de las mujeres y de las personas que viven con SIDA.

Una política nacional debería cubrir también asuntos como la disponibilidad de sustitutos de la leche materna para madres en que el VIH ha resultado positivo, o como el acceso gratuito a la prueba de VIH y también a los servicios de consejería antes y después de la misma.

Los gobiernos deberían implementar leyes para el fortalecimiento y la difusión de los derechos democráticos de las mujeres. En Ghana, por ejemplo, la Ley de Sucesión Abintestato (Intestate Sucession Law –PNDC Law 111) explica con toda claridad cómo se debe dividir entre los/as familiares sobrevivientes los bienes de un/a cónyuge que muere sin haber dispuesto su voluntad. En gran medida esta ley ha proporcionado algún respiro a las viudas y sus hijos/as que de otra manera serían expulsados/as de sus viviendas a la muerte de su único proveedor. Es necesario que los gobiernos aseguren el pleno cumplimiento de tales leyes para elevar el estatus de las mujeres en la realidad y no sólo en el papel.

Todos los/as actores involucrados en la lucha contra la difusión del VIH/SIDA tienen que crear una sociedad compasiva y posibilitadora en la que mujeres y varones hagan valer su derecho igualitario a la vida mediante el libre ejercicio de opciones responsables para la prevención y el tratamiento. Por su parte los educadores/as de adultos y otros tipos de defensores deberían desafiar las relaciones de género desiguales y la subordinación de género que padecen las mujeres en todas las instituciones. Tienen que estimular las discusiones abiertas acerca de las relaciones de poder entre los géneros y el VIH/SIDA.

Estrategias educativas

La información básica acerca del VIH/SIDA y de las infecciones de transmisión sexual debería estar a disposición de todas las personas, ya sean jóvenes o mayores. Se debería simplificar los materiales de educación de adultos para los/as estudiantes en proceso de alfabetización. Todos los/as actores involucrados están en la obligación de promover el mensaje de que, fuera de la abstinencia y la confianza mutua, el único sexo bueno es el sexo limpio. En la mayor parte de los países africanos los varones tienden a jugar el rol dominante en la relación sexual. Se tiene que estimular el uso del condón, y se tiene que considerar que la demanda de protección y de uso del condón es una responsabilidad mutua, tanto de varones como de mujeres.

Es importante aunar esfuerzos para salir al frente de la creencia de que el SIDA es una «enfermedad de mujeres», incrementando el involucramiento de los varones en los programas de salud reproductiva y animando a todos los varones a que asuman una mutua responsabilidad colectiva para evitar la difusión de la enfermedad y ver la urgencia de su prevención en beneficio de sus familias, sus comunidades y su país. Con demasiada frecuencia los programas de salud reproductiva están destinados a mujeres, pese a que las decisiones finales en lo que se refiere al sexo y al uso de anticonceptivos siguen estando en manos de los varones.

Estrategias de apoyo social

Mujeres y varones deberían compartir la capacidad de tomar decisiones en todos los niveles: en las relaciones interpersonales, en los asuntos comunitarios, en las estructuras políticas y económicas. A las familias afectadas se les debe proporcionar respaldo para que puedan prestar los cuidados necesarios en el propio hogar. Esto debería incluir consejería y cuidados médicos subvencionados. Se tiene que poner en marcha estrategias efectivas para la atención de las personas que viven con el VIH/SIDA, de manera que se garantice que las mujeres no tengan que soportar un peso desproporcionado a la hora de atender a aquellas personas que son VIH positivas, a costa de descuidar su propia salud e incluso de padecer una mayor marginalidad económica.

Se tiene que estimular las prácticas culturales que pueden ayudar a la prevención del VIH/SIDA, tales como la virginidad premarital para jóvenes de ambos sexos. Incluso para aquellas personas que ya tienen actividades sexuales se tiene que hacer hincapié en las ventajas de la virginidad secundaria y terciaria.

Conclusión

Hay la urgente necesidad de reforzar la capacidad que pueden tener las propias familias para reducir el miedo y la estigmatización en torno al VIH/SIDA y para permitir que las estrategias de prevención realmente actúen. Es importante para los educadores/as de adultos, y para otros actores involucrados, ayudar a crear una sociedad compasiva y posibilitadora en la que mujeres y varones afirmen su derecho igualitario a la vida mediante el libre ejercicio de opciones responsables para la prevención y el tratamiento. Ellos también se tienen que esforzar por integrar una perspectiva de género en todos los programas referidos al VIH/SIDA y a las infecciones de transmisión sexual.

Referencias bibliográficas

Facing the Challenge of HIV/AIDS/STD: a Gender-Based Response (Enfrentar el desafío del VIH/SIDA y las infecciones de transmisión sexual: Una respuesta desde la perspectiva de género). UNAIDS, Ginebra y KTI, Amsterdam, 1998

Fighting Back: HIV/AIDS and Development» (Contraataque: el VIH/SIDA y el desarrollo). En: Development (revista de la Society of International Development – Sociedad para el Desarrollo Internacional). Ed. Wendy Harcourt, Roma, 1995

Mackenzie, Liz. On our feet, taking steps to challenge women’s oppression: A handbook on gender and popular education workshops. (Sobre nuestros propios pies, dando pasos para desafiar la opresión de las mujeres: un manual sobre género y talleres de educación popular). IIZ/DVV, Bonn, 1993

Moser, Carolina. Gender Planning and Development: Theory, Practice and Training (Planificación y desarrollo desde la óptica de género: teoría, práctica y capacitación). Routledge, Londres 1995

Statement of Concern on Women and HIV/AIDS, 13th International Conference on HIV/AIDS (Declaración de la Asociación sobre VIH/SIDA y mujeres, 13ª Conferencia sobre VIH/SIDA). Round table by the Agenda Gender AIDS Forum and the AIDS 2000 «Amasiko» Programme (Mesa redonda prevista en la Agenda del Foro SIDA y Género y en el programa «Amasiko» sobre SIDA 2000), 18 y 19 de junio de 2000 (UNAIDS).