Komba

Siguiendo la adopción de la recomendación de 1992 a favor de un sistema multipartidista, por parte de la Comisión Presidencial sobre sistemas unipartidistas o multipartidistas en Tanzania, un número de organizaciones no gubernamentales (ONG) ha asumido el desafío de poner en marcha un programa de educación para la democracia. Se supone que dicho programa constituye un requisito previo para una transición exitosa desde el sistema autoritario unipartidista hacia el pluralismo político. La ONG más activa hasta el momento ha sido REDET (Research and Education for Democracy in Tanzania –  Investigación y Educación para la Democracia en Tanzania). Este programa se inició en 1992 y es administrado por el Departamento de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Dar es Salaam. Cuenta con el apoyo del gobierno de Dinamarca, a través de DANIDA. REDET pretende lograr el establecimiento de un fundamento sólido para las políticas democráticas y la gobernabilidad democrática en Tanzania. Su intervención gira en torno a cinco componentes relacionados entre sí, a saber: investigación y publicaciones, desarrollo de liderazgo, educación cívica, apoyo a la democracia y foros de discusión. Este artículo se centra en el último componente y proporciona una visión crítica de la estrategia de debate de los foros de discusión. Son insumos de dicho análisis crítico los resultados del estudio de evaluación de impacto que se llevó a cabo en los tres distritos piloto de Mtwara (rural), Bukoba (rural) y Bemba. Willy Komba es el lector principal y el director del Departamento de Planficación Educativa y de Administración de la Universidad de Dar es Salaam, Tanzania.

Promoción de valores democráticos a través de la estrategia de foros de discusión: evaluación de su impacto en el conocimiento, las actitudes y la práctica de los estudiantes adultos en Tanzania

Propósito de la investigación

En ocho distritos se han instalado foros de discusión en los niveles de distrito, de provincia y de aldea, con el fin de proporcionar una vía para el diálogo democrático. Con los foros de discusión se pretendía crear democracia sin insistir en la propia ideología; resolver problemas a través de la discusión; construir tolerancia e inducir a los ciudadanos/as a que hagan las cosas por sí mismos/as; e inculcar responsabilidades cívicas tales como el voto. Cada foro se reúne seis veces al año, o más a menudo si así lo demandan las necesidades sentidas y la urgencia de los temas a ser discutidos.

Los/as participantes son estudiantes adultos/as procedentes de cada uno de los niveles identificados entre funcionarios/as de gobierno, líderes de denominaciones religiosas y de ONG, dirigentes de partidos políticos, empresarios/as prominentes y otras personas influyentes. Los foros de discusión están bajo la conducción de facilitadores/as y relatores/as o secretarios/as que han sido previamente identificados/as, capacitados/as y supervisados/as por REDET.

La investigación se inspiró en la necesidad de determinar cuán efectivos resultaron los talleres de capacitación a la hora de cumplir las tres tareas de REDET, a saber:

  • Asistir a la sociedad en la tarea de superar y desechar la cultura política pasiva o subjetiva.
  • Impartir conocimientos sobre los quehaceres de un sistema multipartidista e inculcar en el público normas democráticas y participativas.

  • Alimentar la evolución de una cultura política democrática, incrementar la competencia ciudadana y crear condiciones para una participación significativa y eficiente.

Se suponía que existía una deficiencia de competencias entre los/as estudiantes adultos en términos de los conocimientos, actitudes y prácticas que son necesarios para la participación en una sociedad libre y democrática. De esta manera el estudio pretendía medir el alcance de los cambios producidos por los talleres de capacitación y los foros de discusión en la dirección deseada.

Marco conceptual

El proyecto REDET se basa en el supuesto de que el proceso de cambio, de una cultura política popular de tipo autoritario a una democrática, incluye entre otras cosas la adquisición de conocimientos apropiados y el cambio de puntos de vista (actitudes, creencias, valores) como también de praxis (o comportamiento), es decir «conocimientos, actitudes y prácticas» tanto en el nivel personal como en el social. REDET cree que el conocimiento acerca de cómo opera el sistema político y acerca de cuáles son los propios derechos, responsabilidades y obligaciones, constituye una condición previa para una ciudadanía responsable (REDET, 1997; Dynesson y Gross, 1991). Por consiguiente, entre las formas útiles de conocimiento tenemos las siguientes: el conocimiento de los principios generalmente aceptados de los derechos humanos y la justicia tal como están inscritos en la Constitución de la República Unitaria de Tanzania; la comprensión de que las estructuras y conductas y/o actitudes personales, tanto institucionales como sociales, pueden tener el efecto ya sea de promover o de negar la justicia social; y el conocimiento de la situación actual, en la que los derechos humanos no son totalmente reconocidos y la justicia social no es asequible a todos, tanto local como globalmente (Komba, 2000).

Otro componente de la democratización es el cultivo de actitudes tales como el espíritu crítico y autocrítico respecto de la diferencia (diversidad), la tolerancia, el respeto por el razonamiento verídico y también el respeto por los derechos humanos, el aprecio de la comunidad entre los pueblos, la empatía con aquéllos/as a quienes se les ha negado la justicia, el compromiso con la defensa de los derechos propios y los derechos de los/as demás, la aptitud para crear un cambio positivo, y la disposición para emprender las acciones prácticas que sean adecuadas a la situación del/a estudiante (White 1989; Harber, 1991).

La adquisición de conocimientos apropiados, acoplados con las actitudes correctas, debería permitir que las personas que viven en democracia participen de manera más efectiva, en armoniosa colaboración con las demás, más allá de las diferencias sociales que puedan existir entre ellas por razones de género, color de la piel, creencias religiosas, ideología política o el respectivo lugar de nacimiento.

Es dentro de este marco conceptual que se concibió los talleres de capacitación y los foros de discusión como una estrategia para la promoción de una cultura política democrática, para el incremento de las competencias ciudadanas y para la creación de un entorno que haga posible una participación política efectiva y significativa. Este marco ha guiado también la evaluación del impacto de los talleres de capacitación y de los foros de discusión. La pregunta más importante que se planteaba la investigación era la siguiente: ¿En qué medida los foros de discusión se han mostrado efectivos a la hora de cambiar los puntos de vista de los/as estudiantes adultos, de promover el comportamiento democrático y de construir la autoconfianza?

Metodología

En esta evaluación se ha recogido datos, por medio de un cuestionario, acerca de la efectividad de los talleres de capacitación y de los foros de discusión. El cuestionario estaba pensado para recoger datos a partir de una muestra pequeña de miembros regulares de los foros de discusión en los niveles de provincia, de aldea y de shehia. Se lo diseñó para recoger información disponible acerca de su nivel de interés por los foros de discusión y/o talleres de capacitación, acerca de la eficiencia de los representantes (responsables/secretarias), acerca de los temas tratados durante los talleres y de la información sobre el impacto que han tenido los foros de discusión en los conocimientos, actitudes y prácticas de los encuestados.

Hallazgos de la investigación

Impacto en los conocimientos

Hablando en general, los datos cuantitativos sugieren que el impacto fue mayor en la adquisición de conocimientos relevantes y en las actitudes, que en la actual práctica democrática. No hubo una significativa diferencia de género en la forma como las personas encuestadas percibían este hecho.

En lo que hace a los conocimientos, los datos señalaban que de las 362 personas encuestadas un total de 235 (el 64,9 %) dijeron que el programa había tenido una gran repercusión en el cambio de sus puntos de vista. Esta percepción era compartida por un mayor porcentaje de varones (70,2 %) que de mujeres (54,2 %). Las respuestas cualitativas sugerían que a través de los talleres de capacitación y de los foros de discusión ellos/as habían adquirido nuevos conocimientos acerca de la democracia, se habían dado cuenta de que necesitaban aprender más, y también se habían dado cuenta de que no era un pecado criticar a un dirigente de aldea por su irresponsabilidad. Pero lo más importante es que los/as líderes, al menos por lo que dijeron algunas de las personas encuestadas, estaban ahora abiertos a la crítica y se mostraban muy positivos respecto de la misma.

Impacto en el comportamiento

De las 334 personas encuestadas, un total de 203 (60,8) respondieron que el programa había sido muy efectivo para el cambio de su comportamiento. No había una diferencia significativa en la forma como varones y mujeres percibían este caso. Las personas encuestadas reconocían que eran mucho más libres que antes a la hora de expresar sus ideas, que había una mayor comprensión mutua entre líderes de los diferentes partidos políticos; que podían ejercitar más ampliamente su libertad para escoger a sus dirigentes; y que podían discutir asuntos políticos sin ningún miedo; y que gracias a la estrategia de los foros de discusión había revivido el espíritu de autodeterminación a través de actividades de autoayuda.

Impacto en la autoconfianza

De las 365 personas encuestadas, un total de 211 (57,5 %) dijeron que el programa había contribuido en gran manera a su autoconfianza. No había significativas diferencias de género en la manera como las personas encuestadas percibían este hecho. Dichas personas reiteraban repetidamente que ellas ahora tenían el coraje y la confianza necesarios para debatir diferentes temas, tanto locales como nacionales, sin miedo. Para citar sólo un ejemplo:

‹Tenemos la oportunidad de criticar a los que establecen las reglas, concretamente al partido y su gobierno, por el monopolio que ejercen, ofreciéndoles una crítica constructiva›.

Impacto en la conducción democrática de los asuntos

De las 337 personas encuestadas, un total de 180 (53,4 %) dijo que el programa había tenido un gran impacto en la práctica democrática. En tal percepción había una notable diferencia de género. Fueron más varones (57,5 % sobre 228) que mujeres (44,9 sobre 109) quienes dijeron que el programa había tenido un gran impacto en la práctica democrática. Las habilidades incluían las siguientes: la crítica sin miedo de los/as líderes y de los compañeros/as; el uso de la discusión para alcanzar consensos; el respeto de los puntos de vista de cada miembro; la cooperación entre miembros de la aldea y entre partidos políticos para la resolución de problemas; y la competición por la fuerza de la razón más que por la razón de la fuerza o la violencia.

Sin embargo, en lo que hace al impacto del programa en la adquisición de habilidades democráticas no había una diferencia de género significativa en la percepción de las personas encuestadas. Cerca del 53,7 % de mujeres (sobre 121) dijeron que el programa había contribuido en gran medida a la adquisición de habilidades democráticas, mientras que el 52,3 % de los varones (sobre 243) tenían una opinión similar.

Un total de 252 personas encuestadas (69 %) dijeron que el programa había estimulado en gran medida el debate sobre asuntos nacionales. Había una ligera diferencia de género en la manera como percibían este hecho las personas encuestadas. Cerca del 70,8 % de los varones (sobre 243) dijeron que el programa había estimulado en gran medida el debate sobre asuntos nacionales, mientras que el 65,6 % de mujeres (sobre 122) tenían una opinión similar. Se argumentaba que el programa había contribuido a la reducción de prácticas abiertamente corruptas, al reavivamiento de esquemas de autoayuda y al establecimiento de organizaciones civicas locales tales como el consejo de ancianos. Una de las personas encuestadas resumía el impacto con las siguientes palabras:

‹Los foros de discusión han promovido en gran medida la libertad de expresión, de crítica y de participación en actividades, sin miedo, reconociendo que todo ello constituye el derecho de cada ciudadano/a›.

Temas emergentes y lecciones para el futuro

Una conclusión que puede sacarse de esta evaluación es que la mayoría de las personas encuestadas percibían que el programa había sido muy efectivo en cambiar sus perspectivas, su comportamiento, la autoconfianza y la conducción democrática de los asuntos. Este gran logro de REDET necesita ser sostenido. Partiendo de estos hallazgos se recomienda por consiguiente que los talleres de capacitación se extiendan a más distritos en el país.

Sin embargo, debido a la manera como se diseñó los instrumentos de levantamiento de datos, ha sido difícil evaluar el impacto diferencial del programa sobre las diferentes categorías de participantes, fuera de la diferencia de género. Si se hubiera obtenido información adicional sobre el nivel educativo de los/as participantes, un análisis de los datos según el nivel educativo de los/as participantes podría haber proporcionado más puntos de vista acerca de las necesidades educativas de las personas encuestadas. Tal información podría ser útil a la hora de diseñar futuros programas que satisfagan las necesidades específicas de los/as estudiantes.

En el futuro podría ser útil distinguir entre las sesiones formales de capacitación y los menos formales foros de discusión. Mientras en el primer escenario podría ser deseable la división en grupos, para incrementar el impacto de los talleres de capacitación (particularmente con la vista puesta en el aprendizaje de conocimientos nuevos y graduales), en el último escenario los/as participantes podrían beneficiarse más de la diversidad de antecedentes educativos y de las respectivas vías de consideración de los asuntos sociales y políticos.

En la medida de lo posible los facilitadores/as deberían utilizar enfoques participativos a la hora de impartir las lecciones formales. Los resultados de la investigación han mostrado que la promoción de los ansiados valores democráticos son consecuencia de las estrategias de enseñanza y aprendizaje interactivas y cooperativas.

Referencias bibliográficas

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Cross R E y T L Dynneson (ed.) (1991), Social Science Perspectives on Citizenship Education (Perspectivas de las ciencias sociales en el tema de la educación ciudadana), Teachers’ College Press, Nueva York.

Harber, C (1991), Internacional contexts of political education (Contextos internacionales de la educación política), Educational Review, Vol. 43, Nr. 3, 245-255.

Komba, W L M (2000), Social Studies in Tanzania (Estudios sociales en Tanzania). En: Michael B. Adeyemi (ed.), Social Studies in African Education, Pyramid Publishing, Gaborone.

Komba, W L M (1999), Citizenship Education in Post Socialist, Plural Tanzania: Teachers’ Perception of their Role (Educación ciudadana en la Tanzania plural y postsocialista: la percepción que tienen los maestros/as de su rol), PED, Nr. 20, pp. 53-72.

Komba, W L M (1998), Choices in Liberal and Non-Liberal Political and Educational Thougth (Opciones en el pensamiento educativo y político liberal y no liberal), Journal of Philosophy of Education. Vol. 32, Nr. 2, pp. 195-206.

REDET (1997), Political Cultural and Popular Participation in Tanzania (Participación política, cultural y popular en Tanzania), editado por Inter Press of Tanzania Ltd.

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Rossi P H y H E Freeman (1993), Evaluation: A Systematic Approach (Evaluación: un enfoque sistemático), Sage Publications, Londres.

White, P (1989), Educating courageous citizens (Educación de ciudadanos/as animosos/as). En: C. Haber y Meighan, R (Ed.), The Democratic School: Educational Management and the Practice of Democracy (La escuela democrática: Gestión educativa y práctica democrática). Education Now Publishing Cooperative Ltd: 7-16.