CONFINTEA - Informe en síntesis

Entre el 6 y el 11 de septiembre de 2003 tuvo lugar en Bangkok la conferencia que vino a ser la continuación de la CONFINTEA V, celebrada en Hamburgo en 1997. Tenía un propósito doble: hacer un balance de los progresos posteriores a la CONFINTEA V, es decir, comprobar si las ambiciosas este sentido, bajo la conducción del Prof.(H) Dr. Heribert Hinzen, jefe del IIZ/DVV, se realizó un taller. En las páginas 168 y 170 de este número se publican el programa, los resultados y las recomendaciones de dicho taller, además de la invitación a participar en el mismo. En el Informe resumido de la revisión a mitad de período de la CONFINTEA V, elaborado por el Instituto de la UNESCO para la Educación, se analiza detalladamente el desarrollo posterior a 1997 y se identifican los desafíos para el futuro. Con la gentil aprobación del IUE publicamos dicho informe en las páginas que siguen.

La renovación del compromiso con la educación y el aprendizaje de adultos

Prefacio

El Balance Intermedio de la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (CONFINTEA V) ha reunido a más de trescientos representantes de Países Miembros, incluyendo ministros y funcionarios de alto rango y dependencias del sistema de las Naciones Unidas, al igual que organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil e institutos de investigación de más de noventa naciones en Bangkok, Tailandia, del 6 al 11 de septiembre de 2003.

Organizado por el Instituto de la UNESCO para la Educación (UIE) en cooperación con la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para Asia y el Pacífico y con el apoyo del Departamento de Educación No Formal del Ministerio de Educación de Tailandia, el objetivo del Balance Intermedio residía en comprobar las metas logradas y las dificultades que han surgido a lo largo de los últimos seis años con la puesta en práctica de la agenda de la CONFINTEA V. Con una serie de talleres temáticos, de balances regionales y de sesiones de plenario, se analizaron las últimas tendencias y nuevos desarrollos en las prácticas y políticas del aprendizaje y la educación de adultos.

Ya con miras a la CONFINTEA VI de 2009, el Balance Intermedio se había organizado para proponer estrategias que impulsen el aprendizaje de adultos en los futuros programas y asimismo para establecer enlaces más estrechos entre los objetivos de la Agenda de la CONFINTEA V, el Marco de Acción de Dakar y las Metas de Desarrollo del Milenio.

El presente informe, una síntesis de los acontecimientos del Balance Intermedio, esbozará los temas principales y las recomendaciones clave que han surgido durante esta reunión de seis días. Los participantes exigieron de forma unánime la renovación del compromiso con el aprendizaje de adultos, compartiendo recursos nacionales e internacionales y estableciendo cooperaciones creativas. Esperamos que la UNESCO y todos los actores y grupos implicados en la educación de adultos hagan suya nuestra Llamada a la Acción y Responsabilización, apoyando y afirmando el placer de aprender de las personas adultas.

Justin Ellis
Presidente de la Junta
Directiva Instituto de la UNESCO para la Educación

Introducción

Celebrada en 1997, la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (CONFINTEA V) se realizaba de cara a la transición del mundo hacia el nuevo milenio, identificando el aprendizaje de los adultos como una clave del siglo veintiuno. La Declaración de Hamburgo sobre la Educación de Adultos adoptada en esa oportunidad subraya la vital importancia de la educación y el aprendizaje de adultos, identificando su potencial «para fomentar el desarrollo ecológicamente sostenible, para promover la democracia, la justicia y la igualdad entre mujeres y hombres y el desarrollo científico, económico y social, así como para construir un mundo en el que los conflictos violentos sean sustituidos por el diálogo y una cultura de paz basada en la justicia». Son objetivos que reflejan el papel fundamental de la educación: de infundir el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales, de apoyar el progreso en las diversas esferas y dimensiones de la vida humana y de promover el cuidado del entorno natural en el que vivimos.

Los sucesos ocurridos en todo el mundo durante los últimos seis años, con sus profundas implicaciones sociales, políticas y económicas, muchas de ellas excitantes y otras profundamente preocupantes, confirman con absoluta claridad que la educación y el aprendizaje de los adultos es una de las promesas más relevantes de nuestros tiempos, una promesa que tenemos que cumplir.

La Reunión de Balance Intermedio, integrada por más de 300 participantes de unas 90 naciones, concentró los esfuerzos para determinar sistemáticamente cómo se han implementado las recomendaciones hechas en la CONFINTEA V y qué compromisos se han cumplido, examinando las actividades desarrolladas a escala mundial en el campo de la educación y el aprendizaje de adultos desde 1997.

Con una serie de talleres temáticos se abordaron los contextos básicos y los múltiples enfoques de la educación y el aprendizaje de adultos, tales como: democracia, poder, alfabetismo, trabajo, género, salud y medio ambiente, institutos de educación superior, redes de Documentación e información (ALADIN), formación de formadores y calidad de programas de aprendizaje para adultos, monitoreo y evaluación, museos, librerías y patrimonio cultural, tecnologías de la información y la comunicación, personas con discapacidades, indígenas, refugiados e inmigrantes y prisioneros, y, finalmente, la cooperación y la solidaridad internacional.

Se celebraron cinco sesiones sobre los balances regionales (África, los estados árabes, Asia-Pacífico, Europa y Norteamérica, y América Latina y el Caribe), conducidas por las Oficinas Regionales de la UNESCO y otros socios regionales y por redes de la Consulta Colectiva UNESCO-ONG sobre Educación para Todos (EFA). Se presentó una síntesis de cincuenta balances nacionales enviada por las comisiones nacionales de los Estados Miembros, siguiendo un esquema común, junto con los resultados del Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE), obtenidos a partir de estudios de evaluación realizados en sesenta países.

A efectos de realzar cuestiones de gran relevancia en la educación y el aprendizaje de adultos, cuatro grupos de trabajo se han dedicado a los siguientes temas: Reconsideración y Defensa del Aprendizaje de Adultos a la Luz de las Agendas Internacionales; Políticas: Estructuración, Finanzas, Cooperación; Monitoreo de la Educación de Adultos y Participación Creciente en el Aprendizaje de Adultos. En una mesa redonda final, representantes del Fondo de las Naciones Unidas para Actividades de Población, la Unión Europea, el Ministerio federal de Educatión y Ciencia, el Banco Mundial y un ex ministro de Educación latinoamericano debatieron sobre los próximos retos que tendrá que enfrentar la educación y el aprendizaje de los adultos en un mundo de cambios rápidos.

La sesión final se concentró en los debates sobre el proyecto de informe del Balance Intermedio y la Llamada a la Acción y Responsabilización. Las numerosas contribuciones de los participantes ayudaron a precisar muchas de las formulaciones contenidas en el presente informe.

El nuevo mundo de la educación y el aprendizaje de adultos

La CONFINTEA V confirmó que las exigencias económicas, políticas y sociales relacionadas con los profundos cambios estructurales que están ocurriendo a escala mundial han estado impulsando una nueva inquietud por el aprendizaje durante toda la vida. No obstante, las metas fijadas y los compromisos asumidos en la Declaración de Hamburgo y la Agenda para el Futuro no se han implementado ni cumplido plenamente. Los cambios apremiantes que engendraron las fuerzas de la globalización y tecnología, aunados con problemas de desarrollo ya existentes y factores demográficos de gran alcance son, además, condiciones que generan rápidamente desigualdades y violencia, a las que el aprendizaje de adultos tendrá que responder urgentemente. Estas condiciones actúan más que nada sobre temas como pobreza, alfabetización, democracia, género, salud y medio ambiente.

La pobreza sigue siendo un obstáculo para el aprendizaje y asimismo una consecuencia de una educación insuficiente. Se estima que 1,2 mil millones de personas (o sea uno de cada cinco habitantes del mundo) viven en una pobreza extremada, sufriendo la falta de alimentación adecuada, agua potable, higiene, sanidad y educación; en este grupo, dos de cada tres son mujeres. Uno de cada tres habitantes de la tierra sobrevive con menos de un dólar diario. Las fuerzas dominantes de los mercados, al desarrollar sus prácticas de desarrollo económico, han producido niveles inaceptables de pobreza que, en particular, afectan severamente a mujeres y niños.

El setenta por ciento de las personas pobres del mundo son mujeres; en los países menos desarrollados, ni cuatro de diez mujeres son capaces de leer o escribir, frente a seis de diez hombres que sí lo son. Y pese a que en las áreas azotadas por la pobreza las mujeres aportan la mayor parte de los alimentos, su voz sigue teniendo poco peso en la toma de decisiones de la comunidad.

Al igual que las necesidades de los pobres y desvalidos de las ciudades, tampoco han sido atendidas las de los pobres y desvalidos de las zonas rurales. Las comunidades indígenas, con bajos niveles de alfabetización y expectativas de vida, están particularmente expuestas a sufrir abusos en sus derechos humanos cuando luchan por conservar su identidad cultural, su tierra y sus recursos.

La migración a través de las fronteras, ya sea voluntaria por razones económicas o forzosa por conflictos bélicos o guerras, aumenta constantemente. Las vidas de muchos inmigrantes y refugiados políticos o económicos están acosadas por pobreza, mal estado de salud, analfabetismo, discapacidades, desigualdad de géneros, xenofobia, prejuicios raciales y exclusión social.

Las personas con discapacidades conforman el diez por ciento de la población mundial. Ya menos del diez por ciento de los niños y jóvenes con discapacidades tienen acceso a alguna forma de educación, pese a que la mayoría de los adultos con discapacidades no hayan recibido educación alguna. La pobreza es tanto una causa como una consecuencia de la discapacidad; un cincuenta por ciento de los problemas de discapacidad están relacionados con la pobreza.

Si no se realiza una acción directa en gran escala, es probable que veintiocho países no cumplan con las Metas de Desarrollo del Milenio en 2015. El confinamiento de la educación básica a la educación primaria no será suficiente para ayudar a la mayoría de los desvalidos del mundo a superar su pobreza.

Desde una perspectiva política se evidencia la extendida erosión de procesos democráticos, que implica un respeto decreciente de los derechos humanos, ya sea en nombre del desarrollo nacional o de la seguridad internacional. Sin embargo, un cierto número de naciones han informado sobre esfuerzos crecientes en la promoción de un aprendizaje enfocado en los derechos fundamentales. Hacen referencia a medidas que han tomado para fortalecer las prácticas democráticas y para producir y emplear a escala local material educativo que permita a los educandos efectuar sus propios análisis del mundo. Se han delineado programas de aprendizaje que apuntan a desafiar los modelos de desarrollo dominantes, a redefinir las relaciones de poder tanto en la esfera pública como en la privada y a facilitar el reconocimiento y fortalecer el uso del saber ya existente a escala local.

Entretanto, la rápida propagación del virus VIH y del SIDA amenaza con eliminar los avances hechos durante la década pasada en materia de sanidad y nutrición, en la reducción de tasas de mortalidad y en el aumento de la expectativa de vida. Tampoco han recibido la atención suficiente, hasta ahora, las dimensiones educativas de otras epidemias y causas de muerte, tales como la malaria, la tuberculosis con fármacorresistencia múltiple y la disentería.

Paralelamente al deterioro mundial de las condiciones de sanidad siguen aumentando la degradación y destrucción de los recursos naturales, manifestándose con polución y recalentamiento del planeta o desertificación y amenazante escasez de agua potable.

La situación es acuciante en todas las regiones de la tierra. Casi el setenta por ciento de todas las personas analfabetas del mundo, de las que casi dos terceras partes son mujeres, son habitantes de Asia. Millones de niños abandonan la escuela primaria cada año por razones de pobreza, a la vez que muchos de los que permanecen y completan los estudios primarios apenas aprenden a leer y escribir. Así, el reciente informe anual sobre el desarrollo humano de los países del mundo (año 2002) del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), muestra que Asia ha adoptado medidas de alfabetización general y acceso a la educación básica tanto para jóvenes como adultos. Esto se puede atribuir, en parte, a la abundancia de mecanismos y estructuras regionales, nacionales y locales, provistos ya sea por organismos públicos o por organizaciones no gubernamentales, entes comerciales, instituciones académicas y profesionales o entidades religiosas. Desde fines de los ochenta ha aumentado la participación de la sociedad civil en el aprendizaje de adultos, ante todo a escala local.

En la mayor parte de las naciones africanas, los jóvenes representan casi el 45 por ciento de la población nacional. Sin embargo, apenas se han atendido las necesidades de educación de la mayor parte de estos jóvenes. Las niñas y mujeres conforman la mayoría de los afectados, pese a que las desigualdades entre los géneros se hayan reducido en la mayor parte de las naciones de África Oriental y del Sur. En el continente, la preocupación de los gobiernos por problemas apremiantes de deuda pública y política actual muchas veces impide la realización de las soluciones obvias de ambos problemas, es decir, reduciendo drásticamente el número de personas que no tienen formación escolar y profesional. Por otra parte, la creación de la Asociación para el Desarrollo de la Educación en África (ADEA) ha estimulado una multitud de actividades en las áreas de la educación formal y no formal y de participación femenina, y también en la composición original de libros y materiales de aprendizaje. Una serie de iniciativas en materia de políticas de lenguas y el uso de la lengua materna en la alfabetización han respondido a la necesidad de crear entornos de alfabetización multilingües y multiculturales, además de la creación de la Academia Africana de Lenguas. Finalmente, el lanzamiento de la Nueva Alianza para el Desarrollo Africano (NEPAD), como marco de desarrollo clave para la región, es un buen augurio del papel que asumirá la educación para el futuro del continente.

En los estados árabes, la inseguridad, la pobreza, el deterioro de las condiciones económicas, las sanciones económicas, la destrucción de infraestructuras educativas y las dificultades de recuperación posconflicto en países como Irak, Líbano y Palestina están revirtiendo los progresos hechos en alfabetización y educación de adultos. De un total de 280 millones de habitantes, alrededor de 70 millones de ciudadanos de estos países son adultos iletrados, a la vez que 10 millones de niños en edad escolar no están escolarizados. Pese a estas dificultades, la región muestra un interés acrecentado por todos los aspectos de la educación de adultos, un refuerzo de la relación entre la educación formal y no formal y un afianzado compromiso con el derecho universal a la educación. La creación de la Red Árabe para la Alfabetización y la Educación de Adultos es una novedad de gran al cance, destinada a promover nuevas cooperaciones a nivel de bases y a interconectar actividades de educación en todos los niveles.

En muchos países de América Latina y el Caribe se ha reactivado el tema de la alfabetización. Se crearon nuevas alianzas nacionales e instituciones destinadas específicamente a la educación de jóvenes y adultos. En algunos países también se han iniciado cooperaciones para la formación profesional. Los progresos registrados en la región en el delineamiento de la educación de adultos condujeron a una redefinición de las necesidades básicas de aprendizaje para jóvenes y adultos, que incluyen la resolución de conflictos, la educación para la paz y la ciudadanía y la identidad cultural; también comprenden la valoración del patrimonio cultural y temas de sanidad, derechos humanos e interculturales, no sólo para los grupos indígenas sino para toda la población. Sin embargo, 39 millones de personas aún son iletradas, un once por ciento de la población mayor de catorce años. A estas cifras hay que agregar los 110 millones de personas jóvenes y adultas que, al no haber completado sus educación primaria, pueden calificarse de iletrados funcionales. En esta región, el veinte por ciento de los niños no completan la educación primaria. Pese a su estado relativamente avanzado, dado que ofrece un acceso universal, el sistema educativo de América Latina se ve confrontado con un gran problema de calidad.

En muchas partes de Europa y Norteamérica, donde la educación básica no presenta un problema para grandes partes de la población, existe una necesidad pronunciada de examinar y tratar las necesidades no atendidas de grupos especiales, tales como romaníes/ gitanos, inmigrantes o solicitantes de asilo. Aunque se hayan hecho progresos en el desarrollo de políticas destinadas a crear capacidades en materia de estructuras, mecanismos de apoyo, cooperaciones y financiación para mejorar la cantidad y calidad de la educación de adultos con toda la amplitud y con todo el alcance de un aprendizaje durante toda la vida, existe una clara desigualdad en cuanto a los resultados. A nivel conceptual se ha registrado una mayor coherencia, al trasladar el énfasis de la educación de adultos al aprendizaje de adultos dentro del esquema general del aprendizaje durante toda la vida, y todo esto bajo la influencia de entes supranacionales, tales como la UNESCO, la OCDE y, en particular, la UE. Pero en un nivel práctico, no obstante, aún existe una abundante diversidad de interpretaciones.

Finalmente, las tendencias que se han comprobado en todo el mundo en materia de educación indican que, al representar un cierto porcentaje del producto interno bruto, la inversión pública en la educación se ha estancado o ha disminuido en todas las regiones en desarrollo. El control que los mercados ejercen sobre la educación, su encauzamiento hacia determinadas profesiones u oficios y la disparidad subsistente en el acceso a la educación de alta calidad son características de la situación actual. La creciente privatización de bienes y servicios públicos ha producido una mercantilización de la educación desconocida hasta entonces, y ante todo en la educación superior. Persiste una dicotomía en la prestación educativa: la educación de alta calidad, no obstante, está disponible, pero a un precio que la amplia mayoría de la población (y en particular, las comunidades rurales pobres, minoritarias, indígenas y otros grupos privados de sus derechos sociales y económicos) no puede afrontar, obligándola a confiar en opciones de baja calidad y dudosa relevancia.

Todas estas condiciones, que dibujan una actualidad compleja y difícil del mundo de la educación de adultos, ponen en evidencia la imperiosa necesidad de emprender la acción y asumir la responsabilización.

La educación y el aprendizaje de adultos desde 1997

¿Qué es el aprendizaje de adultos?

Pese al cambio de concepto difundido en la CONFINTEA V, trasladando el énfasis de la educación de adultos al aprendizaje de adultos, este último es entendido y cultivado de forma dispar entre las diferentes regiones y grupos o actores implicados. En muchos países se considera que el aprendizaje de los adultos es la adquisición de competencias de lectura y escritura. En otros, está confinado a la formación profesional. El aprendizaje, como principio clave que sirve de base a los procesos de desarrollo en todas las áreas, ya se trate de ciudadanía, salud o medio ambiente, aún debe ser reconocido e incorporado en la teoría y en la práctica.

No obstante, y pese al énfasis puesto en el aprendizaje de los adultos, la educación de los adultos sigue siendo un punto de referencia teórico y práctico importante en la medida que forme parte de políticas, estructuras y recursos. Hay un interés creciente en relacionar la educación de adultos y/o la educación general con el concepto del aprendizaje durante toda la vida como tema político y marco de referencia operacional. Al mismo tiempo, y a causa de las dispares definiciones del aprendizaje de adultos, persiste la ambigüedad en cuanto a su relación con el aprendizaje durante toda la vida. Pese a que el aprendizaje de adultos es una parte y una sección del aprendizaje durante toda la vida, en algunos casos el aprendizaje durante toda la vida se reduce, erróneamente, al aprendizaje de las personas adultas.

Aún cuando la UNESCO haya desempeñado un papel clave en la promoción y la comprensión del proceso de aprendizaje como un elemento esencial del desarrollo, los principales acuerdos internacionales adoptados en los albores del siglo veintiuno, tales como el Marco de Acción de Dakar y las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, han desarrollado pocas fuerzas para promover el aprendizaje de adultos.

Elaboración de políticas de educación de adulto

La falta de un concepto compartido de aprendizaje de adultos, aunada a diversos contextos sociales, políticos y económicos, ha dado lugar a un discurso político dividido, particularmente, entre las naciones industrializadas y los países en desarrollo. La preocupación de las primeras se concentra en la definición operacional del aprendizaje durante toda la vida, con el objetivo de perfeccionar ‘la sociedad del conocimiento’. Entre sus máximas prioridades figuran el uso de tecnologías de información y comunicación y el entrenamiento de sus recursos humanos. Los países en desarrollo, por su parte, tienden a concentrarse en la educación básica para todos, particularmente en la alfabetización. Muy pocas de estas naciones basan sus prioridades educativas en el paradigma del aprendizaje durante toda la vida. En consecuencia, el amplio espectro del aprendizaje de adultos solo se refleja en las políticas de muy pocos países.

Pese a que el aprendizaje de adultos ocupa una amplia gama de sectores, tales como agricultura e industria, sanidad y medio ambiente, en estas naciones sigue siendo bajo el reconocimiento del aprendizaje como contribución sustancial al logro de sus objetivos. Una vez más, el rol esencial que juega el aprendizaje de adultos para el desarrollo debe ser reconocido en las políticas nacionales y en los programas internacionales.

Estructuración del aprendizaje de adultos

En muchos países, la organización del aprendizaje de adultos le compete al gobierno y también es una tarea de organizaciones no gubernamentales e instituciones privadas. Mientras el gobierno es el primer responsable en proveer educación para adultos, muchas organizaciones no gubernamentales y empresarios apoyan la formación continua.

Un cierto número de países sitúan sus entes de educación de adultos en el Ministerio de Educación, mientras que otros no confían a autoridad alguna tal responsabilidad. Entre los primeros, persiste el desafío de enlazar el aprendizaje de adultos con otros sectores e integrar en ellos sus inquietudes. Entre los últimos, la dispersión de responsabilidades por el aprendizaje de adultos debe ser contrarrestada por esfuerzos deliberados en reunir todos los sectores implicados en la educación de adultos.

En algunos países se perciben movimientos que se apartan de una mera alfabetización básica para acercarse a una visión más integral que conecta oportunidades de aprendizaje para adultos, no formales, informales y durante toda la vida con los objetivos de Educación para Todos. Muchos están tomando conciencia de las disparidades de alfabetización existentes en su país y comienzan a enfocar su atención en los sectores hasta ahora desatendidos de su población.

Entretanto, una gran parte del trabajo de educación de adultos está teniendo lugar fuera del ámbito de competencia de los entes gubernamentales como responsables directos de la educación. Los programas de higiene y sanidad en las comunas, los cursos para cuidado de bebés y niños pequeños o el entrenamiento de ciertas competencias, por ejemplo, muchas veces son gestionados por una variedad de entes gubernamentales (ministerios de mujeres y menores, ministerios de agricultura, ministerios de salud, entre otros). Aún no existen procedimientos para seguir estos programas de forma estandarizada ni existen posibilidades algunas de recibir informaciones en el momento oportuno sobre otras prácticas de educación de adultos.

La descentralización, otra tendencia que refleja los deseos de varias autoridades nacionales para contextualizar la educación de adultos, se debe a dos razones: incrementar la relevancia del aprendizaje conforme a las necesidades locales, y eludir el peso (y la lentitud) de una administración central. Sin embargo, es común a los países en desarrollo que sus políticas de centralización sean obstaculizadas por una resistente toma de decisiones centralizada. Además, las estructuras regionales, provinciales o locales sufren la falta de recursos adecuados, tanto económicos como humanos, provistos por las autoridades centrales. Por otra parte, está surgiendo un fenómeno alentador: la participación de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil en las actividades a diferentes niveles en un número de países donde ya funcionan concretamente distintos mecanismos de cooperación entre el gobierno y estas organizaciones.

También es un tema importante la demanda creciente, por parte de los adultos en aprendizaje, del reconocimiento formal de sus aprendizajes anteriores; ante todo, cuando están en juego oportunidades económicas. La exigencia de acreditación de aprendizajes anteriores, tanto en naciones industrializadas como en países de desarrollo, apunta a superar la dicotomía existente entre competencias adquiridas a través del sistema formal y competencias adquiridas fuera del mismo. Los marcos de cualificación nacional desarrollados en algunos países están tratando de responder a esta demanda.

Objetivos del aprendizaje de adultos

Las organizaciones gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales tienen prioridades diferentes en cuanto al aprendizaje de adultos. Las cinco áreas temáticas que se han identificado son: a) democracia y ciudadanía activa, b) alfabetización y educación básica de adultos, c) entornos laborales adecuados, d) tecnologías de los medios de información y comunicación, y, finalmente, e) las necesidades de grupos especiales. Entre los grupos del aprendizaje, las mujeres han recibido una atención central, con un aprendizaje destinado principalmente a asumir el control de sus vidas. Paralelamente a este enfoque, se registra un floreciente interés en promover perspectivas para las cuestiones de género.

El creciente aprendizaje de adultos en la primera área temática se debe a razones tan diversas como la respuesta al aumento de movimientos antidemocráticos en todo el mundo y el manejo de crecientes hostilidades frente a extranjeros, o bien temas de derechos del consumidor o problemas de medio ambiente. Otras razones incluyen la formación de capacidades en el sector judicial para proveer servicios legales, el refuerzo de la sociedad civil, el apoyo de la descentralización en países en transición y la promoción de la participación activa en nuevos regímenes democráticos. La democracia y la ciudadanía activa exigen nuevas habilidades y competencias, junto con las capacidades necesarias para la creación de instituciones. Los programas de participación que fortalecieron a las comunidades rurales han sido invalorables para cimentar los derechos humanos, aguzar la concien cia sobre cuestiones de género y mejorar las habilidades que generan los ingresos necesarios para combatir la pobreza.

Lo mismo rige para la resolución de conflictos y para los esfuerzos destinados a construir una cultura de paz. En varias naciones de posguerra, donde las estructuras sociales han sido destruidas por conflictos bélicos, los enfoques participativos del aprendizaje de adultos se están usando con éxito para afianzar la paz y asimismo, a través de la educación cívica, aguzar la conciencia de los adultos en aprendizaje en cuanto a sus derechos y responsabilidades.

Las competencias básicas de lectura y escritura para todos siguen siendo un tema altamente prioritario, puesto que son la base del aprendizaje. En algunos países con tasas de analfabetismo superiores al 85 por ciento, los gobiernos están realizando esfuerzos significantes para solucionar este problema. En varios países de desarrollo, la educación básica de los adultos es considerada un componente importante en los esfuerzos destinados a capacitar a cada ciudadano para el acceso al aprendizaje durante toda la vida. Con frecuencia, los proyectos de alfabetización están integrados en estrategias de reducción de la pobreza, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida. Tendrán que realizarse innovaciones significantes, enlazando la alfabetización con el cuidado del medio ambiente, cuestiones de sanidad, derechos humanos, generación de ingresos, refuerzo del poder de las mujeres y mejora de la calidad general de la educación.

El uso de las tecnologías de información y comunicación se ha extendido en el contexto de los servicios de educación, documentación e información empleados por movimientos de base y asociaciones comunitarias, aún cuando las fuerzas del mercado los estén explotando para transformar la educación en una mercancía. Estas mismas tecnologías se han convertido en herramientas, ofreciendo a sus usuarios nuevas posibilidades de expresar su creatividad. También han facilitado el libre intercambio de informaciones, ideas y productos mediante innovaciones tales como software libre, participación de igual a igual e incluso el correo electrónico, contribuyendo a una cultura afirmativa, de intercambio de conocimientos y de aprendizaje interactivo.

Las necesidades de aprendizaje de grupos especiales han recibido respuestas diversas. En Europa, estas iniciativas de aprendizaje de adultos se han dirigido ante todo a los desempleados. Se ha proporcionado apoyo a inmigrantes, minorías étnicas y otros grupos marginales; los refugiados conforman un grupo de referencia importante de educación de adultos en los países industrializados. Varias naciones informan sobre programas especiales para sus habitantes indígenas. Sin embargo, el aprendizaje de adultos prisioneros o discapacitados solamente ha recibido una atención escrupulosa en unos contados países.

Pese a que muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales informan sobre actividades en estas cinco áreas temáticas, no se han realizado esfuerzos sistemáticos para determinar si han sido eficaces o en qué medida han alcanzado los objetivos propuestos. Aún queda por establecer cuáles son los avances que los adultos en aprendizaje han hecho en estas áreas.

Participación en el aprendizaje de adultos

Dada la amplitud inherente al aprendizaje de adultos, resulta difícil comprobar el número de mujeres y hombres que participan activamente. Son muy contados los países que pueden proveer datos estadísticos confiables sobre los participantes en programas de educación de adultos desde 1997. Ante la falta de estos datos, las observaciones hechas sobre la educación de adultos frecuentemente incluyen estimaciones basadas principalmente en el suministro de servicios educativos.

Estas estimaciones revelan que las cuotas de participación varían entre diversos grupos de la población e incluso entre diferentes partes del mismo país. En los países nórdicos y en los del Caribe, aparentemente las mujeres son las que más aprovechan las oportunidades de aprendizaje. En otras regiones o áreas de actividades, el número de hombres supera al de mujeres. Una tendencia positiva, informada por varios gobiernos, se debe a la expansión sin precedentes de las oportunidades de aprendizaje para niñas y mujeres y al creciente número de quienes aprovecharon estas oportunidades.

Las cifras relativas a la participación en la educación de adultos han sido informadas por prácticamente todos los países en términos de cantidad, pero casi sin hacer referencia a la calidad. La gran mayoría de los informes tampoco aportaban datos estadísticos, ni para justificar, incluso, las exigencias de un aumento cuantitativo. Esto representa una seria laguna metodológica; dificulta la tarea del observador a la hora de evaluar la oferta hecha a los participantes o los beneficios que estos programas brindaron a los participantes.

Los tres desarrollos que contribuyeron a incrementar la participación en el aprendizaje de adultos son: las actividades educativas de movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales, la Semana del Estudiante Adulto y el establecimiento de centros de aprendizaje comunitarios.

Mejora de calidad del aprendizaje de adultos

La documentación y la investigación son vitales para asegurar la calidad del aprendizaje de adultos. Sin embargo, la realidad muestra una falta crónica de documentación sistemática (tanto cuantitativa como cualitativa) de las experiencias hechas en aprendizaje de adultos y muy pocas referencias de cómo los resultados de las investigaciones influyen sobre la política y la práctica. Aún cuando muchos países cuentan con institutos de investigación sobre la educación de adultos (ya sea incorporados en el mismo gobierno, universidades o sector privado), está claro que estas investigaciones siempre contarán con recursos insuficientes en comparación con otros ramos de la educación. Además, hay sólo un uso limitado de los resultados de las investigaciones para mejorar la educación de adultos. En consecuencia, no resulta sorprendente el que sólo unos pocos mencionen el impacto de los resultados de las investigaciones sobre las políticas y prácticas en la educación de adultos.

La falta de monitoreo y evaluación sistemática del aprendizaje de adultos refleja claramente la necesidad de realizar un enfoque más coherente. Unos 15 países no hacen referencia alguna a la evaluación de la educación de adultos, salvo los casos donde los donantes lo han exigido. El desarrollo de indicadores o la identificación de índices de referencia siguen siendo teoría. No obstante, existe un deseo creciente de monitorear y evaluar los programas de educación, a efectos de aprender lecciones que se puedan aplicar en planes y políticas futuras. La UNESCO, mediante su Observatorio de la Educación para Todos, está trabajando actualmente en favor de la creación de indicadores para monitorear los progresos hechos en los seis objetivos de la Educación para Todos. Ya existe un conjunto de dieciocho indicadores que permiten informar sobre progresos registrados en educación primaria universal, eliminación de desigualdades entre los géneros, progresos hacia una mejora del cincuenta por ciento en alfabetización de adultos y de calidad en la educación primaria. Junto con la UNESCO, otras organizaciones supranacionales como la OCDE, la UE y el Banco Mundial están adelantando la creación de índices de referencia e indicadores dentro de un marco general de monitoreo y evaluación, para lograr la mejora de la eficiencia y eficacia en la educación.

El logro de una alta calidad en los programas de aprendizaje de adultos depende, en gran medida, de la disponibilidad de educadores adultos eruditos, hábiles, sensibles y con compromiso social. Pese a ello, no se ha dado prioridad a su formación. Además, existe el problema del carácter de muchos de los programas ofrecidos, concebidos, como suele ocurrir, con demasiadas limitaciones en términos instrumentales y para una clientela reducida. En muchos países faltan informaciones generales sobre los educadores adultos mismos: ti- pos, identidades y perfiles, número de educadores, condiciones de trabajo y de vida, necesidades de formación y clases de formación disponible para ellos, además de otros datos básicos.

El potencial mundial de tecnologías de la información y la comunicación para la mejora de calidad del aprendizaje de adultos sigue estando obstaculizado por la falta de infraestructuras necesarias. La esperanza manifestada por muchos países es que estas tecnologías desempeñarán un papel importante en la educación de adultos mediante la ampliación del acceso, la reducción de costos, la mejora de la calidad y facilitando, para los estudiantes, el control de su propio aprendizaje. Sin embargo, las tendencias son desiguales entre las naciones industrializadas y los países en desarrollo. Las primeras han logrado, en gran parte, integrar estas tecnologías en sus sistemas de educación, incluyendo la educación de adultos. En cuanto a las últimas, algunos países están más avanzados que otros en la aplicación de tecnologías de la información y la comunicación. Sin embargo, dado que, aparentemente, en ningún país en desarrollo se han adoptado decisiones políticas relevantes en lo concerniente a estas tecnologías, por lo visto tampoco se han destinado recursos sustanciales a su aplicación en la educación de adultos. Las razones obvias, citadas por muchos países, se relacionan con la falta de recursos económicos y de personal capacitado.

Muchos países están creando oportunidades para continuar con la educación y enriquecer el entorno cultural de los adultos mediante la utilización de medios de comunicación masiva, bibliotecas y centros de aprendizaje comunitarios.

Cultivo de cooperaciones en el aprendizaje de adultos

La cooperación entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil así cómó del sector privado son un elemento decisivo en la promoción del aprendizaje de adultos. Mientras los gobiernos tienen que jugar un papel principal en el suministro de educación de adultos, se registran signos de creciente responsabilidad asumida por agentes sociales. Esto ilustra un cambio en el papel de los gobiernos que, por razones prácticas, posiblemente no estén en condiciones de responder a todas las demandas de aprendizaje, especialmente en países donde los conocimientos se expanden rápidamente y el mercado de trabajo marca el ritmo del cambio en las cualificaciones de los trabajadores. También existe una diferencia entre las cooperaciones en los países en desarrollo, donde los agentes sociales (en particular, organizaciones no gubernamentales) rara vez están involucrados en el quehacer político y las naciones más industrializadas, donde los agentes sociales ejercen una mayor influencia política.

Los informes presentados por los países sobre la cooperación internacional confirman la permanencia del modelo habitual de ‘cooperación de una vía’ en forma de aportes financieros o asistencia técnica otorgada por países, organizaciones internacionales o regionales u organizaciones no gubernamentales del Norte a naciones del Sur. Un buen número de estas contribuciones y formas de asistencia, especialmente aquéllas brindadas por donantes bilaterales, son proyectos de corto plazo que han surtido pocos efectos sostenibles en la educación de adultos. Sólo muy pocos países informan sobre programas de cooperación de largo plazo, y también son raras las menciones de una cooperación Sur-Sur.

Inversión en el aprendizaje de adultos

La educación de adultos ha sufrido históricamente, y prácticamente en todo el mundo, bajo una financiación inadecuada. Hoy, la situación no es muy diferente, con excepción de muy contados países. Todo esto se agrava por el hecho de que solamente un pequeño número de países están en condiciones de informar con precisión sobre las inversiones que se han destinado al aprendizaje de adultos. Ante su enorme diversidad, resulta prácticamente imposible presentar un cuadro preciso de las fuentes y los modelos de financiación de la educación de adultos.

Otra dificultad reside en el hecho de que diferentes actividades en el aprendizaje de adultos están apoyadas en algunos países por distintas instituciones que no logran llevar una contabilidad separada para los estudiantes adultos. Es importante tener en cuenta que el aspecto económico de la educación de adultos comprende una variedad de partidas compartidas por otros servicios educativos. Algunos de es tos gastos incluyen, además de los salarios de los docentes, libros y materiales de estudio, equipos, muebles, edificios, mantenimiento, etc. Una considerable parte de los costos, en todos los países, son absorbidos por voluntarios que aportan su tiempo y sus esfuerzos.

Del análisis de todos los informes se desprenden dos modelos de financiación. El primero, que se extiende a todos los países, se relaciona con la implicación de las autoridades estatales (ya sea centrales o locales), en colaboración con el sector privado. El segundo está basado en la cooperación nacional e internacional. A nivel nacional, las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil juegan un papel importante en la movilización de fondos para la educación de adultos y en el patrocinio de programas de educación para adultos.

Retos de la educación y el aprendizaje de adultos

La CONFINTEA V ha establecido un cambio de paradigma pasando de la educación de adultos al aprendizaje de adultos. Por una parte, este cambio tiene implicaciones positivas, al incentivar una apreciación más amplia, más holística de la educación; una educación que va más allá del sector meramente formal, desplegándose como proceso de toda la vida y que responde a diferentes necesidades y contextos variables por parte de los mismos adultos en aprendizaje. Por otra parte, amenaza con transferir – ante todo, en un contexto globalizado y orientado hacia el mercado – el peso de la responsabilidad educativa a estos adultos en aprendizaje (obligados a pagar de forma creciente por servicios de baja calidad), a las organizaciones de la sociedad civil y al mercado mismo. De esta manera, permite que los Estados renuncien a su responsabilidad de suministrar a sus ciudadanos oportunidades de educación buenas y relevantes. No obstante, y ante todo en situaciones de pobreza extendida, el retiro del apoyo estatal podría ser prematuro. Además, el énfasis puesto en la educación de adultos está en peligro de perder de vista las necesidades de los casi mil millones de adultos con poca o ninguna competencia en lectura y escritura.

El informe de la Educación para Todos, EFA Global Monitoring Report 2002, ya ha puesto en claro que la meta de alfabetización de adultos no será alcanzada en setenta y nueve países. En la actualidad, un número estimado de 862 millones de adultos son considerados analfabetos. Este número excede el número total de los niños que asisten a las escuelas primarias en todo el mundo. Al respecto, la visión renovada de alfabetización delineada en la Década de Alfabetización de las Naciones Unidas (UNLD) contiene tanto los riesgos como las oportunidades. Si no logramos cambiar claramente esta situación para las personas que aún viven sin los beneficios tangibles del alfabetismo o aquellas cuyas vidas siguen padeciendo el peso de bajos índices de alfabetismo, nuestro mundo se verá seriamente amenazado por las repercusiones de este fracaso. Entretanto, las expectativas de cumplir con los objetivos de alfabetización de adultos residen en el suministro de nuevos recursos y capacidades, que se traducirán en existencias humanas dotadas de posibilidades hasta entonces inexistentes para el desarrollo económico, político y social.

Las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas se han convertido en medidas efectivas para el aprendizaje de adultos y los aspectos de desarrollo que este implica, marcando asimismo el comienzo de la manifestación real de la voluntad colectiva de las naciones y otras fuerzas económicas y sociales para abordar activamente el tema de la pobreza extremada. No obstante, estas metas solamente podrán lograrse mediante la incorporación estratégica del aprendizaje de adultos. Además, desde la CONFINTEA V se ha reconocido la importancia que reviste la educación de adultos para abordar la pandemia VIH/SIDA. Está claro que el SIDA no es un problema solamente de salud, sino que además implica aspectos de pobreza, desarrollo y desigualdad de géneros.

La creciente mercantilización del conocimiento y la limitación de su posesión es preocupante, así como lo es la creciente pérdida de independencia en la investigación. Si se tiene en cuenta que la capacitación de las personas para el análisis crítico de su situación puede promover su trabajo y mejorar su propio sustento, la adquisición de poder a través de la educación y el aprendizaje es un aspecto clave para el desarrollo sostenible y equitativo. Por eso, debe reivindicarse el acceso universal al conocimiento, junto con la autonomía de la investigación. Asimismo, el respeto y la preservación de formas de conocimiento indígenas son temas igualmente acuciantes.

Como contribución al Balance Intermedio de CONFINTEA V, el Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE) ha realizado estudios en dieciséis países empleando un conjunto de once indicadores que reflejan una perspectiva de sociedad civil. El estudio llega a la conclusión que, pese al surgimiento de una nueva visión de la educación de adultos, el discurso y la acción correspondientes son incongruentes. Se registran progresos significantes en el aprendizaje relacionado con el trabajo, puesto que las innovaciones se observan en todas las regiones del mundo; sin embargo, la alfabetización y la Educación para Todos tienden a mantenerse separadas. En el aprendizaje de adultos se ha otorgado demasiado poca importancia a los temas de ciudadanía, sanidad y medio ambiente. La investigación de las experiencias hechas con el refuerzo de los miembros más vulnerables de la sociedad sigue siendo una excepción. En prácticamente todos los sitios se registran indicadores de una voluntad política benéfica, pero lo que se necesita ahora es la acción y la responsabilización concreta.

Llamada a la Acción y a la Responsabilización

Nosotros, los participantes del Balance Intermedio de la Quinta Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas (CONFINTEA V) hemos llegado a la conclusión que, pese a los compromisos adoptados en 1997 con la Declaración de Hamburgo y La Agenda para el Futuro, la educación y el aprendizaje de adultos no han recibido la atención merecida en las principales reformas educativas ni en las recientes medidas adoptadas a escala internacional para eliminar la pobreza, lograr la igualdad entre los géneros, suministrar educación para todos y fomentar el desarrollo sostenible. Nuestro Balance Intermedio de la situación mundial de la educación y el aprendizaje de adultos realizado a niveles temáticos, globales, regionales y locales por gobiernos, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales y otras contrapartes, ha revelado, efectivamente, una regresión preocupante en este campo.

Hemos constatado un descenso en el financiamiento público de la educación y el aprendizaje de adultos, aún cuando el objetivo mínimo de alfabetización de adultos fijado en el Marco de Acción de Dakar, que requiere solamente 2,8 mil millones de dólares de EE.UU. por año, es realizable. Además, el apoyo de varias instituciones internacionales y gobiernos nacionales también se ha concentrado en la educación formal básica para niños, en detrimento y descuido de la educación y el aprendizaje de adultos. La capacidad inherente a la educación y el aprendizaje de adultos para construir un mundo don- de las personas convivan en paz y democracia y su potencial para contribuir a edificar sociedades de aprendizaje, apoyando con ello la lucha contra la pobreza y superar los conflictos, la violencia, el VIH/ SIDA, la destrucción del medio ambiente, las tensiones demográficas y miles de otros males, no ha sido movilizada de forma adecuada. Nos preocupa, particularmente, que este potencial no haya sido aprovechado para que las personas puedan vivir adecuadamente en un mundo azotado por el VIH/SIDA, puesto que millones de jóvenes y adultos vulnerables están expuestos a las consecuencias de esta pandemia.

Nos alarma el hecho de que la perspectiva optimista documentada en la CONFINTEA V haya dado paso a una situación dominada por el miedo y la inseguridad a causa de las tensiones mundiales, los conflictos, la guerras y el debilitamiento de las Naciones Unidas.

No obstante, existe aún la oportunidad de emprender una acción creativa. Pese a la realidad desalentadora con la que nos tenemos que confrontar hoy en día, estamos presenciando el nacimiento de una nueva toma de conciencia mundial que, por sí misma, insistiendo en la igualdad y diversidad y reclamando el respeto universal de la ética, los derechos y las leyes, engendra la esperanza de que aún es posible crear otro mundo y otra forma de educación y aprendizaje.

Nuestro Balance Intermedio también ha puesto de relieve numerosos cambios de políticas y legislativos, una ola creciente de participación en la educación y el aprendizaje de adultos, avances significativos en la adquisición de poder de las mujeres y la manifestación de nuevas demandas de aprendizaje por parte de grupos con necesidades especiales acompañadas de respuestas innovadoras y educativas que atienden a estos grupos. La alegría de aprender se celebra en Festivales del Aprendizaje y Semanas del Estudiante Adulto en más de 50 países del mundo.

En vista de estos desarrollos, nosotros, los participantes en el Balance Intermedio de CONFINTEA V, reafirmamos nuestro compromiso con la Declaración de Hamburgo y La Agenda para el Futuro. Queremos hacerle recordar al mundo que la educación y el aprendizaje de adultos es un derecho humano básico y por eso necesitamos una responsabilidad colectiva compartida por todos los estudiantes, educadores adultos, gobiernos, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, los entes internacionales y la familia completa de las Naciones Unidas. Todos estos actores o socios deben trabajar con las agencias de la UNESCO y de la ONU para impulsar, supervisar colectivamente y asumir responsabilidad por el apoyo y la implementación del aprendizaje durante toda la vida declarado en la CONFINTEA V.

Creemos que la voluntad política de lograr los objetivos de la Declaración de Hamburgo y La Agenda para el Futuro tiene que ser respaldada ahora con la adjudicación de recursos, equipada con una línea de acción concreta y con nuevas cooperaciones.

Hoy, más que nunca, la educación y el aprendizaje de adultos conforman una clave indispensable para liberar las fuerzas creativas de las personas, los movimientos sociales y las naciones. La paz, la justicia, la autoconfianza, el desarrollo económico, la cohesión social y la solidaridad siguen siendo metas y obligaciones indis