Éditorial

«La alfabetización es nuevamente el tema central», dirán muchos de nuestros lectores. Pero esta vez nuestra atención se concentra menos en la teoría y más en la práctica y en las experiencias que se han realizado en distintos países. Para ello no faltan razones:

  • Hasta la fecha nadie ha intentado reducir sustancialmente la gran cantidad de personas, —alrededor de 900 millones— que en todo el mundo padecen alguna deficiencia en materia de alfabetización: analfabetos funcionales, semialfabetos o personas que jamás han puesto un pie en una escuela o participado en una medida de capacitación. En consecuencia, esta inmensa tarea aún está pendiente.

  • Nosotros, los que trabajamos en el campo de la educación de adultos, hemos podido observar que hasta la fecha el programa «Educación para todos» ha redundado especialmente en beneficio de la población en edad escolar debido a que las autoridades han considerado asunto de máxima prioridad la expansión de la capacidad del sector escolar oficial. Paralelamente se destaca la importancia de que los escolares terminen sus estudios exitosamente, lo cual significa que al criterio cuantitativo se suma uno cualitativo.

  • ¿Debemos continuar exigiendo mayor equidad en la oferta de alfabetización para niños, jóvenes y adultos? El beneficio que obtienen los niños al crecer en una familia cuyos miembros dominan la lectura y escritura, y el hecho de que sean los miembros adultos de la familia quienes durante años y decenios velen por la subsistencia de ella, lamentablemente no han tenido un gran poder de convicción.

Entre los artículos que ofrecemos en este número destaca uno que se refiere al aprovechamiento de la computadora para fines de alfabetización en Alemania. Mediante diversos comerciales (una niña ruega a su amiga que le lea una carta enviada por su novio; un padre no le puede ayudar a su hija a hacer los deberes escolares; un trabajador ocasiona un accidente por ser incapaz de leer las instrucciones) informa a los televidentes de que en una de las naciones industrializadas más poderosas del mundo, con una escolaridad obligatoria de más de un siglo de antigüedad, viven alrededor de 4 millones de jóvenes y adultos con una escasa capacidad de lectura y escritura. Cada uno de estos comerciales finaliza con la invitación: «No capitules: contáctanos ...», seguida por el número de teléfono de la asociación alemana de alfabetización. ¿Sirven en este contexto los programas computacionales?

En el año 2003 nuestro Instituto participó en un gran número de destacadas conferencias. Tanto en las correspondientes fases de preparación como de seguimiento aprovechamos exhaustivamente nuestra página web www.iiz-dvv.de

En fecha previa publicamos documentos de carácter introductorio y de interés más general, en tanto que una vez terminada la conferencia ofrecimos espacio para las declaraciones, las ponencias más destacadas y los materiales y análisis pertinentes. Plenamente conscientes de que sólo una cantidad reducida de nuestros lectores tiene acceso a Internet, publicamos también aquí estos documentos e incluimos los correspondientes contactos para recabar mayor información.

Heribert Hinzen