Snoeks Desmond

La Sra. Snoeks Desmond se encuentra a la cabeza de la pequeña pero exitosa ONG “Proyecto de Alfabetización Familiar”, con sede en Kwa Zulu Natal. En el contexto de sus estudios universitarios analizó con bastante detención las causas que determinan el fracaso o el éxito de los programas de alfabetización en esta región de Sudáfrica. Según sus conclusiones, una de las razones más poderosas que inducen a los adultos a participar en programas de alfabetización es la capacidad que desarrollan para apoyar y comprender a sus hijos en lo que a sus propias experiencias de aprendizaje se refiere. Actualmente, el IIZ/DVV presta apoyo a esta organización en un intento por expandir este enfoque —combinándolo con elementos de REFLECT— a otras zonas de la región.

Proyecto de alfabetización familiar

La idea de la alfabetización familiar está ganando terreno en Sudáfrica, país donde se están sometiendo a prueba diversos enfoques. Algunos proyectos se llevan a cabo en escuelas de párvulos y en guarderías infantiles, y en ellos se realiza un trabajo conjunto con los padres y los niños. Otros están orientados a los propios educadores de párvulos. En el Proyecto de Alfabetización Familiar de KwaZulu- Natal, en Sudáfrica, existe una especial preocupación por los padres, y a través de estos, por los hijos.

El Proyecto de Alfabetización Familiar no fue creado como una respuesta frente a una necesidad específica de la comunidad, sino que fue inspirado por los resultados de investigaciones sobre el desarrollo de aptitudes tempranas de lectura y escritura. Dichos estudios se realizaron a lo largo de tres años, y en ellos se analizó la eficacia de las intervenciones de enseñanza preescolar del Proyecto Piloto de Desarrollo de la Primera Infancia del Departamento de Educación.

Una de las conclusiones obtenidas fue que a pesar de la capacitación recibida por los maestros de enseñanza preescolar que trabajan en la comunidad, el aumento en los puntajes de lectura y escritura de los niños a su cargo fue leve o nulo. Parecía necesario adoptar un nuevo enfoque, y el reforzamiento de las aptitudes de los padres, empleando información proveniente de proyectos de alfabetización familiar llevados a cabo en otras partes del mundo, constituía una manera de garantizar que los niños comenzaran con buen pie su proceso de alfabetización.

El principal objetivo del Programa de Alfabetización Familiar, en el que se combina la alfabetización de adultos con la alfabetización temprana, consiste en incentivar a los niños pequeños y a los adultos de quienes dependen para que consideren el proceso de aprender a leer como un placer compartido y una aptitud valiosa. Se hace hincapié en los aspectos agradables de la lectura y la escritura, lo cual se sustenta en la opinión de que es más fácil aprender algo cuando participamos activamente y nos divertimos. Lo anterior en modo alguno significa que el aprendizaje no requiera una cuota de esfuerzo, sino más bien que en ningún caso se lo considera un proceso tedioso. Así pues, la labor del proyecto se basa en la percepción de que si se pretende que los niños pequeños se transformen en personas alfabetizadas es preciso incorporar en su vida la lectura y la escritura como aptitudes deseables y gratas. Los adultos encargados de su formación, tanto padres como maestros, deberían orientarlos y demostrar mediante el ejemplo la importancia de la alfabetización. Es menester que los adultos sean percibidos como personas que disfrutan de la capacidad de leer y escribir y que emplean estas aptitudes de muchas maneras distintas.

En los grupos del Proyecto de Alfabetización Familiar los adultos se reúnen para perfeccionar sus propias aptitudes de lectura y escritura, pero en cada unidad de seis a siete lecciones se han incorporado materiales, actividades y debates complementarios que vinculan los contenidos aprendidos por los padres con la manera en que interactúan con sus propios hijos en el hogar.

El proyecto se lleva a cabo en áreas profundamente rurales situadas en la zona meridional de la Cordillera de Drakensberg. Se trata de una zona muy hermosa, declarada patrimonio de la humanidad, aunque la mayoría de sus habitantes llevan una ardua existencia debido a que carecen de electricidad y agua corriente, y además las vías de acceso se encuentran en mal estado. El nivel de empleo remunerado es muy bajo y muchos de los hombres trabajan en ciudades a las que se llega después de varias horas de trayecto en vehículo.

Sin embargo, los organizadores del proyecto tardaron algún tiempo en desarrollar este método de trabajo. Al principio, en marzo de 2002, se crearon tres grupos de alfabetización familiar y se realizaron seis talleres para cada grupo. Los adultos analizaron distintas maneras en que podían fomentar el desarrollo de aptitudes tempranas de lectura y escritura en sus hijos, y en cada sesión se ofreció la oportunidad de someter a prueba una actividad lúdica.

Aun cuando no se interrogó a los padres acerca de su propio nivel de alfabetización, resultó claro que a muchos de ellos se les dificultaba la lectura y la escritura. Teniendo en cuenta esta situación, se diseñaron actividades destinadas a ayudar a los adultos y a los niños a desarrollar aptitudes tales como ordenar por parejas, reconocer letras, ordenar por secuencias e interpretar ilustraciones.

Los padres elaboraron libros y recortaron ilustraciones de revistas. Trabajando en parejas, practicaron los métodos más adecuados para utilizar estos materiales en el trabajo con los niños, formulando preguntas y diseñando modelos que indicaran cómo aprovechar el libro.

Dos de los grupos que se crearon estuvieron asociados a clases de educación preescolar que contaban con recursos insuficientes, pero que estaban organizadas de manera imaginativa. Durante los talleres, cada grupo observaba cómo trabajaban los maestros con los niños.

La primera actividad que presenciaron fue la narración de cuentos, la cual despertó un interés tan grande entre los adultos que en la siguiente sesión uno de los grupos llegó con una hora de adelanto para poder observar al maestro y a los niños ocupados en una actividad distinta.

El tercer grupo también funcionó en torno a la alfabetización de adultos. La guardería infantil asociada a este grupo estaba dirigida por dos mujeres que carecían de formación en el área del desarrollo de la primera infancia, y se trataba de un lugar seguro, pero aburrido. Sesenta niños embutidos en el exiguo recinto de una edificación circular con techo de paja dejaban poco espacio para realizar cualquier actividad.

Con todo, los talleres de alfabetización temprana entusiasmaron a los adultos. Este grupo puso en práctica el mismo programa que los otros dos, pero sin ninguna aportación de los especialistas en educación preescolar.

Un problema que surgió en los dos primeros grupos descritos fue la asistencia errática. Siempre había un grupo de mujeres presente, pero muchas de ellas estaban allí «representando» a otras, o venían porque ese día no había un trabajo ocasional disponible en los bosques o en los campos. En el tercer grupo el porcentaje de asistencia fue permanentemente alto y siempre se pedían disculpas si, en una rara ocasión, alguien se ausentaba. Este fenómeno podría atribuirse al hecho de que el grupo se había estado reuniendo desde 1997 en las clases de alfabetización de adultos, y de este modo había llegado a establecerse un poderoso sentido de la importancia de asistir con regularidad. Fue así como surgió la siguiente pregunta: si se introducía la alfabetización de adultos como un elemento en los otros dos grupos, ¿mejoraría también el porcentaje de asistencia?

Para poner a prueba esta teoría se asignaron fondos al proyecto para contratar a un consultor que efectuara una evaluación rural participativa, cuya finalidad principal era determinar las necesidades de alfabetización de adultos. Se pidió a cada grupo que escogiera a una mujer miembro de la comunidad local que, en el 2001, pudiera ser capacitada como monitora de alfabetización de adultos. A continuación las monitoras fueron adiestradas en la metodología REFLECT y se les ayudó a realizar los estudios que desde entonces han servido como punto de referencia para ulteriores evaluaciones del proyecto.

En marzo de 2001 las monitoras habían asistido a un curso de capacitación de cuatro semanas sobre alfabetización de adultos en el cual se las instó a crear grupos de alfabetización de adultos en las dos localidades donde se habían realizado los talleres, y a reforzar los cursos que se imparten actualmente en este ámbito. Asimismo debían trabajar con tres nuevos grupos creados en las proximidades de los ya existentes. La expansión del proyecto de alfabetización familiar a estos nuevos emplazamientos fue en parte resultado de una de las conclusiones de la evaluación rural participativa, en la cual los maestros manifestaron su deseo de establecer grupos de alfabetización familiar ligados a sus establecimientos de enseñanza preescolar.

Fue así como a comienzos de 2001, además de los primeros tres grupos de alfabetizaron familiar se crearon otros cuatro. Una de las monitoras de alfabetización de adultos fue incapaz de vincularse a un establecimiento de educación preescolar o a una sala cuna, pues en el área que le fue asignada la totalidad de los padres estaban empleados como trabajadores agrícolas o como operarios en cooperativas y carecían de tiempo libre durante el día. Su grupo fue el único no asociado a ninguna institución de enseñanza preescolar.

En la actualidad cada grupo se reúne habitualmente en sesiones dirigidas por la monitora de alfabetización de adultos. En el método empleado se combinan la capacitación recibida en el programa de alfabetización de adultos con los métodos REFLECT. Asimismo, cada unidad, que consta de alrededor de ocho lecciones, incluye una sesión sobre alfabetización temprana destinada a incentivar a los padres para que ayuden a sus hijos a desarrollar aptitudes que tienen utilidad práctica.

En cada unidad el grupo resuelve cuáles medidas pueden adoptarse, para así aplicar en ellas sus nuevos conocimientos. Ellas van desde pedirle al marido que use condón (unidad de VIH/SIDA) hasta llevar a un hijo a la sala cuna (unida de protección de la infancia) y poner en marcha un nuevo proyecto para generación de ingresos (unidad de delitos y pobreza).

En el Proyecto de Alfabetización Familiar también se ha procurado ocupar a miembros de los grupos en distintas actividades en que puedan poner en práctica sus aptitudes de lectura y escritura recién adquiridas o perfeccionadas.

Creación de textos de estudio. Los participantes del proyecto han creado diversos libros de lectura, los cuales antes de ser impresos son leídos por familiares de los miembros del grupo. Estos subrayan las palabras que les parecen difíciles, y así texto se modifica para garantizar que las obras sean accesibles a la mayoría de dichos miembros. Los nombres de las mujeres que participan en la elaboración de los libros aparecen mencionados en los agradecimientos. Este gesto ha cobrado significación pues con él se ha reconocido la colaboración prestada y además ha servido para generar una actitud positiva frente al empleo de las aptitudes de lectura y escritura.

Bibliotecas. Cada grupo cuenta con una pequeña biblioteca. Mujeres y niños piden prestados libros para leer en casa. En los grupos se celebran semanalmente reuniones del club de lectores, en las que los miembros analizan la obra que han pedido en préstamo. Además, los miembros ayudan al monitor de alfabetización familiar a llevar un registro de los préstamos y devoluciones de libros.

«Indudablemente, el Proyecto de Alfabetización Familiar ha generado una cultura de lectura entre los participantes. La mayoría de ellos lee periódicamente (hasta tres veces por semana o más), en ocasiones al atardecer o al caer la noche, pero principalmente durante los fines de semana, cuando disponen de algo más de tiempo para sí mismos. Entre las lecturas individuales se incluyen libros de la biblioteca, boletines y revistas”. (Evaluación, octubre de 2002).

Amigas por correspondencia. Existe una red de amigas por correspondencia, mediante la cual las mujeres de un grupo escriben cartas dirigidas a las de un grupo vecino. Fue difícil poner en marcha esta iniciativa, ya que las mujeres se sentían incómodas escribiéndoles a personas que no conocían. Sin embargo, tras el primer intercambio de cartas el flujo ha aumentado. Las mujeres estuvieron encantadas de conocer a sus amigas por correspondencia durante la ceremonia de celebración que reunió a todos los participantes del proyecto, la cual tuvo lugar en diciembre de 2002.

Tableros de anuncios. Cada grupo mantiene tableros de anuncios para que los lean sectores más amplios de la comunidad. La información proviene de la unidad estudiada más recientemente por el grupo. Los miembros dibujan ilustraciones o escriben acerca de, por ejemplo, la protección de la infancia o el VIH/SIDA. Al igual que en el caso de la amiga por correspondencia, se requirió algo de tiempo para establecer esta iniciativa. Se realizó un taller con el fin de que una mujer de cada grupo adquiriera la aptitud para escribir letreros y crear pósters. Se espera que ellas coordinen los esfuerzos de otras alumnas para asegurarse de que los tableros de anuncios se mantengan al día y la información cambie regularmente.

Padres e hijos. Los «Umzali Nengane» (padres e hijos) son diarios personales donde las mujeres van registrando la interacción con sus hijos. Ellas pegan fotografías en el cuaderno y les hablan a los niños acerca de estas. A veces incluyen anotaciones sobre sus viajes a la ciudad o ponen por escrito los comentarios de un hijo acerca de un libro que han leído juntos. Esta actividad ha cobrado particular importancia cuando se trata de generar modelos para aprovechar la alfabetización y el placer compartido de conversar y leer juntos.

Boletines. El proyecto edita regularmente un boletín compilado por uno de los monitores. Los artículos incluyen noticias e información sobre el proyecto; hay un sistema de búsqueda por palabra y los miembros de grupo pueden enviar cartas al director.

Hacia fines de 2002 muchos miembros de los grupos habían pasado con éxito varios exámenes externos y otros habían aprobado tests de menor nivel creados por el proyecto. Lo que es más importante, en la actualidad las mujeres están visitando a otras madres que viven en su zona, llevándoles libros, enseñándoles cómo deben leérselos a sus hijos y conversando con ellas acerca de la importancia de los juegos y las conversaciones. Si bien se trata de una nueva iniciativa que se puso en marcha en 2003, las señales iniciales son favorables. Ha corrido la voz de que la lectura y la escritura son divertidas, y de que con la introducción de libros en estas áreas profundamente rurales y empobrecidas se les podrá leer textos a los niños, lo cual redunda en beneficio de todos.