Merian B. Piquero

En su artículo, la autora describe un Programa de Capacitación de Capacitadores, de siete meses de duración, llevado a cabo por CASEC con el apoyo del IIZ/DVV. El programa consta de cinco módulos y su objetivo es la formación de educadores de adultos. Merrian B. Piquero es una escritora independiente que vive en la ciudad de Cagayan de Oro, Mindanao, Filipinas. Anteriormente, de 1993 a 2001, fue responsable de investigación del CASEC. Fue directora del curso que realizó el Programa de Capacitación de Capacitadores de Base, y formó parte del personal responsable de modelar la reserva de capacitadores de base.

La joya de la educación de adultos en Bohol, Filipinas

Una experiencia del programa de capacitación para capacitadores de base

«La verdadera sabiduría no puede aprenderse en las escuelas formales o a través de muchas horas de capacitación, se la puede identificar por la cantidad de buenas intenciones que el corazón desea.» (Anónimo)

La puerta que condujo a la experiencia...

Conducir un trabajo de capacitación/educación no era parte de la oferta. El día 1º de junio de 1993, exactamente tres meses después de mi graduación profesional, era mi primera jornada de servicio en la organización no gubernamental filipina «Conciencia y Servicios Comunitarios para Asuntos Ecológicos» (Community Awareness and Services for Ecological Concern, Inc. – CASEC), una institución no comercial, sin fines de lucro, con base en la ciudad de Tagbila ran, Bohol, Filipinas.

La razón para haber aceptado ese trabajo era únicamente la de explorar nuevos horizontes en el campo de los servicios de extensión. Y de manera especial el hecho de que la oferta era de carácter temporal: cinco meses.

Se me contrató como suplente de un miembro del personal que estaba con permiso de estu dios en Manila. Ella tenía que rendir su examen de licenciatura para el título de contabilidad pública.

Dado el tipo de trabajo en el que me encontraba, la experiencia era ciertamente lo más recon fortante. Se me indicó que debía llevar a su conclusión cinco objetivos de proyecto en temas de subsistencia y protección ambiental. Con escasos conocimientos en escritura técnica, yo era capaz de hacerlo. Con la ayuda de mi colega y gracias a otras fuentes confiables de recursos, los materiales me proporcionaron un resultado positivo.

En el CASEC cada día es un proceso de aprendizaje. La actividad no se detiene nunca. Ade más hay muchos contactos bien establecidos. Durante mi segunda semana de trabajo llegó una carta de invitación del Colectivo de Capacitadores (Trainors Collective Incorporated – TCI), una organización no gubernamental con base en la ciudad de Quezón. Un miembro del personal institucional y un líder potencial de la organización popular estaban invitados a asistir a un seminario de capacitación de siete días, con todos los gastos pagados.

Debido a la urgencia del programa, se tenía que hacer inmediatamen- te la confirmación de los/as participantes. En ese momento la mayor parte del personal se encontraba en el campo, por tanto no había nadie que pudiera representar al personal. Para salvar la actividad se me convocó para ser una de las participantes. La otra era Nena Suárez, que representaba el nivel de destinatarios dirigentes (más adelante ella sería contratada para sumarse a los recursos humanos del CASEC).

Comienza la jornada…

El día 20 de junio de 1993 Nena y yo volamos a Manila en las Líneas Aéreas Filipinas para asistir al seminario de siete días que venía a ser un Curso Introductorio para Capacitadores, que estaba programado para los días 21-27 de junio de 1993. Llegamos al punto de reunión al atardecer del día 20 de junio.

Sin ninguna idea en la mente acerca de cuáles podrían ser los resultados del seminario, tomé parte en él con el objetivo de reforzar mi crecimiento personal y de ejercitar mis capacidades.

Llegó el 21 de junio. La primera actividad era despejar las expectativas que tenían los/as estudiantes y capacitadores/as. Ahí nos dimos cuenta de que el principal objetivo del semina rio de capacitación era la adquisición de conocimientos básicos para conducir procesos de capacitación de capacitadores de base en el área. Yo estaba excitada ante la perspectiva de aprender esos objetivos. Al presentar el plan, resultó ser un programa de largo aliento.

Al saberlo, yo tuve otros pensamientos respecto de la culminación de la actividad. Sin embargo, para compensar los gastos ocasionados por nuestro viaje a Manila, y para no perjudicar la actividad, participé en la capacitación con el mayor entusiasmo.

Después que nos presentaron el perfil del curso, realmente estábamos deseosas de aprender los cinco módulos uno detrás de otro. El Módulo 1 venía a ser el marco conceptual de la educación para el desarrollo. Aquí se nos explicó el papel que juega la educación de adultos, a la vez que se analizó la función de la educación continua. Resultaba inspirador ver cómo la educación de adultos puede producir resultados dinámicos entre los potenciales líderes de base que no habían podido disfrutar de la escolarización formal.

Por su parte el Módulo II describe el proceso por el que se va desarrollando, paso a paso, el programa de capacitación. Se hizo énfasis en las técnicas simples que sirven para la formula ción de un objetivo de programa. Al mismo tiempo se ilustró también cómo es el proceso de análisis de las necesidades de la capacitación. Además se reiteró que, para llegar a un resul tado positivo, es prioritario identificar el vacío de la capacitación que se requiere.

Después de conocer todos los importantes factores relacionados con los módulos II y I, el Módulo III aberdaba los métodos, las técnicas y ayudas. Aquí se hacía hincapié en la eficacia de una capacitación que se sirve de técnicas visuales y de ejercicios de actualidad. Los/as estudiantes disfrutaban elaborando diferentes concepciones para la difusión de mensajes, desde mapas, recortes y tiras cómicas, hasta experiencias de aprendizaje estructuradas, fuera de otras actividades de las que cabe esperar que servirán para expresar y transmitir el mensaje.

A continuación el Módulo IV proporcionaba ejercicios y pistas sobre cómo lograr una gestión bien coordinada de la capacitación. También se le daba importancia al papel que juegan en la educación de adultos todos los facilitadores/as. Se dramatizaba la relación existente entre facilitadores/as y estudiantes, con el fin de equipar a los facilitadores/as con estrategias que les permitieran manejar comportamientos inadecuados que pudiesen obstaculizar una navegación tranquila.

Finalmente, en el Módulo V se explicaba detalladamente el seguimiento y la evaluación de la capacitación. En él se discutía meticulosamente el papel que juega la gestión de la capacitación, de manera que los/as participantes estuvieran en condiciones de comprender la totalidad del ciclo de capacitación, y concretamente que su tarea no se limita a la de ejecutores, sino que incluye al mismo tiempo el seguimiento del proceso de capacitación y la evaluación de sus resultados.

Desde luego que el seminario de capacitación de siete días produjo un ciclo dinámico entre los/as participantes. Nos preparó para conducir y gestionar una educación de adultos continua. Allí aprendimos cómo la educación de adultos está al mismo nivel de la que se imparte en las universidades e institutos, si es que no compite con ellos.

Al regresar a nuestros respectivos lugares, todos nosotros/as llevábamos la recién adquirida transformación de conceptos sobre la educación de adultos. Y el desafío que nos espe raba estaba a la vista: moldear todo un contingente de capacitadores de base.

El nuevo empeño y su desafío…

Las cosas recién aprendidas en Manila fueron retransmitidas al equipo de compañeros/as. Se escuchaba de parte de ellos/as riquísimos comentarios que implicaban un apoyo al nuevo empeño.

Al mismo tiempo se disipó también la confusión que había en mi ánimo. Resultó que la direc ción necesitaba prolongar mis servicios después de la conclusión del programa. De ahí que su ejecución siguiera adelante sin sobresaltos.

Dado que Nena y yo éramos las personas capacitadas, teníamos una vinculación directa con el colectivo de capacitadores para todo lo que fuera la actual conducción práctica del trabajo en el área. Mientras que en el nivel de gestión, y en el curso de la ejecución del proyecto, la vinculación se daba entre el Colectivo de Capacitadores y el CASEC.

La primera actividad que realizamos fue la traducción de los módulos al dialecto vernáculo. Dado que la lengua nativa en Bohol es el «bisaya» o «cebuano», quedaba claro que era en ella que se debía responder a las necesidades de los/as aspirantes a estudiantes.

Todos nosotros/as invertimos tiempo en esbozar algunos textos, y los sometimos para su corrección a personas expertas, de modo que al final se pudiera contar con un paquete concreto de materiales.

Después de haber hecho todo eso, del 8 al 10 de octubre de 1993 se celebró el primer taller de consulta en el Centro de Capacitación de Candijjay, población de Candijjay, Bohol. Fue una actividad de tres días y en ella participaron 22 líderes seleccionados de las diferentes áreas de Bohol a las que CASEC ha extendido su ayuda.

Se explicó el objetivo del Programa de Capacitación de Capacitadores de Base (GTTP), a la vez que se enfatizaba las razones que justificaban la capacitación de capacitadores de base que constituyesen una reserva. La mayor parte de los/as líderes participantes se mostraron impacientes por el programa. Terminaron con un manifiesto que expresaba su voluntad de llevar a término la intensiva capacitación de capacitadores que duraría siete meses.

La realización del manifiesto…

Dado que el objetivo del Programa de Capacitación de Capacitadores de Base (GTTP) es producir capacitadores de base, es normal que al comienzo participaran en la actividad alrededor de sesenta líderes campesinos que aspiraban a ser capacitadores.

En la medida en que el curso iba avanzando, el número de participantes empezó a disminuir debido a dos principales razones. Una tiene que ver con la agricultura, ya que no pueden sacrificar o retrasar sus actividades agrícolas. La otra son problemas relacionados con la vida familiar.

Aunque se tropezó con numerosas dificultades durante los siete meses de intensiva capacitación, las experiencias vividas y el aprendizaje recibido valieron la pena.

Los/as aspirantes a capacitadores/as de base quedaron muy entusiasmados con su actual manejo de la capacitación. Disfrutaron muchísimo con la preparación de su diseño de capacitación y de las técnicas audiovisuales.

Durante la capacitación propiamente dicha se podía ver la emoción pintada en los rostros de los/as participantes. Unos se desplazaban de una esquina a otra, mientras otras saltaban como si se estuvieran preparando ellas mismas para una batalla de duros golpes encaminada a eliminar los sentimientos extraños que llevaban dentro.

Como capacitadores/as, disfrutaban de la sensación interna de realización. Ver a los capaci tadores/as de base preparando su defensa de la educación/capacitación es sin lugar a dudas un éxito. Si el manejo de la capacitación requiere de un análisis, se puede afirmar que su formu lación objetiva y la actual facilitación son totalmente reconfortantes.

Estas personas mostraban una transformación cotidiana, mientras el equipo de gestión veía en ellas lecciones buenas y positivas en el trato con la capacitación de bases.

La única dificultad que yo veía en ellas es la que se refiere a la elaboración de documentos, es decir cuando ha bía que trabajar con módulos y diseños de capacitación pensando en las nece si dades sentidas de los beneficiarios/as. Pero ello no significó un obstáculo, ya que perseveraron en la tarea.

Es así como, en la actual conducción de la capacitación, no se sintieron estresados a la hora de facilitar la necesaria transferencia de tecnología. Ello fue posible porque podían intercambiar directa y fácilmente sus experiencias entre sí. La capacitación de ciudad en ciudad y de barangay en barangay representa un recuerdo valioso para estos capacitadores/as de base porque fueron capaces de hacerlo por sí mismos/as.

La realización del propio sueño…

Después de haber pasado por emociones tan alucinantes e intesivas, los 22 exitosos capacitadores/as de base estaban en condiciones de recorrer los bloques en construcción.

Y más allá de todos esos apuros, sus esfuerzo fueron recompensado con una ceremonia de graduación, la cual significaba que ellos/ as habían llegado a constituir una reserva de bien juramentados capacitadores/as de base en Bohol, Filipinas; la fecha de recordación es el 20 de marzo de 1994.

Sin lugar a dudas este proyecto, financiado por la DVV, ha generado beneficios derivados tanto en términos de crecimiento personal como de desarrollo entre la población de base del interior del país, que es donde se ha construido autoestima y confianza. Lo cual, de una u otra manera, da forma a los sueños y cambia las vidas.