Jonathan C. Onyishi

El presente artículo ofrece en primer lugar un resumen y, en segundo, una análisis de los resultados de un estudio realizado en varias comunidades de Nsukka Urban, en el Estado Enugu de Nigeria. Su finalidad consistió en investigar la manera cómo la participación de las mujeres en programas de educación de adultos y de educación no formal puede contribuir a erradicar la pobreza. El autor reconoce que los programas de alfabetización, la educación profesional y la adquisición de competencias, los servicios de extensión en materia de agricultura y salud así como sistemas de créditos son elementos importantes que vinculados a la educación de adultos y no formal podrán contribuir considerablemente a mitigar la pobreza en la zona en cuestión. A la vez destaca que la creación de centros de estudio y una cabal participación de la mujer en programas de educación de adultos son factores indispensables en la lucha contra la pobreza. El análisis de la información se realizó tanto mediante un cuestionario desarrollado precisamente con este fin como a través de entrevistas personales. Jonathan C. Onyishi trabaja en el Departamento de Parasitología y Entomología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Nigeria en Nsukka.  

Erradicación de la pobreza mediante la participación de la mujer en la educación de adultos y no formal: un estudio de la zona urbana de Nsukka en el Estado de Eunugu en Nigeria

La educación de adultos (EA) y la educación no formal (ENF) se refieren a esfuerzos por mejorar la manera en que se imparten y se ponen en práctica programas de desarrollo con un componente básico de educación o capacitación. Dichos programas suelen impartirse fuera del sistema de educación formal. Cuando el proceso de educación es no formal, ello significa que las formas rígidas de instrucción tradicio nal, tales como currículum reglamentado, organización de la sala de clases y programa de estudios predeterminado, no se mantienen de manera estricta. El programa educacional es más flexible y diverso, y se adapta a las necesidades y circunstancias particulares de los alumnos.

La educación de adultos y la educación no formal constituyen una indiscutible modalidad de educación permanente en los países en desarrollo, donde el grueso de los sectores populares, especialmente de las comunidades rurales, está formado por analfabetos, de los cuales la mayoría son mujeres. Educación permanente es un concepto integral que incluye el aprendizaje formal, no formal e informal, extendidos a lo largo de toda la vida de un individuo con el fin de alcanzar el desarrollo más pleno posible en la vida personal, social y profesional. El aspecto informal lo experimentan todos y está influido por el ambiente paterno y materno, social, económico, político, sociocultural y educacional. En la Política Nacional de Educación (1981) se especificó que la educación de adultos y la educación no formal constan de elementos de alfabetización funcional y de educación permanente, profesional, estética, cultural y cívica, y están destinadas a jóvenes y adultos que se encuentran fuera del sistema formal. La educación no formal, por tanto, proclama la aplicación de estrategias en que se requiera un enfoque más sólido, más integrado y con una base más amplia en la comunidad para abordar el desarrollo rural y satisfacer las necesidades básicas de los pobres.

Es menester crear centros de educación de adultos y no formal en to- das las comunidades, especialmente centros de educación profesional donde las mujeres y los jóvenes desertores escolares adquieran diversas aptitudes, entre ellas sastrería, peluquería, tejido, fabricación de jabones, elaboración de pomadas, panadería, fabricación de bolsos, etc. Otros programas comunitarios de instrucción en salud, nutrición, planificación familiar y formación de cooperativas resultan importantes para erradicar la pobreza y en consecuencia deben ser aplicados más eficazmente.

El problema es que el Gobierno no ha demostrado mucha sensibilidad en lo referente a poner en práctica esos importantes programas en el área que es objeto de estudio y en el Estado en general. Así pues, las mujeres dependen para su subsistencia de actividades no completamente sostenibles como la agricultura, el comercio de artículos menores, y empleos remunerados. Las más jóvenes salen a pregonar su mercadería en los bordes de las carreteras, en mercados, parques de estacionamiento y otros lugares públicos. Como resultado de lo anterior ellas se mantienen en una condición de pobreza abyecta. Las mujeres jóvenes caen en la prostitución y otros actos inmorales que resultan nocivos para nuestro desarrollo nacional.

Las conclusiones del informe de un estudio, en el que se evaluó el progreso realizado hasta ahora en el Estado de Enugu en Nigeria con la implementación del Plan de Acción para erradicar el analfabetismo, demuestran que el proceso aún no llega a una etapa de madurez. No existen centros de capacitación en alfabetización para el personal que trabaja a nivel comunitario. La creación y la producción de materiales, con el auspicio del Gobierno, resultan insuficientes. Las entidades existentes, como el Directorio Nacional del Empleo (National Directorate of Employment – NDE), Movilización Masiva para la Reconstrucción Social y Económica (Mass Mobilization for Social and Economic Reconstruction – MAMSER), y Una Vida Mejor para las Mujeres Rurales/Apoyo Familiar para la Mujer (Better Life for Rural Women/Family Support for Women), no participan en programas de alfabetización. No se fomentan la publicidad ni la movilización y los materiales de lectura, escritura y aritmética son muy escasos. El autor aboga a favor del sistema de «cada uno le enseña a alguien» para educar a las mujeres a nivel comunitario, lo cual significa que las mujeres instruidas deben enseñarles a las analfabetas.

La participación es un factor muy decisivo y de capital importancia en cualquier programa de educación de adultos y no formal. Es preciso instar a las mujeres a participar plenamente en dichos programas. Si se pretende alcanzar este noble objetivo de erradicar la pobreza, las mujeres no sólo deben participar, sino además aprender a aplicar y poner en práctica a menudo las aptitudes que adquieren. La participación en pleno del grupo beneficiario resulta importante para el éxito de cualquier programa. La participación de todas las mujeres en la educación de adultos y no formal se puede fomentar y actualizar por medio de la creación de conciencia y la motivación, lo cual supone la entrega de fondos y la remuneración. Asimismo, la supervisión y la evaluación tienen que ser eficaces. El calendario y la planificación de las lecciones permitirán aumentar el grado de participación de las mujeres en el programa de alfabetización. Las experiencias anteriores revelan que las mujeres se abstienen de participar en el programa debido a conflictos entre éste y sus deberes domésticos. Tanto los gobernantes tradicionales como los sindicatos municipales deberían ayudar a desechar algunas normas culturales que puedan inhibir la participación de las mujeres en programas de educación de adultos y no formal.

Resultados

En el cuestionario que se repartió a las encuestadas se formularon diversas preguntas. Se les pidió que marcaran SÍ o NO en las respuestas seleccionadas. Los resultados del estudio fueron los siguientes:
a) Recibir préstamos bancarios: se pretendía averiguar si las mujeres reciben o no préstamos bancarios para sus empresas. 150 (100%) de las encuestadas respondieron que NO, lo cual significa que las mujeres no recibían préstamos de los bancos.
b) Conseguir préstamos en asociaciones femeninas: los resultados demuestran que las mujeres consiguen préstamos en asociaciones femeninas que ellas formaron con fines de autoayuda. 130 (86,7%) respondieron SÍ, mientras que 20 (13,3%) contestaron NO.
c) Generar fondos aportando cuotas mensuales. Se descubrió que las mujeres generan fondos a partir de un sistema de cuotas mensuales que ellas organizaron para fines de autoayuda. 145 (96,7%) de las encuestadas respondieron SÍ. 110 (73,3%) revelaron que los préstamos los obtuvieron de individuos, mientras que 40 (26,7%) respondieron NO.
d) Participación en la educación de adultos y no formal: los resultados revelan que una mayor cantidad de mujeres participa plenamente en programas de EA y ENF, pues 130 (86,7%) respondieron SÍ.
e) Sobre el logro de sus objetivos de aprendizaje: 130 (equivalentes al 86,8%) respondieron SÍ, lo que significa que consiguen sus ob jetivos de aprendizaje; sólo una reducida cantidad (20 mujeres), equivalente al 13,3% respondió NO, lo cual quiere decir que no alcanzan sus metas de aprendizaje.
f) Razones para no participar. Se plantearon varias preguntas a las encuestadas en relación con este tema:

  • No hay centros disponibles. 120 (el 80%) respondieron que en su localidad se disponía de centros, mientras que 20 (13,3%) contestaron que NO.

  • El centro se encuentra muy lejos de mi hogar. 150 (el 100%) respondieron que los centros no se encontraban muy lejos de su hogar.

g) El programa carece de objetivos. Los resultados demuestran que los programas de EA y ENF alcanzan su objetivo. 148 (96,7%) de las encuestadas respondieron que NO, lo cual indica que el programa tenía un objetivo, mientras que sólo 2 (1,3%) respondieron que SÍ.
h) No hay profesores disponibles. 145 (96,7%) del total de encuestadas revelaron, al responder SÍ, que no se disponía de profesores. Sólo una cantidad insignificante (5), equivalente al 3,3%, indicó que había profesores disponibles.

En cuanto a los tipos de aptitudes que se imparten en los centros, se enumeraron una diversidad de alternativas entre las cuales las encuestadas pudieron escoger.

Los resultados revelaron que en los centros se enseñan técnicas de tejido, ya que en esta categoría 150 encuestadas (100%) respondieron que SÍ. 
En cuanto a la inclusión de cursos de costura en los centros, 145 (96,7%) respondieron que SÍ; sólo 5 (3,3%) indicaron que NO. 
150 encuestadas (100%) indicaron que en los centros se enseña peluquería. 
150 (100%) de las encuestadas indicaron que aprenden técnicas para fabricar jabones.
135 (90%) confirmaron, al responder SÍ, que la fabricación de bolsos es una de las técnicas que se imparten en los centros; sólo una cantidad insignificante (15), correspondiente al 10%, respondió que no. 

Los resultados demuestran que en algunos de los centros se aprende a elaborar pomadas, pero en otros no; la proporción es de 50% para cada alternativa. 113 mujeres (75,3%) del total de encuestadas, al responder que SÍ, indicaron que la panadería se encuentra entre los oficios que se enseñan en los centros; 37 (24,7%) respondieron que NO.

Conclusión

En este trabajo se resumen los resultados de un estudio sobre la manera en que se puede erradicar la pobreza mediante la participación de la mujer en iniciativas de educación de adultos y no formal en Nigeria. Los resultados demuestran que las mujeres participan en programas de EA y ENF. En los programas, aparte de la alfabetización, se enseñan diversas aptitudes que permiten que una persona subsista y así su vida se vuelva más confortable. Sin embargo, en el trabajo se descubrió que, después de adquirir estas habilidades (como peluquería, costura, elaboración de jabones, etc.) las mujeres no podían establecer su propio negocio debido a la falta de financiación y a su incapacidad de obtener préstamos del Gobierno o de bancos. Se sugirió que los bancos hicieran todo lo posible por incentivar a este grupo de personas, concediéndoles préstamos blandos para que establezcan sus propios negocios. Cuando alguien utiliza razonablemente estas aptitudes adquiridas poniendo en marcha iniciativas comerciales, se transforma en empresario independiente y puede dar empleo a otras personas. Asimismo, el Gobierno debería considerar muy seriamente los programas de EA y ENF, financiándolos adecuadamente. Es preciso crear más centros de aprendizaje, especialmente en comunidades rurales, donde reside la mayor cantidad de analfabetos. El autor insta al Gobierno, a las ONG y a personas de espíritu filantrópico a fomentar los programas de EA y ENF en comunidades rurales, e igualmente a motivar a los participantes para así desincentivar la deserción escolar. La erradicación de la pobreza sólo podría convertirse en realidad si el Gobierno se hace cargo seriamente de los programas de educación no formal y los implementa de manera eficaz.