Guatemala

La lucha contra la pobreza es ya desde hace mucho tiempo una de las finalidades principales de la política de desarrollo internacional. El IIZ/DVV también trabaja con los segementos sociales más pobres. En el marco de los preparativos de la conferencia «Educación de Adultos y Reducción de la Pobreza – una Prioridad Global en Botswana», labor en la cual el IIZ/DVV participó muy activamente, publicamos en alemán e inglés un número titulado «La educación de adultos y la lucha contra la pobreza» dentro de nuestra serie «Perspectivas Internacionales de la Educación de Adultos». En este número se describen algunos ejemplos de nuestro trabajo de proyecto en diversos países, cuya finalidad es reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los segmentos sociales más necesitados. A continuación ofrecemos dos contribuciones de Guatemala y Nicaragua. El número completo puede ser solicitado a través del Instituto.

Guatemala – Tierra para vivir

40 kilómetros pasado Cobán, capital del departamento guatemalteco de Alta Verapaz, el camino alquitranado llega a su fin. A continuación se circula sobre una vía arcillosa que, a veces borrada por la lluvia y a veces agrietada por el sol, se extiende por 45 kilómetros hasta que se divisa la aldea de Cancho Caoba Xyaab’al I’x. Pequeñas plantas de vivero se destacan claramente a ambos lados de la ruta, y unos 60 cerdos domésticos se alimentan resguardados por una cerca en las afueras de la aldea. Los pollos deambulan libremente entre las casas. Por muy alejados que se encuentren, los habitantes de la aldea, los indios Q’echi, saben lo que es una vida grata.

La impresión positiva que hoy en día causa la aldea se debe a sus habitantes, quienes están dispuestos a ampliar su nivel de educación. La Asociación de Desarrollo Integral Comunitario Indígena (ADICI), entidad asociada al IIZ/DVV en este proyecto, ayudó a estas personas a construir su nueva aldea. Los actuales habitantes habían permanecido ocultos en la selva durante los 36 años de guerra civil. Cuando se firmó el acuerdo de paz en 1996, ellos se atrevieron a establecerse otra vez, aunque en una zona que desconocían. Al cabo de 3 años el Gobierno les otorgó nuevos derechos territoriales a los indios q’echi. «La ADICI nos ayudó a inscribir legalmente la tierra donde vivimos y luego a organizarnos», recuerda Valeriano Macz. Los aldeanos crearon una organización coordinadora, la Asociación Campesina del Norte, compuesta por 5 comités: de créditos y préstamos, de la mujer, de educación, de agricultura y de marketing.

Cómo obtener utilidades

«Podemos conseguir préstamos para nuestros proyectos mediante nuestra asociación», explica Rosario Ché. A diferencia de lo que ocurre con los individuos, las autoridades estatales reconocen a una organización como entidad solvente. Un capital inicial de US$ 755 bastó para que las mujeres q’echi compraran pollos y todos los elementos necesarios para criarlos. En la actualidad ya están obteniendo utilidades. El comité de agricultura recibió asesoría de la ADICI en materia de tecnologías adecuadas. Los hombres q’echi aplicaron las nuevas prácticas ecológicas con tanta eficiencia que fueron capaces de duplicar la cosecha de maíz, y hoy saben cómo almacenar los cultivos. Antes el maíz simplemente se conservaba en el suelo de la casa, fácilmente accesible a los ratones y otros animales pequeños. Ahora se construyó un silo de metal para guardar la totalidad de la cosecha sin pérdidas, de modo que el volumen obtenido alcanza para el consumo propio y para la venta. Los q’echi de inmediato reinvirtieron en la compra de cerdos las utilidades de la cría de pollos y de la venta de maíz. En este caso, la capacitación proporcionada por la ADICI también trajo consigo importantes cambios. Anteriormente los cerdos habían circulado libremente por la aldea y con frecuencia se comían o pisoteaban los cultivos y al mismo tiempo arruinaban la siembra para el año siguiente. Habiendo recibido asesoría de la ADICI, los hombres y mujeres q’echi, quienes crían gallinas en conjunto, decidieron encerrarlos en corrales. Ahora los cerdos sirven de alimento a la aldea en lugar de devastarla.

Trabajo conjunto

La ADICI se basa en el trabajo conjunto para labrar la tierra y criar animales, que es en realidad una tradición indígena, y aumenta su eficacia por medio de la estructuración. Las 20 familias de la aldea de Cancho Caoba Xyaab’al I’x se han dado cuenta de que sus logros son sin duda mucho mayores si trabajan colectivamente. «Apoyamos a nuestras mujeres para que puedan trabajar con nosotros», señala Roberto Ché, «pero no siempre resulta fácil debido a los hijos. Además, muchas mujeres no saben leer ni escribir, lo cual dificulta su incorporación». Santos Col coincide con Roberto Ché: «Los cursos suelen durar una jornada completa, y no es tan fácil mantenerse alejado de nuestras demás labores durante tanto tiempo». Sin embargo, tanto ellos como las mujeres q’echi han llegado a percibir el lado positivo: «Resulta mucho más fácil aprender y trabajar en grupo». Y se obtienen buenos resultados.

«Los pollos y cerdos proporcionan carne para la aldea», comenta con alivio Amalia Quiix. Una vez asegurada la provisión de alimentos básicos, los aldeanos, en conjunto con la ADICI, buscaron fuentes de ingresos para sufragar sus gastos de mantenimiento. Decidieron cultivar el cardamomo, una de las especias más finas y caras, de cuyas semillas puede obtenerse un extracto de aceite aromático. En Alemania el cardamomo se utiliza mucho como especia en la repostería navideña, especialmente en la elaboración del pan de jengibre. Junto con el café, el azúcar, las bananas y la carne de vacuno, el cardamomo es uno de los principales productos de exportación de Guatemala. Al principio los indios q’echi vendieron las semillas sin procesar, en forma de pergamino. Luego consiguieron un préstamo adicional con el que compraron una máquina especial para secar las semillas. Ahora pueden obtener más dinero de la venta de su producto.

Basándose en las tradiciones En la actualidad los q’echi están comenzando a analizar en conjunto con la ADICI los conocimientos que han adquirido, al igual que sus propias tradiciones, muchas de las cuales no pudieron ser respetadas durante la época del conflicto armado, por lo que cayeron en el olvido. Gradualmente los aldeanos han ido consiguiendo el clima de paz y el tiempo libre necesarios para reanudar los rituales ceremoniales propios de su vida rural. Lo anterior les ayuda de diversas maneras a cicatrizar las heridas infligidas por el conflicto militar. «Las mujeres en particular están dando un nuevo impulso a la cultura indígena desde el interior», observa Ursula Klesing-Rempel, directora de la Oficina Regional para Centroamérica del IIZ/DVV. Los habitantes más ancianos de la aldea solían adoptar todas las decisiones más importantes relativas a la comunidad. En el proyecto se ha enseñado a las mujeres y a los hombres de todas las edades a debatir los temas en conjunto. «Ya no tengo miedo de hablar en público», admitió orgullosamente una mujer. Están incorporando una nueva perspectiva al debate, gracias a la cual muchas de las decisiones adoptadas difieren de las que se tomaban habitualmente.

El hecho de haberse organizado ha permitido que, con relativa rapidez, los q’echi se aseguren de contar con alimentos e ingresos. Los habitantes de Cancho Caoba Xyaab’al I’x están dando ahora otro paso hacia adelante al tomar parte en un programa de forestación. Cada año, las lluvias copiosas y los incendios forestales destruyen muchos kilómetros cuadrados de bosques en Guatemala, y los suelos desnudos quedan, por tanto, desprotegidos frente a la erosión. Una agencia estatal financia los costos de las plantas de vivero. La ADICI organizó los programas de capacitación obligatorios para los aldeanos, y ya se ha repoblado la región con 6.000 plántulas. Los árboles protegen el suelo y almacenan agua; ellos y sus vástagos preservan la tierra recién adquirida para que los q’echi la cultiven, y además permiten que el camino arcilloso sea transitable.


Pobreza en Guatemala

Según el Índice de Desarrollo Humano, con el cual Naciones Unidas mide los niveles de vida de todo el mundo, Guatemala es el segundo país más pobre del continente americano. La sociedad se divide entre ricos y pobres. La clase media es reducida y económicamente inestable. Históricamente, el país también ha estado dividido entre «indios» y «ladinos». La segmentación social dificulta aun más el desarrollo de perspectivas políticas comunes. Mientras que la mayoría de los ladinos vive en pueblos y forma parte del sector más acomodado, los indios son por lo general agricultores pobres. Con respecto a las mujeres de 15 y más años, la tasa nacional media de las que saben leer y escribir asciende al 39%, pero en el caso de las mujeres indígenas el analfabetismo puede llegar al 90%. Las tasas de analfabetismo más altas se observan en departamentos con una población mayoritariamente indígena, como Quiché y Alta Verapaz. En esta última región se encuentra la aldea de Cancho Caoba Xyaab’al I’x, cuyos 140 habitantes están recibiendo el apoyo del IIZ/DVV mediante su organización asociada, la ADICI.