Baledzi Gaolathe 1

Discurso inaugural

Es un gran placer para mí el haber sido invitado a la apertura oficial de esta importante Conferencia Internacional sobre Educación de Adultos y Reducción de la Pobreza: Una Prioridad Global. Permítanme que juntamente con el Vicecanciller les dé a todos ustedes la bienvenida a esta conferencia y, para aquellos que vienen desde otros países, la bienvenida a Botswana. La reducción de la pobreza es un asunto que toca y desafía los corazones y las mentes de mucha gente a lo largo y ancho del mundo.

Para enfatizar la gravedad de la situación de pobreza que reina en el mundo, permítanme que empiece dando algunas estadísticas tomadas de una publicación del Departamento Británico para el Desarrollo Internacional que se titula Estadísticas sobre Desarrollo Internacional desde 1998/99 hasta 2002/03. De acuerdo con dicha publicación:

  • Una quinta parte de la población del globo –dos tercios de ella mujeres– vive en la mayor miseria, vale decir sin alimentación adecuada ni agua limpia, ni saneamiento básico, ni servicios de salud y educación.  Baledzi Gaolathe Fuente: Daniela Giannini

  • Más del 24 % de la población de las naciones en vías de desarrollo y de las naciones industrializadas emergentes vive con menos de 1 dólar norteamericano por día. Sólo en el África Subsahariana, más del 46 % de la población vive con menos de un dólar por día.

  • Alrededor de 113 millones de niños y niñas en edad escolar nunca han ido a la escuela, y uno de cada cuatro adultos del mundo en desarrollo –vale decir 870 millones de personas– no sabe leer ni escribir.

Como quiera que la educación es comprobadamente el factor que más contribuye a que las familias superen la pobreza, el desafío para la comunidad internacional no sólo es expandir las oportunidades de educación de manera que abarquen a todas las nuevas generaciones futuras, sino también expandir esas oportunidades de manera que cubran a esos millones de personas que ya han sido marginadas, a través de la educación de adultos. En el pasado han tenido lugar una serie de iniciativas y conferencias internacionales sobre problemas relacionados con la población y el desarrollo, las que han culminado en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo, celebrada en Monterrey, México, el año 2002. La Conferencia hizo suyo el Consenso de Monterrey, que entre otras cosas convocaba a los países desarrollados a que se comprometieran a elevar la cooperación para el desarrollo hasta un 0.7 % del Producto Nacional Bruto para apoyar a los países en vías de desarrollo en sus esfuerzos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo planteados por Naciones Unidas para el Milenio. Si bien todos los Objetivos de Desarrollo para el Milenio se encuentran interrelacionados, la meta específica en relación con la mitigación de la pobreza es reducir la proporción de población que vive en condiciones de extrema pobreza, en los países en vías de desarrollo, por lo menos en un 50 % para el año 2015.

Los actuales índices muestran que muchos países en vías de desarrollo no van a alcanzar en la fecha prevista las metas de desarrollo para el Milenio, y no van a tener éxito en la tarea de reducir la pobreza en un cincuenta por ciento hasta el 2015, a menos que se redoble las iniciativas para incrementar el flujo de recursos desde los países desarrollados hacia los que están en vías de desarrollo, se elimine el proteccionismo, y los países en vías de desarrollo mejoren su gestión macroeconómica.

Es importante darse cuenta de que la pobreza es una consecuencia de muchos factores, y no sólo del insuficiente acceso a los ingresos. Entre esos factores están las enfermedades, la falta de aptitudes humanas, la falta de autodeterminación y la falta de autoestima. Ocurre también que el crecimiento de la migración hacia las ciudades está trasladando la pobreza a las áreas urbanas, siendo que por lo general es en las áreas rurales donde se juntan la mayoría de los factores que contribuyen a la pobreza rural, tales como la falta de tecnología, los bajos ingresos que perciben los trabajadores agrícolas y las inadecuadas reformas agrarias.

El punto central de esta Conferencia es el papel que debe jugar la educación de adultos en la reducción de la pobreza. En este contexto es importante darse cuenta de que la pobreza es al mismo tiempo una barrera para el acceso a la educación y una consecuencia de esa falta de acceso y de una educación insuficiente. Aunque la educación es un factor primordial para que la gente salga de la pobreza, a menudo se sacrifica la educación de los hijos de familias pobres, entre otras cosas debido a la necesidad de aprovechar su fuerza de trabajo, creándose así un círculo vicioso de pobreza. Es aquí donde tiene que entrar la educación de adultos para romper ese círculo y prestar apoyo a aquellas personas que han perdido las oportunidades de la educación formal.

Hay evidencias suficientemente documentadas para demostrar que en general la educación es el factor más importante para que las familias superen la situación de pobreza. Sin embargo ocurre con frecuencia que los documentos políticos más destacados pecan de no ser suficientemente explícitos respecto de los lazos existentes entre educación de adultos y reducción de la pobreza. La educación de adultos sólo figura en una minoría de documentos estratégicos que se refieren a la reducción de la pobreza en los diferentes países. Esto puede deberse a una falta de comprensión acerca del papel de la educación de adultos en relación con el desarrollo de la comunidad y el aprendizaje de por vida. Teniendo a la vista estos antecedentes hay necesidad de una mayor conciencia y un mayor aprecio del rol crítico que puede jugar la educación de adultos en la guerra contra la pobreza, donde los expertos en educación de adultos jueguen un rol más visible en las iniciativas de reducción de la pobreza, tanto en el plano nacional como en el de la comunidad local. Es en este sentido que esperamos que la educación de adultos contribuya al logro de los pilares de la Visión de Botswana para el 2016, como ser el de “Una nación educada e informada” y “Una nación próspera, productiva e innovadora” que se proponen alcanzar el acceso universal a la educación y la capacitación, al pleno empleo y a la eliminación de la pobreza para el 2016.

En el contexto de Botswana la educación de adultos abarca tres ámbitos principales: La Educación Básica de Adultos, que ofrece a la población la oportunidad de adquirir las habilidades básicas de lectura, escritura y cálculo, con un avance equivalente al séptimo grado; los Servicios de Extensión y la Educación Permanente, que se refieren a todos los programas diseñados para aquellas personas que han completado el ciclo básico de diez años de escolaridad. Como ejemplos de estos programas tenemos el aprendizaje a distancia, los estudios nocturnos y la capacitación profesional a tiempo parcial.

En consecuencia no puede caber duda de que la educación de adultos contribuye a la construcción de capacidades a través del desarrollo de destrezas, la transferencia de tecnología, el desarrollo de liderazgo comunitario y la difusión de información. Se trata por tanto de un proceso de fortalecimiento en términos de adquisición de destrezas y de creciente conocimiento de los problemas sociales, políticos, económicos y ambientales que repercuten en la vida individual y colectiva. Es pues un proceso que proporciona las aptitudes humanas que se necesitan para estar en condiciones de evitar la pobreza o de superarla, y se lo tiene que vincular con otros procesos de desarrollo que apuntan al incremento del bienestar humano, es decir tiene que ser parte de los mismos.

El Gobierno de Botswana se encuentra muy preocupado por la persistencia de la pobreza en este país. Los esfuerzos gubernamentales para encarar este problema incluyen vastas estrategias económicas como son la estabilidad macroeconómica, la creación de empleo y el crecimiento económico, como también el hincapié en el desarrollo de aptitudes humanas. Es en este sentido que el Gobierno ha gastado y continúa gastando una porción importante de sus recursos en educación y en capacitación de destrezas, en salud y en otros servicios esenciales. La idea es fortalecer a los ciudadanos y ciudadanas para que generen sus propios ingresos. Otra preocupación fundamental ha sido el apoyo a medios de vida sostenibles a través de programas de asistencia financiera en forma de becas, subsidios y líneas de crédito razonables para agricultores y otros trabajadores por cuenta propia. Adicionalmente el Gobierno ha puesto en práctica redes de seguridad social para proteger a los sectores pobres y vulnerables. Entre los elementos de esta red de seguridad están el Programa de Ayuda a los Damnificados por la Sequía, el Plan Nacional para Personas Indigentes, el Sistema de Pensiones para la Tercera Edad, y una comida de medio día para todos los niños y niñas que asisten a la escuela.

Además de estas iniciativas, en abril del 2003 el Gobierno adoptó la Estrategia Nacional para la Reducción de la Pobreza, que no sólo contempla proyectos para encarar los problemas relacionados con la pobreza, sino que establece también el marco global dentro del cual se puede tratar los problemas de la pobreza de manera sistemática y coordinada con todos los sectores y actores involucrados de la sociedad Botswana. Con esta finalidad esperamos que la Estrategia se beneficie de una intensa relación de cooperación entre el Ministerio y el Departamento de Educación de Adultos de la Universidad de Botswana.

En el centro de todas las iniciativas gubernamentales para el alivio de la pobreza está la versión revisada del Plan Nacional para el Desarrollo Rural, del año 2002. Dicho Plan hace hincapié en nueve áreas temáticas, dos de las cuales son la construcción de capacidades y la reducción de la pobreza. El Plan propone la construcción de capacidades a través de la educación y capacitación como vía de preparación de recursos humanos. Con este propósito mi Ministerio, a través del Subcomité de Capacitación que depende del Consejo de Desarrollo Rural, tiene un convenio de cooperación con el Departamento de Educación de Adultos de la Universidad de Botswana, según el cual un equipo de docentes deberá dedicarse al monitoreo permanente y a satisfacer las necesidades de capacitación de los funcionarios que hacen trabajo de extensión en el campo. Esto se ha hecho con la intención de facilitarle el aprendizaje de por vida a todos los grupos de la sociedad, como también para mejorar la eficiencia en la ejecución de los proyectos y de los servicios que se presta en el nivel de la comunidad. De acuerdo con este convenio se han desarrollado y están funcionando cursos especialmente diseñados para extensionistas, incluyendo cursos sobre cómo poner en marcha enfoques participativos para el desarrollo en el nivel de bases.

Abrigo la esperanza de que tanto la División para el Desarrollo Rural, de mi Ministerio, como el Departamento de Educación de Adultos de la Universidad de Botswana, sacarán provecho del impulso que está imprimiendo esta Conferencia para reflexionar sobre qué es lo que todavía se tiene que hacer para garantizar que su convenio de cooperación se cumpla plenamente. A lo largo de los próximos tres días esta Conferencia será escenario de valiosas presentaciones académicas, prácticas y políticas, las que deberán suministrar importantes insumos que además de informar servirán para enriquecer políticas y estrategias en lo que se refiere a cómo la educación de adultos puede contribuir a la reducción de la pobreza, aquí en Botswana y en otros países.

Permítanme concluir deseándoles unas fructíferas deliberaciones. Estaremos esperando ansiósamente las conclusiones y recomendaciones de esta Conferencia.

Y ahora, aprovechando el singular privilegio que me ha sido concedido, declaro oficialmente inaugurada la Conferencia sobre Educación de Adultos y Reducción de la Pobreza.

1 Baledzi Gaolathe es Ministro de Hacienda y Planificación para el Desarrollo de Botswana.