Chris Duke

Chris Duke, director para Cooperaciones Comunales y Regionales de la Universidad RMIT de Bundoora, Australia, y director del Instituto de Educación de Adultos y Educación Permanente (National Institute of Adult and Continuing Education - NIACE), prestigiosa organización para la educación de adultos de Inglaterra y Gales, a quien nuestros lectores ya conocen, informa en el siguiente artículo sobre la conferencia, los contenidos, las finalidades, los participantes y los resultados.

Chris Duke

Educación de adultos y reducción de la pobreza: una prioridad mundial

Informe general

Resumen ejecutivo

La conferencia fue el fruto de una preocupación de larga data entre los educadores de adultos acerca de la equidad y la reducción de la pobreza, y de un compromiso compartido de lograr que la educación no formal de adultos (ENFA) propicie un mejoramiento de las condiciones sociales. Este compromiso trae aparejada una incertidumbre crónica respecto de su eficacia como herramienta para mejorar los niveles y la calidad de vida, además de una escasez de evidencias contundentes.

El renovado interés del Banco Mundial en la ENFA como medio de reducir la pobreza estuvo vinculado a la CONFINTEA +6, la revisión a mitad de período del progreso realizado desde la Quinta Conferencia Internacional de la UNESCO sobre Educación de Adultos (CONFINTEA V), convocada en Hamburgo en 1997. En la CONFINTEA +6, celebrada en Bangkok en septiembre de 2003, se observó un clima de decepción en cuanto al avance registrado desde 1997, y de preocupación por la falta de pruebas concluyentes de que existan vínculos causales entre la educación de adultos y la reducción de la pobreza.

Es preciso, asimismo, saber qué tipos de ENFA pueden resultar más útiles para reducir y, en definitiva, superar la pobreza. Tal como el Banco Mundial, el IIZ/DVV se ha interesado desde hace mucho tiempo por el éxito de la ENFA en la tarea de reducir la pobreza, y en un esfuerzo conjunto con el Banco procedió a revisar lo aprendido. El Banco está haciendo hincapié en la necesidad de establecer asociaciones entre los sectores público y privado a fin de impartir educación de adultos de una manera sinérgica, y al mismo tiempo intensificar el desarrollo de una sociedad civil con una base amplia que incluya a los pobres.

El año 2003 se acordó aunar esfuerzos con una Conferencia que sería proyectada y llevada a cabo por la Universidad de Botswana, y respaldada por el IIZ/DVV y el Banco Mundial. Ella adoptó, por tanto, la forma de una conferencia académica que recibió ponencias y debatió en torno a ellas en sesiones paralelas, a lo cual se sumó la culminación de una revisión participativa de políticas y planificación encabezada por el Banco Mundial junto con el IIZ/DVV, la cual se extendió durante el bienio anterior.

Se trató de una labor de consulta y revisión en gran escala. Unos 200 participantes, provenientes de 45 naciones, asistieron a la reunión de Gaborone en junio de 2004. Más de 500 participantes virtuales también intervinieron a través del sistema de comunicaciones electrónicas del CIEA, con el cual estuvo conectada la Conferencia durante ese mes. A juzgar por los posteriores comentarios y opiniones, y por el nivel general de energía, actividad y entusiasmo observado en las actividades complementarias, la Conferencia tuvo un éxito considerable.

La labor llevada a cabo en conjunto incluyó una revisión de los actuales estudios patrocinados por el Banco, especialmente el trabajo realizado por John Oxenham, que sirvió de base para uno de los discursos de exposición, y un estudio de Bjorn Nordtveit sobre asociaciones entre los sectores público y privado para la alfabetización de adultos en Senegal. Los demás estudios están disponibles en www1.worldbank.org/education.adultoutreach/

Una serie de estudios de casos provenientes de las principales regiones de desarrollo, encomendados por el IIZ/DVV, también aportó información a los análisis, y su finalidad era proporcionar retroinformación y orientación al Banco, al igual que al IIZ/DVV y a otros organismos de ayuda y entidades asociadas.

De la Conferencia emanó un estudio crítico de trabajos individuales, y al mismo tiempo entabló un diálogo asociado, que abarcó la totalidad de la Conferencia, acerca de las relaciones entre educación de adultos (ENFA, EA, alfabetización, educación básica de adultos) y pobreza, y en torno a los caminos futuros más adecuados. Ella sirvió de foro para expresar intensas emociones, al igual que opiniones y valores expresados con profunda convicción.

En el Concurso Abierto de Ponencias se identificaron los siguientes objetivos de la Conferencia:

  • Crear conciencia respecto del considerable potencial de la educación de adultos en las estrategias de reducción de la pobreza;

  • compartir experiencias pertinentes en cuanto a los programas, además de conclusiones de investigaciones sobre el papel de la educación de adultos en la reducción de la pobreza;

  • identificar intervenciones en materia de políticas, al igual que buenas prácticas y proyectos de investigación que permitan intensificar la función de la educación de adultos en la reducción de la pobreza;

  • formular recomendaciones que proporcionen una guía de acción para el próximo quinquenio, hasta la CONFINTEA VI;  

  • suministrar la base para un libro compilado y otras publicaciones que constituirán una revisión más actualizada del tema y una herramienta de promoción.

Más de 100 colaboraciones en forma de ponencias y exposiciones plenarias fueron analizadas en la reunión. Asimismo, el sistema de comunicaciones electrónicas del CIEA permitió agregar otras 27 aportaciones.

Se tuvo acceso – previa inscripción – a la mayoría de las ponencias en un volumen de 400 páginas con las Actas de la Conferencia. Otros discursos de presentación, especialmente el del Ministro de Hacienda y Planificación del Desarrollo de Botswana, estuvieron disponibles al momento. La lista completa de ponencias y la mayoría de los textos pueden encontrarse en el sitio Web de la Conferencia de Botswana: www.aepr.bw

Otra iniciativa de divulgación adoptará la forma de un volumen académico basado en ponencias escogidas de la Conferencia, a lo que se sumará una serie de ponencias publicadas en la Revista Internacional de Educación del IUE, el International Journal of Lifelong Education, y Educación de Adultos y Desarrollo del IIZ/DVV.

Los siguientes fueron los temas centrales planteados en el Concurso de Ponencias para la Conferencias:

  • Política y reducción de la pobreza

  • Economía y reducción de la pobreza

  • Sociedad y reducción de la pobreza

  • Medio ambiente y reducción de la pobreza

  • Enfoques intersectoriales aplicados a la reducción de la pobreza

En estas ponencias se abordaron dichos temas con distinto grado de profundidad. Aquellas relativas a preocupaciones ambientalistas fueron más bien escasas. Las que versaron sobre economía se relacionaron más con iniciativas a nivel microeconómico y local que con la macroeconomía, situación que llegó a suscitar polémicas durante  la conferencia, en particular en el curso de la sesión plenaria en que se revisó la experiencia acumulada por el IIZ/DVV y el Banco Mundial.

Muchas ponencias procuraron aclarar los usos y significados de “pobreza” y de otros términos clave como “empoderamiento”. Varias de ellas intentaron encontrar las raíces de la pobreza en la política, en la estructura de la sociedad, o en ambas. Algunas de las diferentes posturas filosóficas e ideológicas expresadas en torno a las causas de la pobreza se mantuvieron irreconciliables.

A medida que se fue desarrollando el diálogo durante la Conferencia se establecieron con frecuencia asociaciones a través de asuntos intersectoriales y se intentó establecer un clima de cooperación entre el sector gubernamental, el privado y el tercer sector o no gubernamental. Se observó algún grado de discrepancia en cuanto a si el término “sector privado” debería emplearse para incluir a todos los actores no gubernamentales, tanto comerciales como civiles.

Sin embargo, hubo consenso en cuanto a que, en todo caso y cualesquiera fueran los términos escogidos, la asociación y la colaboración eran condiciones difíciles, pero esenciales.

Los siguientes son otros temas centrales que merecen una atención permanente:

  • La necesidad de reducir la pobreza y, en definitiva, erradicarla al eliminar sus causas.

  • Clarificar el campo de aplicación de la actividad relacionada con la educación de adultos, como también su eficacia y las estrategias para lograr que produzca los efectos deseados.

  • Incluir la educación de adultos (EA), la educación (y capacitación) básica de adultos (E[C]BA), la educación no formal de adultos (ENFA), la alfabetización y alfabetización funcional, y el aprendizaje permanente.

  • Determinar el lugar y la ocasión adecuados para aplicar distintos tipos de mediciones de logros, realización de objetivos y eficiencia en el desempeño.  

  • Reconocer y abordar problemas metodológicos que tienen que ver con la correlación, la causalidad, metas “blandas” y “duras”, y el logro de objetivos a corto y más largo plazo.

  • Lograr hacer frente a las exigencias de rendir cuentas y a la impaciencia por obtener resultados. La propensión a fijar ambiciosas metas numéricas, en especial para la alfabetización, la educación básica y la reducción de la pobreza desemboca casi inevitablemente en un fracaso.

  • La participación de comunidades “de base” locales resulta fundamental para la motivación, la movilización y el éxito en la tarea de combatir la pobreza mediante la educación de adultos.

  • Contactarse con los más pobres y necesitados y escuchar su voz constituye una capacidad esencial, aunque escasa.

  • Se requiere establecer metas y pautas —socioeconómicas o estrictamente individuales— de aprendizaje y realización, identificadas por grupo de afiliación, comunidad o lugar.

  • La asociación entre actores de los ámbitos gubernamental, privado y no gubernamental, de la sociedad civil o del tercer sector, resulta esencial.

  • Existe una distinción entre el sector privado y el tercer sector, pero ella se torna confusa en muchos casos cuando las organizaciones no gubernamentales y las de base a nivel comunitario se transforman en cooperativas rentables o compiten con otras entidades por conseguir contratos.

  • Es muy importante descubrir de qué manera práctica se puede lograr que las asociaciones funcionen, y comprometerse con la gestión y la financiación de nueas modalidades de colaboración.

  • Necesitamos encontrar especificaciones prácticas de mecanismos para realizar esa colaboración, y además compartir experiencias acerca del grado de eficacia con que funcionan esos mecanismos. Algunas colaboraciones se concentraron especialmente en este aspecto, en particular una sesión organizada por delegados de Uganda.

  • La relación entre objetivos (socio) económicos y educacionales sigue siendo problemática, pero surgió una visión predominante en   cuanto a que el grado de éxito es mayor cuando la alfabetización ocupa el segundo lugar y es considerada como un área pertinente e importante.

  • La adopción generalizada de las cajas de ahorro popular y de enfoques basados en el microcrédito para reducir la pobreza, en especial por y entre las mujeres, constituye un significativo avance reciente.

  • En términos más generales, la vital importancia de la mujer y de su situación, que todavía suele reflejar un alto nivel de explotación, en el sufrimiento de la pobreza y en los enfoques para intentar reducirla.

  • Hoy en día resulta esencial ampliar el alcance de proyectos exitosos en pequeña escala para que se transformen en importantes inno

  • aciones programáticas capaces de marcar un estándar en cuanto a metas nacionales y mundiales.

  • Es preciso considerar realidades políticas de reducción de la pobreza, tanto a nivel global como local, junto con las bases filosóficas (o ideológicas) de la labor, y la ineludible realidad del ámbito político.

  • La nueva agenda cívica o de la sociedad civil supone una transformación política y nuevas formas de gobernabilidad.

  • Existe una estrecha relación entre algunas iniciativas de educación de adultos y la labor de promoción, además de una necesidad de respeto mutuo para posibilitar el diálogo sobre visiones del mundo contrastantes e identificar objetivos comunes.

  • Se requiere efectuar un análisis y una investigación desapasionados sobre qué se logra y en qué condiciones.

  • Debemos aprender a valorar y a adaptar la sabiduría y los conocimientos prácticos autóctonos para incorporarlos a las estrategias de reducción de la pobreza.

  • Lo anterior significa encontrar métodos prácticos para aplicar enfoques holísticos basados en la formación de asociaciones, que permitan obtener resultados, asuman responsabilidades y puedan ser sometidos a una fiscalización.  

  • Es necesario realizar planificaciones y actividades multisectoriales, y afrontar con tenacidad los obstáculos pertinaces que dificultan la gestión conjunta.

  • Existe una tensión inevitable entre la ampliamente propagada y arraigada ENFA para el desarrollo, y el hecho de considerar la educación de adultos de perfil más alto como un “sector” o subsector distinto. Su condición autónoma puede en la práctica marginarla y restarle eficacia.

  • Los organismos gubernamentales e intergubernamentales influyen poderosamente en los esfuerzos locales y autóctonos en favor del desarrollo. Los esfuerzos locales tienden a estar gobernados por el deseo de atraer apoyo financiero.

  • En la Conferencia se le atribuyó al Banco Mundial una función de liderazgo y de fijación de tendencias. Se consideró que ejercía una influencia no solicitada en el pensamiento de gobiernos y ONG, la cual no guardaba proporción con el exiguo monto de dinero desembolsado en este sector.

  • Muchas de las inquietudes profesionales fundamentales de la Conferencia son compartidas por todas las regiones del mundo. Entre ellas se incluyen la ubicuidad de la pobreza, la necesidad de una gestión intersectorial conjunta y de una asociación transectorial que permita aplicar nuevas formas de gobernabilidad.

  • Los aprendizajes a lo largo y a lo ancho de toda la vida poseen la misma universalidad a nivel de retórica política. Igualmente generalizado es el apoyo que en principio se otorga al aprendizaje basado en el trabajo, a lo cual se suman deficiencias en la comprensión de lo que éste significa y de la manera en que puede llevarse a cabo más eficientemente.

En vista de la forma y la estructura de la Conferencia, de ella se desprendieron pocas recomendaciones específicas, aunque algunas fueron posteriormente reunidas e incorporadas en la Declaración de Gaborone que se agrega como apéndice.

Se formularon llamamientos en favor del trabajo en red y de la posibilidad de sostener deliberaciones a través de medios electrónicos de alcance mundial y trasladar la discusión de algunos temas a reuniones futuras. Dada la exitosa experiencia de un diálogo propiciado por el Consejo Internacional de Educación de Adultos (CIEA), se propuso realizar esfuerzos adicionales de cabildeo (lobby) y trabajo en red virtuales con el ánimo esperanzado del Foro Social Mundial de construir “otro mundo posible”.

Mientras tanto habría que identificar métodos prácticos para lograr que las asociaciones funcionen de tal manera de conectar el sector gubernamental con el no gubernamental, el ámbito local con el nacional e incluso el mundial, al igual que el desarrollo económico con el desarrollo social y cívico.

Teniendo en cuenta los menguados fondos que el Banco Mundial destina a respaldar la educación de adultos en comparación con su aportación a la enseñanza formal, es necesario que esta entidad trabaje junto con los gobiernos y organismos asociados para incrementar de manera considerable el flujo de recursos hacia la educación básica de adultos y de jóvenes sin escolaridad.

La Conferencia estaba vivamente interesada en que el Banco Mundial consultara exhaustivamente, utilizara y compartiera su bagaje de conocimientos y experiencia en materia de ENFA, pobreza y desarrollo, que se remonta a algunas décadas atrás. Los documentos de orientación no son un componente habitual en las modalidades de trabajo del Banco. Con todo, en vista de su evidentemente poderosa influencia, el Banco ha sido instado a considerar la posibilidad de adoptar una postura pública más asertiva mediante la publicación de un documento de orientación sobre educación de adultos. Este podría transformarse en un documento susceptible de revisiones y enmiendas que permitiría una comprensión más amplia y un mayor grado de éxito en el ámbito de la ENFA y la pobreza.

Una parábola sobre la pobreza

En el lugar donde se amasan grandes fortunas y se moldean los abismos de la pobreza se alza un enorme taller, dividido por un elevado tabique de separación. Su marca comercial es Global. En el otro costado, denominado Taller del Sur, muchísimas personas trabajan incesantemente en torno a un gigantesco cúmulo de pobreza. Mientras laboran entonan el siguiente mantra: “reducir y aliviar, suprimir y exterminar”. Ellas forman el ejército de trabajadores contra la pobreza. Distintos trabajadores utilizan diferentes marbetes de identidad: profesor, planificador, alfabetizador, funcionario de organizaciones de base, animador para el desarrollo comunitario, educador popular, activista de la sociedad civil, instructor básico, educador de adultos, además de algunas otras denominaciones. Ellos laboran enérgicamente para reducir la montaña de pobreza que ocupa casi todo el espacio. Pese a su permanente labor, la montaña continúa creciendo.

Cierta mañana, una joven activista, dirigiendo una mirada de desesperación hacia el cielo, advirtió que en lo alto, en las sombrías cavidades del cavernoso taller, había una cinta transportadora que estaba acarreando aun más pobreza desde el otro lado del elevado tabique divisorio. La rapidez con que agregaba pobreza a la montaña parecía ser mayor que la velocidad de quienes trabajaban en la base para removerla.

Intrigada, abandonó el recinto y encontró una pequeña grieta a través de la cual se podía atisbar hacia el otro sector, conocido como Taller del Norte. En su interior ella percibió una cantidad mucho menor de personas que las que estaban atareadas en el sitio donde ella trabajaba. Su aspecto era el de gente bastante acomodada y bien vestida. Estaban sentadas una al lado de la otra siguiendo con la mirada el funcionamiento de varias máquinas de gran tamaño para fabricar pobreza, que elaboraban con gran celeridad un enorme cúmulo de miseria, con el cual, según ella notó para su sorpresa, se estaba alimentando la cinta transportadora que atravesaba el alto tabique divisorio hacia el Taller del Sur, dejando caer su carga al otro lado.

Al regresar a su lugar entre los activistas comunitarios para el alivio de la pobreza en el Taller del Sur ella se preguntó para sus adentros si así es como las cosas deberían ser realmente.

El elefante en la habitación

En ocasiones las personas se reúnen, conversan y planifican algo importante para ellas: la educación de los hijos, el futuro de su organización, la rentabilidad de su empresa, incluso el futuro de la sociedad en que viven. Sin embargo, existe un acuerdo tácito, una suerte de confabulación, para no mencionar el aspecto más complicado e importante que afecta esta realidad y las perspectivas de un futuro mejor. Se trata del elefante en la habitación. Esta ahí. Todos lo saben. Nadie lo menciona. Nadie lo ve.

En la conferencia de Gaborone sobre la prioridad mundial de reducir la pobreza, y el papel de la educación de adultos, el elefante en la habitación fue encarnado por las causas de la pobreza. Se analizaron muchos aspectos importantes del tema, algunos exhaustivamente en la conferencia plenaria y en las numerosas sesiones de seminario más reducidas celebradas simultáneamente, o a plena luz del día en los recesos entre las sesiones, como también en la noche. En este informe se entrega una percepción general de lo tratado, además de los puntos de vista y el consenso resultantes.

En la parábola del traje nuevo del emperador, inmortalizada por Danny Kaye, un niño pequeño suelta de sopetón lo que nadie se atreve a decir: “pero mamá, si no lleva nada puesto”. Cuando el elefante fue bautizado y se lo señaló en la Conferencia, la temperatura se elevó. Ya se habían manifestado intensas emociones: acerca de los espantosos y aún ascendentes niveles de pobreza, analfabetismo, salud precaria y mortalidad temprana, especialmente en el continente anfitrión; acerca de la escalada epidémica del VIH/SIDA, y el fracaso de los gobiernos y organismos internacionales en el empeño de llevar a la práctica hermosas palabras y metas ambiciosas. Cuando se sugirió que la política mundial, la economía liberal, el libre comercio y la reestructuración económica favorecían los intereses de los ricos y perpetuaban la pobreza, se había bautizado al elefante.

La consiguiente agudización de las discusiones no distrajo la atención frente a la urgencia de reflexionar con mayor claridad, actuar con mayor sagacidad y demostrar mayor eficiencia como planificadores, estudiosos, y funcionarios sobre el terreno que combaten la pobreza, sino que proporcionó un marco más amplio y un toque de aun mayor agudeza a los debates ulteriores. A la postre se observó un nivel de consenso bastante alto con respecto a muchos de los temas esenciales señalados a continuación.

No hubo tiempo en la Conferencia para tratar a fondo todas las materias y llegar a acuerdos y entendimientos en todo lo discutido. El elefante estaba ahí, pero, para cambiar la metáfora, distintas personas percibieron diferentes partes del animal y aportaron versiones disímiles acerca de su apariencia, dependiendo de si captaban el tronco, el costado, la cola, una pata o los colmillos.

De modo que la reunión concluyó sin que se dispusiera de tiempo para asimilar y compatibilizar todo lo que se había escuchado y leído. Hubo, a pesar de todo, un sólido consenso en torno a un aspecto esencial: el progreso sólo se aceleraría si aprendiéramos a trabajar en conjunto con mayor eficiencia al interior de los sectores (gubernamental, privado y comunitario), y entre los mismos, como también entre distintos niveles, desde el mundial y regional hasta el nacional y local. Los problemas eran enormes, complicados, elefantiásicos. La única manera de avanzar era mediante la asociación. Debíamos montar y conducir el elefante en conjunto.

Pobreza y educación de adultos: temas principales y antecedentes

La Conferencia de Gaborone, celebrada entre el 14 y el 16 de junio de 2004, fue el fruto de una preocupación de larga data y ampliamente compartida entre los educadores de adultos acerca de la equidad y la reducción de la pobreza. A menudo se alude a la educación como un movimiento dedicado a mejorar las condiciones, y como una profesión que se especializa en enseñar y en ayudar a los alumnos a aprender. Existe un compromiso común para lograr que la educación no formal de adultos (ENFA) contribuya al mejoramiento de las condiciones sociales. Al mismo tiempo se aprecia una incertidumbre crónica respecto de la eficacia de la ENFA como herramienta para mejorar el nivel económico y de vida y, en un sentido más amplio, la calidad de vida. Se dispone de escasas evidencias concluyentes para demostrar que existe una relación causal directa.

Existe la dificultad adicional de que la educación de adultos adopta diversas formas. Incluye propuestas, y hasta valores, que a veces resultan incompatibles. Algunos de ellos se concentran en el derecho y en la libertad que cada individuo tiene de aprender con miras a su desarrollo personal, escogiendo cómo y cuándo aplicar el aprendizaje. Otros atienden más al cambio social y al progreso colectivo. Si bien existe acuerdo en cuanto a la importancia de la motivación, para algunos ella significa la participación activa en los medios y fines del aprendizaje, y está inextricablemente ligada al empoderamiento y la movilización. Estas diferencias sugieren un espectro de posturas: desde la perspectiva según la cual la educación de adultos es inevitablemente política, hasta aquella que la ve como un capacitador técnico – e intrínsecamente neutral – del aprendizaje.

Los usos a los que se destina la educación de adultos son igualmente diversos: desde el desarrollo de aptitudes dentro de una agenda económica para respaldar la obtención de un empleo o la generación de ingresos y/o una preocupación por el uso más eficiente del capital humano, hasta los talleres de “concienciación” dentro del espíritu de Paulo Freire con una agenda política abiertamente radical. El lenguaje refleja esta diversidad de propósitos y estilos. En los ámbitos de desarrollo se utiliza a menudo el término “educación básica de adultos” (EBA), a veces agregándole “capacitación” (ECBA). Se suele preferir el término “educación no formal de adultos” (ENFA) por su connotación amplia, indefinida y flexible. La alfabetización, por sí sola o modificada con un calificativo, por ejemplo “funcional”, es generalmente más restringida. En el otro extremo del espectro, el mundialmente preferido término “aprendizaje permanente” tiene la ventaja de contar con un alto grado de reconocimiento y respaldo político. En la actualidad se lo incluye en los términos de referencia de muchos ministerios y departamentos, no sólo de aquellos específicamente relacionados con la educación y la escolarización. Por otra parte, su propia extensión y ambigüedad puede dar lugar a confusiones.

En cuanto a la pobreza, se da por sentado que el mejoramiento de las condiciones es deseable y adecuado. En lugar de aceptar, como ocurrió una vez, que “los pobres siempre están con nosotros”, existe la creencia general de que se puede y se debe por lo menos reducir, sino definitivamente erradicar, la pobreza. El popular himno cristiano escrito por William Henry Monk en el siglo XIX ha perdido un verso de la versión original:

 

 

El rico en su castillo 
El pobre ante el portal 
Dios los hizo ilustres y humildes 
Y ordenó su condición

 

 

El verso ofensivo ha desaparecido, mas no la pobreza. En vez de ello, las dos últimas décadas del siglo XX fueron testigos de una inversión de la tendencia hacia la reducción de las diferencias en el patrimonio, tanto entre las naciones como al interior de ellas. Tal es la dimensión de estas crecientes disparidades que hoy existe la probabilidad de que los individuos y las naciones vuelvan a afirmar no que es menester reducir la pobreza y contemplar la posibilidad de eliminar sus causas sino, más simplemente, que “así son las cosas, y así es como siempre serán”.

Esa no es la postura formal hoy en día. La reducción o eliminación de la pobreza y el analfabetismo figura como elemento central en las políticas de las principales organizaciones – intergubernamentales y no gubernamentales – de ayuda para el desarrollo. Aun cuando las intenciones son honorables y la retórica es poderosa, los beneficios obtenidos ni siquiera se aproximan a lo requerido. Se han observado reiteradamente enormes discrepancias entre los resultados y las metas fijadas a nivel nacional e internacional. A veces las propias metas no han sido adecuadamente formuladas, de manera que en apariencia se puede haber alcanzado una meta numérica de alfabetización a nivel nacional, sólo que después sobreviene una considerable recaída en el analfabetismo. O bien se pueden llevar a cabo una campaña y un plan de alfabetización creyendo que traerán consigo actividad y prosperidad económicas, pero ninguno de esos cambios da resultado.

La labor de los principales organismos intergubernamentales como el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio, y en cierta medida el propio Banco Mundial, es el foco de profundas divergencias filosóficas o ideológicas. Algunos consideran la modernización y el ajuste estructurales en el campo económico, incluidos el libre comercio y los mercados abiertos, como una senda fundamental, aunque dolorosa, hacia la prosperidad para todos. Otros estiman que estas medidas no son más que un pretexto para favorecer los intereses de los más poderosos. La “teoría del goteo” ha sido desacreditada, pues se sostiene que poco o nada es lo que gotea hacia las naciones más necesitadas, y mucho menos hacia las más pobres entre ellas.

La pobreza en sí es una realidad no menos problemática que la tarea de definir exactamente qué significa alfabetización, o cuál es la contribución de ésta y de la educación de adultos al alivio de ese flagelo. Existen mediciones absolutas que permiten realizar comparaciones internacionales y tal vez establecer puntos de referencia a lo largo del tiempo y del espacio, como un ingreso inferior a un dólar diario. Un tema de interés principal para los organismos intergubernamentales en la actualidad tiene que ver con las metas fijadas en el Foro de Dakar del año 2000 conocidas como “Educación para Todos” (EPT), y las metas para reducción de la pobreza a nivel mundial contenidas en los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM) enunciados por las Naciones Unidas ese mismo año. Uno de los ODM es reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de la población mundial que vive en la extrema pobreza. Se ha manifestado una gran inquietud ante la probabilidad de que en este aspecto los resultados sean inferiores a lo previsto.

La Conferencia de Gaborone acometió la tarea de interpretar la pobreza “en términos generales, como la carencia de los medios básicos para vivir dignamente”. Profundizó su postura citando un documento sobre estrategias para la reducción de la pobreza publicado en 2002:

 

 

una concepción multidimensional de la pobreza nos ayuda a definirla como una condición humana caracterizada por una privación sostenida o crónica de los recursos, las capacidades, las opciones, la seguridad y el poder necesarios para disfrutar de un nivel de vida adecuado y otros derechos civiles, económicos, políticos y sociales… .

 

 

Esta noción amplia e ineludiblemente “política” fue compartida por todas las partes que tuvieron que ver con la Conferencia (el Banco Mundial, el IIZ/DVV, la UNESCO, el CIEA), y se reflejó en los párrafos iniciales de muchas de las ponencias presentadas que comenzaron por plantear su concepción de la pobreza.

Recientemente el Banco Mundial ha vuelto a interesarse en la ENFA como un medio de reducir la pobreza. Tal interés ha estado vinculado a la CONFINTEA +6, la revisión a mitad de período del progreso realizado desde la Quinta Conferencia Internacional de la UNESCO sobre Educación de Adultos (CONFINTEA V), convocada en Hamburgo en 1997. En la CONFINTEA +6, celebrada en Bangkok en septiembre de 2003, se expresó una generalizada decepción ante la falta de progresos significativos desde 1997. Dentro de este contexto, en la declaración de la comunidad mundial de educación de adultos también se observó una inquietud en cuanto a la carencia de pruebas concluyentes sobre la existencia de vínculos causales entre educación de adultos y reducción de la pobreza. Existía una vez más el peligro de que la educación de adultos estuviera siendo marginada en agendas de política guiadas por criterios económicos.

Una nota de trabajo dirigida a la Conferencia de Bangkok delineó una estrategia para un proceso de consulta amplia destinado a revisar la política del Banco Mundial en materia de ENFA, que se extendería hasta junio de 2004 y se basaría en la labor iniciada al interior del Banco en abril. Lo anterior fue un reflejo del interés manifestado inicialmente por el Banco a fines de la década de 1960 y durante la de 1970, a lo cual siguió un período de distanciamiento en los años ochenta en favor de la enseñanza primaria. Se dijo que la nueva financiación proporcionada en los años noventa careció de una política coherente; de ahí el esfuerzo por revisar las políticas y prácticas. La idea era aunar, en Sudáfrica en junio de 2004, la evidencia, los puntos de vista de las partes interesadas y las recomendaciones para políticas del Banco Mundial.

Existía una necesidad imperiosa de saber qué tipos de ENFA pueden ayudar más eficazmente a reducir y en definitiva superar la pobreza. Al igual que el Banco Mundial, el brazo de cooperación y desarrollo de la organización nacional de educación de adultos o de educación popular (DVV), esto es el IIZ/DVV, se ha interesado desde hace mucho tiempo en el éxito de la ENFA en la tarea de reducir la pobreza. No es la primera vez que aúna esfuerzos con el Banco para revisar lo aprendido. Hace dos décadas, justo antes de que el Banco volviera a preocuparse de la enseñanza primaria y perdiera gran parte de su interés en la educación de adultos, un tercer patrocinador de la Conferencia de Gaborone, el CIEA, había conseguido respaldo del Banco y del IIZ/DVV para hacerse cargo de una “comisión” que investigaría la relación entre la educación de adultos, la pobreza y el desarrollo.

Tras una reunión de consulta en la sede del Banco se efectuaron estudios de casos en las diversas regiones del Sur, algunos sobre programas nacionales de desarrollo en gran escala, tales como campañas de alfabetización y otros sobre estudios a nivel de organizaciones de base encabezados por ONG locales. Muchas de las conclusiones, que aparecieron en dos volúmenes publicados en 1985 y 1990, conservan su vigencia luego de dos décadas. Un aspecto sumamente esencial, y aplicable al cúmulo de documentos presentados en la Conferencia de Gaborone, fue la conclusión de que los programas gubernamentales a nivel nacional tenían un impacto amplio, pero superficial, mientras que las iniciativas locales fueron mucho más trascendentales, aunque por lo general restringidas y circunscritas. Aunar estos dos enfoques se transformó en uno de los objetivos centrales de la Conferencia celebrada en 2004.

A la luz de su nueva labor en favor de la educación de adultos (en un apéndice a una exposición del Banco ante la Conferencia se enumeraron 18 proyectos llevados a cabo en distintos países de África), hacia el 2004 el Banco estaba haciendo hincapié en la necesidad de establecer asociaciones entre el sector público y el privado a fin de impartir educación de una manera sinérgica. Al mismo tiempo deseaba intensificar el desarrollo de una sociedad civil con una amplia base que incluyera a los pobres. En este caso se distinguen dos hebras. Una es la naturaleza necesariamente “política” de la ampliación de la sociedad civil para incluir a los pobres, con sus resonancias en cuanto a nuevas formas de gobernabilidad. La otra es la necesidad de lo que llegó a denominarse aumento en escala de pequeños proyectos para ampliar su alcance e impacto. La totalidad del esfuerzo dedicado por el Banco a la ENFA es ínfima en comparación con la magnitud de sus proyectos en general. En cambio, los socios del ámbito de las ONG como el IIZ/DVV y el CIEA sólo cuentan con un presupuesto exiguo para desembolsar. Ellos suelen privilegiar el apoyo dentro de un plazo limitado a proyectos innovadores a nivel local, y necesitan encontrar maneras para que éstos puedan llegar a ser autosostenibles y crezcan prescindiendo de un constante padrinazgo externo.

El otro socio principal en estas deliberaciones ha sido la UNESCO, principalmente a través de su Instituto para la Educación, con sede en Hamburgo, que organizó y patrocinó la Quinta Conferencia Mundial sobre Educación de Adultos, además de la reunión complementaria (CONFINTEA +6) celebrada en Bangkok, que revisó el progreso realizado a mitad del período antes del próximo encuentro de este tipo, programado para el 2009. La UNESCO, al igual que el Banco Mundial, es una organización intergubernamental de propiedad de los estados miembros. Cuenta con un presupuesto muy limitado para apoyar proyectos en forma directa. Su función es inspirar, informar y alentar a sus miembros para que cumplan sus propias expectativas. Las organizaciones no gubernamentales, a las que hoy se suele denominar órganos de la sociedad civil, gozan de prestigio en la UNESCO y han adquirido cada vez mayor importancia en las deliberaciones de este organismo en materia de educación de adultos. En cierto sentido la UNESCO ha llegado a simbolizar la asociación y la influencia del tercer sector que surgió como un elemento central en las deliberaciones de la Conferencia de Gaborone.

La Conferencia de Gaborone

En septiembre de 2003 se acordó combinar la revisión del Banco Mundial con una Conferencia Internacional de la Universidad de Botswana – planificada anteriormente para celebrarse en Gaborone en junio de 2004 – sobre la reducción de la pobreza mediante la educación de adultos. Se consideró que esta alternativa era preferible a que el Banco Mundial concluyera por separado su propia revisión consultiva sobre política y práctica de educación no formal de adultos, aplicando un enfoque distinto a un tema prácticamente idéntico, en un país vecino. La Conferencia de Botswana contó con el respaldo del IIZ/DVV y del Banco Mundial, así como del IUE y el CIEA.

La Conferencia adoptó, por tanto, la forma de una reunión académica que recibió ponencias y debatió en torno a ellas en sesiones paralelas, la cual se combinó con la culminación de una revisión participativa de políticas y planificación encabezada por el Banco Mundial en conjunto con la DVV. La dificultad para conciliar esta dualidad de tradiciones, enfoques y estilos es algo que no debe subestimarse. Si lo anterior se logró, y si en la Conferencia prevaleció una atmósfera tan plena de energía, estímulos, desafíos y productividad, ello fue en gran parte mérito de sus organizadores. La tolerancia y las concesiones mutuas de parte de todos los sectores moldearon exactamente las cualidades requeridas para los tipos de asociación que se transformaron en tema central y en el motivo de la propia Conferencia.

El objetivo de la Conferencia fue:

Proporcionar un foro internacional para debatir iniciativas en materia de políticas, estrategias para programas y proyectos de investigación que fortalecieran el papel de la educación de adultos en la reducción de la pobreza a nivel mundial.

Los objetivos, tal como aparecen expuestos en las ponencias previas a la Conferencia y reproducidos en las ponencias precedentes, fueron los que siguen:

  • Crear conciencia respecto del considerable potencial de la educación de adultos en las estrategias para la reducción de la pobreza.

  • Compartir experiencias de programas, y conclusiones de investigaciones, sobre el papel de la educación de adultos en la reducción de la pobreza.

  • Identificar intervenciones en materia de políticas, además de buenas prácticas y proyectos de investigación que permitan intensificar el papel de la educación de adultos en la reducción de la pobreza.

  • Generar recomendaciones que proporcionen una guía de acción para el próximo quinquenio, hasta la celebración de la CONFINTEA VI.

  • Proporcionar la base para un libro compilado y otras publicaciones que constituyan una revisión más actualizada del tema y una herramienta de promoción.

En su introducción a las ponencias de la Conferencia, Julia Preece aseveró que a la educación le cabe una importante función en la tarea de fomentar los medios para superar la pobreza, y que la reducción de este flagelo está comenzando a adquirir prominencia en las políticas gubernamentales y en la ayuda prestada por los donantes, dado que los intentos por atenuar considerablemente este problema resultaron infructuosos. Pese a la cantidad de innovadores programas y estudios de investigación sobre educación de adultos, el papel de ésta siguió

 

 

siendo un concepto insuficientemente explorado en los actuales documentos sobre estrategias para la reducción de la pobreza a nivel nacional. Asimismo, en los debates en torno a las políticas sobre aprendizaje a lo largo de toda la vida, la educación de adultos queda a menudo relegada a la educación básica para aquellos países donde la pobreza afecta a una importante proporción de sus habitantes.

 

 

La amplia concepción de la educación de adultos que sirvió de inspiración a la Conferencia fue expuesta en el documento de posición de la misma, escrito por Julia Preece y Ruud van der Veen e incluido en las Actas de la Conferencia. Este se refería a los documentos sobre estrategias para la reducción de la pobreza (o DERP) que ahora se les exigen a los países de bajos ingresos para recibir ayuda de donantes, y al bajo perfil que en tales documentos tiene la educación de adultos como estrategia, situación que la Conferencia se empeñó en remediar.

 

 

La tendencia en las políticas de educación de adultos (allí donde se aplican siquiera en alguna medida) ha sido la de concentrarse en la alfabetización. Sin embargo, la investigación ha demostrado que las aptitudes básicas de lectura y escritura no son en sí suficientes para repercutir de manera significativa en la reducción de la pobreza, aunque sí resultan útiles (…) La educación de adultos es potencialmente mucho más poderosa que la alfabetización o la educación básica. Nuestro principal argumento (…) es que la educación de adultos exitosa es polifacética. Requiere un desarrollo a partir de organizaciones de base, desde abajo hacia arriba, con un enfoque participativo y de asociación, que incluya la aceptación de los conocimientos autóctonos y comience por abordar problemas que son inmediatamente aplicables a los contextos de la gente.

 

 

El documento de posición fijó los siguientes tres tipos de estrategias – que podríamos considerar paradigmas en competencia – para reducir la pobreza mediante la educación de adultos.

  • Denominada con frecuencia estrategia político-económica, ella se concentra en el papel del Estado en la creación y distribución de la riqueza.

  • Esta estrategia – que a menudo recibe el nombre de estrategia neoliberal – centra su atención en el papel del mercado y en cómo los mercados en expansión pueden reducir la pobreza creando empleo.

  • La tercera estrategia se centra en el papel de la sociedad civil, de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y en particular de las comunidades locales en la creación de capital social a través de la autoorganización y la ayuda mutua. Recientemente muchos comenzaron a denominar esta alternativa “estrategia del capital social”.

En las deliberaciones de la Conferencia no se adoptó esta tipología de manera sistemática. Aun así, gran parte del debate, incluidos los momentos de polaridad más apasionada, puede ser percibida en retrospectiva como un reflejo de estas diversas orientaciones. Se observaron preferencias casi instintivas por enfoques con una orientación más central o más local, así como muestras de hostilidad – o al menos ambigüedad – frente a cualquier cosa que oliera a neoliberalismo.

El documento continuaba señalando deficiencias comunes en organizaciones civiles – de las cuales hay redes que se encuentran subdesarrolladas a nivel nacional en muchos países pobres–, y en la planificación estatal, la que tiende a volverse “estática y por tanto ineficaz”. Al examinar el papel de las ONG en relación con los intereses de comunidades pobres, Preece y Ruud observan que

El apoyo de las ONG es en consecuencia más eficaz cuando se mantiene a lo largo del tiempo, hace hincapié en la creación de capacidades y se basa en la percepción sensible de las condiciones locales en una relación de confianza y asociación con otras organizaciones de base (…) El banco Mundial, hoy simpatizante del capital social, ha sido criticado por no admitir que la cohesión social y el capital social están, a pesar de todo, arraigados en estructuras políticas y sociales que son distintas y a menudo incompatibles entre sí.

Este documento de posición estableció el marco, y en cierta medida el tono, de la Conferencia. Preece y Ruud resumen su revisión de la bibliografía en forma de hipótesis que deben ser puestas a prueba en el futuro por medio de la investigación y la práctica.

En el ámbito político estiman que el actual predominio de instituciones autocráticas es altamente ineficaz.

 

 

Existe una necesidad urgente de desarrollar procesos de gestión, lo cual exige la planificación en un proceso de aprendizaje en el que intervienen activamente todas las partes interesadas, incluidas las organizaciones que actúan en nombre de los pobres.

 

 

La educación de adultos puede informar acerca de los derechos de los pobres, capacitar a las personas menos educadas para que adquieran aptitudes de comunicación, además de crear conciencia acerca de la participación.

En el ámbito económico

 

 

se requiere con urgencia un sistema más extendido y focalizado para la educación básica, la extensión agrícola y la capacitación profesional, a fin de ayudar a la gente a generar ingresos,

 

 

con la colaboración de todas las partes para así orientar los esfuerzos hacia las verdaderas necesidades de los pobres.

Existe la hipótesis de que en la comunidad el capital social ayuda a reducir la pobreza en cuanto a ingresos, confianza y reciprocidad. No obstante, una vez más se necesita una focalización precisa hacia las necesidades más urgentes.

 

 

En otras palabras, para intensificar las iniciativas de educación funcional de adultos necesitamos enfoques holísticos aplicados a través de actividades participativas de desarrollo comunitario.

 

 

Se trató de una consulta y revisión en gran escala. Unos 200 participantes provenientes de 45 naciones se reunieron en la Conferencia de Gaborone propiamente tal en junio de 2004. Por añadidura, más de 500 “participantes virtuales” intervinieron por medio del sistema de comunicaciones electrónicas del CIEA, al cual estuvo conectada la Conferencia durante ese mes.

Entre el material reunido se incluyó una revisión de los actuales estudios patrocinados por el Banco, en especial el trabajo de John Oxenham que sirvió de base para un discurso de presentación, además de un estudio de Bjorn Nordtveit: Sobre asociaciones entre los sectores público y privado para la alfabetización de adultos en Senegal. Los demás estudios están disponibles en www1.worldbank.org/educationadultoutreach/

Una serie de estudios de casos provenientes de las principales regiones de desarrollo, y encomendados por el IIZ/DVV, también aportó información a los análisis y su objetivo era proporcionar retroinformación y orientación al Banco, al igual que al IIZ/DVV y a otros organismos de ayuda y entidades asociadas.

Así, la Conferencia emprendió un estudio crítico de trabajos individuales y al mismo tiempo entabló un diálogo asociado, que abarcó la totalidad de la Conferencia, acerca de las relaciones entre educación de adultos (ENFA, EA, alfabetización, educación básica de adultos) y pobreza, y en torno a los caminos futuros más adecuados. Ella sirvió de foro para expresar intensas emociones al igual que opiniones y valores sustentados con profunda convicción.

En el Concurso Abierto de Ponencias se identificaron los siguientes objetivos de la Conferencia:

  • crear conciencia respecto del potencial de la educación de adultos en los esfuerzos por reducir la pobreza

  • compartir experiencias y conclusiones de investigaciones

  • identificar intervenciones en materia de políticas, al igual que buenas prácticas y proyectos de investigación, todos los cuales resulten pertinentes

  • proporcionar una guía de acción y aportar información para la próxima Sexta Conferencia Internacional de la UNESCO sobre educación de adultos

Sobre 100 colaboraciones en forma de ponencias y exposiciones plenarias fueron analizadas en la reunión. Asimismo, el sistema de comunicaciones electrónicas del CIEA permitió agregar otras 27 aportaciones.

Se tuvo acceso – previa inscripción – a la mayoría de las ponencias en un volumen de 400 páginas con las Actas de la Conferencia. Otros discursos de presentación, especialmente el del Ministro de Hacienda y Planificación del Desarrollo de Botswana, estuvieron disponibles al momento. La lista completa de ponencias y la mayoría de los textos pueden encontrarse en el sitio Web de la Conferencia de Botswana: www.aepr.bw

Fuera del Informe Oficial que, sobre la base de esta sinopsis, será preparado para el Banco y la DVV, la profesora Julia Preece está realizando gestiones para que Kluwers publique un volumen académico basado en ponencias escogidas de la Conferencia. Otras probablemente aparecerán en la Revista Internacional de Educación del IUE, y en el International Journal of Lifelong Education. La DVV pretende publicar este Informe y otros documentos generados por la Conferencia en Educación de Adultos y Desarrollo.

Deliberaciones de la Conferencia

Los siguientes fueron los temas centrales planteados en el Concurso de Ponencias de la Conferencia:

  • Política y reducción de la pobreza

  • Economía y reducción de la pobreza

  • Sociedad y reducción de la pobreza

  • Medio ambiente y reducción de la pobreza

  • Enfoques intersectoriales aplicados a la reducción de la pobreza

En los paneles y ponencias plenarios, al igual que en los diversos debates que tuvieron lugar en sesiones paralelas, se abordaron dichos temas con distinto grado de profundidad. Las intervenciones referidas a preocupaciones ambientalistas fueron más bien escasas. Las que versaron sobre economía se relacionaron más con iniciativas a nivel macroeconómico y local que con la macroeconomía, situación que llegó a suscitar polémicas durante las deliberaciones de la Conferencia, como veremos más adelante. Este informe refleja la importancia y el flujo de las deliberaciones reales de la Conferencia, de manera que no está estructurado en torno a esos 5 temas.

Planteamiento de los temas y definición del escenario

Discursos de bienvenida y expresiones de cortesía, a cargo del Vicecanciller de la Universidad de Botswana, Bojosi Otihogile; Heribert Hinzen en representación de la Dra. Uschi Eid, Secretario de Estado parlamentario del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania; Dzingai Mutumbuka, Región Oriental y Meridional de África, Banco Mundial. Discurso inaugural a cargo de Baledzi Gaolathe, Ministro de Hacienda y Planificación del Desarrollo de Botswana. Dircurso de presentación a cargo de Herbert Barayebwa en representación de Bakoko Zoe Bakakoro, Ministra de Género, Trabajo y Desarrollo Social de Uganda.

El contexto de la Conferencia y el tenor de la reunión fueron establecidos en la sesión inaugural. Una sucesión de debates e intercambios de opinión entre patrocinadores y planificadores llevó a este encuentro de participantes de 45 naciones, en el cual se combinaron experiencias relacionadas con el ámbito académico, el área de la planificación, y el trabajo sobre el terreno. En cuanto a la sede, el anfitrión de la reunión fue una universidad joven situada en una nación joven, estable, relativamente exitosa, aunque todavía sumida en la pobreza, donde el clima y el VIH/SIDA conspiran para exacerbar el círculo vicioso de la indigencia. El vicecanciller exhortó a los participantes a entablar un diálogo abierto y a ejercer la libertad de expresión, como corresponde en un ambiente universitario.

El Ministro Gaolathe retomó el tema planteado por el vicecanciller en cuanto a la circularidad viciosa de una educación inapropiada y de la pobreza, y a la necesidad de romper este círculo.

Él hizo un llamamiento sólo para reducir, sino además erradicar definitivamente la pobreza. La Conferencia debería ayudar a Botswana como nación anfitriona, al igual que a otros países, a encontrar una manera de romper este círculo. Los medios y arbitrios planificados al interior de Botswana con miras a este fin incluyen una red de seguridad sensible destinada a personas que viven en una situación extrema de indigencia y riesgo social; una mayor integración de los esfuerzos de planificación entre ministerios con la capacitación entretejida en todas las hebras; y mayor participación en el proceso de diseñar e impartir los cursos. El Ministro señaló la necesidad de que Botswana triplique su ingreso para el año 2016, y pase a adoptar un ciclo básico decenal de educación para todos.

En su opinión, mirando el panorama exterior desde una perspectiva más general, las metas ampliamente publicitadas de la ONU para el 2016 deberían superarse. Con todo, era probable que muchos países no alcanzaran a cumplirlas. Él describió la estructura de múltiples hebras del síndrome de pobreza que afecta a todas las carteras y áreas de políticas, afirmando que si bien ahora contamos con evidencia empírica de que la educación ayuda a reducir la pobreza, carecemos de documentación persuasiva a nivel local y nacional para garantizar su papel indispensable en el desarrollo comunitario y nacional. Esta fue una materia que en una etapa posterior de la Conferencia volvió a ser fue abordada, menos asertivamente, en la titánica revisión de John Oxenham de la bibliografía y experiencia del Banco Mundial.

El discurso de bienvenida de Alemania recalcó la enorme magnitud del problema de la extrema pobreza y su significado más allá de lo puramente económico (ausencia de influencia, hambre, enfermedades, falta de oportunidades de educación). Consideró que la educación era un requisito para mejorar la situación social, cultural y económica de la gente. Expuso la respuesta del Gobierno alemán frente a la Declaración del Milenio, y manifestó el apoyo del Ministerio a la labor del IIZ/DVV. Reconociendo la enorme carga que pesa sobre las espaldas de África, concluyó expresando la esperanza de que la Conferencia “nos convencerá de que este continente está avanzando”.

El señor Mutumbuka expresó su satisfacción ante la vinculación del Banco Mundial con la Conferencia. En efecto, el Banco actuó como socio principal y patrocinador, aunque la hebra que conducía a esta función se había atenuado debido a cambios de personal y tal vez de énfasis en las políticas durante los meses previos. El papel, la contribución y la influencia del Banco se transformó en un tema de importancia en etapas posteriores de la Conferencia (véase más adelante). En sus palabras de bienvenida el señor Mutumbuka resaltó de manera anecdótica la necesidad de contar con muchísimos pequeños proyectos más a nivel local del tipo que pueda transformar la vida de aldeanos pobres en países africanos, en un mundo muy distinto que se encuentra a sólo pocos kilómetros de los grandes centros poblados. La manera de aumentar en escala los pequeños proyectos exitosos a nivel local surgió como uno de los temas más importantes en los debates posteriores.

La sesión inaugural de la Conferencia concluyó con una ponencia de presentación en nombre de la ministra ugandesa. Herbert Baryayebwa se refirió a la importancia de adoptar un enfoque intersectorial para afrontar el clima de malestar multidimensional generado por la pobreza en Uganda. Este país utiliza diversos indicadores para identificar la complejidad del síndrome de pobreza, demostrando de paso que éste adopta una particularidad específica en distintas sociedades. Lo anterior incluye la incorporación del VIH/SIDA como una nueva prioridad esencial en ésta y en otras naciones africanas. El señor Baryayebwa describió el Plan de Acción de Uganda para Erradicar la Pobreza (Poverty Eradication Action Plan – PEAP). Al explicar la intención de reducir el porcentaje de personas que viven en la pobreza absoluta a menos del 10% para el año 2017, él planteó un tema recurrente en la Conferencia: reducción versus erradicación. En el discurso se hizo presente la escasez de estudios en esta área incluso hoy en día, y se acogió con agrado la labor representada por la Conferencia para contribuir a remediar esta situación.

Los programas gubernamentales interdependientes en Uganda incluyen un plan de inversión en el sector educacional que abarca el acceso universal tanto a la educación primaria como a la educación de adultos, la atención primaria de salud, la modernización agrícola, la inversión en sectores especiales, y la inversión en alfabetización de adultos. Lo anterior supone la movilización de más personas y se hace eco de la convicción de Julius Nyerere en cuanto a que una nación sumida en la pobreza no puede limitarse a esperar que la próxima generación sea educada y crezca. Ninguna de estas políticas podría prosperar por sí sola y la educación de adultos recibía una financiación deficitaria además de un reconocimiento insuficiente y tenía un bajo perfil, por lo que integrarla eficazmente implicaba un gran desafío. Resultó interesante tener presente esta exposición durante el diálogo que tuvo lugar más tarde sobre la colaboración entre el Gobierno y sus socios en Uganda (véase más adelante).

Esta exposición concluyó con una lista de ideas y propuestas sometidas a la consideración de la Conferencia. Al escuchar la descripción de estas ideas y tareas cabía preguntarse cómo clasificarlas, conectarlas y vincularlas para que se transformen en una ruta de acción crítica y no sólo en otra intimidatoria lista de comprobación.

A juicio de su presidenta, Dra. Wapula Nelly Raditloaneng del Departamento de Educación de Adultos de la universidad anfitriona, la sesión resultó deprimente en cuanto a la magnitud del desafío, e inspiradora en cuanto al utópico compromiso de combatir la pobreza. Al abrir la sesión ella había notado tensiones entre algunos de los distintos enfoques, en especial entre aquellos descendentes en gran escala y los ascendentes en pequeña escala a nivel de las bases, que a pesar de haber sido delineadas y exploradas hace dos décadas, aún no estaban resueltas. A modo de conclusión ella consideró que la interrogante clave era si de lo que se trataba realmente era de aliviar o eliminar la pobreza.

Desarrollo de las posturas y perspectivas de los socios

Exposición en panel a cargo de Heribert Hinzen (IIZ/DVV), Justin Ellis (IUE), Celita Eccher (CIEA); Dzingai Mutumbuka (Banco Mundial)

La exposición en panel que siguió a las presentaciones inaugurales reunió las distintas experiencias, opiniones y perspectivas de los cuatro principales patrocinadores internacionales de la Conferencia. Ellos fueron el Consejo Internacional de Educación de Adultos (CIEA), una importante organización no gubernamental o del tercer sector, anteriormente un cuerpo administrativo y catalizador de gran alcance que ahora opera a una escala muy reducida; la UNESCO, mediante su Instituto para la Educación (IUE), con sede en Hamburgo, que fue el anfitrión de la Quinta Conferencia Internacional de la UNESCO sobre Educación de Adultos (CONFINTEA V) en 1997; el Banco Mundial y el Instituto de la Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para Educación de Adultos (IIZ/DVV).

Además de ser anfitrión de la CONFINTEA, el IUE organizó en Bangkok en 2003 una revisión complementaria internacional a mitad de período del progreso realizado desde la CONFINTEA V, denominada CONFINTEA +6, donde se acordó realizar los preparativos para la Conferencia de Bostuana. El CIEA organizó un acalorado debate electrónico sobre los temas y materias de la Conferencia durante las dos semanas previas a su celebración, extendiendo así la discusión a un ámbito más amplio que el de los participantes que tuvieron la posibilidad de asistir.

La DVV y el Banco Mundial proporcionaron ayuda financiera para realizar estudios de evaluación previos a la Conferencia y para permitir que algunos participantes asistieran a la Conferencia misma. En su condición de distintos tipos de organismos de ayuda y desarrollo, uno intergubernamental y el otro no gubernamental, pero actuando como vías para canalizar fondos de asistencia gubernamental, ellos representaban enfoques complementarios, pero algo disímiles, aplicados al debate sobre la pobreza y el desarrollo, planteando temas que alimentaron una dialéctica y un diálogo a medida que la Conferencia fue progresando.

Celita Eccher (CIEA)

Hablando en su calidad de Secretaria General del CIEA, Celita Eccher subrayó la importancia de establecer asociaciones entre las diversas partes a las que les cabe una función en la tarea de reducir la pobreza, y especialmente la necesidad de una cooperación entre el Estado y las distintas manifestaciones de la sociedad civil. Al plantear su segundo desafío ella se preguntó qué le había ocurrido a la voluntad política de los Gobiernos al afrontar problemas pertinaces y de gran envergadura. Ella se refirió a la coordinación entre redes, y al aprovechamiento de espacios donde se pueda ejercer una influencia. Formuló un llamamiento para dar mayor cabida a la labor de promoción entre miembros y redes de la sociedad civil, aludiendo a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social celebrada en Copenhague en 1995, y al más reciente Foro Social Mundial. Para romper el círculo de pobreza se requería al mismo tiempo creer que se puede construir otro mundo y ejercer en la práctica la voluntad política. En esta “perspectiva” del CIEA estaban implícitas interrogantes acerca de la gestión eficaz de asociaciones, el trabajo en red, la promoción y la implementación de políticas.

Dzingai Mutumbuka (Banco Mundial)

La perspectiva del Banco Mundial presentada a continuación parecía hacerse eco inicialmente de los principios y de la pasión emanados del CIEA, y ya había sido expuesta en el sistema de comunicaciones electrónicas facilitado por el CIEA y resumida en observaciones formuladas por su presidente, señor Paul Bélanger, las que se dieron a conocer durante la Conferencia. En rigor el señor Mutumbuka se refirió a la misión del Banco de combatir la pobreza y a la pasión de muchos de sus funcionarios por esta causa. La pobreza era considerada “un problema más amplio que solamente ingresos exiguos y bajo consumo de bienes materiales”. Incluía la salud precaria, la malnutrición, la falta de educación básica, y la ausencia de una voz que pudiera ser escuchada. En otras palabras, impotencia.

En su compromiso con la educación para todos, el Banco fue más allá del ingreso, la salud y del otorgamiento de acceso a la educación como un derecho y un fin en sí mismo, asignándole a la calidad y al contenido una importancia que trasciende el mero hecho de impartir instrucción básica, a fin de garantizar que “se adecue a las necesidades y condiciones de la gente”:

  • Consideramos que la falta de educación es en sí un aspecto de la pobreza, e impartir educación básica es por tanto una medida intrínsecamente positiva.

  • Por cierto que la educación por sí sola no garantiza que vayan a sobrevenir otros beneficios. Los beneficios de la educación dependen de otras condiciones.

La “perspectiva” se trasladó luego hacia la tarea de ahondar en el pensamiento del Banco con respecto a la educación no formal de adultos o ENFA. La frase “llevar a escala” surgió como idea central, con el significado de basarse en la experiencia de proyectos exitosos en pequeña escala y a nivel local y encontrar maneras de multiplicarlos para provocar un impacto más amplio a nivel nacional, de un tipo y una magnitud reconocibles para gobiernos y entidades internacionales como el propio Banco, proyectos en los que se tendrán en cuenta las metas de Educación para Todos y los Objetivos de Desarrollo para el Milenio.

Otro aspecto en el que se hizo especial hincapié, también como reflejo de la perspectiva del CIEA, fue la asociación, que fue considerada un requisito fundamental. Fue un tema compartido por diversos sectores (véase más adelante). Otra área que también se subrayó fue el hecho de pasar de proyectos en muy reducida escala —entre 3 y 5 años— a marcos cronológicos programáticos más largos. Lo anterior fue resumido como una inclinación del Banco y de sus socios a modificar su apoyo a la educación,

  • alejándose de proyectos para períodos relativamente cortos, limitados sólo a un pequeño sector del sistema educacional, 

  • tendiendo a apoyar a la totalidad de dicho sistema, en primer lugar a todas las partes que tienen que ver con la educación básica, y considerando un horizonte cronológico más largo,

  • tendiendo a respaldar el presupuesto anual para planes de reducción de la pobreza que abarquen varios sectores, con debates anuales acerca de cuál es la mejor manera de llevar a cabo ese plan durante un período prolongado.

En vista de la pertinacia de muchas de las causas de la pobreza, y del largo plazo que se requiere para que ocurran cambios culturales más profundos, esta propuesta pareció granjearse el favor generalizado en la Conferencia.

En otras materias la exposición del Banco resultó ser menos tolerable, como quedó claro en el posterior intercambio de opiniones. El señor Mutumbuka se refirió a la ausencia en el Banco de una política de educación de adultos – prefiriéndose el término educación no formal de adultos o ENFA por ser más fácil de explicar –, y a las razones que justifican esta situación.

 

 

No contamos con un documento aislado que represente la política oficial del Banco en materia de ENFA. Pero esta última forma parte de las políticas de educación, y la educación es un área de acción prioritaria del Banco.

 

 

Aun cuando en términos generales el Banco carece de esas políticas y tampoco las difunde, el señor Mutumbuka admitió durante el debate que lo anterior era una circunstancia desafortunada, junto con la segmentación de la educación básica. Igualmente impopular fue la insistencia en que el Banco no contaba con ningún proyecto, y más bien se limitaba a apoyar los proyectos de sus clientes. Como el señor Mutumbuka había expresado en la exposición:

 

 

Nuestra disposición a respaldar la ENFA depende de los deseos y del compromiso gubernamentales, no sólo porque pretendemos “centrarnos en el cliente”, sino además porque es poco lo que se puede lograr a menos que haya paladines locales que conozcan su oficio, sean dinámicos y estén en condiciones de asumir un firme liderazgo.

 

 

Él insistió en que los países clientes escogían dónde utilizar los fondos provistos por el Banco, afirmación que fue enérgicamente impugnada desde el hemiciclo. Diversos participantes sostuvieron que, antes bien, el Banco sí dirigía y orientaba, y que influía poderosamente en las políticas gubernamentales en virtud de lo que al menos se percibía como sus propias políticas. La aparente pérdida de interés de parte del Banco en la educación —excepto en la educación primaria— fue considerada como un elemento que socavaba la educación de adultos, la cual era confiada entonces al sector de las ONG o a la sociedad civil, como ocurre en la India.

En una etapa posterior de la exposición se explicó que al Banco le había parecido “más fácil respaldar la ENFA allí donde se pueden elaborar planes como parte de un programa más amplio y extenso en el sector educacional, que elaborar proyectos especializados aislados”, y al mismo tiempo se admitió que “es posible que la ENFA no reciba la atención especial que requiere”.

 

 

Nuestro desafío es determinar la mejor manera de garantizar que los componentes de la ENFA reciban suficiente atención cuando son incorporados en programas de sectores más amplios (o cuando son incluidos dentro del marco de estrategias de apoyo al presupuesto para reducción de la pobreza).

 

 

La opinión reinante en la Conferencia era que el Banco efectivamente contaba con una política y ejercía una enorme influencia. Era preferible que el Banco reconociera abiertamente esta realidad, al igual que sus políticas y prioridades en desarrollo, en lugar de sostener que carece de ese poder. Otra crítica fue que la influencia del Banco devaluó y destruyó los conocimientos autóctonos y el aprendizaje informal.

El asunto de las asociaciones prefigurado aquí se convirtió en un tema central de la Conferencia y en una preocupación fundamental en sus resoluciones, y se vio complicado por otra materia también introducida aquí, de la cual se entregan posteriormente más detalles en la reseña de la siguiente sesión. La “perspectiva” describía la asociación entre los sectores público y privado como un paso importante, en especial para la ENFA más que para la educación formal:

 

 

Parece cada vez más claro que si se pretende alcanzar la educación para todos debemos establecer sólidas asociaciones entre el Gobierno y el sector privado (incluidas las ONG nacionales). [Sin subrayar en el original; el alcance y el significado de “privado” se transformó en un tema candente en una etapa posterior de la Conferencia]. Uno de los problemas no resueltos se refería a cuál es la mejor manera de alcanzar esa asociación, y a cuáles son los mecanismos disponibles para entablarla.

 

 

A este respecto se expresaron intensas emociones desde el hemiciclo en cuanto a la inclinación del Banco a trabajar con socios del sector privado y empleando “sistemas de prestación”. Se consideraba que esta modalidad ponía los programas fuera del alcance de personas muy pobres. No hubo tiempo para tratar a fondo esas materias en esta sesión sobre “perspectivas”. Hasta el final de la Conferencia no había habido el tiempo para comprender cabalmente la diversidad de posturas, significados y problemas, y mucho menos para llegar a una reconciliación total, objetivo que fue inhibido por la pasión y la falta de tiempo.

En el debate final el señor Mutumbuka volvió a subrayar que el Banco carecía de una política de educación de adultos, aunque estaba acometiendo, o más bien volviendo a emprender, una iniciativa en esa área. Estuvo de acuerdo en que al regresar a la sede del Banco en Washington debería plantear la necesidad expresada aquí en cuanto a formular una política. Estos importantes aspectos relativos a la influencia no intencional, a la transparencia y a quién está realmente manejando la situación, salieron a relucir otra vez en la siguiente sesión (véase más adelante).

La propia exposición finalizó con la acotación sobre la expresión “llevar a escala”, a la cual nos referimos anteriormente. No sólo necesitamos comprender mejor los resultados y beneficios de los esfuerzos educacionales para reducir la pobreza, sino que además existe otro aspecto que puede resultar aun más importante: cómo aumentar en escala los microproyectos de manera que funcionen a nivel nacional tan eficientemente como lo hacen en una cantidad relativamente reducida de lugares donde reciben un apoyo más intenso. Gran parte de las iniciativas que, según hemos escuchado, están dando buenos resultados, operan en pequeña escala. Tal vez lo que funciona bien es una gran variedad de proyectos en pequeña escala administrados por distintas organizaciones. Aun así se sigue planteando la pregunta de cómo lograr que esto ocurra. Si no podemos abordar este problema aquí, debemos hacerlo en el futuro.

Este fue el punto en torno al cual los trabajos anteriores respaldados especialmente por dos patrocinadores de esta Conferencia, el Banco Mundial y el CIEA, llegaron a sus conclusiones hace dos décadas. Los proyectos en gran escala con apoyo gubernamental tuvieron un impacto amplio pero superficial, pues a menudo no lograron sintonizar con las necesidades y motivaciones más profundas de los pobres. Los proyectos locales “a nivel de las bases” y en pequeña escala fueron más eficaces, más trascendentales en sus acciones para combatir la pobreza, incluido el empoderamiento u otorgamiento de voz”, pero no tienden a propagarse, replicarse y multiplicarse o “aumentar en escala” con tanta facilidad.

El problema no resuelto era, entonces, cómo combinar los a veces autoritarios, o por lo menos cautelosos y conservadores, instintos de muchos gobiernos con la postura más radical, crítica, pero fundamentada de ONG con que podrían llegar a asociarse. Hacia el final de la Conferencia estos problemas, que volvieron a emerger en la posterior exposición del Banco, ya estaban claramente identificados y asimilados. Resolverlos puede constituir el desafío más fundamental derivado de la reunión de Gaborone.

Heribert Hinzen (IIZ/DVV)

El Dr. Hinzen, al explicar la función promocional y reactivadora de su ONG de orientación internacional, escogió 5 áreas para reducir la pobreza mediante la educación de adultos:

  • alfabetización y desarrollo de aptitudes para la subsistencia

  • promoción de la autoayuda y de los grupos de crédito

  • desarrollo comunitario a través de la participación

  • salud, medio ambiente y educación agrícola

  • empoderamiento político y autonomí

advirtiendo ante la necesidad de unir estas hebras. La Unión Europea, por ejemplo, combina los objetivos de ciudadanía con la capacidad de empleo. También señaló que una correlación positiva entre educación de adultos y objetivos sociales y económicos vinculados a la pobreza era las más de las veces un supuesto y no un hecho empírico.

Lo anterior estaba estrechamente ligado a un objetivo central de la Conferencia, ya expuesto anteriormente en este Informe: estudiar estos temas para tener una base con que respaldar una promoción eficaz de la educación de adultos como instrumento destinado a reducir la pobreza. Hinzen subrayó la enorme dimensión del problema de la pobreza, que suena como un desafío frente a la pregunta formulada por Harbans Bhola en su ponencia ante la Conferencia: “¿Hay esperanza?” Él también se inspiró en el “seminario virtual” organizado por el CIEA y que aportó información a la Conferencia, citando la postura de Shirley Walters en cuanto a que

  • la magnitud de la pobreza es abrumadora, lo mismo que la complejidad de la interconexión entre los ámbitos económico, social, político y cultural.

  • Los educadores y activistas tienden fácilmente a paralizarse ante la inexistencia de respuestas directas.

Esta perspectiva hizo resaltar el carácter central que tiene la educación de adultos en la mayoría de los ODM – los Objetivos de Desarrollo para el Milenio – y en los compromisos de Educación para Todos (EPT)   del Foro de Dakar del año 2000 (4 de un total de 6 se relacionan con la educación de adultos). Se propusieron 3 áreas de acción principales, seguidas de 7 propuestas que en conjunto representan un acto de equilibrio fundamental aunque difícil:

  • Aptitudes para generar ingresos y apoyo al sector formal

  • Promoción de las instituciones democráticas participativas, los derechos humanos y los derechos de la mujer, junto con el desarrollo sostenible

  • Fortalecimiento de la sociedad civil a través de las ONG y de grupos de autoayuda preocupados de asuntos sociales, económicos y ecológico

Lo que necesitamos, y lo que podemos y debemos hacer, es elaborar una estrategia coherente para todas las partes interesadas; presenciar profundos cambios en la política a nivel mundial, ni sobrestimar ni subestimar la función y el potencial de la cooperación al desarrollo, fomentar la educación para el desarrollo y el aprendizaje global, mejorar constantemente la calidad de nuestra labor, y fortalecer las alianzas y el trabajo en red.

Algunos elementos de esta perspectiva reflejaron aquellos delineados por otros colaboradores. Entre ellos se incluyen la asociación y la coherencia entre las diversas “partes interesadas”, la calidad y una expectativa realista en cuanto a lo que la cooperación y la educación para el desarrollo pueden y no pueden lograr. Lo que la perspectiva añadió además fue una percepción mucho más aguda del ámbito macropolítico de la política mundial, lo que permite establecer oportunidades y límites para la cooperación al desarrollo. Otro elemento agregado fue la importancia de la educación para el desarrollo, esencialmente “la impartida desde el Norte”; y en tercer lugar, los derechos de la mujer y el papel fundamental de ésta como componentes centrales de una gran cantidad de estadísticas y estrategias.

Si bien este discurso fue superficialmente similar al de las perspectivas intergubernamentales, existe una arista más aguda y más dialéctica que incide en los esfuerzos por afrontar realidades implícitas y desagradables de desigualdad de poder. Pese a que el elefante no fue bautizado, se tenía la sensación de que podría haber uno en algún lugar de la habitación.

Justin Ellis (IUE)

En su calidad de Presidente de la Junta Directiva del IUE, Justin Ellis expuso una perspectiva de inmediata actualidad. Él habló en lugar de Adama Ouane, Director del IUE, cuya intervención en las deliberaciones de Bangkok en septiembre de 2003 había sido fundamental, pero que debido a una crisis en ciernes ante la probabilidad de que no se alcanzaran los objetivos de EPT de Dakar se había visto en la obligación de cancelar su asistencia en último momento. Ellis se valió de este incidente para ilustrar el carácter dual de esas metas: valiosas por plantear horizontes y definir aspiraciones; peligrosas por las consecuencias no deseadas si, por ejemplo, el hecho de no alcanzarlas se tradujera en (auto)engaño, o si el intento por conseguirlas significara desplazar otros objetivos vitales.

Al igual que el Banco, el IUE veía en el desarrollo educacional un proceso de largo plazo, siendo necesario tener en cuenta el horizonte cronológico de 50 años propuesto por la UNESCO para que recordemos los progresos y las decepciones. Ellis hizo resaltar el valor del aprendizaje de adultos para “los seres más desventurados de la Tierra”. Este era un mensaje de alegría que prometía liberación; una herramienta que ofrecía las cada vez más complejas habilidades de supervivencia que hoy se requieren en un mercado global; un derecho esencial y evidente por sí mismo que aún resulta inalcanzable para muchas personas; y una responsabilidad compartida que debe comprometer tanto a los gobiernos como a la sociedad civil. Los esfuerzos del sector de las ONG no deberían librar de ninguna manera a los gobiernos de asumir sus propias responsabilidades.

Pese a la condición intergubernamental de la UNESCO, ésta fue una perspectiva sólidamente “política”. La liberación tenía que provenir del interior y de la acción conjunta de la gente, a través de movimientos sociales y de una democracia verdaderos. La gente debe luchar para liberarse. Pero la liberación debe conseguirse y no ser otorgada sin más ni más.

Al retomar un tema que estuvo en el primer plano en todas las presentaciones y que ocupó un lugar central en la del Banco, Justin Ellis percibió la necesidad de contar con nuevos tipos de instituciones más bien complejas. El alivio de la pobreza era un problema polifacético que requería aunar los elementos esenciales de un “paquete”. Si faltara algún componente todo el paquete se desarmaría. Se había vuelto necesaria la existencia de nuevas formas de asociación social y de nuevas modalidades de autogobierno dentro del complejo ámbito mundial.

Especificación de los temas: datos básicos, dialéctica central

Discurso de presentación a cargo de Shaheen Attiqur-Rehman, Pakistán; exposiciones en panel a cargo de Heribert Hinzen (DVV) y Jon Lauglo (Banco Mundial); exposición a cargo de John Oxenham.

Shaheen Attiqur-Rehman (Bunyad activo)

Como directora ejecutiva del Consejo Comunitario Bunyad para la Alfabetización (Bunyad Literacy Community Council – BLCC), que también es centro de recursos para ONG, como apasionada feminista y activista radical, y además como ex ministra de Pakistán no una sino dos veces, Shaheen Attiqur-Rehman aportó a la Conferencia una perspectiva central distintiva e impetuosamente enérgica que se granjeó el aprecio de muchos participantes al comienzo del segundo día. Ella personificó y explicitó las inequidades y los dilemas del desarrollo desde el punto de vista femenino. En los países pobres la mujer suele llevar sobre sus espaldas una carga doble. Para citar palabras empleadas anteriormente por el CIEA “las mujeres sostienen la mitad del cielo”. En la exposición del IIZ/DVV ya se había hecho hincapié en esta dimensión centrada en el género, que fue cobrando mayor fuerza en ésta y en las ulteriores sesiones. Los proyectos de microcrédito se centran frecuentemente en la mujer, otorgándole mayor influencia e incluso poder gracias a la generación de ingresos, pero además obligándola a llevar una carga aun más pesada.

Junto con causas pertinaces de la pobreza que resultan familiares en África, las cuales incluyen el analfabetismo persistente en especial entre las mujeres, el clima riguroso y la carencia de agua, además de una población en rápido crecimiento con dos tercios por debajo de los 30 años de edad, Shaheen Rehman se refirió a los aún feudales sistemas y actitudes basados en castas y condición social, que son crónicamente difíciles de modificar, a lo cual se suma el trabajo infantil y la elevada tasa de mortalidad de las mujeres rurales. Ella entregó un conmovedor y bien documentado esbozo de la pobreza y de las precarias condiciones de vida. La educación y la salud eran consideradas como “puntos de entrada” clave, junto con la necesidad de formular políticas holísticas para fomentar la independencia. Ella observó que la alta cifra de deserción en la enseñanza primaria se redujo allí donde las madres habían sido alfabetizadas.

Dirigiendo su atención hacia el Gobierno ella observó el extremo recelo demostrado por éste con respecto al sector de las ONG, además de una renuencia a apoyar la educación no formal (ENF). Más directamente, “en la mayoría de nuestros países encontramos regímenes muy corruptos donde no reina la transparencia”. Gracias al trabajo en el sector de las ONG, las mujeres se estaban poniendo en contacto con los consejos locales. La solidaridad colectiva estaba permitiendo que las mujeres comenzaran a hacer valer sus (hasta ahora teóricos) derechos y medidas de desagravio amparadas por la ley, lo cual se tradujo en una notoria disminución de las violaciones y los raptos.

Al describir parte de su labor en 700 aldeas y los programas que han permitido atender a más de 300 000 personas en el curso de una década, Shaheen aludió de paso al Banco Mundial y a la preocupación más general acerca del “aumento en escala” de proyectos a nivel local. ¿Hasta qué punto es necesario intensificar y acelerar el “aumento en escala” a fin de que resulte exitoso (para el Banco y para el Gobierno) en un país del tamaño de Pakistán?

Reanudando el ataque contra los gobiernos y el descuido de sus responsabilidades, Shaheen describió al Gobierno como una entidad muy ufana, sentada confortablemente en medio de un “mar de analfabetos”. La alfabetización resultaba fundamental para combatir la explotación. A pesar de que en comparación, por ejemplo, con la comunidad más pobre de los Apalaches estadounidenses, se había logrado progresar, la educación de adultos aún tenía que salvar una enorme brecha. La alfabetización ocupó un lugar central en esta exposición, dentro del contexto de la educación de adultos que le proporcionaría una voz a la mujer.

En el debate posterior se volvió a plantear la tensión entre el hecho de incorporar a la mujer en el sector económico (al igual que en la política) como la mejor solución para el sesgo basado en el género, y el problema – subrayado en los estudios de casos de ONG de la India presentados ante la Conferencia – de que esta circunstancia somete a las mujeres pobres a una presión aún mayor. El dilema anterior parece insoluble: ¿tal vez sea necesario elegir una alternativa y pagar un precio por avanzar en la dirección más adecuada a más largo plazo? En un tono más liviano se señaló que la participación de la mujer en la política ya no era objeto de burlas, y que como saber leer y escribir se estaba convirtiendo en un requisito para el matrimonio, ahora esa situación estaba llevando a las muchachas a alfabetizarse. Se indicó que en Nigeria las mujeres eran muy emprendedoras y económicamente activas, pero todavía desprovistas de poder político.

En un ameno aunque significativo y demasiado breve intercambio de opiniones sobre cómo manejar a los políticos e influir en la política, la respuesta de Shaheen fue que ella se valía de la seducción. No cuesta imaginarse que gracias a su confianza, su pasión y su fuerte personalidad, también ella sería capaz de intimidar incluso al más arrogante. Es una lástima que el apremio del tiempo impidiera explorar más a fondo este aspecto importante y a menudo más bien personal de la labor de una defensora de causas (cabe señalar que Shaheen es también abogada y además ocupó un alto cargo en la administración estatal).

Ampliación del debate

El discurso de presentación de Shaheen Rehman congregó a los participantes en el inicio del segundo día de deliberaciones. Para cuando volvieron a reunirse en una asamblea plenaria hacia el atardecer, la Conferencia había enterado cuatro rondas de deliberaciones paralelas, algunas de ellas animadas e incluso acaloradas, en las que se analizaron críticamente alrededor de 70 ponencias. Parece imposible registrar o incluso reflejar la calidad, la esencia y el impacto de estas discusiones paralelas en el flujo compartido de conciencia, en los objetivos comunes y en la percepción progresiva colectiva de la Conferencia. Los puntos enumerados más adelante reflejan en parte este océano de enérgicos discursos. Sin embargo, la repercusión fue evidente en el compromiso, la dedicación de tiempo, y la pugna por hacer uso de la palabra, lo cual extendió el Debate Abierto realizado al final del segundo día hasta mucho más allá de la hora de cierre planificada.

Fue entonces cuando el “elefante” fue nombrado en voz alta. Se habían planteado cuestiones trascendentales, polémicas y de índole política acerca de las causas y remedios para la pobreza, dejándose fermentar durante la noche una mezcla de tensiones y temas de discusión. La mañana siguiente, John Oxenham ofreció una exposición más cerebral en la que se revisó lo que hemos aprendido sobre la educación de adultos y la pobreza. Está incluida en esta sección del informe y forma parte de los “datos de entrada” esenciales para la Conferencia, además de ser tributaria de la experiencia y los recursos del Banco Mundial que salieron a relucir en las más combativas sesiones plenarias del segundo día.

Antes de esa alocución, y con el objeto de percibir algo de la atmósfera que reinó en las decenas de debates aislados que se efectuaron en 5 sesiones paralelas, asistimos a una de sus primeras rondas, lo cual sirve también de inspiración para el tema de esta sección del Informe (“especificación de los temas, dialéctica central”). De hecho el elefante fue percibido y bautizado en este grupo (y sin duda, también en otros) antes de que alguien tuviera la oportunidad de anunciarlo ante la asamblea plenaria.

Esa particular sesión grupal tuvo la tarea de analizar críticamente 3 ponencias: de Tanzanía, Túnez y Namibia, cada una de las cuales revestía un interés propio y distintivo. En el caso de Tanzanía, por ejemplo, salió a relucir que esta nación estaba procurando reencontrar la hebra del objetivo de desarrollo, hilada inicialmente por Julius Nyerere, y “redescubrir la ujamaa” al reemprender los esfuerzos. Lo anterior fue el reflejo de un tema de bajo perfil que se reiteró durante toda la Conferencia: con qué frecuencia ignoramos la historia, repetimos nuestros errores y olvidamos nuestros éxitos. El estudio tunecino planteó temas relativos a la motivación y a los incentivos para el personal voluntario en la búsqueda de acuerdos de asociación entre el Gobierno y el sector de las ONG o la sociedad civil. El estudio de casos de Namibia aportó la poco habitual percepción de un burócrata del sector público con una postura crítica y no defensiva, acerca de los

Heribert Hinzen (IIZ/DVV)

Como parte de la preparación de la DVV para la Conferencia, y de su contribución a la misma, se encargaron una serie de estudios de nuevos proyectos que la DVV había reactivado en años recientes, y se intentó determinar, mediante un enfoque común, el grado en que los programas de educación de adultos habían efectivamente repercutido en la pobreza. Según una tradición establecida, estos estudios de impacto debían remontarse hasta un cuarto de siglo atrás, período durante el cual la organización procuraba aprender de sus experiencias compartidas y proporcionar orientación allí donde en el futuro se ofrecieran mediante asociación programas de reactivación y de apoyo a la innovación. El IIZ/DVV es una institución poco común en el sector de las ONG. Pese a su condición de organismo de ayuda en cuanto a ser el canal para un modesto flujo de fondos gubernamentales desde el Norte hacia el Sur, es ante todo una asociación de educación de adultos que pretende ser una entidad que colabora en el área del aprendizaje, compartiendo esfuerzos participativos de investigación y desarrollo con los distintos socios a cuya labor innovadora presta apoyo.

En su exposición Hinzen resumió lo que había descubierto en la serie de estudios de impacto especialmente encomendados. Como respaldo de la información anterior, a los participantes se les facilitó además el recientemente publicado informe de la DVV Adult Education and Combating Poverty (La educación de adultos y la lucha contra la pobreza), que corresponde al Nº 43 en la serie Perspectivas Internacionales en la Educación de Adultos. En él Hinzen y Pollinger resumen una serie de otros proyectos similares que abordan la pobreza de maneras prácticas, incluidas algunas basadas en cooperativas de crédito y acuerdos de préstamo que no hace mucho se han convertido en una modalidad preferida y generalmente promisoria de afrontar el problema de la pobreza en uno de sus puntos económicos más neurálgicos. Hinzen se refirió además a los estudios de 1985 y 1990 reunidos por Chris Duke, al estudio de Smillie y Lecomte patrocinado por la OCDE, y al trabajo del Banco Mundial del cual se informó por separado a la Conferencia.

Los estudios de la DVV intentaron analizar la base de las supuestas correlaciones positivas entre educación y desarrollo, alfabetización y medios de subsistencia, desarrollo de aptitudes y productividad, al igual que entre educación de adultos y reducción de la pobreza. Dentro del plazo limitado disponible, los resultados fueron variables y más diversos que los términos de referencia que procura cumplir, siendo algunos informes mucho más analíticos que principalmente descriptivos. La intención era tratar de producir un impacto en los siguientes términos:

  • Psicológicamente: conciencia, confianza en sí mismo

  • Socialmente: educación, autoayuda, participación

  • Económicamente: generación de ingresos, recursos

  • Políticamente: democratización, autonomía

  • Culturalmente: tradiciones, diversidad, interculturalidad

  • Institucionalmente: creación de capacidades, trabajo en red

  • Ambientalmente: protección, rehabilitación, sostenibilidad

Cada uno de los 10 estudios, provenientes de Latinoamérica, Asia Meridional y Sudoriental e India, fueron presentados en forma de resumen. Al admitir que la causalidad era difícil de demostrar en un sentido absoluto, no hubo duda acerca de las correlaciones positivas. Las lecciones extraídas de los 10 estudios fueron, en primer lugar, que todos los proyectos examinados eran de gran calidad. El papel del género y del empoderamiento de la mujer fue importante. Los participantes se vieron fortalecidos en el proceso de adquirir información, conocimientos y aprendizaje. Hubo evidencia de mejoramiento de los ingresos gracias a la educación de adultos y a la capacitación, y los “grupos destinatarios” demostraron un alto grado de motivación para participar.

Generalizando aun más, Hinzen extrajo 5 palabras clave como características principales en la batalla por reducir la pobreza a través de la educación de adultos. Ellas fueron:

  • Propiedad

  • Participación

  • Descentralización

  • Sostenibilidad

  • Cabildeo (lobby) y defensa

En cuanto a la correlación positiva mencionada anteriormente, los proyectos redujeron los niveles de pobreza de individuos, familias, comunidades y sociedades completas. De todos modos, la educación de adultos tenía una marcada orientación hacia los procesos, y los resultados tenían que buscarse en una perspectiva a largo plazo. Distintos enfoques funcionaron adecuadamente y fueron requeridos a nivel local, regional, nacional y mundial. Por último cabe mencionar un tema abordado sólo superficialmente durante la discusión plenaria realizada en una etapa posterior de la Conferencia: la educación escolar, la capacitación y la educación de adultos deben percibirse en su totalidad dentro de un concepto único de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Esta exposición fue combinada en un panel con la segunda exposición del Banco Mundial, y al momento de la conclusión se formuló una pregunta en términos muy incisivos acerca del sector público, las ONG y el sector privado, y en cuanto a si la educación era considerada principalmente un negocio mundial. Salieron a relucir problemas relativos al lenguaje, en particular al matiz ofensivo que distintas palabras y significados pueden contener, con una especial alusión a la preferencia del Banco Mundial por el empleo del término “privado” para abarcar el sector no gubernamental y también el de la empresa privada; también se debatió sobre el lugar que les corresponde a las nuevas empresas comunitarias. El asunto quedó sin resolver y reapareció con mayor brío en el Debate Abierto sobre problemas y tensiones. Volvemos a referirnos a él después del informe sobre la colaboración del Banco Mundial, tanto directamente como a través del estudio encomendado a John Oxenham.

John Oxenham por el Banco Mundial

Al momento de realizarse la Conferencia, John Oxenham había completado el borrador de una revisión muy exhaustiva de la experiencia internacional y del Banco Mundial en el apoyo a programas de educación no formal y de alfabetización para adultos. Titulado Including the 900 Millions (Incluyendo a los 900 millones), este estudio de más de 150 páginas fue puesto – en forma de borrador que no podía ser citado – a disposición de algunos participantes, quienes lograron así formarse una idea de este estudio en gran escala y de la extensión de experiencia del Banco Mundial que abarcaba, en particular desde fines de la década de 1960. El interés de este trabajo se concentró principalmente en los logros y resultados obtenidos en 4 países, 2 africanos y 2 asiáticos, a lo largo de un cuarto de siglo. La impresión que a grandes rasgos dejó el estudio fue que

 

 

la prioridad asignada a la implementación, la propiedad local y la creación de capacidades a nivel local ha frustrado en gran medida las intenciones y la financiación para desarrollar sistemas confiables de seguimiento, evaluación e investigación. Como resultado de lo anterior, los educadores, los encargados de elaborar políticas de educación y los planificadores de la educación aún carecen de una orientación empírica e incontrovertible sobre casi todos los aspectos del diseño, los métodos, la implementación, los costos y los resultados.

 

 

En una situación inusual, como lo señaló Oxenham durante el debate sobre la ponencia que presentó, este estudio del Banco tuvo que ser distribuido en forma de borrador. Si bien su formato de borrador de informe impidió que su inequívoco desafío planteado a los educadores presentes o no en la Conferencia fuera divulgado ampliamente en una gran cantidad de palabras, en el discurso de presentación se entregó el mismo mensaje por medio de un eficaz resumen de las conclusiones. Se manifestó un vivo interés por aprender de la labor realizada, por analizar en detalle la experiencia y por encontrar maneras de aprender y de actuar más adecuadamente.

El informe de Oxenham fue propuesto con una alta dosis de precaución académica. Él se encargó de aclarar meridianamente hasta qué punto es necesario llegar antes de que sea posible (si es que alguna vez se logra) demostrar y cuantificar directamente la causalidad como rendimiento de la inversión en educación de adultos. Este marco económico cuantitativo explícito o implícito exhibió una fisura – que se extendió a lo largo de la Conferencia – entre aquellos que rechazaban esa medición por considerarla fútil en el largo camino hacia una transformación cultural más profunda – que incluya cambios económicos – para eliminar la pobreza, y aquellos que estimaban que no se deben escatimar esfuerzos para utilizar indicadores fidedignos y encontrar datos que logren convencer al fisco y a los ministros de hacienda.

Debido a que la cadena de causalidad se encuentra tan extendida y complicada por otras variables, y a que el debate es en cierto modo ideológico, resulta improbable que éste permita llegar a alguna resolución consensuada en un futuro previsible. Por otro lado, los participantes reaccionaron con verdadera indignación ante el desafío planteado por Oxenham en cuanto a tener más confianza y dejar de ser una profesión “quejumbrosa” y a la defensiva. Por su parte, él admitió durante el debate que en su exposición tal vez había sido excesivamente cáustico y se había basado en aspectos negativos.

El discurso de presentación abarcó un vasto terreno, examinando la historia de cómo el Banco empezó a involucrarse en la educación de adultos, al igual que su tendencia a ir y venir a lo largo de los años, hasta el extremo de que se perdió un enorme caudal de experiencia que no pudo ser rastreada en los archivos para aprovecharla. Advirtiendo la encarnizada pertinacia de los problemas metodológicos, Oxenham consideró cada uno de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio y preguntó qué sugerían los estudios acerca de la contribución de la educación de adultos. Esta revisión fluctuó entre la “falta de evidencias” en algunos países y para algunos objetivos y el extremo opuesto. Se caracterizó por usar frases como “si el paquete es el indicado y se implementa correctamente”, “probablemente, pero no de manera extraordinaria”, “probablemente ocurre así”, y “probablemente, pero la inercia social es potente”.

Resumiendo las posibles contribuciones, Oxenham sugirió tres conclusiones principales:

  • La posible contribución de la educación y capacitación básica de adultos (ECBA), dentro de un ambiente de sustentación y apoyo, sirviendo como “una especie de levadura que puede contribuir a que una cantidad cada vez mayor de personas abandone la pobreza”, elevando al mismo tiempo la productividad de la inversión en instituciones e infraestructura.

  • La alfabetización en segundo lugar” surgió como una alternativa claramente superior a un enfoque “guiado por la alfabetización”; los enfoques “guiados por las aptitudes de subsistencia” tendían a generar una demanda más intensa de alfabetización, y las organizaciones concentradas en las aptitudes de subsistencia combinaban más eficazmente estas últimas con las de lectura y escritura en comparación con aquéllas preocupadas principalmente de la educación; en tercer lugar, los grupos formados para sus propios fines y que procuran impartir alfabetización cuando existe la necesidad, son por lo general más exitosos.

  • En lo relativo a cuál era el “mejor método” no se llegó a una conclusión definitiva, si bien quedó claro que en términos generales se puede capacitar a los instructores que imparten aptitudes para la vida o la subsistencia a fin de transformarlos en alfabetizadores igualmente capaces, mientras que el proceso inverso no da resultado. Con la tendencia hacia la educación permanente, la remuneración de los instructores, a tiempo completo o parcial, se estaba transformando en un requisito prácticamente indispensable.

La pregunta esencial con que Oxenham concluyó su intervención fue “por qué no hemos aprendido más”. La falta de recursos y las escasas capacidades son en parte responsables, pero el problema tal vez tiene también mucho que ver con actitudes respecto del seguimiento y la evaluación, dentro de las cuales se pueden identificar cuatro elementos que se resumen a continuación:

  • Renuencia (una tarea adicional sin sentido)

  • evaluofobia” (los funcionarios tratan de pillarnos en falta)

  • territorialismo” (personas extrañas fisgoneando en nuestro espacio y en nuestro trabajo)

  • y “corrección política”, en el sentido de que sólo las evaluaciones locales y realizadas por nosotros mismos son aceptables

Oxenham concluyó que crear capacidades y evitar estas actitudes, en lugar de intentar una conversión directa, podría ser el camino futuro más apropiado. La exposición, los problemas planteados y las respuestas se orientaban principalmente hacia el papel y las inhibiciones de los educadores de adultos (“nosotros mismos somos nuestros peores enemigos”). Uno se queda con la duda de por qué organismos altamente profesionales y en gran escala como el propio Banco Mundial no actúan más eficazmente al consultar su bagaje de experiencia o al aprender de él.

Jon Lauglo (Banco Mundial)

El estudio de Oxenham fue encargado a un consultor con larga experiencia en el Banco. En su calidad de Especialista Jefe en Educación en servicio activo, Jon Lauglo aludió a dicho estudio y estableció conexiones con él, además de hacerse eco de la controvertida exposición anterior de Dzingai Mutumbuka y de basarse directamente en ella. Los temas de discusión planteados aquí fueron objeto de un sumamente acalorado debate abierto con el que concluyó el segundo día.

Lauglo reiteró que, al igual que en varias otras áreas, el Banco carecía de una política definida en materia de educación de adultos. Él se concentró en la educación básica de adultos (EBA), refiriéndose con ella a las aptitudes de lectura, escritura y cálculo y otros tipos de aprendizaje dependientes del contexto, y al mismo tiempo advirtió que el espectro completo de la educación de adultos era mucho más amplio. Describió también el apoyo prestado por el Banco a la EBA en el África Subsahariana, el cual se había expandido en 9 años, partiendo con Ghana hasta abarcar un total de 18 países. A menudo la EBA no era una iniciativa autónoma, sino que formaba parte de otros proyectos desarrollados durante el período destinado a su implementación.

La pobreza era percibida ahora más ampliamente que antes como una situación que implica la privación inaceptable del bienestar humano. Se trataba de una realidad multidimensional que incluía bajos ingresos y consumo reducido, salud precaria y malnutrición, carencia de educación básica y falta de una voz que fuera escuchada, es decir impotencia. “Estamos pensando en términos similares”, aunque el Banco deseaba contar con “conocimientos más sólidos” provenientes de estudios de impacto externos (es decir, no realizados por quienes gestionan los proyectos). Hasta el momento los estudios eran principalmente cualitativos, y las aptitudes de lectura, escritura y cálculo ayudaban a eliminar las barreras impuestas al espíritu empresarial. La EBA constituía una herramienta de equidad que por lo general beneficiaba más a las mujeres que a los hombres. Permitía que los alumnos apoyaran con mayor entusiasmo la educación de sus propios hijos, cualidad que se transmitía a las generaciones futuras por un efecto de cascada. También se descubrió que era un medio de empoderamiento, lo cual era visto en sí como una forma de reducción de la pobreza. La autoestima, la confianza en sí mismos y la disposición a expresar públicamente su opinión en reuniones masivas eran todas virtudes que afloran gracias a la EBA. En este sentido se trazó una ruta clara desde la EBA, a través del empoderamiento, hacia una sociedad civil más vigorosa y con una base más amplia, en otras palabras, hacia el buen gobierno. Como una sociedad civil fortalecida generaba más EBA, este proceso se transformaba en un círculo virtuoso.

Lauglo se trasladó a un terreno más impopular al hablar de la asociación entre los sectores público y privado como paso fundamental para la educación de adultos y el desarrollo. El problema radicaba en el empleo del término “privado”, y en las consecuencias de transitar por ese sector. En efecto, inmediatamente después él se refirió al enorme acervo de experiencia de las ONG que el Gobierno podría “llevar a escala” empleando su capacidad financiera. Asimismo identificó objetivos compartidos, como la EPT, que atienden a las necesidades de los más pobres y desfavorecidos, en especial si el Gobierno ha sido democratizado. Podríamos intentar conseguir la sinergia combinando conocimientos especializados y recursos, fomentando la creación de una sociedad civil llena de vitalidad como condición previa para el buen gobierno.

En cuanto a los mecanismos para lograr una asociación entre los ámbitos público y privado, el caso y la experiencia recientes de Senegal fueron tomados del detallado estudio de Bjorn Nordtveit. El proyecto piloto fue creciendo hasta beneficiar a más de 200.000 personas entre 1996 y 2001, con una baja tasa de deserción (10% a 15%). El Gobierno fijó las reglas básicas y proporcionó financiación y seguimiento, al tiempo que los proveedores participaron en licitaciones para adjudicarse contratos destinados a dotar a los grupos de emplazamientos y de maestros contratados y remunerados. Un organismo independiente gestionó contratos con grupos locales de patrocinadores y proveedores. Las decisiones clave relativas al idioma de enseñanza, al currículo y a los materiales se adoptaron a nivel local y se señaló que en ese proceso podían participar los alumnos. En cada curso se matricularon 30 estudiantes, en cooperación con una asociación femenina local. Por lo menos el 75% de los participantes tenían que ser mujeres.

Al explicar las normas y el funcionamiento del proyecto con cierto grado de detalle, Lauglo concluyó con una evaluación de las fortalezas y debilidades. En el lado positivo enumeró el rápido crecimiento y la creación de muchos grupos de pequeños proveedores para iniciativas empresariales de tipo social, al igual que la importancia capital de que las mujeres fortalecieran sus asociaciones, y las altas tasas de retención en todos los cursos. Por otra parte el seguimiento fue débil y los resultados del aprendizaje fueron inciertos. En comparación con la alfabetización impartida por voluntarios, esta modalidad era relativamente costosa, aunque barata en relación con los cursos de enseñanza primaria.

Debate abierto – bautizar y enmarcar el elefante

El “elefante en la habitación” no era la pobreza sino la riqueza, y la riqueza como causa de pobreza. El elefante había sido avistado al menos por un grupo el primer día cuando se planteó una sencilla pregunta: “¿Cuál es la causa de la pobreza?” Fue divisado y su presencia fue difundida en la sesión plenaria cuando la exposición de Lauglo se acercaba a su fin. En ese momento fue bautizado también como “privado”.

El tema fue retomado con el máximo de energía cuando los participantes de la Conferencia volvieron repuestos para intervenir en el debate con que se cerraba la jornada. El enorme animal se transformó en centro de atención. Los participantes lo acecharon y lo rodearon, procurando estimar sus dimensiones, denominar sus miembros, determinar cómo se le podría hacer frente. Fue entonces cuando cobró forma la parábola mencionada en líneas anteriores de este informe. La eliminación de las causas de la pobreza como una estrategia distinta del mejoramiento social se transformó en un foco principal de debate. Para algunos allí radicaba el meollo del asunto; para otros, este aspecto no podría ser analizado por encontrarse fuera de las atribuciones y la competencia de la Conferencia.

El debate fue programado como “problemas, tensiones, y lecciones aprendidas hasta ahora”. La naturaleza y el tono del mismo fueron establecidos por un valiente y joven avistador de elefantes, quien observó lo abstracto que había sido el análisis del papel del Banco, y la total ausencia de referencias a programas de ajuste estructural que habían reducido las prestaciones sociales y empeorado la apremiante situación de los más desposeídos en muchos países. Al tiempo que los pobres han perdido su empleo y los presupuestos de EBA han disminuido por debajo del umbral, las multinacionales han obtenido enormes utilidades a expensas de África. Los educadores de adultos estaban “dando rodeos en busca de soluciones sintomáticas”, y no abordando las causas de la pobreza. El problema no era la pobreza sino la riqueza y la falta de redistribución.

Una serie de otras contribuciones desde el hemiciclo alternaron con comentarios de expertos de los principales organismos, particularmente del Banco Mundial y de la DVV. Se plantearon varios tópicos de importancia, distintos, pero interconectados. Los principales fueron:

  • Las causas de la pobreza: las fuerzas económicas y políticas de alcance mundial y el neoliberalismo

  • El papel y las responsabilidades de los organismos intergubernamentales y de los gobiernos

  • Política, filosofía, ideología y conocimientos especializados: la identidad profesional del educador de adultos

  • Asumir la responsabilidad y actuar autónomamente a nivel nacional, y además en el sector de las ONG

  • Conectar la educación de adultos para trabajar con inclusión, participación y movilización social

  • Aumentar el alcance de los proyectos en pequeña escala y desarrollar una asociación eficaz entre la sociedad civil y el Gobierno

Uniendo estas hebras de una manera distinta, la sesión resaltó diversos aspectos esenciales de la vida y la labor del educador de adultos:

  • El trabajo dedicado de individuos de diversas maneras y en distintos lugares, dentro y fuera del Gobierno y de sus organismos.

  • El quehacer de la educación de adultos puede fluctuar entre programas que se limitan al desarrollo de aptitudes o a la alfabetización y un compromiso global con la totalidad de las “carteras” y de los aspectos de la vida económica y social.

  • Todos tenemos responsabilidades como ciudadanos en la construcción de una sociedad civil sólida, y podemos separar esta dimensión de los elementos inevitablemente políticos de nuestra labor como educadores de adultos que luchan por reducir la pobreza dentro de un marco de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

  • El acto de otorgarle a la gente poder de decisión y derecho a opinión por medio de la educación de adultos no sólo tiene que ver con aspectos económicos sino además con crear nuevas formas de ejercicio del poder que establezcan un vínculo entre la sociedad civil y el Gobierno.

  • Tenemos que ser claros en nuestros valores, cuidadosos en nuestro lenguaje, abiertos en nuestra filosofía, y no permitir que nuestros valores sinceros sean presa de nuestra sorda ideología.

Refiriéndose al tema central, un conferenciante caricaturizó el problema señalando que “la situación en el mundo es positiva, sólo que los pobres no lo están pasando demasiado bien”. Otros siguieron refiriéndose al tema explorando aspectos asociados a la riqueza, entre ellos la educación (para el desarrollo) destinada a la gente acomodada, la imposibilidad de “mantener fuera la dimensión política” (ser apolítico es un acto político), y la función que estaban cumpliendo el Banco Mundial y otros organismos intergubernamentales.

Según respondió el Banco Mundial, fueron otros organismos internacionales, y no el Banco, los que forjaron las políticas globales neoliberales y de libre mercado, y otras relacionadas, que ahora estaban siendo objeto de ataques. En esta réplica se mencionó el papel que le cupo al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (General Agreement on Tariffs and Trade – GATT), junto con la OMC, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (General Agreement on Trade in Services – GATS), y la totalidad del sistema de la ONU.

La afirmación más polémica, y que para muchos asistentes a la Conferencia resultó inadmisible, fue que ésta carecía de las atribuciones y de la competencia para tratar esas materias, que pertenecían al campo de los macroeconomistas. Lo más inaceptable fue el consejo de no enzarzarse en un intercambio de opiniones politizado, guiado más por la ideología que por los conocimientos especializados. La idea de mantener fuera el aspecto político no les sentó bien ni siquiera a los moderados trabajadores comunitarios de ENFA, y mucho menos a los activistas más radicales. La contradicción entre esta postura y el discurso compartido del empoderamiento era evidente. El que los asistentes a la reunión no pudieran modificar en ese momento los pquetes de ajuste estructural no fue considerada razón que impidiera discutir y analizar críticamente sus supuestos, sus posibles puntos débiles y sus evidentes consecuencias.

El debate no desembocó en un consenso durante esta sesión. La discrepancia en torno a la competencia y la autoridad de estas discusiones resultó fundamental. La situación se complicó accidentalmente con el argumento acerca del “sector privado”, el cual si bien tenía relación con el tema, era de otra índole. Jon Lauglo explicó que en el lenguaje del Banco Mundial el término “privado” incluía la totalidad de los intereses y socios no gubernamentales, y expuso con claridad sus propios valores, que eran compartidos por la generalidad de la Conferencia. Pese a lo anterior, el vocablo no resultaba aceptable por su connotación de “fines de lucro” de las grandes corporaciones, cuyos intereses e influencias, como ya se sabe, orientan las políticas nacionales y no tienen en cuenta otros intereses cívicos y comunitarios. Anula el significado del cada vez más común término “tercer sector”, que junto con “sociedad civil” suele emplearse como sinónimo de organizaciones no gubernamentales u ONG. Es probable que la mayoría de los participantes hayan visto una maniobra política, por no decir ideológica, en el gesto del Banco de extender el alcance del término “privado” (o “segundo sector”) para así dejar en igualdad de condiciones a la mayor cantidad posible de socios y partes interesadas ajenas al sector gubernamental.

Se trató de una situación desafortunada pues contribuyó a ensombrecer un aspecto vital del compromiso de la educación de adultos con la reducción de la pobreza, a saber el uso del microcrédito, los acuerdos de préstamo y bancos populares para apoyar las iniciativas empresariales y el autodesarrollo con una base económica de personas de escasos recursos y comunidades pobres. Por más que las PYME (pequeñas y medianas empresas) sean reconocidas como un ámbito importante y distinguible de la política económica y además “comunitaria” en países ricos en rápida transformación, la expansión de los enfoques de autoayuda y despegue con fundamento económico para afrontar la pobreza (especialmente la rural) parece haberse generalizado. Por eso se escogió el estudio de Senegal, el que, sin embargo, generó controversias. Como involucraba asociaciones entre los sectores público y privado, en la mente de los miembros de la audiencia seguramente resonaron ecos de casos confusos de este tipo de vinculación, como por ejemplo las iniciativas de financiación privada (IFP) desde otros ámbitos, amén de controversias mucho mayores como aquella en torno a qué corporaciones privadas se benefician con la guerra en Irak.

La escasez de tiempo impidió comprender cabalmente los pormenores del proyecto y del enfoque de asociación de Senegal, incluidas las condiciones y normas, los resguardos y resultados. Los detractores criticaron la probabilidad de que tanto los enfoques basados en las remuneraciones como el afán de lucro excluyeran a las personas más pobres y necesitadas. El otro aspecto del término “privado” que no se trató a fondo fue el resultado no tanto de los enfoques de la alfabetización basados en la asociación con el área privada como de la creación de empresas a nivel de aldeas, en virtud de la cual surgen nuevas modalidades empresariales, como por ejemplo el proyecto “un tambon [subdistrito], un producto” (one tambon, one product – OTOP), que es tan importante y al parecer exitoso en Tailandia.

Si esta tendencia se proyecta hacia el futuro, tal vez sea preciso revisar los supuestos acerca de los significados de los términos “privado”, “público”, “cooperativo”, “comunitario” y “cívico” y de los límites entre estos ámbitos. Puede que ésta no sea más que la cola del elefante, pero sigue conectada a la gran bestia. El vínculo quedó claro más adelante cuando en el curso del debate la atención se trasladó hacia la educación y el trabajo de adultos, y hacia la necesidad de una “incorporación productiva” en lugar de una exclusión social. Conseguir las aptitudes, los medios y el poder que permitieran trabajar era fundamental para los intereses de los habitantes de Latinoamérica, pero no sólo de ese continente.

Otra parte del animal fue examinada por Hinzen, al explicar que hoy en día India cuenta con más multimillonarios que Alemania. Al abordar el tema del medio ambiente (un aspecto desatendido del temario fijado para la Conferencia), el mercado de los automóviles estaba creciendo como la espuma en India y en China. El problema en realidad lo constituían los ricos, y no sólo los del Norte, por mucho que los Estados Unidos dominaran el mundo y produjeran el mayor impacto. Sin embargo, movilizar al Norte era una tarea fundamental, y el desplazamiento en Europa se producía a razón de “menos de 1 milímetro al año”. En otra contribución de la oficina latinoamericana de la DVV se recurrió al pensamiento de Paulo Freire al sostenerse que la labor de la DVV y el proceso de desarrollo de individuos autónomos tienen una naturaleza inevitablemente política. Quedó meridianamente claro que todo el tiempo estamos hablando de política y poder.

Una participante nigeriana se valió de la situación de su país para ilustrar el problema de que los gobiernos dejan de asumir su responsabilidad y la endosan a las ONG o tercer sector. Ella dirigió su cuestionamiento también hacia todos los habitantes al preguntar por qué en cada país no nos responsabilizamos de nosotros mismos en lugar de tender a culpar al Banco Mundial, como estaba ocurriendo en esta Conferencia.

En efecto, la necesidad de aprender a cabildear y a defender una causa eficazmente como ciudadanos y ONG encontró un apoyo unánime en las diversas perspectivas presentadas ante la Conferencia. A medida que este debate se acercaba a su fin (aunque no a una conclusión y un acuerdo definitivos), algunos reflexionaron tratando de determinar quién se encontraba en la habitación, ahora que el elefante había sido reconocido. La relativa subrepresentación de los gobiernos fue una de las debilidades, algo que se percibió en la CONFINTEA V, y más intensamente en la CONFINTEA +6. También estaban ausentes los propios pobres, que se las arreglaban a su manera intentando informalmente resolver problemas de supervivencia. “Al menos reconozcamos a quien se lo merece, en lugar de apropiarnos de las ideas de otros y luego exigir que se nos reconozca el mérito por soluciones ajenas”, propuso un participante.

En un tono de realismo solidario, Wolfgang Leumer, quien trabaja para la DVV en África Meridional, señaló que este evento debería hacernos avanzar 2 milímetros (¡compáreselo con el milímetro en Europa!), y podría además ayudar a los “guerreros solitarios” del Banco Mundial. Se trató de un argumento significativo, pues muchos funcionarios esmerados se encuentran muy solitarios y pueden ser estigmatizados por trabajar al interior de los gobiernos y sus organismos. Es preciso separar sus propios valores y esfuerzos de las políticas oficiales de las grandes organizaciones, que son susceptibles de modificaciones no sólo desde el exterior, sino además desde el interior.

En los momentos finales de este debate se volvió a tocar un tema central de la Conferencia: cómo aumentar en escala los esfuerzos locales y crear asociaciones eficaces entre gobiernos y ONG pese a diferencias en cuanto a posturas, perspectivas y tal vez prioridades. Se había esbozado el caso de Marruecos, donde una campaña de alfabetización impulsada desde niveles superiores había fracasado, para luego ser reemplazada por la actividad descentralizada. Ahora el Gobierno procuraba hacer causa común con las ONG como socias y no sólo como herramientas, y movilizar a la sociedad civil, incluidos el sector privado y la industria. Se aludió asimismo a los intentos por asociar a las partes de nuevas maneras en Bangladesh, en Kenia – donde la ENFA estaba incorporada en la planificación –, y en Tanzanía, donde la estrategia aprobada de ENFA aún debía ser financiada e implementada junto con los socios. En una sesión realizada la mañana siguiente se reanudó la discusión sobre el tema al analizarse el futuro promisorio de un sector de ONG vigoroso y ampliamente reconocido en Uganda.

Hacia una síntesis

Seminario de debate a cargo de Herbert Baryayebwa y Patrick Kiirya, Uganda; panel de discusión a cargo de Ruud van der Veen, Carlos Zarco, Gabo Tseane y Vida Mohoric Spolar, seguido de una exposición de clausura a cargo de Chris Duke (relator) y un discurso de clausura pronunciado por George Kgoroba, Ministro de Educación de Botswana.

El ejemplo de Uganda

El tercer día de la Conferencia se presentó el estudio en gran escala de John Oxenham. Luego, mientras algunos participantes se reunían en debates paralelos en torno a ponencias o a intereses especiales, muchos tomaron parte en la discusión plenaria sobre el enfoque centrado en Uganda que se describe a continuación. Posteriormente tuvo lugar un panel plenario donde se reflexionó sobre lo que se había aprendido en la Conferencia; luego se escucharon sugerencias para medidas complementarias al igual que una exposición de clausura ofrecida por el relator; y por último el Ministro de Educación de Botswana, George Kgoroba, pronunció el discurso oficial de clausura. Gran parte de lo expresado en estas últimas sesiones ha sido incorporado en el texto de este informe de la Conferencia y en la posterior Declaración de Gaborone, por lo que no se repite aquí.

Lo que se anunció como “Debate entre representantes del Gobierno, de las ONG y organizaciones de base comunitaria (OBC)” fue moderado por Herbert Baryayebwa, de la ONG ugandesa Literacy and Adult Basic Education (LABE). El objetivo de la sesión era intercambiar experiencias y obtener propuestas para prácticas futuras respecto de lo que se denominó la experiencia de Uganda en materia de asociaciones entre los sectores público y privado.

La historia del proyecto de Uganda se inició con una evaluación respaldada por el Banco Mundial que se realizó en 1999 y derivó en la versión revisada del Plan de Acción para Erradicación de la Pobreza (Poverty Eradication Action Plan – PEAP) de 2000. El Gobierno se ha comprometido a reducir la proporción de personas en condición de pobreza absoluta a menos del 10% para el año 2017, adoptando a tal efecto un enfoque que abarca todos los sectores. También está procurando descentralizar la distribución de recursos a los distritos y a una diversidad de partes interesadas, junto con iniciativas de movilización y empoderamiento a nivel comunitario, de transformación social y de sensibilización respecto del género.

 

 

El gobierno también está esforzándose por apoyar a organizaciones del sector privado y de la sociedad civil para que establez can mecanismos de microcrédito que incentiven a las empresas rurales y permitan reducir la pobreza. La alfabetización funcional de adultos capacita a las comunidades rurales para utilizar más eficientemente ese dinero.

 

 

Considerado dentro de un contexto de aprendizaje permanente, el enfoque intenta vincular estrechamente la labor de los alfabetizadores con la de los funcionarios de extensión en el área de la agricultura, la salud, el comercio, la industria y otros ámbitos, para así vincular la alfabetización a situaciones de la vida real. En su exposición el Gobierno le atribuyó al Banco el mérito de transformar la alfabetización de adultos en un aspecto fundamental de los programas integrados para erradicar la pobreza. En asociación con organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la ENFA se procedió a elaborar un Plan Nacional de Inversión Estratégica en Alfabetización de Adultos (National Adult Literacy Strategic Investment Plan – NALSIP), al igual que directrices para su puesta en práctica.

En la sesión se sacó a relucir la fortaleza del sector de las ONG en Uganda, con más de 3 000 organizaciones y unas 9 500 organizaciones de base comunitaria (OBC). Este aspecto fue subrayado en un debate por oradores de Kenya, India y Tanzanía pertenecientes al sector de la sociedad civil (SC), que es más débil y en otros lugares carece de una estructura administrativa sólida. En esta discusión Herbert Baryayebwa se refirió muy abiertamente a la manera en que el Gobierno ha reaccionado frente a las presiones de las ONG y a la ayuda prestada por éstas. Él acogió con beneplácito los métodos innovadores introducidos de ésta manera, tales como el enfoque participativo de Action Aid que luego fue puesto a prueba por el Gobierno, y la oportunidad de ensayar distintos métodos para después desarrollar algunos de ellos a nivel nacional. Una gestión sólida servía para apuntalar la planificación y el trabajo en conjunto, con memorandos de acuerdo para la firma de contratos y la remuneración del trabajo realizado.

La fortaleza del sector de las ONG, al igual que del mecanismo de asociación, quedó demostrada en la exposición de Patrick Kiirya, quien aclaró que dicho ámbito, como aliado fundamental, había exhortado al Gobierno a justificar las deficiencias y fracasos en los esfuerzos por financiar adecuadamente los programas de EBA relacionados con el desarrollo. Ante esta situación el Gobierno decidió desarticular completamente el NALSIP aplicado de manera inconsulta en un principio y recomenzar esta vez con una iniciativa conjunta. Hubo una polémica acerca de la manera de determinar correctamente el verdadero nivel de analfabetismo, acerca de las categorías de pobres, y acerca de la redacción para reemplazar “considerará” por “contratará” algunos de los trabajos de las organizaciones de la sociedad civil (OSC). LABE realizó su labor conjuntamente con un foro más amplio de OSC al igual que con OSC focalizadas hacia la educación, incorporando a las ONG en la política gubernamental.

La exposición de Kiiryi planteó abiertamente la pregunta acerca de si las asociaciones entre el sector privado y la sociedad civil entorpecían o facilitaban la tarea de elevar el nivel de vida de los pobres y marginados, recalcando que “las acciones de la sociedad civil no son planificadas ni dictadas por el Gobierno”. Fuera de aportaciones a las políticas, la asociación productiva por parte de la sociedad civil adoptó tres formas:

  • promoción de los derechos de grupos postergados

  • prestación de servicios con financiación voluntaria a sectores postergados

  • y prestación de servicios con financiación pública mediante subcontrato con el Gobierno

Los organismos de la sociedad civil podían reunir una considerable cantidad de recursos privados, contaban con conocimientos especializados a nivel sectorial, se encontraban por lo general más cercanos a la realidad de los pobres, compensaban el aspecto económico con otras dimensiones de la pobreza, y promovían el conocimiento, la conciencia y la comprensión pertinentes de temas esenciales relativos al género, los derechos, la solidaridad y el empoderamiento.

Kiiryi se refirió a los desafíos de la asociación, considerando un triángulo formado por el Gobierno, las OSC y el sector privado. ¿Eran competidores estos últimos dos miembros? ¿Qué valor agregado estaba siendo obtenido por el Gobierno? ¿Estaba el Gobierno sólo externalizando servicios (outsourcing) o en realidad delegando funciones a las OSC y contratando servicios del sector privado? Luego Kiiryi propuso un modelo alternativo en el que se agregaron “otros proveedores de fondos” a fin de crear un modelo con cuatro elementos en lugar de uno triangular, y se preguntó cuán flexible podría llegar a ser el Gobierno, en otras palabras, cuán eficientes podrían ser todas las partes en el desarrollo de nuevos modelos y modalidades.

Se presentó un modelo claro y sencillo que permitió definir y redefinir las funciones estratégicas de cada una de las partes: los gobiernos, las OSC y los alumnos de EBA. Las funciones están tabuladas para cada uno de estos componentes como fluctuantes entre claras y ambiguas, e inadecuadas o impropias. La objeción que Kiryii plantea al final se desprende de este modelo y señala que el hecho de que las ONG o las OSC “suplementen” o “complementen” los esfuerzos gubernamentales constituye una relación inapropiada. Deben relacionarse con el Gobierno en calidad de socios legitimados, distintos, pero iguales.

Tres reflexiones sobre la Conferencia

A continuación, tres participantes formaron un panel destinado a reflexionar sobre lo que podría aprenderse de las presentaciones en cuanto a vincular la investigación, las políticas y la práctica, presentando cada uno posturas que reflejaron distintos aspectos de la Conferencia.

El profesor Ruud Van der Veen era coautor con Julia Preece de la ponencia citada anteriormente, la cual sirvió de guía para fijar la agenda. Alabó las diversas ponencias de gran calidad provenientes de la Universidad y el Departamento anfitriones. Refiriéndose a la Conferencia en un sentido más amplio, él estimó que en ella se habían abordado todas las preguntas más espinosas, pero se había observado cierto desequilibrio que favorecía la alfabetización y el desarrollo comunitario por sobre la educación profesional, área esta última que precisaba atención. La política y la democracia habían sido excluidas de la agenda en una época en que la democracia vive momentos difíciles en muchos países (aunque por cierto no fueron marginadas de la agenda de deliberación de la Conferencia, en especial una vez que el “elefante” había sido bautizado). Van der Veer nos desafió a nosotros, los miembros de la profesión, a intensificar nuestras buenas intenciones con una labor práctica de gran calidad fundada en la investigación sobre nuestro propio sector y quehacer.

Al hablar desde la perspectiva de los OSC en 21 países latinoamericanos, Carlos Zarco señaló que esta era la quinta reunión internacional en gran escala sobre educación de adultos celebrada en años recientes, y se preguntó cómo entre uno y otro de estos eventos podríamos propiciar un diálogo continuo y más sistemático que incluya a todas las naciones. Valoró los documentos con información actualizada generados por esta Conferencia y vio surgir una agenda más útil y coherente. Este es el espíritu que debería inspirar a las investigaciones que se emprendan, basándonos en los trabajos anteriores en lugar de repetir su contenido.

En términos más generales se lamentó la visión restringida y reduccionista de los gobiernos con respecto a la educación de adultos y el carácter marginal que esta tiene en la mayoría de las políticas públicas. La EA no podría desbaratar por sí sola “la perversa lógica de la pobreza”, pero sin la EA aquella seguiría empeorando. Teníamos el deber de “deslegitimar” la pobreza, que era “una impresionante manifestación de la negación de los derechos humanos”. Lo anterior implicaba la redistribución del conocimiento y el poder. La inclusión social no significaba sólo la supervivencia sino también la capacidad de celebrar las esperanzas y los deseos.

Para Zarco los pobres son también nuestros educadores, con quienes tenemos que intercambiar conocimientos y sabiduría. El distinguía 5 grupos principales (mujeres, pueblos indígenas, personas discapacitadas, migrantes, y personas afectadas por el VIH/SIDA), además de 5 estrategias clave de EA (para los derechos ciudadanos, el empleo productivo, el diálogo intercultural, el desarrollo sostenible y la equidad. Al afirmar que todos los distintos actores son públicamente responsables debemos continuar desde donde comenzamos, aprender a tender puentes entre todos ellos. En cuanto al Banco Central, necesitábamos su gran perspicacia y su bagaje de conocimientos, al igual que sus préstamos, por lo que el diálogo debe proseguir. Mientras tanto, teníamos que mantener un debate en términos éticos sobre política y economía.

La Dra. Gabo Ntseane se encuentra entre los investigadores de Botswana elogiados por el profesor Van der Veen. Su ponencia sobre el VIH/SIDA en Botswana había sido analizada en un grupo de debate con opiniones intensas y apasionadas, en el que ella – pese a las críticas del feminismo – había adoptado una línea de argumentación más conflictiva y pragmática, según la cual sería preferible que Botswana legalizara el mercado del sexo, pues de ese modo estaría en condiciones de protegerla y administrarla en lugar de seguir proscribiendo ineficazmente la prostitución.

Ella se refirió a este trabajo para ilustrar la manera en que el lenguaje y los conceptos eran expropiados y dominados por otros, y en que la investigación académica se había comercializado (“¡Esperen a que lleguen los fondos para investigación antes de acudir en ayuda de la gente!”). Ella señaló que, pensándolo bien, lamentaba el empleo del término “trabajadoras del comercio sexual” (TCS), teniendo en cuenta que en Botswana se mantiene una tradición de relaciones con parejas múltiples, dejando atónita a la concurrencia al señalar que, en rigor, ¡al menos varias de las participantes locales serían ellas mismas TCS!

En cuanto al tema de la expropiación, Ntseane sugirió que la generalidad de los programas para reducción de la pobreza fracasaban pues quienes los ponían en práctica no creían en ellos: “la realidad es que los proyectos provienen de los niveles superiores”. En la mayoría de las ponencias presentadas en la Conferencia había salido a relucir este carácter vertical. Ntseane hizo un llamamiento para que se realizaran investigaciones genuinamente participativas en que los “encuestados” se transformaran también en investigadores y definieran ellos mismos la agenda de investigación – que hasta entonces estaba determinada por los donantes – en vez de ser meros objetos. Además, la política no estaba condicionada por la investigación, mientras que la práctica sí dependía de la política, la que a su vez estaba supeditada a una agenda global.

En el debate posterior a estas 3 intensas reflexiones se ratificó en gran edida lo planteado en ellas y se añadieron argumentos complementarios. Las universidades pobres (como la de Botswana) no pueden generar todo el conocimiento necesario, de modo que buena parte de él tiene que importarse, lo cual pone en un apuro a la sociedad. Podrían encontrarse y movilizarse nuevas fuentes de conocimientos especializados, tal como ocurrió en algunos países con la Universidad para la Tercera Edad (University of the 3rd Age – U3A), que ahora moviliza las capacidades que aportan ciudadanos jubilados para fines comunitarios. En ocasiones, al llegar como investigadores pasamos por alto las recopilaciones autóctonas de datos sobre las aldeas. Por otra parte, si bien al emprenderse una investigación debería incluirse una etapa participativa de negociación y definición de problemas, no todos podrían intervenir en cada aspecto de este proceso.

Por último, ilustrando la manera en que el péndulo osciló a lo largo de toda la Conferencia entre los niveles “macro” y “micro”, entre lo filosófico y lo técnico, tendríamos que afrontar el hecho de que el Estado ha fracasado y la democracia está declinando, y la “corrección política” no debería disuadirnos de afirmar que ello ocurre. Tampoco debemos ignorar la continua explotación colonial como causa de la pobreza en la deuda Norte-Sur, ni la magnitud de esa carga en un país como Nigeria, que debería ser rico.

Temas para un debate permanente

Los aspectos que se mencionan a continuación sintetizan los temas recurrentes de la Conferencia – que no necesariamente han sido recogidos en los textos presentados hasta ahora –, y al mismo tiempo se inspiran en ellos. Ellos salieron a relucir tanto en los debates más dispersos que tuvieron lugar en las numerosas sesiones paralelas, como durante los recesos entre ellas y fuera del horario oficial.

En muchas de las ponencias analizadas críticamente en sesiones paralelas se pretendió aclarar el significado de “pobreza” y otros términos clave como “empoderamiento”. En varias de ellas se buscaron las raíces en la política, en la estructura de la sociedad, o en ambas esferas. Se suscitó una polémica en cuanto a si estábamos ocupándonos de la ideología, la filosofía o los principios.

En el diálogo que se fue desarrollando durante la Conferencia se abordaron frecuentemente temas intersectoriales válidos para todas las carteras o para la relación entre una y otra. También se buscó una colaboración entre los sectores gubernamental, privado y no gubernamental. No hubo discrepancias respecto de la importancia capital de la colaboración y la asociación, aunque la polémica relativa al lenguaje (en especial en torno al término “privado”) ensombreció en parte un importante argumento en cuanto al surgimiento de nuevas formas de actividad comercial o “del sector privado” basadas en la comunidad.

Sin duda resulta importante ser muy cuidadosos en el empleo del lenguaje, los significados y las connotaciones. Muchos términos llevan implícitos significados intencionados que obstaculizan un debate constructivo.

Hubo otras materias que atrajeron considerable atención, entre las cuales se mencionan las siguientes:

     

    • Si acaso el tema de la Conferencia era o debería ser la reducción o la eliminación de la pobreza.

    • La esfera de aplicación y la eficacia de la labor relacionada con la educación de adultos, además de las estrategias para lograr que produzca el efecto deseado. Lo anterior abarca la educación de adultos (EA), la educación (y capacitación) básica de adultos (E (C) BA), la educación no formal de adultos (ENFA), la alfabetización y la alfabetización funcional, y el aprendizaje permanente.

    • Mediciones de logros, metas, eficiencia en el desempeño y problemas metodológicos que tienen que ver con la correlación y la causalidad, y logro de objetivos en el corto y en el más largo plazo.

    • La exigencia de rendir cuentas, la impaciencia por los resultados, y la propensión a fijar metas numéricas ambiciosas, en especial para la alfabetización, la educación básica y la reducción de la pobreza, lo que casi inevitablemente desemboca en un fracaso.

    • La participación de comunidades locales “de base” como requisito clave para la motivación, la movilización y el éxito al combatir la pobreza mediante la educación de adultos.

    • Metas y mediciones – socioeconómicas o estrictamente individuales – de aprendizaje y realización, identificadas por grupo de afiliación, comunidad o lugar.

    • Asociación entre actores gubernamentales, privados y no gubernamentales, de la sociedad civil o del tercer sector. La distinción entre el sector privado y el tercer sector. La capacidad de escuchar y “entrar en sintonía” con la voz de los más pobres y necesitados. De qué manera práctica se puede lograr que funcionen las asociaciones. La gestión adecuada y la financiación de nuevas formas de colaboración.

    • Cómo elaborar de manera práctica enfoques de asociación más holísticos que arrojen resultados, rindan cuentas y puedan someterse a auditorias.

    • La relación entre objetivos (socio) económicos y educacionales (“la alfabetización en segundo lugar”).

    • La adopción generalizada de las cajas de ahorro popular y de enfoques basados en el microcrédito para reducir la pobreza, en especial por y entre las mujeres.

    • La ampliación del alcance de exitosos proyectos en pequeña escala para transformarlos en importantes innovaciones programáticas capaces de establecer un estándar en cuanto a metas mundiales y nacionales.

    • Las realidades políticas mundiales y más locales de la reducción de la pobreza. La base filosófica (o ideológica) de la labor, y la conveniencia (o imposibilidad) de ser apolíticos.

    • Valorar y adaptar la sabiduría y los conocimientos especializados autóctonos dentro de las estrategias de reducción de la pobreza.

    • El impacto de los organismos gubernamentales e intergubernamentales en el desarrollo nacional, local y autóctono, especialmente el influyente papel de liderazgo y fijación de tendencias del Banco Mundial.

    • La necesidad de planificar y actuar a nivel multisectorial, y los obstáculos para lograr una gestión unificada.

    • La tensión entre la ENFA para el desarrollo distribuida o arraigada, y la educación de adultos autónoma y de más alto perfil como un “sector” o subsector distinto.

    • La nueva agenda cívica o de la sociedad civil, que supone una transformación política y nuevas formas de gobernabilidad.

    • La universalidad de muchas de las inquietudes profesionales fundamentales planteadas por representantes del Norte y del Sur en la Conferencia, incluidas la ubicuidad de la pobreza, las deficiencias en el apoyo al aprendizaje basado en el trabajo y en la comprensión de lo que éste significa, la necesidad de una gestión intersectorial conjunta y de una asociación transsectorial con miras a nuevas formas de gobernabilidad, al igual que el aprendizaje a lo largo y a lo ancho de toda la vida.

    Recomendaciones y medidas futuras

    Dado el carácter de la reunión, que en parte fue una asamblea de consulta y en parte una conferencia académica orientada a la acción, con demasiadas ponencias y presentaciones como para lograr asimilarlas y analizarlas en sólo 3 días, no resulta sorprendente que sólo pudieran salir a luz unas cuantas sugerencias para ser adoptadas en esa ocasión. La última tarde se celebró una sesión plenaria abierta que permitió que los participantes formularan propuestas para ser incorporadas y difundidas por los organizadores de la Universidad de Botswana con miras a su posible adopción en forma de una Declaración de Gaborone. La declaración resultante se incluye como apéndice a este Informe.

    Se hicieron llamamientos para que el trabajo en red y las deliberaciones de la Conferencia se realizaran a través de medios electrónicos de alcance mundial, y además se trasladara la discusión de algunos temas a reuniones futuras. En vista de la exitosa experiencia de un diálogo propiciado por el CIEA, se propuso realizar un esfuerzo adicional de cabildeo (lobby) y trabajo en red virtuales con el ánimo esperanzado del Foro Social Mundial de construir “otro mundo posible”.

    Mientras tanto es menester identificar alternativas prácticas de lograr que las asociaciones funcionen de tal manera de conectar el sector gubernamental con el no gubernamental, el ámbito local con el nacional e incluso el mundial, al igual que el desarrollo económico con el desarrollo social y cívico.

    La Conferencia estaba vivamente interesada en que el Banco Mundial consultara exhaustivamente, utilizara y compartiera su bagaje de conocimientos y experiencia en materia de ENFA, pobreza y desarrollo, que se remontan a algunas décadas atrás. Los documentos de orientación no son un componente habitual de las modalidades de trabajo del Banco. Con todo, en vista de su evidentemente poderosa influencia, el Banco ha sido instado a considerar la posibilidad de adoptar una postura pública más asertiva mediante la publicación de un documento de orientación sobre educación de adultos. Éste podría transformarse en un material susceptible de revisiones y enmiendas que permitiría una comprensión más amplia y un mayor grado de éxito en el ámbito de la ENFA y la pobreza.

    Siglas

    EBA Educación básica de adultos
    ECBA Educación y capacitación básica de adultos
    EA Educación de adultos
    ENFA Educación no formal de adultos
    ABC Aprendizaje basado en la comunidad
    OBC Organización basada en la comunidad
    CIEA Consejo Internacional de Educación de Adultos
    CONFINTEA V Quinta Conferencia Internacional sobre Educación de Adultos
    CONFINTEA +6 Reunión de la CONFINTEA para un balance intermedio de los últimos 6
    años (Bangkok, septiembre de 2003)
    (O)SC (Organización de la) sociedad civil
    EPT Educación para todos
    GATS General Agreement on Trade in Services (Acuerdo General sobre el Comercio
    de Servicios)
    GATT General Agreement on Tariffs and Trade (Acuerdo General sobre Aranceles
    Aduaneros y Comercio)
    VIH/SIDA Virus de inmunodeficiencia humana/ síndrome de inmunodeficiencia
    adquirida
    IIZ/DVV Instituto de la Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para
    Educación de Adultos
    FMI Fondo Monetario Internacional
    ODM Objetivo (s) de Desarrollo para el Milenio
    ALSIP National Adult Literacy Strategic Investment Plan (Plan Nacional de Inversión
    Estratégica en Educación de Adultos)
    ENF Educación no formal
    ONG Organización no gubernamental
    OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
    PEAP Poverty Eradication Action Plan (Plan de Acción de Uganda para Erradicar
    la Pobreza)
    DERP Documentos sobre estrategias para la reducción de la pobreza
    IUE Instituto de la UNESCO para la Educación
    UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
    Cultura
    OMC Organización Mundial de Comercio

    Principales fuentes y referencias

    Los principales materiales de referencia preparados para la Conferencia y utilizados en la misma pueden encontrarse en el sitio Web de la Conferencia: www.aepr.co.bw.

    La mayoría de las ponencias sometidas a consideración y aceptadas para las 5 exposiciones en taller paralelas fueron distribuidas con anterioridad – previa inscripción – como:

    Preece, Julia (editora) (2004). Adult Education and Poverty Reduction: a Global Priority. Papers from the Conference held at the University of Botswana 14th to 16th June 2004 [Educación de adultos y reducción de la pobreza: una prioridad mundial. Ponencias presentadas en la Conferencia celebrada en la Universidad de Botswana entre el 14 y el 16 de junio de 2004]. Gaborone: Departamento de Educación de Adultos, Universidad de Botswana. 407 páginas.

    A continuación se enumeran otras publicaciones, ponencias y presentaciones mencionadas en este Informe:

    Attique-Rehman, Shaheen (2004). Exposición ante la Conferencia con apoyo de
    diapositivas. Poverty – Adult Education – an Alternative [Pobreza y educación de
    adultos: una alternativa].
    Baryayebwa, Herbert (2004). Exposición ante la Conferencia. Functional Adult Literacy
    and Poverty Eradication [Alfabetización funcional de adultos y erradicación de la
    pobreza].
    Bélanger, Paul y otros (2004). Poverty and the Right to Learn. Virtual seminar on adult
    education and poverty [La pobreza y el derecho a aprender. Seminario virtual sobre
    educación de adultos y pobreza]. CIEA.
    Bhola, Harbans (2004). Adult education for poverty reduction: political economy analysis
    in systems theory perspective [Educación de adultos para reducir la pobreza:
    análisis de economía política desde la perspectiva de la teoría del sistema]. Tucson
    AZ: Universidad de Indiana.
    Duke, Chris (editor) (1985). Combatting Poverty through Adult Education, National Development
    Strategies [El combate de la pobreza mediante la educación de adultos,
    estrategias de desarrollo nacional]. Londres: Croom Helm.
    Duke, Chris (editor) (1990). Grassroots Approaches to Combatting Poverty through
    Adult Education [Enfoques a nivel de organizaciones de base para combatir la pobreza
    mediante la edcuación de adultos]. (Suplemento de Educación de adultos y
    desarrollo No 34/1990). Bonn: DVV.
    Easton, P., Sidikou, M., Aoki, A., Crouch, L. (2003). Rethinking Bank Policy in Support
    of Adult Non-formal Education [Reformulación de la política bancaria para apoyar
    la educación no formal de adultos]. Washington: Banco Mundial.
    Eid, Uschi (2004). Discurso de bienvenida a la Conferencia.
    Gaolathe, Baledzi (2004). Discurso inaugural de la Conferencia.
    Hinzen, Heribert y Pollinger, Hans (editores) (2004). Adult Education and Combating
    Poverty [La educación de adultos y la lucha contra la pobreza]. Bonn: DVV.
    Hinzen, Heribert (2004). Exposición ante la Conferencia con apoyo de diapositivas.
    Perspectives on Adult Education and Poverty Reduction [Perspectivas sobre la
    educación de adultos y la reducción de la pobreza].
    Hinzen, Heribert (2004). Exposición ante Conferencia con apoyo de diapositivas. Analysis
    of current studies and reflections on the last decades for adult education and
    poverty reduction [Análisis de los actuales estudios y reflexiones sobre las últimas
    décadas en el área de la educación de adultos y la reducción de la pobreza].
    Kgoroba, George (2004). Comentarios finales sobre la Conferencia. Revisiting the
    priorities of adult education for poverty reduction [Revisión de las prioridades de la
    educación de adultos para la reducción de la pobreza].
    Kiirya, Patrick (2004). Exposición ante la Conferencia. Partnership Between Government
    – Private sector – Civil Society – hindrance or facilitator uplifting the poor and
    marginalised through ABE: the case of Uganda [Asociación entre el Gobierno, el
    sector privado y la sociedad civil: ¿dificulta o facilita la tarea de mejorar la condición
    de los pobres y marginados mediante la EBA? El caso de Uganda].
    Lauglo, Jon (2004). Exposición ante la Conferencia con apoyo de diapositivas. Perspectives
    on Adult Education and Poverty reduction [Perspectivas sobre la educación
    de adultos y la reducción de la pobreza].
    Nordtveit, Bjorn Harald (2004). Managing Public-Private Partnerships. Lessons from
    Literacy Education in Senegal [Gestión de asociaciones entre los sectores público y
    privado. Lecciones de iniciativas de alfabetización en Senegal]. Washington: Banco
    Mundial.
    Oxenham, John y otros (2002). Skills and Literacy Training for Better Livelihood. A
    Review of Approaches and Experiences [Desarrollo de aptitudes y alfabetización
    para mejorar las capacidades de subsistencia. Revisión de enfoques y experiencias].
    Washington: Banco Mundial.
    Oxenham, John (2004). Adult Education and Poverty Reduction – a Global Priority
    [Educación de adultos y reducción de la pobreza: una prioridad mundial]. Discurso
    de presentación en la Conferencia de Botswana.
    Oxenham, John (2004). Including the 900 Million: a Review of World Bank and World
    Experience in Supporting Programmes of Non-Formal Education and Literacy for
    Adults [Incluyendo a los 900 millones: revisión de la experiencia internacional y del
    Banco Mundial en el apoyo a programas de educación no formal y alfabetización
    para adultos]. Borrador de trabajo sin autorización para ser citado. Washington:
    Banco Mundial.
    Smillie, Ian y Lecomte, Henri-Bernard Solignac (2003). Ownership and Partnership.
    What role for civil society in poverty reduction strategies? [Propiedad y asociación:
    ¿cuál es el papel de la sociedad civil en las estrategias de reducción de la pobreza?]
    París: OCDE.
    Unesco (2003). Income-generating Programmes for Poverty Alleviation through Nonformal
    Education [Programas de generación de ingresos para mitigar la pobreza
    mediante la educación no formal]. Bangkok: UNESCO.
    Zarco, Carlos (2004). Exposición ante la Conferencia. Reflections of Challenges Facing
    the Adult Education Movement [Reflexiones en torno a los desafíos que afronta el
    movimiento de educación de adultos].