ASPBAE/Foro de Migrantes de Asia

A continuación publicamos extractos de un estudio sobre la población migrante de Asia, un segmento de la población especialmente afectado por la pobreza. El estudio fue realizado por la Oficina de Asia y Pacífico Sur para la Educación de Adultos, ASPBAE, y el Foro de Migrantes de Asia, MFA. La finalidad del estudio era analizar los programas de educación de adultos en materia de inversiones alternativas con fondos de ahorro de migrantes y su impacto en la reducción de la pobreza.

ASPBAE/Foro de Migrantes de Asia

El programa de educación de adultos sobre ahorro de migrantes para inversiones alternativas (AMIA): su impacto en la reducción de la pobreza

En muchas regiones del mundo la pobreza es un problema de gran envergadura que consiste en una combinación entre elevadas tasas de analfabetismo, un número creciente de niños apartados del sistema escolar, y la exclusión de los grupos vulnerables de la redistribución de las riquezas, pese a que conocemos los beneficios económicos, sociales e individuales que reporta la inversión en educación. Hemos sido, asimismo, testigos de una progresiva feminización de la pobreza durante la década pasada, y afrontamos el riesgo de que el desequilibrio actual de las riquezas y de los recursos y que la degradación humana causada por la pobreza sean mañana fuente de conflictos al interior de las naciones y entre ellas.

IUE – Instituto de la UNESCO para la Educación: Enriqueciendo el tesoro, la visión y la estrategia 2002-2007

Sinopsis

Muchas economías asiáticas se benefician con el empleo de trabajadores extranjeros. En la mayoría de los países en desarrollo de Asia, como en aquellos situados en la región meridional y sudoriental del continente, existe un superávit de mano de obra para varias especialidades que tienen demanda en los países desarrollados. Por otra parte, muchas economías de la región septentrional de Asia, como Japón y los países de reciente industrialización (PRI), están experimentando cambios demográficos, tales como un progresivo aumento en la cantidad de habitantes de la tercera edad y un crecimiento cero de la población, que están provocando una escasez de mano de obra y una intensa demanda de trabajadores extranjeros.

Sin embargo, debido a la naturaleza de los cambios demográficos y a modificaciones en los sistemas de producción industrial, trabajar en el extranjero sigue siendo una opción aventurada aunque muy ventajosa para los migrantes. ¿Cómo, entonces, pueden los trabajadores migrantes del “Sur” traducir su ventaja comparativa de juventud, aptitud, flexibilidad y vigor en un proceso rápido de ahorro y formación de capital en el “Norte”, y lograr transformar esos fondos en un capital para crear empresas en el “Sur”, iniciar labores de producción en esa región, generar oportunidades empresariales y empleos, permitiendo así reducir la altamente arriesgada exportación de mano de obra?

Este es el problema que desde la década de 1990 han intentado resolver muchas asociaciones y organizaciones no gubernamentales de trabajadores migrantes.

El sistema de ahorro de los migrantes para inversiones alternativas (AMIA) es una estrategia deliberada adoptada por un número reducido, pero creciente, de grupos que defienden los derechos de los trabajadores migrantes en Asia, a fin de reducir la pobreza en el Sur. Desde 1994 estas organizaciones han creado cursos de educación en los que se estudian los problemas de los trabajadores migrantes y se incentiva a éstos y a sus familiares para que movilicen los ahorros y desarrollen un espíritu empresarial. Muchos de dichos trabajadores ocupan puestos que requieren un nivel de conocimientos y aptitudes inferior al de la función para la que fueron capacitados, por ejemplo profesores que terminan contratados como personal de servicio doméstico, médicos que llegan a trabajar como enfermeros, ingenieros que acaban como obreros o ayudantes en la construcción, todo porque las diferencias de sueldos entre los países de origen y los países de acogida son muy amplios. La transición de los migrantes desde su empleo anterior hacia su nueva ocupación, y la variación de su condición, requieren introducir importantes innovaciones en la labor docente.

La educación tiene que incluir no sólo una conciencia general de los problemas de la migración (salud, seguridad, derechos humanos), sino además la generación de ingresos y el empoderamiento de las mujeres para afrontar una serie de nuevas situaciones que se les presentan a los migrantes.

Transcurrida más o menos una década resulta evidente que ha aumentado la cantidad de partidarios del AMIA en toda Asia; que los cursos de educación han permitido multiplicar el número de migrantes que ahorran fondos; que están creciendo las inversiones de los sistemas de ahorro de migrantes; que se han incrementado los ingresos de los trabajadores migrantes y sus familias; que los ahorros de los migrantes han permitido crear nuevos empleos y han fomentado las economías locales; que se ha reducido la pobreza de los trabajadores migrantes y de sus familias.

Estos son los aspectos que se procura fundamentar en este trabajo de investigación.

La investigación se ha concentrado en dos países —Filipinas e Indonesia— donde existe una cantidad considerable de trabajadores migrantes. Ambos han sido seleccionados considerando el período durante el cual se han ofrecido cursos sobre ahorro de migrantes para inversiones alternativas, esto es desde 1994. Las muestras de comunidades de trabajadores migrantes se escogieron atendiendo a la presencia de grupos que promueven los derechos de los migrantes. Con todo, los datos se recopilaron en Filipinas y en Hong Kong entre trabajadores migrantes indonesios.

Resumen ejecutivo

En vista del plazo limitado de que se disponía, para reunir los datos sobre el impacto de los cursos de educación de adultos en la reducción de la pobreza en países en desarrollo se escogieron dos países: Filipinas e Indonesia. De todos modos, dada la dificultad de convocar a las familias de los trabajadores migrantes para que acudieran a un área específica de Indonesia, el equipo de investigación, que tenía su base de operaciones en Filipinas, decidió recopilar los datos sobre Indonesia en Hong Kong, país donde los indonesios que ahorraron fondos han puesto en marcha sus propias iniciativas empresariales una vez de regreso en su patria.

Para determinar las comunidades específicas que serían objeto de estudio se consideró la presencia de grupos de migrantes que ahorraban fondos, o de sus familiares, así los lugares donde se habían realizado labores de educación y donde trabajadores migrantes o sus familiares habían invertido capital en la formación de empresas. Estas comunidades se encontraban en la ciudad de Davao, en el sur de Filipinas, donde los grupos de migrantes dedicados al ahorro para inversiones alternativas habían estado operando desde 1997 bajo los auspicios de la Fundación Unlad Kabayan; y en Cotabato, donde un grupo combinado de vendedores de mercado (MUKRISVA) se había organizado para iniciar una inversión en microempresas antes de 2002. Esta asociación de vendedores también recibió asistencia de Unlad Kabayan desde su base de operaciones en Davao. La tercera comunidad estaba formada por trabajadores migrantes indonesios en Hong Kong que pertenecían al Sindicato de Trabajadores Migrantes Indonesios (Indonesian Migrant Workers Union – IMWU), en existencia desde el año 2000. El IMWU recibía asesoramiento del Centro de Migrantes Asiáticos (Asian Migrant Center – AMC) en las áreas de educación sindical y ahorro de migrantes para inversiones alternativas.

El grupo de inversionistas en Davao formaba parte de una asociación de familias migrantes (UDAMIFAMCO) que se había beneficiado de créditos otorgados por grupos de ahorro de migrantes en el exterior y por Unlad Kabayan. Como requisito previo para obtener préstamos, los miembros debieron participar en una serie de cursos de educación sobre migración e iniciativas empresariales. El grupo de inversionistas en Cotabato formaba parte de una asociación muy antigua de vendedores que habían huido de los conflictos armados en las áreas rurales, compuesta principalmente por familias de refugiados musulmanes que se ganaban la vida a duras penas en el mercado público de Cotabato. Una agrupación de marineros lugareños (llamada PASALI), cuya base de operaciones estaba en Holanda, pero que eran oriundos de Cotabato o tenían parientes en esa ciudad, proporcionaron los medios para que los vendedores recibieran créditos destinados a formar empresas. Los miembros de la asociación que se beneficiaron de los créditos también debieron seguir cursos de educación impartidos tanto por dicha asociación como a través de Unlad Kabayan. La mayoría de los miembros utilizaron los préstamos para comprar y vender pescado, verduras y frutas y ropa usada en el mercado público.

Se elaboró un cuestionario uniforme para las tres áreas, con el cual se pretendía reunir datos básicos acerca de las personas (migrantes o sus familiares) que habían participado en cursos de educación sobre el ahorro y sobre iniciativas empresariales. Se formularon 35 preguntas, divididas en 4 secciones, a saber: a) información personal; b) información sobre migración; c) información sobre educación y capacitación; d) información sobre el perfil económico y empresarial.

Los instrumentos fueron aplicados por un grupo de empadronadores, organizados por grupos defensores de los derechos de los migrantes en las áreas específicas a su cargo: Unlad Kabayan en Davao; MUKRISVA en Cotabato; y un equipo de empadronadores de Unlad Kabayan y funcionarios de sindicatos indonesios en Hong Kong.

Un total de 77 encuestados entregó el cuestionario con sus respuestas, las que fueron enumeradas y clasificadas, tabuladas y analizadas. La investigación arrojó un importante cúmulo de información que fue presentado para su validación ante un debate de un grupo muestra elegido (focus group), formado por algunos de los encuestados. Para los estudios de casos se escogieron proyectos empresariales en gran escala en Davao y Hong Kong. Dichos estudios se presentan por separado como apéndices para así proporcionar mayor sustancia al contexto de los esfuerzos educacionales.

Los datos secundarios fueron utilizados para suministrar antecedentes sobre el nivel “macro” (Asia y la situación por país), al igual que sobre el nivel “micro” (comunitario).

Los cursos de educación

Los cursos de educación en que participaron los trabajadores migrantes y sus familiares eran variados en cuanto a forma, contenido, metodologías y objetivos. No obstante, todos tenían un denominador común en el sentido de que los currículos se formulaban de manera conjunta, con la participación de los diversos grupos comprometidos: Unlad Kabayan, MUKRISVA, AMC e IMWU, todos los cuales pertenecían al Foro de Migrantes de Asia (Migrant Forum in Asia – MFA), una red de organismos de cooperación o grupos que defienden los derechos de las familias de migrantes. Los currículos se elaboraban para responder a necesidades específicas planteadas por los beneficiarios.

Se impartió un curso de orientación sobre AMIA que proporcionaba un panorama de la migración de mano de obra al extranjero; un fundamento teórico de la estrategia y del programa de AMIA; un fundamento teórico de la movilización de ahorros; y una presentación de los servicios ofrecidos por diversos grupos participantes.

Se ofreció un curso secundario sobre iniciativas empresariales y planificación de empresas, que ahondaba en aspectos teóricos y prácticos básicos de la formación de empresas, en las características de los empresarios, en la identificación de oportunidades empresariales, en la elaboración de un plan estratégico de producción y marketing, y en la creación de una estructura eficaz para la organización de la producción.

Se tuvo, asimismo, acceso a un curso combinado sobre gestión de créditos, colocación de fondos y movilización de ahorros, el cual respondió a diversas necesidades de grupos de defensa dedicados a asesorar a los trabajadores migrantes y a sus familiares en la administración de sus ahorros y créditos.

Y también hubo cursos de educación específicos sobre teneduría de libros y áreas similares, destinados a satisfacer necesidades individuales y no colectivas.

Los cursos de educación fueron diseñados cuidadosamente según las necesidades expresadas por los destinatarios. Se concentraron deliberadamente no en las personas que contaban con experiencia empresarial, sino más bien en los familiares de trabajadores migrantes, quienes eran pobres y se encontraban marginados en cuanto al acceso a créditos. Se procuraba crear conciencia sobre el ahorro, introducir enfoques prácticos aplicados al ahorro, fortalecer los medios de sustento, crear empleos y aumentar los ingresos.

Los grupos destinatarios

Los cursos de educación estaban dirigidos a los trabajadores migrantes, la mayoría de los cuales eran mujeres, como puede deducirse del género predominante en la composición de los encuestados (entre un 80% y 92% eran mujeres). Estaban orientados particularmente a las mujeres con empleos vulnerables, tales como trabajadoras domésticas en Hong Kong y migrantes retornadas en Davao que en su mayoría trabajaban como damas de compañía en Japón. Los beneficiarios de créditos y sistemas de ahorro de migrantes para inversiones alternativas eran personas de escasos recursos, vendedores, y parientes “moros” (musulmanes) de trabajadores migrantes. Los favorecidos eran principalmente personas con bajos ingresos (entre US$ 100 y 300 mensuales). En el caso de los hombres, los destinatarios pertenecían a grupos de alto riesgo, que realizaban labores peligrosas, por ejemplo marineros.

Las empresas

Las iniciativas empresariales que acometieron los trabajadores migrantes y sus familiares incluían el comercio marginal (compra y venta en el mercado público), actividad que desempeñaban todos los encuestados de Cotabato; también abarcaban industrias medianas elaboradoras de alimentos, como fábricas de fideos o cría por contrato de aves de corral en Davao. En Indonesia una asociación de inversionistas formada por trabajadores migrantes emprendió un negocio de cría de ganado.

El impacto en la pobreza

En el estudio se determinó que la pobreza o la falta de ingresos sostenibles en el hogar impulsaba a muchos migrantes a trabajar en el extranjero. El 63,3% de los encuestados señalaron que al percibir ingresos insuficientes, ellos o sus familiares se veían forzados a trabajar en otros países. El 51,9% de los encuestados indonesios confirmaron que su destino era Hong Kong, y el 85% de los entrevistados en Davao ratificaron que el motivo para que ellos y sus parientes trabajaran en el exterior era “ganar un mejor sueldo”. La encuesta estableció la creciente popularidad del sistema de ahorro entre los indonesios residentes en Hong Kong, y el uso progresivo de los fondos de ahorro de migrantes en Davao y Cotabato. Entre los encuestados de Indonesia y de Davao, las remesas y ahorros mensuales y anuales eran sustanciales, aspecto que resulta aun más significativo. Los ingresos percibidos en el exterior eran definitivamente superiores a la suma que los encuestados o sus familiares migrantes recibían antes de abandonar su país. Los entrevistados en Cotabato, que tuvieron acceso a créditos aportados por sistemas de ahorro de migrantes para financiar sus microempresas, sin duda estaban agradecidos de poder iniciar un negocio en lugares donde de otra manera no habrían conseguido recursos. En vista del período transcurrido desde el acceso a los préstamos, que es de dos años en el caso de Cotabato, hasta ahora no ha sido posible apreciar una notoria tendencia a largo plazo hacia la reducción de la pobreza. A pesar de todo, la capacidad de obtener un ingreso allí donde antes no se recibía nada es por sí sola evidencia de una mejoría en los medios de subsistencia y en la calidad de vida en general. Ante la pregunta: “¿En qué medida se puede atribuir el mejoramiento de la condición social a la educación de adultos, en general, y al sistema de ahorro de migrantes para inversiones alternativas, en particular?”, la encuesta demostró que existe una correlación entre el acceso a fondos para créditos y la educación de adultos, en el sentido de que la asistencia a reuniones de educación es un requisito previo para recibir dichos fondos del sistema de ahorro de migrantes en los casos de Davao y Cotabato. Por último, el desarrollo de empresas ha permitido que los migrantes y sus familiares generan por lo menos entre 1 y 5 empleos en el hogar. Lo anterior fue confirmado por el 40% de los encuestados en Cotabato, el 35% en Davao y el 55,6% en Hong Kong.

Problemas y recomendaciones

Los resultados de la encuesta indican que la educación de adultos sobre AMIA ha reducido el nivel de pobreza de los migrantes encuestados o de sus familiares, pero que el impacto de la educación de adultos en la reducción de la pobreza es desigual. Los factores que contribuyen a aumentar esa repercusión son: la disposición de los encuestados a adquirir habilidades empresariales; la competencia de los educadores; los medios para supervisar el progreso de las empresas, y para intervenir y efectuar correcciones; la madurez de los participantes en los programas; y el monto de capital y el alcance de los servicios de apoyo que se ponen a disposición de los empresarios. El 70% de los encuestados en Davao consideró que el programa de educación sobre AMIA era “bueno”. El 66,7% de los entrevistados en Cotabato que asistieron a cursos sobre iniciativas empresariales calificó su educación de “buena”. El 55% de los encuestados en Hong Kong estimó que su educación sobre iniciativas empresariales era “buena”, mientras que a un 14,8% le pareció que el curso era “excelente”.

La encuesta determinó además, mediante debates de grupos muestra elegidos (focus groups) y entrevistas con profesores-monitores de programas de educación, que la labor docente supone un uso intensivo de mano de obra. En los casos de Davao y Cotabato, los profesores-monitores tuvieron que continuar supervisando y evaluando el progreso de las empresas como un medio de estimar la eficacia de la educación sobre AMIA. Un profesor-monitor de Davao señaló que las labores de “enseñanza individual” o “tutoría” del programa de instrucción eran mucho más fatigosas que el propio seminario de educación. Así pues, más que la adquisición de conocimientos teóricos en los seminarios, la supervisión y “tutoría” de cada empresario en su localidad mediante una relación “maestro-aprendiz” era una tarea exigente que gozaba de gran demanda.

Mediante sus esfuerzos tendientes a institucionalizar la educación para la creación de empresas, y sobre la base de su evaluación periódica de la eficacia de los programas de educación, Unlad Kabayan elaboró una estrategia de operaciones denominada Iniciativas Empresariales Sociales y Servicios de Desarrollo Empresarial (Social Entrepreneurship and Enterprise Development Services – SEEDS). Fue diseñada como un centro de educación y de fomento de empresas a nivel comunitario, destinado a educar y capacitar a los migrantes y sus familiares y a la comunidad en general.

En vista de que los cursos de educación recibidos por los encuestados duran entre 2 y 4 años como máximo, para el futuro cabe esperar más innovaciones en su contenido y en su metodología.

RECONOCIMIENTOS Y AGRADECIMIENTOS

La Oficina del Asia y el Pacífico Sur para la Educación de Adultos (Asian South Pacific Bureau on Adult Education – ASPBAE) y el Foro de Migrantes de Asia (Migrant Forum in Asia – MFA) desean agradecer a las siguientes personas: 
Equipo de investigación: Noel Villalba, Benilda Flores, Enrico Manuel
 Alumnos en práctica de Davao: Deverly Suarez, Erwin Bolastig, Narfe Ramillete. 
MUKRISVA: Mukamad osain, Marinel Ty, Zacaria Abdula, Nasser Kosain. 
Sindicato de Trabajadores Migrantes Indonesios (Indonesian Migrant Workers Union – IMWU: Curul.
Redactor: Noel C. Villalba 
A Unlad Kabayan, al Centro de Migrantes Asiáticos (Asian Migrant Center – AMC) y a todos los encuestados por su colaboración al presente estudio.