Carlos Zarco Mera

¿Cuál es el papel de la educación de adultos como factor importante en la lucha contra la pobreza especialmente en Latinoamérica? ¿Quiénes son los más afectados? Se han celebrado conferencias (Dakar, CONFINTEA, etc.), se han elaborado documentos: ¿pero qué impactos han tenido? ¿Qué medidas deben ser adoptadas a fin de lograr las metas de desarrollo del milenio y superar la pobreza? Carlos Zarco, ex secretario general del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL), hace un balance a continuación.

Carlos Zarco Mera

Reflexiones sobre el movimiento de la educacíon de adultos y sus desafíos

Primero, quisiera agradecer la invitación a esta Conferencia y la oportunidad de compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el tema que nos convoca. Estas reflexiones provienen de mi propia lectura sobre el conjunto de ideas y documentos que han circulado en esta Conferencia. Y esta lectura está marcada por mi práctica como secretario general del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL) – una red de 206 organizaciones de la sociedad civil con presencia en 21 países de América Latina y el Caribe.

CEAAL participa en la animación de la educación de adultos en América Latina y, a través de la coordinación con otras redes, en la promoción de la educación y el desarrollo con justicia y equidad en el ámbito internacional.

¿Qué podemos observar en el ámbito de la educación de adultos? ¿Qué hemos aprendido y qué estamos aprendiendo? 
1. Podemos observar un intenso proceso de encuentro, intercambio y discusión sobre nuestras prácticas y experiencias. A nivel internacional, en los últimos siete años identifico al menos cinco encuentros internacionales:
a) la CONFINTEA V en Hamburgo, en 1997
b) la revisión del plan de acción de la CONFINTEA V en Filipinas en 1999
c) la asamblea internacional del CIEA en Jamaica en 2001
d) la revisión de las políticas de educación de adultos a seis años de la CONFINTEA V en Bangkok en 2003
e) esta Conferencia en Botswana en 2004

2. Si a esto sumamos las conferencias regionales en los diversos continentes y los múltiples encuentros nacionales, podemos constatar una intensa producción de reflexiones, un intenso intercambio de experiencias. Cada una de estas reuniones ha producido declaraciones y posiciones respecto a la educación de adultos.

3. Contamos además con estudios y documentos que han intentado elaborar el estado del arte sobre nuestro campo a nivel internacional y han colocado desafíos específicos. Por mencionar algunos de los que considero más representativos:
a) Aprendizaje a lo largo de toda la vida: un nuevo momento y una nueva oportunidad para el aprendizaje y la educación de las personas adultas en el Sur, de Rosa María Torres (2002). Publicado por la Asociación Sueca para el Desarrollo Internacional y el Instituto de Desarrollo Internacional de la Asociación Alemana para Educación de Adultos.
b) La renovación del compromiso con la educación y el aprendizaje de adultos: informe resumido de la revisión a mitad de período de la CONFINTEA V (2003), publicado por el Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para Educación de Adultos.
c) Incluyendo a los 900 millones: una revisión del Banco Mundial y de la Experiencia Mundial en cuanto a apoyo a programas de educación no formal y alfabetización de adultos, por John Oxenham.
d) Documento de conferencia: educación de adultos y reducción de probeza, por Julia Preece, Universidad de Botswana y Ruud van der Veen. Universidad de Columbia, EE.UU.

4. Tenemos entonces el desafío de ordenar y sistematizar la producción de estos materiales y elaborar una agenda más coherente y útil para nuestra acción que identifique nuestros aprendizajes y los temas que debemos seguir profundizando, de tal manera que podamos, por un lado, apropiarnos de todos estos planteamientos y, por otro, tener una guía para nuestra labor de reprentación y cabildeo.

5. En 2009 se prevé realizar la CONFINTEA VI. Estamos a tiempo de llegar con una agenda de reflexión más precisa que nos permita dar un paso adelante y que nos permita profundizar y no volver a empezar y repetir lo que ya sabemos sobre la educación de adultos.

6. Observamos también que en torno a estas conferencias y reuniones nacionales e internacionales existe un “movimiento” de educadores de adultos: funcionarios de gobierno, redes de la sociedad civil, investigadores y académicos, agencias de cooperación. ¿Cómo promover dinámicas para establecer diálogos más sistemáticos, más allá de los encuentros, entre las diversas organizaciones de este “movimiento”, de esta “comunidad global” de personas e instituciones que estamos convencidas de la importancia de la educación de adultos? ¿El UIE o alguna universidad podría facilitar más este intercambio?

7. Pero, todo este dinamismo que observamos, lamentablemente no se traduce en las políticas educativas en nuestros países. En la mayoría de nuestros países la educación de adultos no es una política pública de relevancia. La educación de adultos no es una prioridad. En muchos casos, desde las políticas de los gobiernos, sigue siendo una educación pobre para los pobres, una educación reducida a esfuerzos temporales de alfabetización. Es fundamental que nuestro dinamismo internacional se convierta también en una presión política sobre los gobiernos para que superen esa visión reduccionista y limitada de la educación de adultos.

8. Aquí se ha afirmado que la educación de adultos es relevante para cumplir todas las metas del milenio, que de las seis metas de Dakar, cuatro tienen que ver con la educación de adultos. ¿Cómo convertir esta relevancia en políticas educativas en nuestros países? ¿Cómo convertir esta afirmación en una orientación concreta hacia la cooperación internacional?

9. En cuanto a la relación entre educación de adultos y superación de la pobreza (ojo: no sólo queremos reducirla ni aliviarla, queremos superarla), es claro que la educación por sí misma no es el factor único que puede romper con la lógica perversa de la pobreza. Pero sí es un factor determinante para activar las capacidades de las personas y comunidades para romper con esa lógica. Sin educación, las políticas contra la pobreza serán remedios temporales que fomentarán aún más la pobreza a largo plazo.

10. La pobreza es una realidad multidimensional y de raíces estructurales: tiene al menos tres expresiones: la carencia económica y material, la exclusión política y social y la discriminación. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la pobreza es la expresión masiva de la negación de esos derechos. Por ello, la educación de adultos tiene un enfoque claro de afirmación, de promoción y defensa de los derechos humanos: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales. Así como en el pasado la humanidad pudo deslegitimar la esclavitud y luego empezó a superarla, así hoy tenemos que deslegitimar la pobreza, proclamar que violenta la dignidad humana y entonces podremos hacer esfuerzos serios para super arla.

11. La solución de la pobreza es un asunto de justicia económica, de distribución de la riqueza, de participación política, de redistribución del conocimiento y del poder, de inclusión social. Es un asunto que no puede enfrentarse desde un enfoque meramente educativo, requiere de una visión más compleja. Por ello la educación de adultos busca democratizar el acceso al conocimiento, busca activar capacidades para la producción y el empleo, para la participación política y para la revalorización de la identidad y la cultura.

12. La pobreza no podrá resolverse sin la participación activa de los pobres. Estos deben convertirse en sujetos de su propia historia y de sus propios modelos de desarrollo. Los pobres no sólo sobreviven sino que también viven, también celebran, también tienen anhelos y esperanzas. Por ello, en la educación de adultos también hemos sido educados por los pobres, hemos aprendido a intercambiar saberes con los pobres. En este sentido, como educadores de adultos somos como parteras de la palabra de los pobres, de sus ideas y propuestas. Más que ser cigüeñas que llegan con las soluciones construidas, hay que aprender a ser parteras.

13. La globalización, para ser verdadera globalización debe ser incluyente. La exclusión social es la antítesis de una verdadera globalización porque sólo relaciona a unas pequeñas elites. Y la inclusión supone el reconocimiento, respeto y promoción de las diversas culturas, el diálogo crítico que permita que cada cultura supere todo aquello que violenta la dignidad y los derechos de las personas. Por ello la educación de adultos es fundamentalmente una educación intercultural orientada a la superación de toda forma de discriminación.

14. Hay al menos cinco “sectores” de la población mundial que experimentan especialmente la pobreza y la negación de sus derechos:

a) las mujeres: por ello la educación de adultos debe tener una clara perspectiva de equidad de género y de promoción del poder y liderazgo de las mujeres;
b) los pueblos indígenas: por ello la educación de adultos ha desarrollado una perspectiva intercultural;
c) las personas con discapacidades: por ello la educación de adultos ayuda a mostrar las capacidades de estas personas;
d) Los emigrantes – inmigrantes: por ello la educación de adultos debe desarrollar propuestas especiales de inclusión social;
e) Las personas infectadas con el virus del VIH-SIDA: por ello la educación de adultos debe favorecer la información, la educación sexual y la prevención de esta pandemia.

15. Por todo lo anterior y teniendo como un ejemplo la variedad temática de las 90 ponencias presentadas aquí en Botswana, es claro que la educación de adultos no puede ser reducida a los programas de alfabetización ni de educación básica. La educación de adultos es un instrumento útil para la adquisición de las destrezas más elementales, pero las necesidades de aprendizaje son múltiples y por ello no es recomendable quedarnos en el primero o segundo escalón del proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

16. En este proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida, en el que ahora colocamos a la educación de adultos, hay al menos cuatro perspectivas que serían nuestras intencionalidades estratégicas y que desde mi punto de vista, son componentes clave de cualquier propuesta de educación de adultos:
a) la educación de adultos y la construcción de ciudadanía
b) la educación de adultos y la vinculación con procesos de producción y empleo
c) la educación de adultos y el diálogo intercultural,
d) la educación de adultos y el desarrollo sustentable que implica una clara conciencia ecológica
e) la educación de adultos y la igualdad y la lucha contra toda clase de discrimincacón

17. En nuestra intención por hacer relevante la educación de adultos es fundamental afirmar la responsabilidad pública de todos los actores de nuestras sociedades. El Estado, sin duda, tiene una responsabilidad primera y fundamental: la de crear las condiciones materiales, financieras, legales y políticas para garantizar el derecho a la educación. Las empresas tienen la responsabilidad de dejar beneficios a los países y a las poblaciones que generan su riqueza. Las organizaciones de la sociedad civil tienen la responsabilidad de favorecer la organización de las comunidades, la exigencia de sus derechos y la elaboración de propuestas para mejorar las políticas públicas. Las universidades tienen la responsabilidad de generar conocimientos útiles a partir de nuestras prácticas. Los organismos internacionales y las agencias de cooperación tienen la responsabilidad de movilizar recursos para darle consistencia a los procesos de superación de la pobreza. Recién estamos aprendiendo a crear puentes entre todos estos actores; no es fácil pero es claro que la nueva dinámica de la educación debe activar la responsabilidad social de los diversos actores.

18. En este sentido hay que valorar el interés del Banco Mundial en volver la mirada hacia la educación de adultos. El Banco Mundial, además de canalizar créditos y financiamientos, se ha convertido en una importante institución gestora de conocimientos, y con el dinero que presta también ofrece una visión de cómo hacer las cosas. Quizá es la institución internacional que más ha influido en la orientación de las reformas educativas de los últimos veinte años. Por ello es muy importante que estén prestando atención a la educación de adultos

¿Cómo acompañarles en este proceso? ¿Podremos generar un proceso más sistemático de diálogo, de investigación conjunta, de construcción de propuestas con el Banco Mundial que influya en las políticas de nuestros gobiernos?

19. Para avanzar más en nuestro campo, es fundamental que desarrollemos más investigaciones. Necesitamos, como he dicho, que las universidades recojan nuestra agenda temática y favorezcan investigaciones que nos permitan reconocer las mejores experiencias y tratar de contestar las interrogantes más fuertes relacionadas con la calidad de nuestras prácticas educativas.

20. La educación es quizá la tarea más humana que podemos realizar. Es fundamental para reconstruir nuestras sociedades, para recuperar la dignidad de los millones de pobres y para recuperar la dignidad de los pocos ricos. Para ello necesitamos volver a discutir el carácter ético de la economía y la política, cultivar nuestras utopías y alimentar nuestras esperanzas. Y, sin duda, los educadores de adultos podemos hacer una contribución importante en este sentido.