Editorial

Es poco lo que últimamente se ha hablado o escrito sobre la si-tuación de los más pobres de los pobres del mundo. Este tema se vio opacado por el necesario debate sobre los trágicos conflictos bélicos, los penosos efectos de las dramáticas catástrofes naturales y los resultados de una vertiginosa globalización que atenta contra la seguridad social y los puestos de trabajo de las poblaciones de naciones industrializadas y países en desarrollo.

Pero ahora el triángulo cuyas aristas se llaman «estructuras comer-ciales justas», «condonación de la deuda de los países más pobres» y «duplicación de la ayuda al desarrollo» se encuentra nuevamente y con especial apremio en la agenda. Y ello con justa razón. Campañas globales y sus legítimas exigencias obligan a los foros económico-mundiales y a las cumbres G-8 a dar respuesta a la interrogante de cómo la lucha mundial contra la pobreza puede realmente ayudar a las personas que viven en la pobreza extrema. Ello, debido a que ya ahora se puede ver que las principales metas del milenio, estableci-das por los estados que integran las Naciones Unidas, no podrán ser alcanzadas dentro del plazo fijado.

Nuestros socios participan en forma muy activa tanto en este debate como en el movimiento de protesta de la sociedad civil. El Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE, por su sigla en inglés) lo hace a través de una muy variada labor de cabildeo, documentada siempre y con gran actualidad en Voices Rising (www.icae.org.uy). La Oficina de Educación de Adultos para Asia y el Pacífico Sur (ASPBAE, por su sigla en inglés) y el Consejo de Eduación de adultos de América Latina (CEAAL) movilizan a sus miembros y participan en consorcios de gran influencia (www.aspbae.org). Como consecuencia de la con-ferencia de Botswana sobre reducción de la pobreza y educación de adultos fue creada una página web especial (www.gla.ac.uk/centres/cradall).

Otro instrumento muy importante es el acompañamiento crítico de las consecuencias del Foro de Educación Mundial de Dakar, celebrado el año 2000, en el cual se propuso el logro de determinadas metas relacionadas con matrículas escolares, igualdad entre los sexos, ca-lidad de la educación, etc, hasta el 2015. Un resultado especialmente interesante en este contexto es el informe de la Campaña Global para la Educación llevada a cabo por ASPBAE, en el cual se analiza la situación de 14 países del Asia-Pacífico Sur. Estos países fueron cla-sificados en diferentes categorías de «must do better» (deben rendir mejor: www.campaignforeducation.org). Dos de las metas definidas en Dakar son de especial relevancia para nuestro trabajo, a saber: facilitar el acceso a lo largo de toda la vida de jóvenes y adultos, especialmente de mujeres, a la alfabetización, a la adquisición de las habilidades vitales, pero también a la educación básica y permanente. El Education for All Global Monitoring Report (Educación para Todos: Informe de Seguimiento en el Mundo) informa anualmente sobre los progresos logrados en este campo (www.efareport.unesco.org). La alfabetización es también este año el tema de mayor prioridad.

En el transcurso de los últimos veinte años, nuestro Instituto ha co-operado con numerosos socios latinoamericanos comprometidos con los efectos liberadores de la educación popular. El director ad-junto del Instituto de la Cooperación Internacional de la Asociación Alemana de Educación de Adultos, Dr. Michael Samlowski, participó en numerosos debates sobre el tema y evaluó las contribuciones pu-blicadas en «La Piragua». Reproducimos aquí algunos de los artículos que nos parecen de especial interés.

En forma paralela a este número de nuestra revista publicamos la versión en inglés de nuestro informe de actividades de los años 2003 y 2004. Aborda en forma resumida los diferentes campos de acción y analiza los resultados y los efectos. En caso de interés, se lo puede solicitar al Instituto. Quien desee informarse en forma breve sobre nuestro trabajo actual o sobre nuestras demás publicaciones, puede hacerlo a través de nuestra página web (www.iiz-dvv.de). En forma complementaria incluimos en este número algunos artículos sobre

los proyectos que estamos llevando a cabo con algunos socios y que muestran en forma muy nítida la manera de trabajar de nuestro Instituto. En cuanto a los contenidos, éstos se concentran en cua-tro temas mayores: alfabetización, habilidades vitales, aprendizaje intercultural y formación de educadores de adultos. En cuanto a las regiones, nos hemos concentrado en primer lugar en África; luego también en Europa Central y del Este, en lo que a los desarrollos del último decenio se refiere. Por último, también preguntamos por el significado de las «tertulias» para la población adulta de otros países. Los autores y las autoras son ya bien colaboradores del Instituto en Alemania o en el exterior, integrantes de su Consejo Consultivo o miembros de sus socios.

La colaboración del Instituto con contrapartes de todo el mundo —una colaboración centrada en proyectos comunes— es financiada por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo, también por el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, la Oficina Federal de Prensa, la Unión Europea y el Banco Mundial. Agradece-mos, también en nombre de nuestros socios y con el convencimiento de que los recursos son excelentemente aprovechados, este apoyo material. Pero a la vez deseamos destacar que con miras a la ayuda para el desarrollo urge un aumento de este apoyo a fin de promover la educación de adultos y combatir así junto con nuestros socios y de manera más efectiva la pobreza. En consecuencia, reitero que precisamos tanto un aumento drástico de los recursos destinados a la ayuda al desarrollo a fin de poder realizar un mayor número de buenos proyectos de base, como también una mayor coherencia política a nivel global, estructuras de comercio más ecuánimes y una condonación de la deuda de los países más pobres.

Heribert Hinzen