Beate Schmidt-Behlau

Desde octubre de 2002 hasta diciembre de 2004 el Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos, en cooperación con otras instituciones de educación de adultos de Bulgaria, Francia, Alemania y Holanda, y con el Instituto Teológico de la Universidad de Birmingham, se embarcó en proyecto europeo «Tolerancia y comprensión respecto de nuestro vecinos musulmanes» (TUM), con financiación de la Comisión Europea y en el marco del programa Sócrates Grundtvig I. La Dra. Beate Schmidt-Behlau informa sobre las actividades y experiencias vividas en la época de los proyectos. La autora es la relatora encargada, en el IIZ/DVV, para los proyectos «Tolerancia y Comprensión respecto de nuestros vecinos musulmanes» (Tolerance and Understanding our Muslim Neighbours – TUM) y «Red de Aprendizaje Intercultural en Europa» (Network Intercultural Learning in Europe – NILE).

Tolerancia y comprensión respecto de nuestros vecinos musulmanes

«Aprender consiste en recordar lo que ha
estado vivo en el alma de los seres humanos
durante muchas generaciones»

(Sócrates)

La asociación del proyecto TUM estaba compuesta por:

  • en Bulgaria: por la organización «Znanie» (Sofía), con Emilia Ilieva;
  • en Francia: por el Centro Teológico de Meylan (Grenoble), con Bénédicte du Chaffaut;

  • en Alemania: por el Centro de Estudios sobre Turquía (Essen), al comienzo con Hayrettin Aydin, y a partir de enero de 2004 al cargo de Antje Schwarze; y la Universidad Popular de Bonn con Jochen Bucholz;

  • en Holanda: por el instituto de capacitación Odyssee, con El Batoul Zembib como coordinador nacional y Jumbo Klercq como encargado del apoyo logístico;

  • en Gran Bretaña: por el Instituto Teológico de la Universidad de Birmingham (Birmingham), con Jorgen Nielsen como guía académico y Ian Draper como investigador.

Dos años más tarde se pudo concluir que el proyecto realmente había alcanzado sus principales objetivos, que eran los siguientes:

  • en el nivel transnacional: expandir en los países participantes la cooperación y el intercambio de información entre educadores/as de adultos de nivel académico, musulmanes y no musulmanes;

  • en el nivel nacional: identificar, probar y evaluar enfoques y conceptos metodológicos para un diálogo intercultural, y seguir desarrollándolos para adaptarlos a las necesidades de aprendizaje de los grupos multiculturales o multiétnicos y con diversidad de credos.

La dimensión europea

A la luz del debate controversial sobre el Islam y sobre el rol de los musulmanes en la sociedad occidental, que recientemente se ha hecho fuerte en toda Europa, el contenido temático del proyecto tenía gran importancia y actualidad en la agenda pública y política —si bien no siempre de forma positiva— en Francia, Alemania y Holanda durante el período del proyecto.

¿Por qué cito a Sócrates? Porque de alguna manera sus pensamientos proporcionan una especie de marco espiritual para lo que aconteció en el Proyecto de Tolerancia y Comprensión. Y sirven también para expresar la dimensión superior que es inherente a todos los proyectos financiados por la UE, que es la dimensión europea.

En el Proyecto de Tolerancia y Comprensión emergió con mucha claridad el conocimiento acerca del rol y la intervinculación de las diferentes religiones en la conformación de Europa. Jorgen Nielsen lo resumió de la siguiente manera al concluir la Conferencia que se organizó en Metz, Francia (noviembre de 2004), en colaboración con el Centre Européen Robert Schuman :

«Hemos aprendido que detrás de los mitos históricos nacionales había raíces europeas comunes. El Islam es una parte de la cultura europea, como lo es el Judaísmo; el árabe es un idioma europeo clásico, como lo son el latín o el griego. El Imperio Otomano era en partes iguales un estado europeo y árabe. A partir de esta fundación ¿cómo vamos a desarrollar nuestras identidades nacionales y nuestra identidad europea, lo mismo que nuestra comprensión de ‘ciudadanía’? No es sólo una cuestión de derechos humanos, sino también de coraje para repensar nuestros conceptos predominantemente nacionales.»

No hace falta decir que el proyecto ofreció una multitud de experiencias de aprendizaje, algunas de las cuales están accesibles a través de la publicación final (Perspectivas Internacionales en la Educación de Adultos IPE 47: Building Bridges for Dialogue and Understanding – [Tendiendo puentes para el diálogo y la comprensión] IIZ/DVV 2005.) o en la página web del proyecto: www.dialogue-education.org

La agenda política europea hace suyo el concepto de diversidad

En el comienzo de la Constitución Europea, que se refiere al « Respeto a la diversidad de culturas, religiones y lenguas», en un artículo específico que exige el reforzamiento de la legislación antidiscriminación en cada uno de los estados miembros, las precondiciones políticas de la Unión Europea les asignan un fuerte apoyo a aquellas iniciativas educativas que tengan que ver con el aprendizaje intercultural,

la diversidad o la educación ciudadana, ya sea dentro o fuera de la escuela, ya sea en el aprendizaje de adultos o en la educación y capacitación profesional. Precisamente se acaba de incluir el Diálogo Intercultural en la lista de ‘competencias básicas’ que debe ofrecer la educación. Se puede acreditar el mismo compromiso en las actividades del Consejo de Europa que tienen lugar en el área de la promoción de un amplio diálogo intercultural, y más recientemente con una elevada conciencia respecto de la necesidad de incluir la ‘dimensión religiosa’ en sus estrategias y concepciones educativas. Igualmente es expresión de dicho proceso el proyecto del Consejo de Europa sobre «La educación intercultural y el desafío de la diversidad religiosa», así como la creación —por parte de la Coalición de Oslo sobre la Libertad de Religión o Credo— de una red global interdisciplinar

«para estimular una educación escolar que incremente la comprensión y el respeto entre pueblos que tienen diferentes religiones o cosmovisiones, y que fomente el conocimiento y el respeto de la libertad de religión o credo como un derecho humano» .

También la reciente Declaración de la Conferencia Permanente de Ministros de Educación Europeos titulada «Educación intercultural: administrar la diversidad y fortalecer la democracia» pone de manifiesto la voluntad política que tienen todos los estados miembros de reconocer el papel de la educación intercultural y de buscar nuevas formas de cooperación relacionadas con ella. Europa está avanzando en los esfuerzos por reconciliar a las sociedades multireligiosas y multiculturales, y para hacerlo utiliza el marco de los derechos humanos. El Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que

«toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o culto y la libertad de manifestar la propia religión o creencia en la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia, ya sea de manera individual o en comunidad con otras personas, tanto en público como en privado».

Ojalá sea posible que el concepto de los derechos humanos pueda llegar a constituir un puente estable entre las esferas religiosa y política, que en todos los países europeos miembros están al mismo tiempo separadas e interrelacionadas una con otra.

El que un estado se base en las diferentes convenciones de derechos humanos que forman parte del acquis communautaire de Europa, implica tolerancia y respeto de la diferencia y la diversidad dentro de sus fronteras nacionales. Implica también, para los grupos que constituyen minorías étnicas, religiosas, lingüísticas e idiomáticas, el principio de inclusión y de participación en la formulación de los valores comunes del estado nación. Los recientes debates públicos y a veces incluso las decisiones judiciales acerca del uso del velo, de rituales cruentos, de la construcción de mezquitas o de la educación bilingüe, constituyen sólo unos pocos ejemplos que demuestran que por el momento las discusiones continúan, y ningún país europeo puede retrotraerse de tomar decisiones difíciles.

De tal manera que —por lo que parece— mientras las instituciones europeas han hecho esfuerzos sustanciales para preparar el entorno político adecuado para la aceptación y el respeto de la diversidad cultural, religiosa y lingüística de los ciudadanos/as, el desafío real está por una parte en la responsabilidad que tienen los llamados estados nación de superar el paradigma todavía existente de ver a los/as inmigrantes solamente como extranjeros/as y como una amenaza para la fortaleza cristiana de Europa, y por otra parte en la capacidad de aprendizaje de la gente. Y es aquí –como claramente se evidencia en el Proyecto de Tolerancia y Comprensión— donde la educación, en todas sus múltiples formas, puede jugar un papel destacado.

El papel de la educación de adultos – algunos principios orientadores del Proyecto de Tolerancia y Comprensión

Los socios de este proyecto europeo –a los que podríamos considerar unidos para el diálogo dentro de la diversidad— estaban convencidos de que sólo con una especial actitud de ‘diálogo’ y una cierta visión de inclusión podría echarse a andar el ‘barco’ del proyecto. Los elementos básicos de esta actitud y visión comúnmente acordadas han sido formulados en forma de unos principios guía que configuran el marco del proyecto en su conjunto y que se encuentran en los manuales elaborados en Bulgaria y Alemania. En estos principios guía se entiende la educación de adultos como la creación y estimulación de procesos de aprendizaje que conducen al establecimiento de relaciones constructivas entre conciudadanos/as musulmanes y no musulmanes. Los socios del proyecto están de acuerdo en que los fundamentos de procesos de aprendizaje así entendidos tienen que ser la tolerancia, la comprensión y el respeto, como también la aceptación de la diversidad cultural. Allí donde se expresen el prejuicio, la discriminación y el racismo, los educadores/as de adultos deberán asumir la responsabilidad de oponerse a tales actos. Se considera que el valor de la educación de adultos está en su capacidad de apoyar procesos de aprendizaje intercultural que preparen a los individuos para vivir juntos en un marco de interculturalidad. Más aún, la educación de adultos puede asumir un papel promotor de esos procesos de aprendizaje, siempre y cuando se rija por los siguientes principios:

  • que dichos procesos se basen en el respeto a la dignidad humana;

  • que estén diseñados de manera que ayuden a superar estereotipos negativos;

  • que conduzcan a competencias interculturales para vivir en una realidad multicultural;

  • que sirvan de guía sobre cómo vivir respetando las diferencias;

     

  • que promuevan el mutuo enriquecimiento a través del encuentro cultural;

     

  • que estimulen la curiosidad y desarrollen el conocimiento;

     

  • que se basen en la inclusión (respecto de género, edad y nivel educativo), la participación y el autofortalecimiento.

     

En las actividades de los socios del proyecto de Tolerancia y Comprensión se vio, tanto en el nivel nacional como en el local, que hay algunos principios pedagógicos de suprema importancia para un diálogo constructivo entre personas de diferentes grupos religiosos:

  • aprender con —y no acerca de— musulmanes y no-musulmanes;
  • aprender: un proceso gratificante;

  • equilibrio entre enfoques teóricos y prácticos;

  • enfoque multidisciplinario;

  • una concepción acorde con los logros teóricos y eruditos de las especializaciones académicas contemporáneas como estudios islámicos, sociología, etnología y pedagogía;

  • interrelacionamiento de aspectos generales y atención a las diferencias internas dentro de los grupos (según género, edad, formación, región, localidad etc.);

  • aprender a escucharse unos a otros/as dentro de un ambiente abierto;

     

  • encuentros personales;

  • aprender mediante la experiencia, ejecutando proyectos de manera conjunta;

  • no se debe dejar de lado la belleza de las ‘blancas montañas’ : las personas que en su vida cotidiana no se ven confrontadas con situaciones de multiculturalidad pueden ser motivadas, por ejemplo, mediante una introducción al arte;

  • el formato de presentación tiene que adecuarse a las necesidades y conveniencias de los diferentes tipos de participantes.

El proceso de aprendizaje entre los miembros asociados del proyecto

No sólo ocurre que la diversidad existente entre los mismos socios del proyecto –en la medida en que dicha diversidad tiene que ver con los antecedentes institucionales y la carrera académica de cada uno/a— plantea a los participantes individuales del proyecto una alta demanda de competencias para el diálogo intercultural, sino que también se tiene que tomar en cuenta los muy diferentes contextos, historias, religiones y aparatos religiosos, incluyendo las diversas estructuras jurídicas, políticas e incluso financieras que condicionan la provisión de educación de adultos, y se tiene que discutir sus implicaciones antes de que se pueda desarrollar una comprensión mutua dentro de la asociación. Detrás de procesos de aprendizaje muy individuales, que por supuesto eran diferentes y especiales para cada persona, se daban también procesos de aprendizaje común que vale la pena mencionar. Probablemente la intuición más valiosa para todas las instituciones asociadas al proyecto puede demostrarse con una cita de uno de los participantes del grupo focal que se reunió en Gran Bretaña: «Para la educación de adultos es importante no perpetuar el enfoque de ‘nuestros vecinos musulmanes’», cita que fue reforzada por la afirmación de un colega: «es importante proporcionar materiales educativos, pero si cristianos y musulmanes no se aceptan mutuamente unos a otros, los materiales resultan irrelevantes». Y sin negar la ausencia de conocimientos como rasgo característico del momento de su nacimiento, una de las fortalezas del proyecto de Tolerancia y Comprensión era evidentemente su énfasis en el diálogo y la inclusión de musulmanes y no musulmanes, creyentes y no creyentes, a través de las discusiones y del proceso de implementación del proyecto, tanto en el nivel nacional como en el transnacional. También es parte del mencionado proceso de aprendizaje el consenso en torno a la selección de cuatro objetivos que nos parecían indispensables si queríamos lograr un diálogo realmente serio. Éstos eran:

  • lograr una mejor comprensión del diálogo entre cristianos y musulmanes y de sus necesarias condiciones socio-políticas;

  • detectar y superar estereotipos;

  • hacer que participen todas las partes (cristianos, musulmanes, no creyentes);

  • establecer los lazos necesarios con el aprendizaje intercultural.

Hemos definido además algunas preguntas clave acerca del grupo meta, que son aplicables a todas las actividades de educación de adultos, como ser:

  • ¿a quién nos estamos dirigiendo, cuál es la audiencia meta?

  • ¿cuál es su nivel de conocimientos y cuál su experiencia en encuentros grupales?

  • ¿cómo podemos llegar a ellos/as (elaboración de materiales didácticos)?

Para nuestro proceso de aprendizaje era importante evaluar las experiencias de muchos años de relacionamiento entre cristianos y musulmanes en determinados países, a partir del ejemplo de Francia y de Gran Bretaña, pero también probar nuevos enfoques y métodos como los utilizados en Bulgaria, Holanda y Alemania. Un ulterior proceso de aprendizaje estaba referido a nuestra colaboración, dentro del equipo del proyecto, por una parte entre personas relacionadas con el sector académico, e informadas sobre los resultados de la investigación actual, y por otra educadores/as y capacitadores/as inmersos en la práctica, lo cual fue extraordinariamente enriquecedor. Como equipo europeo aprendimos que podemos crecer juntos/as e incluso celebrar la riqueza de nuestra diversidad, unidos/as por una pregunta interminable: “¿Qué visión tenemos de la diversidad religiosa en Europa?»

Revisando los pasados dos años de trabajo duro, de inevitables frustraciones, de muchas ideas inspiradoras, y por supuesto también de la alegría que proporciona el conformar un equipo intercultural, no podemos dejar de reconocer que la idea de construir una sociedad europea del conocimiento, y de promover el intercambio, el diálogo y la comprensión, se está haciendo realidad gracias al programa Sócrates. Muchos de los frutos del Proyecto de Tolerancia y Comprensión respecto de nuestros vecinos musulmanes son el resultado de ideas generadas en el proceso de intercambio transnacional de información y discusión. Estas experiencias demuestran claramente que, a pesar de la diversidad histórica, cultural y política, los educadores/as de adultos pueden aprender muchas cosas unos de otros/as en el proceso de implementación del proyecto europeo.

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