Gregory Placid

En fecha 18 de marzo de 2005 el Banco Asiático para el Desarrollo (BAD) organizó una reunión de coordinación, de alto nivel, entre representantes ministeriales de los países afectados por el tsunami y sus socios en temas de desarrollo, reunión que tuvo lugar en las oficinas centrales del BAD en Manila. El objetivo de la reunión era abrir un espacio para el intercambio regional de coordinación e información con el fin de garantizar que los esfuerzos de recuperación sean efectivos y que en el mediano plazo se eviten costosas duplicaciones y sobreposiciones. Gregory Placid, Director de SAHAYI, fue invitado a participar en la reunión teniendo en cuenta el encomiable trabajo realizado por SAHAYI en las actividades de socorro y reconstrucción después del tsunami en diversos lugares de Kerala. Él presentó un documento y participó en las discusiones. La reunión hizo un inventario de los esfuerzos desplegados para la recuperación. Fue la primera mirada panorámica regional de los esfuerzos de rehabilitación y reconstrucción, y nos ofrece una amplia mirada de la situación general. La reunión identificó los diferentes tipos de información que a mediano plazo se puede intercambiar entre los países afectados por el tsunami y sus socios para el desarrollo, y cómo se puede organizar la información al mismo tiempo que actualizarla regularmente. La reunión exploró también posibles áreas de trabajo conjunto, de asociación, coordinación y armonización. Esta contribución es una reproducción de un artículo publicado en «Voluntary Action. News letter of Sahayi Center for Collective Learning and Action», número especial, volumen 7, número 1, enero-marzo 2005.

Intervención participativa en las tareas de socorro y rehabilitación después del Tsunami: La experiencia de Sahayi

Les estoy agradecido a los organizadores del seminario por la oportunidad que me brindan de compartir con ustedes la experiencia de una pequeña ONG de Kerala, India, que intervino en las tareas de socorro y rehabilitación después del tsunami, adoptando para ello el enfoque participativo e involucrando a las comunidades afectadas por el tsunami en su propio socorro y rehabilitación.

Sahayi ­ un centro para el aprendizaje y la acción colectivos, es una ONG que tiene su base en Kerala y está comprometida con el principio del desarrollo participativo. Ha estado involucrada en programas de construcción de capacidades y autofortalecimiento, incluyendo el asesoramiento para el desarrollo de la capacitación y la organización dirigida a otras ONG, a organizaciones de mujeres y a grupos de autoayuda. Con la introducción de la planificación descentralizada y la ejecución de programas en la India a través de las instituciones del Panchayat Raj (autogobierno local), a mediados de la década de los noventa, Sahayi ha estado fortaleciendo a la población, a sus representantes elegidos y a las organizaciones voluntarias de desarrollo, en el nivel de base, para su participación efectiva en el autogobierno local, acudiendo para ello a la generación de conciencia, la capacitación participativa, el asesoramiento y el trabajo en redes. Como parte de esta intervención para el fortalecimiento del autogobierno local, el equipo de Sahayi se vio involucrado en el panchayat de Alappad cuando el desastre del tsunami asiático golpeó esta área costera, matando a los pescadores y destruyendo sus casas y sus medios de subsistencia. El desastre del tsunami fue una llamada a la acción, y Sahayi cambió su rol, pasando del fortalecimiento al socorro y la rehabilitación.

El desastre en la costa de Kerala

El tsunami del Océano Índico, que el 26 de diciembre por la mañana golpeó las costas meridionales de la India, devastó las áreas costeras de Tamilnadu, de las islas Andaman y Nicobar, de Andra Pradesh y algunas partes de Kerala. Los datos oficiales sobre muertes en India arrojan un total de 11.500 víctimas, hasta el 28 de diciembre.

Mientras los medios cubrían la devastación en Tamilnadu, en las islas Andaman y Nicobar y en otras partes de la India, la devastación causada por las olas asesinas en la costa de Kerala quedó mayormente fuera de la información. El reporte oficial sobre el número de víctimas mortales en Kerala ascendía a 196. La aldea de Alappad, en el distrito Kollam, tuvo el mayor índice de devastación y de víctimas mortales en el Estado, con cuadros oficiales que reportaban la pérdida de 148 vidas en la aldea, 2.194 casas completamente destruidas y cerca de 3.000 casas seriamente dañadas. La comunidad de pescadores perdió todos sus enseres domésticos y sus medios de subsistencia, incluidas las barcas y redes de pesca.

Inicialmente más de 35 mil personas de la aldea de Alappad fueron acomodadas en campamentos de socorro, organizados en 28 localidades. Muchas de las familias afectadas se encuentran todavía en campamentos dichos. El gobierno ha proporcionado albergue temporal para unas 300 familias en la aldea, y se está construyendo barracas para más familias. El apoyo a las familias afectadas en términos de medios de subsistencia está todavía por comenzar.

Sahayi, ya antes involucrada con la comunidad en el contexto de la construcción de capacidades para fortalecer el autogobierno local, a los dos días de la tragedia global hizo su intervención de respuesta a la crisis en el panchayat de Alappad, consistente en socorro, rehabilitación y reconstrucción después del tsunami.

Inmediatamente después de la tragedia, miembros del equipo de Sahayi llegaron rápidamente al lugar, evaluaron la naturaleza y magnitud de los daños y se involucraron en el trabajo de socorro, rehabilitación y reconstrucción, todo ello en consulta con la administración distrital y con la institución de autogobierno local denominada panchayat. Teniendo en cuenta el carácter limitado de sus recursos, Sahayi decidió limitar su intervención a esta área, que había sido la más devastada por el tsunami dentro del Estado.

El Estado versus las ONG en las tareas de socorro y rehabilitación después del tsunami

En los esfuerzos de socorro y rehabilitación después del tsunami en Kerala, India, el gobierno del Estado jugó el papel conductor. Los campamentos de socorro están organizados y administrados por el gobierno. El gobierno asume la responsabilidad fundamental de proveer albergues temporales y permanentes para las familias que han perdido sus casas. La restauración de medios de subsistencia para las familias que los han perdido en las olas del tsunami ha sido declarada también responsabilidad del gobierno del Estado.

A las ONG se les ha otorgado un papel de apoyo. Por ejemplo, el gobierno identifica a los beneficiarios a quienes se debería dar casas permanentes, prepara el plan de construcción, hace cálculos, y adjudica a las ONG interesadas la construcción de un determinado número de casas. No se alienta la intervención directa de ONG con programas independientes de socorro y rehabilitación.

Restricciones legales

En la India el socorro posterior a un desastre se ha mantenido tradicionalmente como función del gobierno, con poca participación de organizaciones no gubernamentales. Por tanto está vigente un sistema regulatorio que define la organización sistemática de la respuesta a desastres, y lo normal es que para las tareas de socorro y rehabilitación después de un desastre este sistema no prevea la participación de la comunidad ni el compromiso de otros actores involucrados que no sean oficiales.

Las operaciones de socorro después del desastre se rigen por determinadas restricciones regulatorias. El Fondo de Socorro del Primer Ministro proporciona los recursos para el socorro después del desastre, y el uso de estos fondos se encuentra regido por las disposiciones que tienen que ver con las Concesiones Discrecionales del Código de Finanzas del gobierno del Estado. De acuerdo con las disposiciones legales pertinentes, el uso del Fondo de Socorro debe ser confiado a funcionarios del Departamento de Hacienda. Estas disposiciones legales restringen la participación de otras instancias pertinentes del gobierno, o de agencias no gubernamentales, en las operaciones de socorro después del desastre. Semejante sistema de respuesta a una crisis puede que haya cumplido su objetivo en situaciones de desastre normales, como pueden ser inundaciones, derrumbes o sequías. Pero calamidades naturales de mayor envergadura, como fueron el terremoto de Gujarat y el tsunami de Asia, ponen en cuestión la eficacia del Sistema de Respuesta a Desastres actualmente vigente.

Participación de la comunidad y compromiso de ONG

El estricto régimen regulatorio que ha caracterizado las operaciones de socorro después del tsunami en Kerala no ha motivado ni alentado suficientemente a las ONG y a otras organizaciones de la sociedad civil para que se comprometan a fondo en tareas de socorro, rehabilitación y reconstrucción después del tsunami. Las restricciones administrativas han limitado el compromiso de las instituciones locales de autogobierno tales como el panchayat. Incluso los representantes del pueblo elegidos para las instituciones del autogobierno local no se han visto comprometidos en la evaluación de necesidades o selección de beneficiarios. No hubo participación de la comunidad en los programas de socorro auspiciados por el Estado.

Las familias afectadas por el tsunami, que son los verdaderos actores involucradas, no han estado involucrados en la evaluación de necesidades, en la formulación de programas o en la selección de beneficiarios. Esto ha producido problemas en la planificación y ejecución de los programas de socorro y rehabilitación. La bienintencionada administración del Estado ha tenido que enfrentar oposición y críticas, y en ocasiones revueltas violentas, de parte de la gente afectada por el tsunami. Esto ha llevado a retrasos en la administración de los programas de socorro y reconstrucción auspiciados por el Estado.

El gobierno del Estado se ha dado cuenta de esta limitación y ha anunciado que se propondrá una nueva legislación para el socorro posterior a desastres.

La estrategia de Sahayi para las tareas de socorro y rehabilitación después del tsunami

Sahayi definió su rol y formuló sus programas teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por el Estado a la intervención de las ONG en tareas de socorro después del tsunami. Los alcances de la intervención eran limitados. En el mejor de los casos la organización podía suplir las funciones y servicios del gobierno; por ejemplo identificando aquellas necesidades de la población afectada por el tsunami que no son tenidas en cuenta por los programas.

La estrategia consiste en asegurar, en la medida de lo posible, la participación de la comunidad en los programas de socorro y reconstrucción. Esto se basa en cuatro factores que emergen del análisis que hacemos de la respuesta de la comunidad a los programas y actividades de socorro después del tsunami.

  • Se tiene que restaurar la autoestima de la población afectada por el tsunami a través de la participación de la comunidad en las tareas de socorro y rehabilitación. No se los debe tratar como mendigos. La gente desea que se reconozca su dignidad y autoestima durante esta época de aflicción. Las comunidades afectadas por el tsunami necesitan comprometerse activamente en la toma de decisiones y en la ejecución de las actividades de socorro y reconstrucción, lo que incluye decisiones relativas a la reconstrucción y reubicación de viviendas, y a otros servicios.
  • Las comunidades son bien conscientes en su deseo de tener algo que decir en la utilización de recursos y en su deseo de recuperar el control sobre sus propias vidas. Desean transparencia y responsabilidad en los proyectos emprendidos por diversas agencias, incluyendo al gobierno.
  • Se debe reducir la dependencia. Si bien el socorro y la caridad son importantes a la hora de enfrentar las secuelas inmediatas de un desastre, se los debería sustituir tan pronto como sea posible por el apoyo a la población para que recupere su capacidad de subsistencia y el control sobre sus vidas.
  • En la planificación y ejecución de programas se les debería asignar un papel efectivo a las instituciones locales de autogobierno, a las ONG que trabajan en los niveles de base, a las demás organizaciones de la sociedad civil y a los medios de comunicación, de manera que dichas agencias puedan también establecer relaciones entre sí.