Helen Abadzi

Cuál es la razón de que numerosos proyectos se vean coronados por el éxito mientras otros, especialmente aquellos tendientes a mejorar las condiciones de vida de los segmentos más desposeídos de la población, aparentemente estén condenados al fracaso. Este problema ha sido tratado en un exhaustivo estudio del Departamento de Evaluación del Banco Mundial. ¿Tienen las personas que viven en la extrema pobreza una «arquitectura cerebral» distinta a la de las personas que no se ven afectadas por la pobreza? Esta arquitectura cerebral, ¿es distinta entre las personas iletradas y las alfabetizadas? Y, en caso afirmativo, ¿afectan estas diferencias la capacidad de aprendizaje, la capacidad de abstracción, la memoria, etc. de los adultos así como el éxito de los esfuerzos de aprendizaje y su sostenibilidad? ¿Qué consecuencias debemos sacar a partir de las experiencias correspondientes? Todas estas son interesantes proguntas que la autora aborda a continuación. Helen Abadzi es psicóloga educacional con un doctorado en la Universidad de Texas en Arlington. Su interés se centra en las aplicaciones de la ciencia cognitiva y en las investigaciones sobre le memoria para mejorar la educación de los pobres. Su preocupación especial es aplicar la investigación más avanzada para aumentar la eficacia de los programas de alfabetización de adultos. Ella es griega y domina varios idiomas. Desde 1987 ha trabajado como especialista en educación y evaluadora principal en el Departamento de Evaluación de Operaciones del Banco Mundial.

Analfabetismo de adultos, arquitectura cerebral y empoderamiento de los pobres

La comunidad de donantes ha realizado esfuerzos sostenidos por empoderar a personas de muy escasos recursos --quienes suelen ser analfabetas-mediante el acceso a servicios sociales y recursos financieros. Sin embargo, algunos proyectos impulsados por la comunidad no han producido los resultados esperados. Son diversas las razones que explican este fenómeno, pero las habilidades cognitivas de quienes viven en la extrema pobreza pueden incidir en los resultados de proyectos de desarrollo comunitario de maneras que no se comprenden con claridad. La capacidad para adoptar decisiones puede determinar si una persona está o no empoderada. Dicha capacidad se fomenta mediante una escolarización eficaz que ayude a conectar los múltiples componentes del cerebro y facilite el procesamiento de la información. Los resultados de los analfabetos en diversas variables neuropsicológicas --como la capacidad para usar datos disponibles en el razonamiento deductivo, la memoria a corto plazo, la categorización, la discriminación visuoespacial, las habilidades numéricas, el lenguaje abstracto-son peores que los de quienes asistieron a la escuela primaria. Las personas con por lo menos 3 años de escolaridad efectiva obtienen mejores puntajes que los analfabetos en los tests neuropsicológicos. Si bien es posible inculcar en los analfabetos algunas habilidades neuropsicológicas, se ignora si las mejoras son sostenibles en el tiempo y si los adultos pueden encontrarles utilidad práctica. Se requiere efectuar una investigación aplicada sobre las capacidades de toma de decisiones de los analfabetos de escasos recursos, para así encontrar medios eficaces que les permitan beneficiarse de intervenciones financiadas por donantes.

El empoderamiento puede definirse como el proceso de aumentar la capacidad de los individuos o grupos para escoger opciones y transformarlas en acciones y resultados deseados. Se ha asociado el empoderamiento de los pobres a mejores resultados en los proyectos y a una mayor gobernabilidad, como también a un crecimiento más favorable a los desposeídos. El empoderamiento es, por tanto, una de las principales prioridades en la lucha contra la pobreza. Con ese fin, la comunidad internacional de donantes ha promovido un mayor acceso a los servicios básicos, una mayor gobernabilidad a nivel nacional y local, un desarrollo del mercado que favorezca a los pobres, al igual que el acceso a la justicia y a la asesoría jurídica.1

El plan del Banco Mundial de ayudar a las comunidades a aumentar su grado de empoderamiento se ha traducido en diversos proyectos que reproducen iniciativas locales exitosas y fomentan la participación a nivel comunitario, la toma de decisiones, y la creación de capital social.2 En un estudio que realizó el Departamento de Evaluación de Operaciones (DEO) del Banco Mundial sobre iniciativas de desarrollo impulsadas por la comunidad, se descubrió que algunas intervenciones resultaban muy provechosas, particularmente aquellas que implicaban un apoyo en el largo plazo a comunidades y a iniciativas que ya se encontraban en una etapa de madurez. Por ejemplo, el exitoso Proyecto Piloto de Borgou, en Burkina Faso, se basó en un enfoque participativo a nivel de aldeas desarrollado en Benin, e incluyó la evaluación rural y la alfabetización de adultos para los grupos existentes. Otras experiencias positivas dependieron de la personalidad de un líder dinámico, como por ejemplo un grupo femenino de agrosilvicultura en Ghana.3 A pesar de lo anterior, abundaron las experiencias fallidas, en las cuales sin duda influyeron complejos problemas de implementación, un personal gubernamental disfuncional, costos relativamente altos, además de una posible amenaza a las líneas de autoridad establecidas. La mayoría de los funcionarios estatales entrevistados para el estudio de evaluación expresaron sus dudas en cuanto a la capacidad de las comunidades para adoptar decisiones acertadas y manejar los recursos financieros. Muchos de ellos estimaban que las comunidades deberían limitarse a estar preparadas para ejecutar con dedicación las decisiones que adopte el Gobierno.

La capacidad de implementación de las comunidades pobres, al igual que las relaciones entre las elites y los desposeídos, resultaron ser temas de importancia. Las elites comúnmente se movilizaban más rápido, dominaban las reglas para presentar solicitudes (particularmente si sabían leer y la mayoría de los habitantes de la comunidad no), y podían aparecer ante la comunidad como intermediarios eficaces para la recepción de fondos. Las elites locales en la región nororiental de Brasil y los líderes de los panchayats en India adoptaban muchas decisiones sin la participación de la comunidad. Los comités solían incluir a aldeanos de mejor posición social y que por lo general declaraban haber recibido un mayor grado de empoderamiento. Los aldeanos a menudo mostraban deferencia hacia las elites. Los comités que agrupaban a los habitantes más pobres resultaron ser por lo general disfuncionales; las mujeres reemplazaban a sus maridos, pero no tomaban decisiones, y los aldeanos abandonaban las reuniones --que generalmente les quitaban mucho tiempo-para ir a trabajar.4 A las comunidades se les exigió llevar una contabilidad, labor para la cual muchos carecían de los conocimientos, y con frecuencia se les hacía cuesta arriba desembolsar fondos y poner fin a la mala administración. La capacitación era indispensable, pero resultó ser demasiado breve para las personas de escasos recursos, ya que en algunos casos se destinaba apenas un día a entregar nociones sobre el cuidado de los sistemas de abastecimiento de agua. No sorprende que la participación en la comunidad haya resultado más provechosa para los beneficiarios con mejor situación económica que para los más desposeídos. A veces las elites representantes de la aldea administraban los proyectos para su propio beneficio y no estaban dispuestas a ayudar a las personas que vivían en la extrema pobreza. En términos generales, la evaluación del DEO planteó dudas en cuanto a la factibilidad del desarrollo impulsado por la comunidad y a la inveterada hipótesis según la cual las comunidades saben lo que más les conviene y pueden actuar en consecuencia.

Una posible razón para explicar estos inquietantes resultados puede estribar en los procesos de toma de decisiones de los beneficiarios. Las estrategias de empoderamiento dan por sentado que los pobres son capaces de procesar la información que se les entrega, como también de formular juicios y adoptar decisiones con respecto a ella. Sin embargo, las investigaciones nos dan a entender algo distinto. Las investigaciones cognitivas y neurofisiológicas demuestran que existen significativas diferencias cognitivas entre personas instruidas e iletradas, factor que puede constituir el meollo de este dilema.

¿Qué sabemos acerca de los procesos de pensamiento de los analfabetos?

Las personas sin instrucción se desempeñan tal como lo han hecho a lo largo de toda la historia, y la mayoría de ellas no adolece de deficiencias cognitivas. En cambio, las personas con educación han adquirido «eficiencias» cognitivas que les otorgan ciertas ventajas. El hecho de aprender a leer y escribir durante la niñez, de escuchar cuentos y responder preguntas, crea conexiones neuronales entre

Figura 1: Ejemplo de diferencias funcionales en la organización del cerebro de personas instruidas y sin instrucción

Mediante la tomografía por emisión de positrones (TEP) se midió el flujo sanguineo cerebral mientras personas instruidas y sin instrucción repetían palabras reales o pseudopalabras. En la figura se muestran vistas sagicales, laterales y transversalesdel flujo sanguíneo. (Adaptado de A. Castro-Caldas, K. M. Petersson, A. Reis, y ottros, 1998.)

componentes del cerebro que normalmente podrían no estar conectados en forma directa. Así pues, las personas instruidas poseen redes neurales que no están presentes en el cerebro de los iletrados. Éstas se relacionan con el lapso de atención, la memoria, el uso de los datos, y en último término, con la toma de decisiones. Ciertos estudios de investigación, utilizando por lo general como sujetos a mujeres portuguesas y a aldeanos mexicanos mayores de edad, han ilustrado la manera en que el cerebro de los analfabetos adultos difiere del de las personas instruidas:

Distinta arquitectura cerebral. Los trabajos escolares modifican el «cableado» del cerebro. En los analfabetos se observa un menor predominio del hemisferio izquierdo en el lenguaje que las personas instruidas, y posiblemente serán más propensos a sufrir apoplejías en los centros del lenguaje. Las exploraciones cerebrales de los iletrados han demostrado que durante las tareas de lenguaje la actividad cerebral estaba más localizada, y que las zonas activadas eran distintas de las utilizadas por las personas instruidas (Figura 1). Al escuchar palabras reales, las personas con y sin educación reaccionaron de manera similar, pero a estas últimas les resultó más difícil repetir correctamente palabras artificiales (pseudopalabras).

Desarrollo diferencial del lenguaje. Si bien las funciones neuropsicológicas y de lectura se encuentran correlacionadas, aún no está clara la exacta relación causa-efecto entre ellas. Con todo, la lectura afecta la interacción de los sistemas visuales y de lenguaje. Aun cuando en los iletrados el lenguaje se desarrolla normalmente, a menudo no consiguen entender cómo con sonidos individuales se pueden formar palabras (aptitud denominada conciencia fonológica).5 Las personas instruidas utilizan oraciones más complejas, al igual que palabras más refinadas, y tienden a aludir con mayor frecuencia a conceptos abstractos.6 Muchos iletrados son incapaces de comprender cabalmente los mensajes radiales, incluso si estos son transmitidos en su mismo idioma o dialecto y en un contexto que les resulta familiar, lo cual no deja de sorprender. Si las personas sin instrucción no comprenden bien el significado de un lenguaje complejo o abstracto, tal vez no captarán ciertos mensajes dirigidos a los pobres, y por tanto es probable que pierdan la oportunidad de beneficiarse de algunas intervenciones de desarrollo.

Comprensión limitada de las ilustraciones. La escolarización influye en la capacidad de identificar figuras tridimensionales (denominada discriminación visuoespacial), como por ejemplo reconocer y nombrar imágenes de objetos (que aparecen en libros de texto, en periódicos o en pósters).7 Es posible que la situación de las mujeres sea particularmente desventajosa. Las investigaciones realizadas con analfabetos mexicanos demostraron que en pruebas tales como dibujar un cubo los puntajes obtenidos por las mujeres eran inferiores a los de los hombres.8

Satyen Moitra¿Por qué debemos alfabetizarnos?
¿Por qué debemos alfabetizarnos?
¿Qué clase de personas somos nosotros?
Somos pobres, muy pobres,
pero no somos estúpidos.
Esta es la razón de por qué existimos, a
pesar de ser analfabetas.
Pero tenemos que saber
el por qué debemos hacernos alfabetas.
Ya hemos asistido a las clases de alfabetización
anteriormente.
Pero después de un tiempo, nos hicimos
sabios.
Nos sentimos defraudados y así abandonamos
las clases.
¿Sabe usted lo que descubrimos?
Esos señores hacen el trabajo por su
propio interés.
Es posible que la elección se encuentre
a la vuelta de la esquina,
o quizás exista un permiso del gobierno
o algo que debe utilizarse.
Pero lo que nos enseñaron no tenía uso.
Si uno firma con su puño y letra o lee
unas pocas palabras,
esto ni significa nada.
Estamos de acuerdo en asistir a las
clases,
si usted nos enseña cómo dejar de
depender de los demás.
Deberíamos estar en condiciones de
leer libro sencillos,
de llevar nuestras propias cuentas,
de escribir cartas y de leer y comprender
los periódicos.
Y otra cosa más:
¿por qué nuestros maestros se sienten
tan superiores?
Se comportan como si fuéramos unos
tontos ignorantes,
como si fuéramos niños.
Comprenda, por favor,
que aunque el maestro sabe cosas que
nosotros no sabemos,
nosotros también sabemos muchas
cosas que él ignora.
No somos jarros vacíos.
Tenemos nuestra propia mente.
Podemos razonar acerca de las cosas,
creerlas o no;
y tenemos también dignidad.
Ojalá lo recuerden aquellas personas
que nos habrán de enseñar.
Tenemos suficientes problemas y sufrimientos.
¿Por qué habríamos que añadir todavía
más problemas asistiendo
a las clases de alfabetización?
Si los centros de aprendizaje nos llenaran
con un proco más de
alegría,
podríamos quizás llegar a sentir la
necesidad de asistir a clases.
No somos niños.
Ojalá el profesor lo recuerde.
Trátenos como adultos.
Trátenos como amigos.
Y otra cosa más:
No disponemos de comidas completas.
Tenemos pocos vestidos.
Y tampoco tenemos una vivienda
bonita.
Y para colmo, hay inundaciones y se
llevan todo,
después pasamos una larga temporada
de sequía que seca todo a
su alrededor.
¿Nos ayudaría en este caso el alfabetismo?
¿Pueda ayudarnos la alfabetización
a vivir un poco mejor?
¿A sufrir un poco menos?
¿Puede garantizarnos que la madre y la
hija no tengan que
compartir el mismo «sari»?
¿Nos proporcionaría un nuevo techo de
hojas sobre nuestras cabezas?
La alfabetización debería ayudarnos a
vivir mejor -
al menos así lo vemos nosotros.
Se dice que las cosas han sido planificadas
para nosotros, los pobres.
¿Nos ayudaría la alfabetización a conocer
estos planes del gobierno?
¿Nos ayudaría a incrementar nuestra
producción y nuestros ingresos?
¿Y a dónde podríamos pedir prestado
dinero en términos favorables,
y qué beneficios podríamos obtener de
las cooperativas?
¿Podríamos obtener mejores semillas,
fertilizantes, y todo el agua que
necesitamos?
¿Tendremos salarios adecuados?
Creemos que todo esto es aprender a
vivir.
Ellos dicen que los nuevos programas
nos prometen todo esto.
Pero ¿significa sólo algo escrito sobre
un pedazo de papel?
¿Es esta promesa igual que las otras
anteriores que nunca se hicieron
realidad?
¿Nos enseñará este programa cómo
debemos pensar y trabajar juntos?
¿Será la «acción» parte del «aprendizaje
»
Si todos asistiremos a las clases de
alfabetización
puesto que significa para nosotros
aprender a vivir mejor.
Frecuentmente estamos débiles y
enfermos.
¿Nos enseñará el programa cómo
debemos cuidar de nuestra salud y
fortalecer nuestro cuerpo?
Si lo hace, todos asistiremos.
Ellos dicen que existen leyes para nuestra
protección y nuestro beneficio.
No conocemos estas leyes y estamos en
la oscuridad.
¿Nos ayudará la alfabetización a conocer
estas leyes?
¿Conoceremos las leyes que han cambiado
los derechos de la mujer?
¿Y también las leyes que protegen las
tribus a las que pertenecamos?
Nosotros queremos una respuesta
franca.
Y entonces decidiremos si nos alfabetizaremos
o no.
Pero si nos damos cuenta de que nuevamente
nos quieren
engañar por medio de promesas vacías
nos alejaremos de ustedes.
Y les diremos :
«Por amor de Dios, déjennos sólos».

Fuente: Educación de Adultos y Desarrollo No 31, 1988, pp 63­66

Limitaciones en la aptitud para el cálculo. Si bien la gente tiene habilidades aritméticas innatas, ellas se limitan a cantidades de uno a tres objetos. Aun cuando las personas sin educación desarrollan funciones de cálculo básicas necesarias para su trabajo, en las tareas numéricas son superadas por las personas instruidas.9 Asimismo, les resulta más fácil resolver los problemas aritméticos asociados a situaciones de la vida real (como el manejo de mercaderías) que las operaciones abstractas, como 15 + 19.

Memoria a corto plazo más limitada. Muchos analfabetos pueden tener una prodigiosa memoria a largo plazo, aptitud empleada para transmitir cantares de gesta o acontecimientos a través de generaciones. Aun así, las personas instruidas suelen superarlos en tareas que requieren el empleo de la memoria a corto plazo: recordar una serie de dígitos leídos de izquierda a derecha y viceversa, memorizar 10 palabras, volver a narrar un relato corto, reproducir figuras complejas que se han exhibido, recordar objetos comunes, recordar secuencias. Sólo al repetir secuencias sencillas logran puntajes similares a los de personas con estudios. El que los iletrados se encuentren en desventaja se debe probablemente a que las funciones mnemónicas de las personas instruidas se expanden durante la etapa escolar.10 Junto con aumentar la memoria a corto plazo, la escolarización permite alargar el lapso de atención, el cual refuerza los resultados del aprendizaje.

Maduración tardía de las habilidades neurofisiológicas. A lo largo de toda la vida, será el nivel educacional de un individuo, más que su edad, lo que determine los resultados que obtendrá en estos tests. Sin embargo, el desempeño de los iletrados en algunas tareas neuropsicológicas mejora con la edad. Personas con un bajo nivel de instrucción alcanzan su mejor rendimiento a una edad más avanzada que individuos con un alto nivel de educación.11 Es probable que este fenómeno transforme a las personas mayores en un recurso más valioso para una comunidad de analfabetos.

Uso diferencial de los datos. Pese a que durante los últimos años la investigación ha sido escasa, es posible que los iletrados razonen en función de hechos concretos o consensos colectivos en mayor grado que las personas que cuentan con educación primaria.12 Por ejemplo, si a un analfabeto se le plantea el silogismo «todas las mujeres de Ciudad de México son hermosas. Mi amiga vive en Ciudad de México. ¿Es ella hermosa?», tal vez responderá «por supuesto que lo es, porque te gustan las mujeres hermosas». Quizás también categorice los conceptos de un modo diferente al de una persona instruida, y resulta menos probable que utilice categorías de orden superior y de orden inferior.13 Si, por ejemplo, a una persona con estudios se le preguntara qué es un pato, respondería que es un animal o un ave; un iletrado podría responder que es comestible o que mató uno el día anterior. Una vez más, la escolaridad puede explicar esta diferencia. Los maestros formulan preguntas hipotéticas y les piden a los alumnos que utilicen datos disponibles, de modo que las escuelas ofrecen oportunidades para ejercitar las aptitudes de categorización y de comprensión de silogismos. Ellas pasan a formar parte del repertorio de herramientas cognitivas que empleamos en la vida diaria, por ejemplo para comparar las tasas de interés de un préstamo o para resumirles a los familiares un discurso político y analizar sus implicaciones.

Efectos adversos en la salud de los pobres. Se sabe que las funciones cognitivas están influidas por factores de salud que agravan las limitaciones de escolaridad: maternidad temprana, complicaciones en el parto, bajo peso al nacer (particularmente en las niñas), violencia, contacto con toxinas, anemia o malnutrición. Las infecciones intestinales recurrentes (tales como la giardiasis), particularmente durante los dos primeros años de vida, pueden reducir la capacidad cognitiva, pues el flujo sanguíneo al cerebro disminuye como resultado de la deshidratación asociada a la diarrea. Los parásitos como el anquilostoma, la esquistosomiasis, al igual que la malaria, pueden causar anemia crónica. Las infecciones graves (incluida la producida por el agua contaminada) pueden originar una disminución del CI medido y un deterioro de las funciones vasomotoras. La deficiencia de yodo en muchas zonas con alta pluviosidad (como Bangladesh) está asociada a un menor nivel de inteligencia, al retardo psicomotor, a un deterioro de la audición, como asimismo a daños mentales y neurológicos. Por añadidura, una gran cantidad de pobres (incluidas las mujeres abusadas) sufren depresión, la cual está relacionada con menores niveles de actividad y con trastornos de aprendizaje. La anemia ferropénica, frecuente en las mujeres, puede afectar el procesamiento cognitivo.14

Las habilidades cognitivas que los analfabetos aplican con mayor o menor eficacia influyen en diversos aspectos del pensamiento: conclusiones, percepciones de riesgo, la consideración del contexto al formular juicios, las comparaciones, el uso de puntos de referencia, los sesgos cognitivos, lo mismo que la comunicación y el intercambio de información aplicable a la toma de decisiones. Una memoria funcional muy corta limita el uso de estrategias prácticas para realizar muchas tareas mentales. Los aldeanos pueden asistir a una reunión y oír hablar de opciones de desarrollo comunitario que ofrece un fondo social de emergencia, o recibir mensajes de extensión agrícola con contenido técnico. Sin embargo, es probable que no logren seguir el hilo de una larga disertación o comprenderla cabalmente, y quizás sean menos capaces de prestar atención ininterrumpida a discursos o a otras dilatadas deliberaciones. Puede que no consigan entender los diagramas o cuadros presentados, que olviden algunas de las opciones ofrecidas, que posteriormente no procuren indagar más datos sobre alternativas interesantes. Por ende, a las personas sin instrucción les puede parecer más conveniente obtener información de figuras de autoridad. Esa puede ser una de las razones que explican la deferencia demostrada hacia figuras de autoridad, incluso si estas administran mal los fondos o si su actuación es contraria al bienestar de los pobres.

Los tres primeros años de escolaridad influyen al parecer más significativamente en las variables cognitivas; en los años siguientes ese efecto disminuye en forma gradual.15 Son muchos los pobres que han asistido a las escuelas, pero en las regiones de bajos ingresos aquellas suelen ser ineficientes y no están en condiciones de inculcar aptitudes básicas en los alumnos. La escolaridad limitada (incluido un idioma extranjero como medio de instrucción) les puede haber reportado pocos --si siguiera uno-de los beneficios que deberían derivarse de una cantidad proporcional de años escolares.

Soluciones cognitivas que se requieren con urgencia para la población no escolarizada

¿Están condenados los analfabetos pobres a ser explotados como ha ocurrido durante milenios? Es de esperar que no. Pero hay que reconocer los problemas y prestarles la debida atención.

En lo que respecta al desarrollo impulsado por la comunidad y a la educación de adultos, el mundo está recorriendo un terreno completamente nuevo. Nunca en la historia la mente humana ha sido sometida a tantas exigencias una vez que alcanza su madurez. El cerebro de un adulto parece tener una limitada capacitad potencial de cambio, debido en parte a que la vaina de mielina que rodea los nervios estimula la velocidad de transmisión en lugar de favorecer la creación de nuevas conexiones. Los estudios realizados en universos de personas instruidas de edad avanzada revelan un grado de ductilidad mayor que el esperado, aunque los límites de estos mecanismos no han sido sometidos a prueba. En el horizonte se vislumbran tecnologías completamente nuevas, como la estimulación magnética transcreaneal, que tiene el potencial de «volver a cablear» el cerebro mediante rápidos impulsos magnéticos, y que algún día podría facilitar la ardua tarea de la capacitación. En general se desconoce hasta qué punto es posible estimular el cerebro del ciudadano medio de escasos recursos para que se desarrolle más allá de los límites habituales, en particular cuando tiene un acceso restringido a cualquier tipo de servicio. Al mismo tiempo, como la longevidad media ha aumentado en todo el mundo, resulta difícil concentrarse únicamente en los jóvenes e ignorar a los adultos.

La alfabetización de adultos, la solución obvia y financiable, no ha funcionado adecuadamente hasta ahora. Los resultados obtenidos son exiguos16 y existe la preocupación de que a los adultos les cueste llegar a leer con fluidez. Aun cuando la comprensión auditiva puede mejorar tras 6 a 9 meses de alfabetización,17se ignora si el trabajo en los cursos de alfabetización de adultos puede ayudar a crear en las personas iletradas una arquitectura cerebral similar a la que se encuentra en personas instruidas, y cuál sería el costo de tiempo y dinero. (Para la mayoría de los alumnos los estudios a largo plazo constituirían un proyecto completamente irrealizable). Tampoco se sabe si esos efectos pueden perdurar en el tiempo.

Con el objeto de aprender más sobre cómo empoderar a los más pobres, la comunidad donante podría invertir en investigaciones neurocognitivas aplicadas a universos de analfabetos. Se requiere urgentemente un programa de investigación para determinar con exactitud de qué manera se ven afectados los pobres, en qué medida resulta práctico corregir los déficit cognitivos, cómo hacerlo, y qué recursos se necesitarían. Como herramientas de investigación auspiciosas podrían mencionarse:

Investigar sobre la obtención de imágenes cerebrales. Herramientas de última generación, como las técnicas para obtener imágenes cerebrales, pueden ofrecer información «en tiempo real» sobre diversos aspectos de la cognición, revelar las áreas donde la transmisión neural es limitada, y sugerir posibles vías de progreso desconocidas que no habían sido consideradas anteriormente. Si se descubren algunos métodos de intervención relativamente sencillos, los beneficios pueden ser considerables. A menos que se tomen en cuenta las limitaciones cognitivas de los iletrados, es probable que las agencias de desarrollo sobrestimen la eficacia de las intervenciones contra la pobreza. Algunos países de menores ingresos con muchos analfabetos, como India, Sudáfrica y Brasil, cuentan con equipos para obtención de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf).

Diseñar los procesos de toma de decisiones de los pobres. Comprender los procesos de toma de decisiones de los analfabetos teniendo en cuenta los déficit actualmente conocidos puede ayudar a diseñar proyectos más eficaces que atiendan a las necesidades de los pobres. La teoría de las decisiones, al igual que las investigaciones relacionadas sobre redes neurales, han sido utilizadas para orientar las decisiones en el ámbito empresarial y en el militar. Crear modelos computacionales de los procesos decisorios de los más pobres puede contribuir a focalizar más eficientemente los mensajes y los recursos que se les entregan. Los efectos y las variables relacionados con decisiones humanas sobre resultados económicos han sido estudiados a fondo por Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel de Economía el año 2002 (gran parte de esas investigaciones fueron publicadas en conjunto con el fallecido Amos Tversky). Ellos podrían aplicarse cuando se trata de comprender y predecir los procesos de decisión de los habitantes pobres de zonas rurales, para así aumentar su grado de empoderamiento. Sería posible estudiar, por ejemplo, por qué las limitaciones cognitivas interactúan con problemas sociales y relativos al género de una manera que hace fracasar las deliberaciones de los comités antes de que se adopte una decisión.

Mejorar la comunicación con los más pobres. Se han realizado muchos esfuerzos para lograr que los mensajes sean entendidos por los más pobres (incluida la estrategia de IEC: información, educación, comunicación), pero esta tarea se ha ejecutado en gran parte de manera empírica. La consulta de las investigaciones cognitivas existentes puede abrir más vías para mejorar el proceso de toma de decisiones de las personas sin estudios. Por ejemplo, la confianza en los consensos refuerza los argumentos para formar grupos, criterio que ha sido utilizado masivamente en el microcrédito y la alfabetización.

Mejorar el desempeño cognitivo: algunas posibilidades

Fuera de la investigación, existen medidas positivas que pueden adoptarse gracias al estado actual de los conocimientos. Por ejemplo:

Proveer una instrucción de calidad. Sin lugar a dudas, el medio más adecuado para lograr que las comunidades pobres tomen decisiones de manera eficaz consiste en proporcionarles a sus niños las herramientas mentales propias de quienes gozan de una mejor condición social. Lo anterior significa impartir una educación de calidad en que los alumnos aprendan a leer durante los primeros dos años, estudien en un idioma que puedan comprender, y se dediquen a reflexionar sobre la información en vez de limitarse a escucharla y repetirla. Desgraciadamente, los establecimientos donde se educa a los pobres suelen utilizar sólo una fracción de las horas escolares reglamentarias y destinan una cantidad de tiempo excesiva a inculcar aptitudes básicas en los alumnos.18 Así pues, luego de tres años de escolaridad difícilmente reconocen las letras. No queda claro hasta qué punto se encuentran conectadas las áreas visual y verbal del cerebro en alumnos que pese a haber permanecido tres o más años en la escuela son funcionalmente analfabetos.

Mejorar las funciones cognitivas mediante la alfabetización y la instrucción directa. Tal vez valga la pena tratar de corregir las deficiencias mediante la alfabetización u otras alternativas no formales. Se creó un programa de alfabetización (llamado Neuroalfa) destinado a compensar los déficit de los analfabetos de Colima, México. Además de las aptitudes básicas de lectura y escritura, en el currículum se incluyeron áreas como la percepción fonológica, la categorización semántica, el descubrimiento de semejanzas, la interpretación de objetos dibujados en un papel, la memoria verbal y las habilidades de abstracción. El programa se impartió en 40 horas a lo largo de 3 meses, 3 veces por semana. Tras el curso de alfabetización los resultados de los participantes mejoraron en la mayoría de los tests neuropsicológicos (aunque no en los tests de funciones motoras) en comparación con 2 programas tradicionales, y aumentó su puntaje en las pruebas de lectura, especialmente en el área de comprensión. Su desempeño también progresó en la orientación temporal, el cálculo, y la deducción de secuencias de varias cifras, habilidades que no habían sido ejercitadas específicamente. Si se extiende y se investiga más a fondo, este método sería útil para los alumnos de alfabetización. Con todo, se ignora si los beneficios pueden mantenerse en el tiempo y si en el largo plazo los neoalfabetos los emplearon en la toma de decisiones.

Promover la capacitación visuoespacial. Las técnicas que utilizan habilidades visuoespaciales pueden perfeccionarse para que los iletrados adquieran una experiencia práctica adicional. Como ejemplo de lo anterior puede mencionarse la Evaluación Rural Participativa (ERP), técnica aplicada por algunos donantes y ONG como ActionAid. Los monitores de ERP utilizan materiales visuales para ayudar a los pobres a exponer con claridad los conocimientos que poseen. Los participantes escogen un problema de interés local para debatir y resolver trabajando en conjunto y elaborando materiales como mapas, calendarios, matrices y diagramas. El método puede mejorar la orientación espacial y la fluidez verbal, y para estos efectos debería ser transformado en un proyecto piloto y evaluado en cuanto a su sostenibilidad en el largo plazo y sus potenciales efectos en las habilidades para toma de decisiones.

Es probable que estos temas les resulten ajenos a algunos educadores de adultos. Sin embargo, las comunidades en desarrollo no pueden permitirse ignorar las tendencias de la neuropsicología cognitiva. Se está gastando una gran cantidad de dinero en soluciones que resultan ser ineficaces pese a estar inspiradas por las mejores intenciones, y surge el riesgo de que el personal de las agencias de desarrollo acabe por desilusionarse y abandonar las iniciativas de empoderamiento. Ha llegado la hora de realizar las investigaciones necesarias para determinar qué variables importan realmente en el empoderamiento de los pobres y en qué medida se pueden mejorar.

Notas

1 Banco Mundial 2002, DEO 2005.

2 El capital social se refiere a las normas y las redes que permiten la actividad colectiva en una comunidad.

3 Departamento de Evaluación de Operaciones, 2005.

4 Uno de los problemas para las personas que viven en la extrema pobreza tenía que ver con las exigencias de tiempo del proceso preparatorio. Generalmente incluye una evaluación de necesidades llevada a cabo en cada comunidad, la priorización de problemas, la enumeración de prioridades para microproyectos, la preselección y la aprobación por parte de las autoridades, la capacitación de líderes comunitarios, al igual que un compromiso de colaboración de la comunidad antes de emprender cualquier iniciativa. El diálogo participativo ampliado con la comunidad, que se inicia en la etapa de planificación, conduce al empoderamiento, y culmina con la propiedad --llegándose a movilizar un 30% de los fondos--, ha resultado ser muy laborioso en muchos casos, como ocurre en Kenia (Informe sobre resultados del Proyecto, Kenia, Proyecto sobre Manejo de Recursos en Tierras Áridas. Crédito nº 2797-Ke, 2005).

5 Peterson y otros, 2001; Ardila y otros, 2000.

6 Reis y otros, 2001.

7 Reis y otros, 2001.

8 Ardila y otros 2000(a).

9 Ardila y otros, 1989; Ardila y otros, 2000(b); Reis y otros, 2001.

10 Ardila y Rosselli, 1989.

11 Ostrosky-Solis y otros, 1998; Ardila y otros, 2000(b).

12 Algunas investigaciones sobre cómo piensan las personas sin instrucción se iniciaron entre 1931 y 1932, cuando el psicólogo ruso Alexander Luria entrevistó a analfabetos de la ex Unión Soviética (en Levi, 1996). Luria dedujo que los analfabetos no podían razonar de manera abstracta, y ha sido criticado por demostrar insensibilidad cultural, pero Lecours (1989) formuló observaciones similares. La activación localizada demostrada en exploraciones cerebrales de analfabetos pueden respaldar en alguna medida dichas aseveraciones.

13 Laboratorio de Cognición Humana Comparativa, 1986.

14 St. Sauver y otros, 2001; Berkman y otros, 2002; Delaney-Black y otros, 2002; Levigner, 1992; King y otros, 2005; Baum y otros, 2004.

15 Ostrosky y otros, 1998; Ardila y otros, 2000b.

16 Abadzi 2003(a), 2003(b).

17 Comings y otros, 1998. Morais y otros (1987). La gente tiende a «compilar» partes de las oraciones al momento de escucharlas, deteniéndose momentáneamente en los límites de una frase buscando los actores del verbo (Reisberg, 2001, p. 324; Stine, 1990; Aaronson y Scarborough, 1977). Resulta concebible que los analfabetos no sean tan eficientes en esta tarea como las personas que han escuchado hablar a los profesores durante años. Sin embargo, la memoria funcional más corta de los iletrados también puede dejarles menos tiempo para compilar lo que escuchan.

18 Abadzi, 2004; Crouch y otros, 2005.

Referencias

Lectores interesados encontrarán aquí una valiosa bibliografía, más exhaustiva que de costumbre.  

Aaronson, D. y Scarborough, H. 1977. «Performance theories for sentence coding: Some quantitative models.» Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior, 16, 277-304.

Abadzi, Helen. 2004. Education for All or Just for the Smartest Poor? Prospects, 34, 271-289.

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