Klemens van de Sand

Desde hace algún tiempo sopla un viento fresco en la cooperación al desarrollo internacional. Ello se refiere tanto a la calidad como a la cantidad. Casi se podría hablar de un «renacimiento» de la política de cooperación al desarrollo. Este nuevo dinamismo se puede atribuir con mucha razón a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El Dr. Klemens van de Sand es el encargado de los ODM del Ministerio alemán de Cooperación Económica y Desarrollo. El texto a continuación es una reproducción de dedBrief. Zeitschrift des Deutschen Entwicklungsdienstes 42. Jahrgang/Heft 2/ Juni 2005, S. 8­11(Cartaded, Revista del Servicio Alemán de Cooperación Técnica, Año 42o, número 2, junio 2005, pags. 8ª a 11).

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Un desafío para la política alemana de cooperación al desarrollo

Los países donantes deben hacer más efectiva su cooperación

En septiembre del año dos mil, 189 Estados miembros de las Naciones Unidas acordaron, con ocasión de la mayor cumbre jamás celebrada por esta organización, la «Declaración del Milenio».En ella se describe la agenda de la política internacional del siglo XXI y se definen los cuatro campos programáticos de acción, que se encuentran en mutua dependencia y que obedecen en su totalidad a la finalidad superior de asegurar el futuro. Los cuatro campos son:

  1. La paz, la seguridad y el desarme
  2. El desarrollo y la erradicación de la pobreza
  3. La protección de nuestro entorno común
  4. Los derechos humanos, la democracia y el buen gobierno

Un grupo de trabajo integrado por colaboradores de las Naciones Unidas, del Banco Mundial, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de otras organizaciones, elaboraron en el año 2001 una agenda para la implementación de esta Declaración del Milenio, la que fue presentada por el Secretario General de las NU, Kofi Annan, en septiembre del mismo año a la Asamblea General. Esta agenda recoge una serie de los objetivos de desarrollo y de protección del entorno de la Declaración que son internacionalmente reconocidos y que se remontan a las cumbres mundiales de las Naciones Unidas celebradas en la década de los noventa y a la Resolución de la OCDE/CAD (Comité de Asistencia para el Desarrollo) «Modelando el siglo XXI», del año 1996.

Los ocho objetivos de esta agenda son conocidos como los «Objetivos de Desarrollo para el Milenio». Se desglosan en 18 metas concretas y susceptibles de ser evaluadas mediante 48 indicadores. La erradicación de la pobreza es el marco general de estos ocho ODM. Sin embargo, estos ocho objetivos no pretenden dar una visión global del desarrollo humano, sino servir de vara para medir el grado en el cual el mundo avanza en dirección a una «globalización equilibrada», tal como lo exige la Declaración del Milenio.

El estado de implementación

La meta central, a saber, reducir a la mitad el número de personas que viven con menos de un dólar diario, será alcanzada ya tan sólo gracias a los desarrollos en China e India. Además, parece que también se logrará reducir a la mitad el número de personas que carece de acceso al agua potable. Pero en lo que a las demás metas se refiere, los desarrollos son excesivamente lentos y muy dispares según las regiones. Es en el África subsahariana donde más difícil se presenta la situación, pues en los últimos años la pobreza incluso ha vuelto a aumentar. Pero también aquí se observan progresos, como por ejemplo en Tanzania en el acceso al agua potable, o en Guinea y Eritrea en la reducción de la mortalidad infantil. Otros desarrollos positivos se registran también en torno al objetivo número 8: se logró revertir la tendencia negativa de la cooperación al desarrollo. La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) aumentó entre el 2001 y el 2003 del 0,22% al 0,25% del PNB de los países donantes. De la condonación de la deuda dentro del marco de la iniciativa ampliada en favor de los países pobres altamente endeudados (PPAE) se han beneficiado, desde 1999, ya un total de 27 países. Igualmente, se están reduciendo paulatinamente las subvenciones agrarias en las naciones industrializadas. Sin embargo, para lograr dentro de los próximos diez años los ODM a nivel mundial, tanto los países donantes como los países en desarrollo deberán intensificar sus esfuerzos.

Los ODM y la cooperación al desarrollo alemana

Tanto la Declaración del Milenio como los Objetivos de Desarrollo del Milenio son la expresión de una nueva calidad de la cooperación entre las naciones industrializadas y los países en desarrollo. La República Federal de Alemania también ha asumido el compromiso de contribuir a esta meta común. El fundamento de la política de cooperación al desarrollo es la amplia agenda de la Declaración del Milenio, la que se conjuga plenamente con nuestras metas prioritarias (erradicación de la pobreza, afianzamiento de la paz, modelación equitativa de la globalización) y nuestra visión de la política de cooperación al desarrollo como elemento de la política estructural global. La determinación alemana se manifiesta en el Programa de Acción 2015, acordado por el gobierno federal ya en el 2001, que contiene una estrategia concreta de implementación y que ya ha sido complementado con planes de acción adicionales como por ejemplo en lo que a derechos humanos y prevención de conflictos se refiere.

Consecuencias

Fuera del objetivo número ocho, que se refiere al compromiso con una cooperación entre iguales, los restantes objetivos describen resultados de procesos de desarrollo. Los caminos para lograr estos resultados pueden variar de país en país, según las condiciones específicas. Los ODM, en consecuencia, no establecen directrices sectoriales ni determinan campos de acción nacionales o internacionales prioritarios. A fin de ayudar lo más efectivamente posible a los países en desarrollo en la persecución de estos objetivos, la cooperación al desarrollo debe cambiar tanto estratégica como institucionalmente. Como parte de la cooperación internacional, la política alemana de cooperación al desarrollo debería atenerse a cuatro principios:

  1. Orientación hacia la erradicación de la pobreza
  2. Cooperación entre iguales / responsabilidad compartida
  3. Orientación según los efectos que se desea alcanzar
  4. Coherencia

Orientación hacia la erradicación de la pobreza

Meta y vara de la cooperación al desarrollo es la disminución de la pobreza. Ello ha sido nuevamente reafirmado en los ODM y en el  

Hasta 2015 se necesitarían 26 000 millones de dólares para que unos 550 millones de personas puedan cursar hasta su término programas de alfabetización de 400 horas de duración.
Fuente: Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo­ La alfabetización, un factor vital. Resumen, p. 6

Programa de Acción 2015 alemán. Al respecto no se trata de una limitación de la cooperación al desarrollo, pues la orientación hacia la erradicación de la pobreza y la visión de la política de cooperación al desarrollo como elemento de la política estructural global no se contradicen. Lo contrario es el caso: numerosas catástrofes y situaciones críticas posteriores a la Segunda Guerra Mundial han demostrado claramente que existe una relación entre un desarrollo digno y seguridad, paz, respeto de los derechos humanos y un entorno sano. En consecuencia, en todos estos ámbitos deben incidir las medidas si queremos impulsar procesos de desarrollo equitativos. Es por ello legítimo y consecuente relacionar la inversiones en la infraestructura material y social con el fomento de un buen gobierno, del Estado de derecho, del desarrollo institucional, de la prevención y la solución de conflictos en el sentido de capacity building, aumentando en forma paralela y permanente los recursos destinados a las poblaciones vulnerables.

Cooperación entre iguales / responsabilidad compartida

Este principio exige que las naciones industrializadas cumplan con los compromisos establecidos en el objetivo número ocho y ajusten su política general a la política de cooperación al desarrollo. Ello implica un aumento del monto y de la eficacia de la cooperación al desarrollo así como el otorgamiento de facilidades en el intercambio comercial y en el contexto del endeudamiento. En cuanto a la AOD, el Ministerio alemán de Cooperación Económica y Desarrollo pretende aumentarla paulatinamente hasta llegar el año 2014 a la meta establecida, es decir, al 0,7%. La cooperación con los países en desarrollo exige a la vez que armonicemos nuestra cooperación al desarrollo con los Documentos Nacionales de Estrategia de Lucha contra la Pobreza (DELP). En este contexto, sin embargo, nos topamos con el problema de que numerosas estrategias evidencian marcadas deficiencias en lo que al análisis fundamental de las causas de la pobreza, a la concretización y al financiamiento de las medidas así como a la involucración de los parlamentos y de los grupos de la sociedad se refiere. En consecuencia, la cooperación al desarrollo alemana en el futuro prestará a sus socios un apoyo aún mayor no sólo en materia de planificación sino también de elaboración y control de las estrategias nacionales. Se trata, finalmente, de la participación de los grupos desfavorecidos y de otros actores de la sociedad, de la armonización de las Estrategias con la Declaración del Milenio y los ODM así como de la movilización y justa distribución de los recursos en favor de un desarrollo autosostenido en el largo plazo.

Pero las nuevas evoluciones en la cooperación al desarrollo hacen también necesario que los donantes aumenten la eficacia de su apoyo. Todos los donantes -multilaterales y bilateralesse comprometieron en las declaraciones de Roma (febrero del 2003) y de París (marzo del 2005) a armonizar sus procedimientos y a coordinar sus medidas a fin de facilitarles y hacerles más transparentes las tramitaciones a los países solicitantes. En consecuencia, Alemania en adelante deberá coordinar en forma mayor la planificación e implementación de las medidas con los otros donantes. El Ministerio alemán de Cooperación Económica y Desarrollo ha nombrado a un Encargado de Armonización de la Cooperación al Desarrollo y ha elaborado un plan de acción para facilitar los procedimientos. En el futuro Alemania aumentará paulatinamente su participación en el financiamiento comunitario de programas y asumirá con mayor frecuencia la función coordinadora entre los donantes en lo que a programas sectoriales se refiere. En el contexto internacional, la cooperación al desarrollo alemana precisa un perfil más nítido. Ante este trasfondo, el Ministerio debe concretizar sus prioridades considerando debidamente las capacidades específicas. A fin de que la cooperación al desarrollo alemana se integre de manera óptima en el contexto de los países con los cuales coopera, tanto receptores como donantes, debe contar con una eficaz distribución del trabajo. Las organizaciones a cargo de la implementación están todas comprometidas con un mismo ideal («cooperación al desarrollo uniforme»). Su contribución complementaria y basada en las capacidades específicasa un enfoque general definido por las políticas de los socios debe determinar la selección y la modalidad de las medidas también la presentación hacia afuera.

Orientación según los efectos que se desea alcanzar

El fijar objetivos comunes, como por ejemplo en este caso los ODM, implica que todos los involucrados deben rendir cuentas de la efectividad de sus contribuciones. En consecuencia, el Ministerio y las organizaciones de implementación se encuentran perfeccionado conjuntamente un instrumentario para analizar los efectos y de esta manera evaluar y presentar adecuadamente las contribuciones de Alemania a los ODM. Para ello se requiere nuevos enfoques de análisis de efectos, los que consideren debidamente los resultados de los esfuerzos conjuntos de los socios, receptores y donantes.

El monitoreo de los logros de los ODM es tarea de los Estados individuales y de las organizaciones multilaterales. Una tarea de la cooperación al desarrollo es apoyar a las contrapartes en la creación y expansión de las capacidades estadísticas y de los sistemas de monitoreo. Las organizaciones a cargo de la implementación cuentan con una amplia experiencia en este campo, por lo que deberán involucrarse más activamente en estas actividades.

Coherencia

La Declaración del Milenio y los ODM documentan el convencimiento de la comunidad internacional de que hoy en día una exitosa lucha contra la pobreza y un desarrollo efectivo no son responsabilidades exclusivas de los ministerios y de las instituciones pertinentes sino que deben ser la expresión de una acción concertada de los distintos sectores políticos. A través de su Programa de Acción 2015, el gobierno federal destacó la importancia de la coherencia de la política de cooperación al desarrollo y declaró la lucha contra la pobreza como tarea política transversal. Este programa es un instrumento muy importante para aprovechar las capacidades internacionales y la creatividad de todos los sectores en pro del logro de los ODM. La armonización de la cooperación al desarrollo con los ODM y la Declaración del Milenio son procesos políticos. Más importante que un logro abrsoluto de los ODM son los progresos estructurales de los países en desarrollo en la lucha contra la pobreza así como la sustentabilidad de dichos progresos. Gracias a los ODM y a los Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza, este proceso ha ganado en profundidad e intensidad en numerosos países en desarrollo. Ello es sinónimo de renovadas esperanzas de las poblaciones del Sur y debería servirnos de estímulo para doblar nuestros esfuerzos.