Editorial

Probablemente es correcta y justificada la afirmación de que nunca hasta ahora habíamos sabido tanto sobre temas como alfabetización, como el significado de entornos alfabetizados, la vida en sociedades orales, la capacitación de alfabetizadores, la elaboración de materiales dignos de leerse sobre alfabetización y post-alfabetización, la eficacia del aprovechamiento de la lengua materna, la relación existente entre pensamiento, idioma y escritura, el lugar importante que ocupa la alfabetización en la educación de adultos y en el aprendizaje de por vida, la previsible necesidad de inversiones en alfabetización escolar y extra-escolar para el logro de las metas de Dakar para el 2015, y muchos otros conocimientos y experiencias.

De cara a todo ello se hace imprescindible una aplicación plena y totalmente asumida de todos los recursos humanos y financieros que tienen márgenes estrechos. Esto no vale sólo para la mayor parte de los países afectados que, hablando en sentido figurado, siguen cargando el lastre de una enorme masa de niños, niñas y jóvenes no escolarizados/as y del número todavía mayor de personas adultas analfabetas. Digamos de antemano que es totalmente digno de reconocimiento todo lo que concretamente se viene realizando, a menudo en las más difíciles circunstancias. Pero al mismo tiempo todos sabemos que eso no es para nada suficiente. Y si una vez más nos ponemos a pensar para qué fines sí hay dinero en todo el mundo, entonces el nivel de decepción y frustración sigue alto: ahí están las monstruosas sumas que siguen engullendo las diferentes bandas guerreras, los gastos astronómicos que se hace alrededor del globo terráqueo en cosméticos, en alimentos para animales domésticos o en tabaco (con sus secuelas y enfermedades). Si sólo una moderada parte de todo eso se pusiera a disposición de la alfabetización...

Pero volvamos a lo que sabemos. El reciente Informe de Seguimiento de la Educación para Todos «La alfabetización, un factor vital», del año 2006, es un profundo depósito de antiguos y nuevos conocimientos. Es una fuente inagotable, sobretodo si no sólo se tiene en cuenta el informe en sí mismo sino que se presta mayor atención a los numerosos trabajos previos que tienen que ver con el informe. Esto es lo que hacemos en esta edición de nuestra revista: Nos hemos ¡lustrado con el gran número de documentos preparatorios que habían sido encargados. Sólo podemos recomendar que en la medida de lo posible se haga esto mismo. Sabemos lo difícil que resulta realizar esto por Internet en muchos de los países donde se desarrollan nuestros proyectos y para muchos de nuestros socios. De ahí nuestra conclusión: Los artículos publicados en el capítulo segundo de este número bajo el título "Educación para Todos y Alfabetización» son estudios expresamente encargados para el Informe antes mencionado. Los reimprimimos gracias a una amable autorización de la UNESCO. En algunos casos los documentos han sido abreviados. Los textos completos, así como aquellos que no son objeto de reimpresión, se los puede encontrar en: www.unesco.org/education

Los nuevos medios y tecnologías de la información siguen ganando importancia. De muchas maneras son ellos los que determinan nuestra vida cotidiana, también en lo que se refiere a la educación de adultos. En nuestra revista quisiéramos intensificar el debate al respecto; en tal sentido estamos interesados en recibir artículos y materiales para posteriores ediciones. En ésta lo hacemos en dos direcciones: Por un lado está el discurso de connotación más bien teórica sobre la brecha real que se abre entre el tener y el no tener en lo que se refiere al acceso y aprovechamiento de computadoras, del Internet y de todas las lindas cosas que nos sigue aportando el mundo digital. Y por otro lado presentamos dos informes que provienen de la práctica en África y Asia y que tienen como contenido la propia respectiva realidad. 

Finalmente ofrecemos además un texto que se refiere a otra nueva realidad que hace al desarrollo de nuestra profesión y que en Europa percibimos ya intensamente, y de la que estamos seguros que posiblemente ya se ha presentado en otras partes del mundo, o está a punto de hacerlo. Es la tendencia a establecer marcos de calificación que pueden ser específicos de cada país o trascenderlos a todos, la tendencia a la certificación de competencias y resultados del aprendizaje, a la acreditación de instituciones y ofertas de formación que las más de las veces proceden de la formación profesional y la correspondiente educación permanente pero que también adquieren cada vez mayor vigencia para los ámbitos no-formales e informales de la educación de adultos general, cultural y social. También estamos interesados en reflexiones acerca de estos temas, e invitamos a aprovechar para ello esta revista.

Heribert Hinzen