Gabriele Weigt

El enfoque del desarrollo incluyente (Inclusive Development) se basa en la comprensión de la discapacidad desde el punto de vista de los derechos humanos, y coloca en primer plano los aspectos de la igualdad de oportunidades y de la participación equitativa de las personas con discapacidades. El concepto de la rehabilitación en el seno de la comunidad ofrece buenas posibilidades para la puesta en práctica del desarrollo incluyente. Gabriele Weigt ha estudiado Pedagogía Clínica y Especial en Colonia y Frankfurt. Es directora de la organización no gubernamental «Discapacidad y Cooperación para el Desarrollo» (legalmente registrada) y portavoz del Trabajo con Discapacitados en países en Vías de Desarrollo de la Comunidad de Trabajo de VENRO. El artículo es una reimpresión de eins Entwicklungspolitik 1-2007, Dossier sobre Discapacitación y Desarrollo, pp. IV-V.

Desarrollo incluyente

El derecho de las personas con discapacidades a una participación equitativa

Pese a que en los países en vías de desarrollo las personas con discapacidades están entre los más pobres de los pobres, hasta ahora se les presta poca atención en los planes de desarrollo importantes. Sin embargo es de gran importancia tenerlas en cuenta en los programas orientados a la lucha contra la pobreza, ya que existe una estrecha relación entre pobreza y discapacidad. Tampoco se podrá alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio si no se toma en cuenta a las personas con discapacidades. Una quinta parte de las personas que viven con menos de un dólar diario están afectadas por alguna discapacidad. De manera que las personas con discapacidades forman parte de los principales grupos meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Esto ha sido cada vez más reconocido en los últimos años y ha llevado a que, además de las organizaciones e instituciones multilaterales, sean cada vez más los países donantes que han revisado sus líneas maestras de políticas de desarrollo para incorporar una consideración incluyente de las personas discapacitadas.

«Discapacidad y desarrollo» - Documento de políticas públicas del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo

En diciembre de 2006, el Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ) y la Sociedad Alemana para la Cooperación Técnica y el Desarrollo (GTZ) presentaron el documento de políticas públicas «Discapacidad y Desarrollo», el cual contiene las nuevas directrices para la consideración de las personas con discapacidades en el trabajo de la cooperación alemana para el desarrollo. En dicho documento el Ministerio de Cooperación asume el debate internacional sobre el tema y se compromete con un enfoque incluyente del desarrollo (Inclusive Development), orientado hacia los derechos humanos. El enfoque del desarrollo incluyente se orienta hacia una Sociedad Para Todos («Society for All») en la que cada persona está en condiciones de desplegar sus potencialidades y aportar de esa manera al bien común, además de poder participar en la vida social.

Esta concepción va de la mano con una comprensión de la discapacidad orientada hacia el respeto de los derechos humanos, es decir una comprensión de los derechos que tienen las personas con discapacidades, e introduce al mismo tiempo un cambio de paradigma que debió haberse producido hace muchísimo tiempo. El cambio consiste en volver la espalda al modelo medicinal y caritativo de la discapacidad, que se concentra solamente en el individuo y hace hincapié en medidas de rehabilitación y compensación. Ese modelo caritativo estaba desconectado de una comprensión social y basada en los derechos que le asisten a la persona con discapacidades, concretamente el derecho a la igualdad de oportunidades y el derecho a la participación social. Ahora se entiende la discapacidad como una cuestión social quetiene que ver con la falta de oportunidade de participación, es decir que sólo se considera que una persona está discapacitada cuando en su entorno (infraestructura, comunicación, legislación, comportamiento social, etc.) choca con restricciones o barreras que no le permiten participar en la vida de su comunidad.

Con la adopción de la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, el 13 de diciembre de 2006, se ha fundamentado, en términos de derecho internacional vinculante, el derecho que tienen las personas con discapacidades a la igualdad de oportunidades y a una participación equitativa; y el Artículo 32 de dicha Convención contiene la exigencia de una cooperación para el desarrollo con características incluyentes.

Anadura de doble vía

La comunidad internacional comparte en gran medida la opinión de que para la puesta en práctica de un desarrollo incluyente se necesita un «enfoque de doble vía» (twin track approach). Éste contiene por una parte la consideración incluyente de las personas con discapacidades en todos los proyectos y programas con políticas de desarrollo relevantes; y por otra parte se plantea seguir apoyando aquellas medidas específicas para personas con discapacidades que estén al servicio del fortalecimiento («empower-ment») de este grupo, es decir que fortalezcan a esas personas de tal manera que estén en condiciones de representar sus intereses de manera independiente, responsable y autónoma, y hagan posible que se las tome en cuenta en todo tipo de programas. Así por ejemplo es necesario equipar a niños y niñas con aparatos ortopédicos de manera que les sea posible asistir a la escuela básica local. O bien es necesario un programa para la construcción y el fortalecimiento de la propia organización de personas con discapacidades, de manera que éstas estén en condiciones de poder articular sus intereses en el marco de las estrategias de lucha contra la pobreza.

La puesta en práctica de un desarrollo incluyente presupone un cambio de mentalidad en los diferentes ámbitos. En el marco de los proyectos específicos para personas con discapacidades se tiene que prestar atención a que los mismos no sean proyectos aislados que tiendan a separar a las personas con discapacidades y no contribuyan a su participación social. A partir de ahora habrá que analizar por ejemplo cómo los niños y niñas con discapacidades pueden participar en programas educativos generales, o cómo un programa que tiene que ver con el VIH-SIDA puede contemplar también los intereses de las personas con discapacidades. En todos los programas públicos y privados que tienen que ver con infraestructura se debería tener en cuenta que su planificación sea concebida de manera que esa infraestructura también sea aprovechable para las personas con discapacidades. ¿De qué sirve un programa de educación incluyente si se construyen las escuelas de tal manera que no resultan accesibles para niños y niñas discapacitados/as?

Otro aspecto esencial a la hora de la puesta en práctica de dicho enfoque es la participación de personas con discapacidades y de sus organizaciones en todas las fases del proyecto o programa (planificación, ejecución y evaluación).

Rehabilitación en el seno de la comunidad

¿Cómo se puede planificar programas y proyectos generales de manera que tengan en cuenta los intereses de las personas con discapacidades? Para ello se ofrece como modelo apropiado la rehabilitación en el seno de la comunidad (Community-based Rehabilitation - CBR), desarrollada ya a fines de la década de los setenta por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este enfoque se basa en la participación de la comunidad en el nivel local, traslada a la comunidad las medidas de rehabilitación, trabaja con métodos sencillos y en gran proporción con la ayuda de personal voluntario. Según datos proporcionados por la OMS, cerca del 70 por ciento de las medidas de rehabilitación necesarias pueden ser aplicadas por personal voluntario que ha aprendido en el lugar, y sólo para las medidas más complejas se requiere de personal técnico procedente de los planos nacional y regional. Por su misma estructura las medidas de rehabilitación en el ámbito médico y terapéutico están diseñadas de tal manera, en el marco de la rehabilitación en el seno de la comunidad, que pueden articularse con las medidas a tomar en el campo de la atención médica básica.

En el ámbito escolar la UNESCO ha desarrollado el concepto de «Educación incluyente» que prevé la escolarización compartida de todos los niños y niñas (no sólo de los niños y niñas discapacitados/ as) en la escuela local regular. Para ello la UNESCO ha desarrollado diferentes servicios; también cuenta con información disponible de la Red de Educación de Capacidades (Enabling Education Network - www.eenet.org.uk) acerca de cómo se puede poner en práctica una educación incluyente. También en el campo de la formación profesional y de la promoción de mecanismos de generación de ingresos la Organización Internacional del Trabajo (OIT) promueve a un concepto de tipo comunitario. En contra de la creación de centros educativos para personas con discapacidades, desde mediados de la década de los ochenta se sigue un enfoque de oferta de posibilidades de formación sobre el terreno. En el campo de la generación de ingresos se investiga las necesidades locales y se promueve las correspondientes posibilidades de generación de ingresos.

Es común a todos los ámbitos mencionados el hecho de que el apoyo a personas con discapacidades por regla general tiene lugar en sus propias comunidades, y su promoción puede articularse con las estructuras existentes. Lo importante es que engranen con los programas y proyectos existentes, específicamente dedicados a temas de discapacidad, de manera que se pueda aprovechar los recursos en provecho de un número mayor de personas discapacitadas.

Para la realización exitosa de un desarrollo incluyente no sólo se necesita un cambio de paradigmas con una perspectiva de derechos humanos, sino también la disponibilidad de todos los actores de las políticas de desarrollo de abrir sus programas y proyectos a favor de las personas con discapacidades.