David Archer

 

Como parte de la preparación de la CONFINTEA VI, el CIEA (ICAE) ha abierto la posibilidad de realizar intercambios en su página web www.icae.org.uy. El objetivo del seminario virtual es el de empezar a reflexionar sobre el concepto de hitos, desafíos, limitaciones y expectativas, ya sea para tener en cuenta las experiencias ya existentes, basadas en la elaboración de hitos para otros temas, ya para hacer propuestas y sugerencias, específicamente sobre educación de adultos, con el fin de reforzar los preparativos de la CONFINTEA VI. Reproducimos aquí la contribución de David Archer, de Action Aid. Todas las contribuciones del seminario virtual pueden encontrarse en la página web del CIEA www.icae.org.uy

El proceso de desarrollo y de utilización de los benchmarks internacionales en la alfabetización de personas adultas

 

 

CONFINTEA VI

ICAE Virtual Seminar
CONVITEA VI
BENCHMARKS 

ICAE WORLD-Assembly 2007

www.icae.org.uy 

Durante los años 2004/2005, la Campaña Mundial por la Educación decidió realizar una encuesta acerca de los buenos programas que existían para la alfabetización de personas adultas, con el fin de elaborar un conjunto de benchmarks apropiados apropiados para la alfabetización de personas adultas que pudieran ser utilizados a nivel internacional.

 

 

Este proceso se programó para que coincidiera con el Informe Mundial de Monitoreo de la Educación para todos (EFA por su sigla en inglés) sobre alfabetización de personas adultas – y se aseguraron fondos de la UNESCO para hacer el trabajo. La idea vino del marco indicativo y de los benchmarks de la Iniciativa de Vía Rápida de la Educación para Todos (EFA) – que había probado tener influencia sobre los donantes para la educación pero que estaban enfocados solamente en la escuela primaria. Buscábamos hacer lo mismo para la alfabetización de personas adultas – y específicamente para ayudar a la Campaña Mundial por la Educación a desarrollar posiciones sobre alfabetización de personas adultas a cinco años de Dakar, cuando mucha gente sintió que la Campaña Mundial por la Educación había seguido a los donantes enfocándose demasiado en la enseñanza primaria.

Existen cuatro momentos clave en el proceso de desarrollo de los benchmarks:

  1. En Noviembre de 2004, cerca de 100 personas clave del gobierno, donantes y ONG identificaron buenos programas de alfabetización de personas adultas alrededor del mundo – especialmente, programas que apuntaban a las personas de aproximadamente 15 años de edad.

  2. Se les pidió a dichos programas que completaran una encuesta detallada para poder entender los enfoques utilizados y los desafíos a que tuvieron que hacer frente. Recibimos respuestas de 67 programas de alfabetización de personas adultas desarrollados en 35 países, habiendo llegado entre todos a 4 millones de estudiantes.

  3. A continuación un grupo de 10 «especialistas» se reunió en un taller en Londres para analizar los resultados y elaborar una lista de benchmarks.

  4. Dichos benchmarks se hicieron circular entre todos aquellos que aportaron sus respuestas a la encuesta para ser verificados y comentados. Luego se realizaron las revisiones finales de los benchmarks basadas en las observaciones de 142 personas que participaron en las encuestas pertenecientes a 47 países. Estas personas provenían de países muy diversos como ser: China, Brasil, Perú, Guatemala, Nigeria, Ghana, Namibia e Irlanda. Venían de una amplia gama de grupos clave, de agencias multilaterales y bilaterales y de ONG internacionales, ONG nacionales, movimientos sociales y académicos.

El resultado fue un conjunto de 12 benchmarks simples (ver apéndice). Los mismos se diseñaron para ayudar a los gobiernos comprometidos con el desarrollo de programas de alfabetización de personas adultas. Su objetivo no era el de convertir o convencer a los escépticos. Su objetivo era más bien el de proporcionar un marco para el debate político. Tocaron concisamente temas críticos que necesitaban ser considerados para diseñar un programa efectivo de alfabetización de personas adultas. Creemos que los benchmarks también deberían ser utilizados como una lista de control contra la cual un gobierno o un donante pudiera realizar preguntas acerca de un nuevo programa o de uno ya existente.

Teníamos muy claro que no esperábamos que los benchmarks fueran utilizados como un conjunto de condiciones a imponerse en los programas.

«No deberían utilizarse para condicionar los programas ni para limitarlos. Podrían existir factores contextuales que justifiquen la desviación de dichos benchmarks. Nuestra intención sería asegurar que dichos factores contextuales sean manifestados claramente en un diálogo que utilice dichos benchmarks como puntos de arranque. Los benchmarks no son puntos finales en sí mismos. Esto es particularmente importante en el contexto de un sector como es el de la alfabetización de personas adultas, donde la flexibilidad suele ser clave y la estandarización puede ser un problema. Este miedo es el que quizás evitó que este tipo de ejercicios se llevara a cabo antes».

Los benchmarks fueron publicados en «corregir los errores», informe de la Campaña Mundial por la Educación, donde se explica el proceso en su totalidad y se articula el fundamento detrás de cada benchmark, utilizando estadísticas que resultaron de la encuesta, ejemplos y citas de las personas que respondieron las encuestas.

El Informe Mundial de Monitoreo de la Educación para todos (EFA GMR por su sigla en inglés) incluyó los benchmarks de la Campaña Mundial por la Educación – aunque nos pareció que quedaron algo perdidos en una publicación tan vasta. Había un contraste claro entre el Informe Mundial de Monitoreo y el de la Campaña Mundial por la Educación. El primero hacía claramente un análisis exhaustivo del sector de la alfabetización de personas adultas pero no era un documento que pudiera ser leído por cualquier creador de políticas o profesional, no fue hecho al alcance de los usuarios. El informe de la Campaña Mundial por la Educación era corto y los benchmarks establecidos en una sola página podían ser utilizados en la práctica para estimular el debate y la reflexión.

El informe «corregir los errores» fue inicialmente publicado en inglés y luego en francés y en español. En cada caso fue acompañado de un simple apartado en que se exponían los benchmarks. Estos fueron ampliamente distribuidos. En el año 2006, el Día de la Alfabetización Internacional, se lanzaron los benchmarks en cerca de 20 países, a través de las coaliciones de educación nacional afiliadas a la Campaña Mundial por la Educación.

Sin embargo, existen límites de cuán lejos un material, aún un conjunto de simples benchmarks, puede ser internalizado por los ministerios de educación sin que exista una presión constante. Por ese motivo organizamos en febrero de 2007 un taller internacional en Abuya, sobre benchmarks. Como preparación, se hizo una nueva investigación desde Vietnam y Tanzania, analizando los programas de alfabetización nacional en el contexto de los benchmarks – y mostrando cómo podrían ser utilizados en la práctica.

Al taller, realizado en Abuya, asistieron 60 participantes de 24 países, entre ellos, ministros de educación, secretarios permanentes, directores y gerentes de programas de alfabetización nacional, oficiales de las Naciones Unidas, organizaciones donantes y de la sociedad civil. Luego de 4 días los participantes ya estaban completamente comprometidos con «corregir los errores» en el campo de la alfabetización de personas adultas. Hicieron un llamado de acción a nivel nacional e internacional.

A nivel nacional, llamaron a una nueva encuesta de alfabetización para medir la magnitud del desafío de alfabetización; solicitaron fichas nacionales que mostraran las evidencias sobre los beneficios de la alfabetización, un nuevo diálogo nacional sobre políticas y prácticas de alfabetización utilizando los benchmarks internacionales, y la inclusión de planes del sector de educación en la alfabetización de personas adultas, especialmente aquellas sometidas a la Iniciativa de Via Rápida. Realizaron llamados a la acción específicos desde la UNESCO, el Banco Mundial, la FTI, la IMF, donantes y otros.

Los participantes del taller realizado en Abuya se comprometieron a hacer un seguimiento de dicho taller, manteniendo la presión a todos los niveles. Todo esto ayudó a fortalecer la idea de los benchmarks a nivel nacional e internacional. Se están haciendo aportes a los benchmarks en las regiones internacionales incluyendo las reuniones ministeriales regionales convocadas por la Década de las Naciones Unidas para la Alfabetización. Queda mucho más por hacer, pero es claro que los benchmarks han ayudado a reimpulsar el diálogo sobre la alfabetización de personas adultas en muchos contextos, en los cuales durante años hubo muy poco interés.

Además, estamos viendo más dinero sobre la mesa. En mayo de 2007, la FTI aprobó un plan de educación para un amplio sector en Benín – el primer plan aprobado que implicara una inversión tan significativa en alfabetización de personas adultas. Estamos promoviendo en todos los países que desarrollan planes del sector de educación para la aprobación de la FTI, el mensaje de que la alfabetización de personas adultas puede y debe ser incluida. Finalmente deberíamos ver un cambio total comparado con las épocas en que no existían inversiones para la alfabetización de personas adultas – y un reconocimiento del rol crucial que la alfabetización de personas adultas juega en el desarrollo humano.

Apendice: Los puntos de referencia

Los puntos de referencia presentados a continuación están diseñados para facilitar la planificación del logro del objetivo de la Educación para Todos de Dakar de una reducción de 50% del analfabetismo de los adultos hasta el 2015, objetivo que ha sido aprobado por 185 gobiernos de todo el mundo. Los puntos de referencia fueron elaborados por expertos en alfabetización de adultos y están basados en las respuestas a una encuesta mundial de programas de alfabetización de adultos eficaces.

  1. La alfabetización tiene que ver con la adquisición y el uso de habilidades de lectura, escritura y cálculo matemático y, por lo tanto, con el desarrollo de la ciudadanía activa, el mejoramiento de la salud y los medios de subsistencia, y la igualdad entre los géneros. Los objetivos de los programas de alfabetización deben reflejar este concepto.

  2. La alfabetización debe verse como un proceso continuo que necesita aprendizaje y práctica. No se pasa del analfabetismo al alfabetismo cruzando una línea mágica. Todos los programas y políticas deberían estar diseñados para fomentar una participación continua y un aprovechamiento progresivo, en lugar de centrarse en una provisión puntual con un solo resultado final.

  3. Los gobiernos son los principales responsables de cumplir el derecho a la alfabetización de adultos y de proveer liderazgo, marcos de política, un entorno propicio y recursos. Ellos deben:

    • Velar por que exista cooperación entre los ministerios pertinentes y vínculos con todos los programas de desarrollo pertinentes.

    • Trabajar en colaboración sistemática con organizaciones de la sociedad civil.

    • Garantizar la creación de vínculos entre todos estos organismos, especialmente a nivel local.

    • Velar por la relación con asuntos de la vida de l@s participantes, fomentando la descentralización de presupuestos y de la toma de decisiones sobre el currículo, los métodos y el material.

  4. Es importante invertir en mecanismos continuos de retroinformación y evaluación, sistematización de datos e investigación estratégica. Todas las evaluaciones deberían centrarse en la aplicación práctica de lo aprendido y en el impacto sobre la ciudadanía activa, el mejoramiento de la salud y los medios de subsistencia, y la igualdad entre los géneros.

  5. Para contratar facilitador@s, es importante que se les pague por lo menos el equivalente al sueldo mínimo de un(a) profesor(a) de escuela primaria por todas las horas trabajadas (incluyendo tiempo de formación, preparación y seguimiento).

  6. L@s facilitadores/as deben ser personas de la misma comunidad. Deberán recibir una capacitación inicial considerable y asistir, posteriormente, a cursos de actualización regulares. También es importante que puedan intercambiar permanentemente ideas con otr@s facilitadores/as. Los gobiernos deben establecer un marco para el desarrollo profesional del sector de la alfabetización de adultos, especialmente para l@s formadores/ as supervisores/as, accesible a l@s facilitadores/as de todo el país (p.ej., por medio de la educación a distancia).

  7. La relación entre facilitador@s y alumn@s debería ser de al menos un(a) facilitador(a) por cada 30 alumn@s y de un(a) capacitador(a) o supervisor(a) por cada 15 grupos de alumn@s (1 a 10 en zonas alejadas), con un mínimo de una visita de apoyo por mes. El calendario de clases, que deberá responder de manera flexible a las necesidades de la vida diaria de l@s alumn@s, consistirá en contactos regulares y sostenidos (p.ej. dos veces por semana durante dos años, como mínimo).

  8. En contextos multilingües, es importante que l@s participantes puedan elegir, en todas las etapas del proceso, el idioma en el que aprenden. Se debe hacer todo lo posible para fomentar y sostener el aprendizaje bilingüe.

  9. En el proceso de aprendizaje es necesario emplear una amplia variedad de métodos participativos para garantizar la participación activa de l@s participantes y la relación con su vida diaria. Estos mismos métodos y procesos participativos deben utilizarse en todos los niveles de la formación de formador@s y facilitador@s.

  10. Los gobiernos deben asumir la responsabilidad de fomentar la producción y distribución de una amplia variedad de materiales que se adapten a las necesidades de l@s nuevos/as lectores/ as, por ejemplo, trabajando con casas editoriales y productores de periódicos. Deberían equilibrar esta tarea con financiamiento para la producción local de materiales,especialmente por l@s mism@s participantes, facilitadores/as y capacitadores/as supervisores/as.

  11. Un programa de alfabetización de buena calidad que respete todos estos puntos de referencia, probablemente costará entre US$ 50 y US$ 100 por participante, por año, durante un mínimo de tres años (dos años de aprendizaje inicial + creación de otras oportunidades de aprendizaje para todos).

  12. Los gobiernos deberían destinar al menos 3% del presupuesto nacional del sector de educación para programas de alfabetización de adultos, como los formulados en estos puntos de referencia. A esto podría sumársele las contribuciones adicionales de otros ministerios (p.ej. de género / de la mujer, de desarrollo rural, de agricultura, de salud, etc.). Cuando el gobierno cumple con este nivel de compromiso, los donantes internacionales (p.ej. mediante la Iniciativa de Vía Rápida) deberían llenar cualquier vacío de recursos que pudiera quedar, en concordancia con la promesa hecha en el Foro Mundial de Educación de Dakar.