Maria Angela C. Villalba

La migración internacional sigue aumentando en el marco de la globalización. Los cálculos ascienden a más de 200 millones de personas afectadas, que entre tanto también se han convertido en un factor económico de gran envergadura. ¿Qué consecuencias tiene esta elevada cifra en los ámbitos económico, social y político? ¿Qué ocurre con la equidad de género y la integración? ¿Y qué puede aportar la educación de adultos a la hora de desmontar prejuicios y hacer posible una comprensión mutua que permita una convivencia mejor? María Ángela C. Villalba es Directora Ejecutiva de la Fundación para el Servicio de los/as Inmigrantes Unlad Kabayan (Untad Kabayan Migrant Services Foundation), en Filipinas. Unlad Kabayan es una ONG de tipo empresarial que recupera y genera recursos para el sustento socio-económico de sectores empobrecidos. Unlad fue pionera en el enfoque innovador de aprovechar los recursos de los trabajadores/as migrantes para invertirlos en las economías locales.  

Educación de Adultos: Migración e integración desde una perspectiva internacional

Desafíos y oportunidades

1. La migración internacional

La División de Naciones Unidas para asuntos de Población calcula que el año 2005 hubo cerca de 200 millones de inmigrantes internacionales, es decir personas que están trabajando en países que no son los suyos. El crecimiento del número de inmigrantes internacionales ha sido fenomenal, duplicándose desde 1980.1 Aquí están incluidos una gran diversidad de trabajadores contratados, trabajadores calificados y administrativos, buscadores frustrados de asilo, esposas extranjeras, mujeres víctimas de tráfico, y trabajadores indocumentados.

La Organización Internacional de Migración (OIM) calcula que los trabajadores migrantes representan el 3 por ciento de toda la población mundial.2 En dicho cálculo no entran 16 millones de refugiados. Los mayores contingentes de inmigrantes se encuentran en Europa (56 millones), Asia (50 millones) y Norteamérica (41 millones). Aproximadamente un 60 por ciento de los mismos vive en los países industrializados del Norte, y un 40 por ciento en países del Sur.3

La situación de los trabajadores inmigrantes es también diversa. En la cúspide de la pirámide migratoria hay trabajadores profesionales altamente calificados y que son considerados como un beneficio para el país receptor a causa de su pericia profesional. Los gobiernos los han estimulado a que se incorporen a la sociedad y les han otorgado privilegios, entre ellos la ciudadanía o la residencia permanente. Se considera que su presencia tiene efectos saludables en el conjunto de la economía receptora.

Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante casi 20 años, reconoce que

«al abrir nuestras fronteras a trabajadores inmigrantes altamente calificados… incrementamos el nivel de destrezas del conjunto de la mano de obra, generamos… competencia entre los empleados que ganan más... rebajando así sus salarios.»4

En el peldaño más bajo suelen estar los trabajadores indocumentados/as que vienen escapando de la pobreza y cruzan las fronteras nacionales para intentar realizar aquellos trabajos que no resultan interesantes para los trabajadores locales, normalmente en el sector agrícola, en el del servicio doméstico y en de la explotación sexual. Con frecuencia son acosados por la policía y por las autoridades de migración, siguiendo un ciclo de tolerancia y persecución. No tienen seguridad laboral. Los que tienen visas de trabajo se ven restringidos/ as a las condiciones de su contrato, y en ocasiones ni siquiera tienen el derecho de mezclarse con otros. Sus vidas son objeto de estricto control por parte de sus empleadores, tienen poca movilidad y carecen de derechos políticos, y a veces incluso religiosos.

Casi la mitad del total de inmigrantes internacionales son mujeres que responden a demandas de mano de obra barata en trabajos que tradicionalmente son asignados a mujeres: enfermeras y auxiliares sanitarias, asistentes, maestras, trabajadoras del hogar, camareras o artistas de cabaret, obreras para la industria textil y electrónica, camareras de hoteles y restaurantes, amas de casa, y otras por el estilo. Estos roles han sido definidos en la sociedad patriarcal tradicional. La migración internacional es de alguna manera la exportación de la explotación de las mujeres. A las mujeres se les paga menos que a los varones, por el mismo trabajo, y reciben menos beneficios que los varones. También suponen para los empleadores menos riesgos que los varones. Entre las que sufren mayores restricciones están las que son objeto de tráfico y que son reclutadas con engaños por traficantes inescrupulosos para que trabajen en la industria del sexo. El Departamento de Estado de los Estados Unidos estima que en el mundo hay alrededor de 800 mil mujeres víctimas de la trata y tráfico, a las que se mantiene escondidas y que casi siempre viven atrapadas en condiciones de trabajo forzado.5

Para un gran segmento de emigrantes internacionales el trasladarse a través de mares y océanos es un acto de extrema dureza. Es una respuesta involuntaria y forzada al sistema económico de su propio país que ha fracasado a la hora de dar oportunidades de trabajo y de salarios adecuados.

La migración internacional ha llegado a ocupar los lugares más altos de la agenda política global porque se ha percibido la potencial importancia de los/as inmigrantes para el desarrollo. El año 2006 los/ as emigrantes internacionales han sido responsables de la infusión de 268 mil millones de dólares en las economías de los países emisores de mano de obra, a través de las remesas de los trabajadores inmigrantes6 que benefician tanto a los países emisores como a los receptores. En este cálculo no se tiene en cuenta el valor monetario que crean los/as inmigrantes y que es consumido por ellos mismos/as en los países receptores, o que son depositados en bancos, o guardados como fondos de reserva en los propios países receptores. El monto de las remesas de los emigrantes hace que parezca pequeña la ayuda oficial para el desarrollo y las inversiones extranjeras directas que reciben anualmente muchos países del Sur. El potencial de las remesas de los emigrantes para el desarrollo está siendo ahora estudiado por los gobiernos y las instituciones financieras.

La atención a los inmigrantes internacionales también ha crecido en relación con la reciente preocupación por la seguridad nacional a la luz de los acontecimientos del 11 de noviembre. Grandes masas de población foránea, que en gran medida constituían una preocupación de las autoridades de migración, ahora son también objeto de preocupación de las autoridades policiales y judiciales que buscan monitorear el movimiento y las actividades financieras de grupos terroristas. Como quiera que los terroristas constituyen sólo un sector pequeño pero destructivo que es considerado como una amenaza en los países receptores, hay motivos para preocuparse por los derechos humanos y el bienestar de la mayoría de trabajadores inmigrantes productivos/as. Son cada vez más los países que han ratificado la Convención de Naciones Unidas de 1990 sobre los Derechos de los Trabajadores Inmigrantes y sus Familias, la cual establece estándares internacionales que definen protocolos de los derechos de los/as migrantes, si bien todos los países que han ratificado dicha Convención son países emisores y de tránsito. Tanto los países receptores como los emisores están entendiendo poco a poco la importancia de la creciente integración e interdependencia de los estados, no sólo en el plano económico sino también en el político y en el cultural.

La preocupación por el bienestar de los inmigrantes está creciendo en importancia debido al reconocimiento y a la creciente valoración de sus contribuciones a las economías de los países emisores, y de la respuesta a la demanda laboral de los países industrializados del Norte.

Es a la luz de estos hechos que se ha planteado el desafío de la integración de los/as inmigrantes internacionales en las sociedades receptoras por medio de la educación de adultos. Dado que la migración internacional es la ola del futuro, los países receptores tienen que ver, por una parte, la manera de elevar la conciencia de los habitantes de los países receptores acerca de la contribución que hacen a sus sociedades los inmigrantes internacionales. Y por otra parte los países receptores tienen que elevar también la capacidad de los trabajadores/as inmigrantes para relacionarse con la sociedad anfitriona, aprendiendo su historia y su cultura, adaptándose a ella y convirtiéndose en socios productivos en la vida de la sociedad.

2. Los problemas de los trabajadores/as inmigrantes

a) Modelos frustrados de desarrollo

La migración internacional es la cara nueva de un problema viejo. En general es una respuesta a la pobreza y al subdesarrollo del propio país de los trabajadores migrantes, a la vez que una respuesta a las necesidades de recursos humanos de los poderosos y desarrollados países receptores. La migración internacional es un problema de poder.

La migración internacional es una consecuencia del fracaso de los anteriores modelos de desarrollo. Muchos de los países receptores son antiguas potencias coloniales. Muchos de los/as que emigran pertenecen a las antiguas colonias de las potencias mundiales. La situación de subdesarrollo en el Sur, y el bienestar y riqueza de los países industrializados del Norte, son en parte el resultado de las relaciones políticas y económicas entre el Norte y el Sur que antes se llamaban el «Primer Mundo» y el «Tercer Mundo».

Los trabajadores/as inmigrantes no sólo están lidiando con los problemas inmediatos de adaptarse a las nuevas condiciones de trabajo y de adaptarse a una cultura y un idioma diferentes en los estados receptores, sino que también son parte de los persistentes problemas de pobreza en sus países de origen, y son directos combatientes en la guerra contra las relaciones desiguales entre países. En la medida en que intentan resolver problemas de desempleo y de bajos ingresos en sus propios países por la vía de encontrar trabajo en el extranjero, tienen que luchar también con la realidad de una diferente visión del mundo en el nuevo lugar de trabajo. Mientras en su país el trabajo se ve como un derecho otorgado por Dios y como una responsabilidad, en el Estado receptor se vuelve una mercancía. Lo que se tiene que enfrentar es un cambio de valores éticos y morales.

b) Las condiciones de trabajo y de vida en el Estado receptor

Un problema inmediato de los trabajadores/as migrantes de bajo nivel, especialmente de las mujeres, son sus condiciones de vida y de trabajo. En muchos países receptores se los trata como huéspedes indeseados. Sus contratos de trabajo fijos son básicamente restrictivos y contienen pocos beneficios. Muchos trabajadores/as inmigrantes tienen que aceptar empleos duros, difíciles y peligrosos, empleos que la población nativa viene abandonando masivamente. El problema no es sólo el de la actitud respecto de esas condiciones duras, difíciles y peligrosas, puesto que los trabajadores/as inmigrantes están dispuestos a hacer esos trabajos. El problema es la falta de mecanismos para afrontarlos de manera que puedan hacer su trabajo de manera segura y productiva. Estas condiciones de vida y de trabajo son definidas por cada uno de los empleadores y a menudo son discriminatorias e incluso violatorias de las leyes laborales vigentes en el país receptor.

c) El desafío de construir cohesión social en el país receptor

Los trabajadores/as inmigrantes viven y trabajan en los países receptores en medio de entornos hostiles, fríos e insolidarios. Por la fuerza de la necesidad, y sin sistemas de apoyo en el Estado receptor, los trabajadores/as inmigrantes tienen que ver cómo adaptarse a la sociedad aislados los unos de los otros/as. En algunos Estados de Oriente Medio incluso está restringido el derecho de reunión y el derecho de practicar creencias religiosas.

Sin contar a los trabajadores inmigrantes indocumentados/as, que no tienen acceso a ningún tipo de protección legal, los trabajadores/as con contrato normal enfrentan el grave desafío de tener que navegar hacia una vida social normal a través de barreras físicas, emocionales y legales.

3. La migración internacional, una crítica a la globalización

La Comisión Global sobre Migración Internacional (GCIM) ha identificado las contradicciones, las restricciones y los desafíos de las actuales políticas migratorias, principalmente en los países receptores. Hay muchas actitudes negativas respecto de los trabajadores/ as inmigrantes, pese a que a menudo son sectores enteros de la economía los que dependen de la mano de obra extranjera. Hay una gran cantidad de malentendidos respecto del origen e impacto de la inmigración internacional a determinadas sociedades. En tanto predomine la ignorancia, los/as inmigrantes internacionales serán tratados como ciudadanos de segunda clase, serán oprimidos y estarán privados de lo que la comunidad internacional ya reconoce como sus legítimos derechos.

Con el fin de tener una comprensión más amplia del fenómeno de la migración internacional, se tiene que examinar la realidad y la irreversible transformación que ha sufrido el mundo por medio de la globalización.


Modelos modernos y tradicionales de trabajo lado a lado en la Asia

Fuente: Maria Angela C. Villalba

Los rápidos y fácilmente accesibles avances de la tecnología de la información y de las economías de la información, hacen posible hoy día la rápida transferencia de capitales, bienes, servicios, información, ideas y culturas enteras, de un país a otro y a través de regiones geográficas. La apertura de mercados globales estimula también el movimiento de la fuerza de trabajo, y nos convoca a una evaluación de las políticas migratorias restrictivas que imperan en todos los países.

Asuntos económicos

El impacto de la globalización ha sido —como era de prever— desigual. La apertura liberal de los mercados, por una parte, y el creciente proteccionismo por otra, generan cada vez mayores disparidades entre las sociedades en lo que se refiere a estándares de vida y a niveles de seguridad humana.

Las diferencias en los ingresos diarios, entre países emisores y receptores de mano de obra, muestran implícitamente por qué la migración internacional es para muchas personas una opción atractiva. La proporción de población que gana menos de 2 dólares diarios es enorme: en Bangla Desh el 82,8 por ciento; en la India el 79,9 por ciento; en Pakistán el 73.6 por ciento; en Nepal el 68.5 por ciento; en Filipinas el 47.5 por ciento; en China el 46.7 por ciento; en Egipto el 43.9 por ciento.7 Del otro lado, el jornal diario para los trabajadores nacionales en el Reino Unido, por ejemplo, es de 80 dólares, y de 17 dólares en Hong Kong. Incluso un jornal de 5 dólares diarios para auxiliares nacionales en el Medio Oriente, Singapur y Malasia, es suficiente para atraer trabajadores/as inmigrantes si se les concede la oportunidad.

La emigración internacional está creando una nueva clase media en los países emisores. La evolución de una nueva clase media a partir de los sectores emigrantes se utiliza a menudo como un indicador de crecimiento y desarrollo en el país emisor. Pero a partir de esta hipótesis se plantean una serie de interrogantes. En primer lugar, la cuestión tiene que ver con la sostenibilidad de esa clase. En segundo lugar, la evolución de una clase media que no encara los problemas de fondo del subdesarrollo, lo que hace es crear crecientes brechas de ingresos en una sociedad basada en una economía volátil que vive de las remesas de los/as emigrantes, y por tanto aumenta la tensión social.

Los/as inmigrantes de subsistencia o supervivencia son aquéllos/as que ganan entre 150 y 200 dólares mensuales, en la mayor parte de los casos como trabajadoras del hogar en los países del Medio Oriente, Singapur y Malasia. Los salarios relativamente mejores esconden la enorme realidad del subdesarrollo. Si esas mujeres tuvieran acceso a recursos seguros en sus propios países, estarían en condiciones de ganar los mismos salarios. Los gobiernos tienden a posponer las soluciones al desempleo y a los bajos salarios precisamente porque las remesas de los emigrantes mantienen artificialmente a flote la economía.

La migración internacional produce una división de clases en las sociedades emisoras y genera un conflicto entre las economías tradicionales y las economías relacionadas con la migración, en lo que tiene que ver con el acceso a recursos. Si no se lo maneja con cuidado, este conflicto puede socavar el sistema de valores de la sociedad. Las remesas de los emigrantes se usan principalmente para el consumo de las familias de los trabajadores/as emigrantes. Fuera de eso, han generado crecimiento en el sector de servicios: supermercados, agencias de viajes, transporte aéreo, agencias de seguros y similares. Pero la capacidad de una economía nacional para crear oportunidades de empleo para su creciente fuerza laboral se encuentra gravemente impedida. En las economías de los países emisores el crecimiento está basado en modelos de consumo desencadenados por la migración.

Asuntos políticos

Los emigrantes laborales son los nuevos niños mimados de los políticos en virtud de su potencial político y de desarrollo. Su influencia económica y política es reconocida como una nueva fuente de moneda extranjera que viene a reforzar las reservas monetarias en divisas. Es por eso que se les ha acordado privilegios políticos especiales como el derecho de voto, aun cuando estén trabajando en el extranjero. Esto ha estimulado una propaganda de la migración como solución atractiva para diversos problemas personales y sociales. Pero lo que sin embargo está haciendo es generar una cultura de individualismo y materialismo, a la vez de estimular la explotación de mujeres.

Los beneficios temporales que aportan las remesas de los emigrantes están engendrando políticas económicas que exacerban el desempleo. Se está minando la voluntad política de los gobiernos de los países emisores de resolver los problemas de desempleo y de bajos salarios. Los sindicatos se encuentran debilitados a la hora de luchar por los derechos de los trabajadores/as.

Asuntos sociales

Las economías centradas en la emigración generan un deseo de emigrar y legitiman la migración, vale decir la fuga de muchos recursos humanos profesionales que serían sumamente necesarios y que se van a trabajar al extranjero. En Filipinas están floreciendo escuelas de enfermeras y asistentes sociales. Los gastos gubernamentales en educación, que ya antes eran mínimos, ahora están cada vez más distorsionados. Hay un desequilibrio en el sistema educativo, que está haciendo hincapié en la formación de asistentes sociales y enfermeras por ser éstas objeto de una elevada demanda en el mercado mundial.

La migración «exitosa» de mujeres ha renovado los conceptos tradicionales acerca de las mujeres y su papel en la sociedad. Son cada vez más las mujeres que están con la mirada puesta en la oportunidad de ganar dólares como bailarinas, cantantes y trabajadoras sexuales en el extranjero.

Hay efectos negativos de la migración que difícilmente pueden llegar a ser un factor en la planificación del desarrollo. Muchas familias se han visto afectadas por la separación de los esposos, uno de los cuales —cuando no los dos— está trabajando en el extranjero. En Filipinas se calcula que hasta un tercio de la población total cuenta con el soporte económico de uno o dos miembros de la familia que han emigrado. Las familias migrantes han presentado disfunciones, desde leves hasta graves, como lo muestra el alto porcentaje de matrimonios rotos, de delincuencia juvenil y de abuso de sustancias controladas entre los niños migrantes.

Asuntos de género

La migración abre nuevas vías para que las mujeres trabajen. Ha incrementado su participación laboral tanto en los países receptores como en los emisores. Con la importación de mujeres para el trabajo de atención a niños y ancianos y para las labores domésticas, las mujeres locales han quedado libres para integrarse a la fuerza de trabajo activa.

Con la migración esta injusticia adquiere una nueva dimensión adicional. El trabajo doméstico, cualquiera que sea su nombre y cualquiera que sea su precio o salario, sigue siendo la misma esclavitud asignada a las mujeres. Son cada vez más las mujeres migrantes que cargan el peso de suministrar las necesidades básicas de sus familias.

El trabajo de las mujeres como inmigrantes refuerza los roles tradicionales que siempre han ocupado. Aparte de los gastos de consumo, los ingresos procedentes del trabajo en el extranjero se gastan en necesidades tradicionales como pueden ser la dote en la India y oros países del Sur de Asia. Dado que sólo los varones pueden llegar a ser monjes y servir en el templo, e interceder por los parientes que están en Tailandia, ahora las mujeres pueden hacer lo mismo con su contribución para la construcción y refacción de los templos.

El sistema de solicitar novias por correo sirve para explotar a mujeres del Sur para que respondan a la demanda de servidumbre femenina en el Norte. En muchas instancias la importación de mujeres o novias es aprovechada por varones del Norte para adquirir trabajadoras domésticas baratas para que cuiden a varones ancianos o discapacitados en el Norte.

Problemas de cohesión social en los países receptores

La cuestión de la integración de los/as inmigrantes en los países receptores plantea muchos desafíos a los propios inmigrantes, en primer lugar, pero también a la sociedad receptora. El propósito de dicha integración es construir una cohesión social que les permita a los/as inmigrantes contribuir plenamente a la sociedad receptora y estimular su participación significativa en la sociedad.

Hay varios factores que bloquean la integración de los/as inmigrantes internacionales en las sociedades receptoras. En primer lugar la hostilidad y resistencia que presentan las poblaciones receptoras contra los trabajadores extranjeros/as se debe en general a que éstos/as significan una amenaza para los puestos de trabajo locales y tienden a rebajar los niveles laborales. Esos niveles laborales son resultado de una larga historia de lucha de los trabajadores receptores, de manera que éstos no están dispuestos a renunciar a esas victorias difícilmente ganadas. La mayor parte de la oposición ruidosa organizada contra los trabajadores/as inmigrantes suelen ser la de los sindicatos.

En segundo lugar, la tendencia mayoritaria de la población a mostrar actitudes ofensivas contra los/as inmigrantes tiene su origen en mitos e ideas erróneas que tiene la gente acerca de otras nacionalidades y culturas en general y de los inmigrantes en particular. Las poblaciones receptoras creen que los/as inmigrantes pertenecen a culturas inferiores y tienen niveles educativos y sistemas políticos de nivel inferior al promedio, y que son pobres y por lo tanto están predispuestos para actividades antisociales y criminales.

Simplemente no es verdad que los/as migrantes no sean civilizados. Lo único que hay es que tienen una civilización diferente, una cultura diferente, una visión del mundo diferente, que los demás países tienen que aceptar y con las que se tienen que reconciliar. Los/as inmigrantes tienen diferentes maneras en la mesa, diferentes modas de vestido, un lenguaje diferente, una cocina diferente, diferentes jerarquías y niveles de aquellos valores que definen lo que está bien y lo que está mal.

La población se felicita por la globalización y el pluralismo, y la migración internacional, en la medida en que éstas sirven a sus intereses económicos. Pero en la medida en que constituyen amenazas a su estilo de vida, a las poblaciones inmigrantes se les aplica políticas restrictivas, selectivas, proteccionistas y discriminatorias.

Por tanto la educación de adultos es tanto un proceso de enseñanza, a los/as inmigrantes, de los valores y estándares de la sociedad receptora que para ellos/as son nuevos, como también un proceso de aprendizaje de los valores y estándares de la civilización de la que proceden los/as inmigrantes y que resultan nuevos para la sociedad receptora. La enseñanza y el aprendizaje deben ser mutuos y deben servir para afirmar la dignidad de todas las culturas humanas. Y este proceso deberá continuar con la próxima generación de inmigrantes (hijos/as y nietos/as de los/as inmigrantes internacionales) y con la próxima generación de la población de los países receptores.


Donde son y de donde vienen Fuente: Maria Angela C. Villalba

Tiene que haber un reconocimiento de la pluralidad de culturas en el país receptor, dentro de un mundo globalizado. En la medida en que se trate de educación formal o de adultos, deberá haber por tanto también un reconocimiento de que el currículo educativo tiene que ser un producto dinámico de la interacción entre civilizaciones y culturas.

El problema fundamental que hay que enfrentar para lograr la integración social es el de cómo ganar a los/as inmigrantes para el uso de un idioma común. Antes de nada la educación de adultos deberá enseñarles a los/as inmigrantes a leer, escribir y hablar en el idioma del país receptor al que se tienen que integrar. El idioma es la llave con que el/la inmigrante abre la puerta de los símbolos sociales, la cultura, la cosmovisión y la tecnología del país receptor, y que permite un diálogo entre culturas. En el momento en que un/a inmigrante puede leer, escribir y hablar el idioma del país receptor, puede adherirse al intercambio social y aprender por sí mismo/a todo lo que necesita para la supervivencia, la adaptación y la productividad.

4. Desafíos para la integración y la educación de adultos

a) El acceso limitado de los/as inmigrantes a los servicios y recursos de la educación de adultos tiene que ser un desafío para quienes defienden la educación de adultos. El estatus de los/as inmigrantes es también un desafío. Sólo aquéllos/ as que tienen estatus legal están en condiciones de acceder a los recursos de la educación de adultos. Por miedo de ser arrestados, encarcelados y deportados, los trabajadores indocumentados/as lógicamente preferirán no exponerse excesivamente asistiendo a cursos de educación de adultos. Las distancias geográficas entre los centros educativos y las áreas remotas donde viven los/as inmigrantes constituyen también un desafío. Más aún, las condiciones de trabajo definidas en los contratos impiden una socialización entre trabajadores/ as inmigrantes. Hay inmigrantes a quienes no se les permite disfrutar de días de descanso, y mucho menos asistir a clases de educación de adultos.

b) Motivación para aprender. La competencia lingüística en un idioma internacional se convierte en un prerequisito para la integración. Sucede que muchos trabajadores/as inmigrantes, especialmente quienes tienen una ocupación temporal, no se encuentran suficientemente motivados para adquirir una competencia lingüística. La motivación de los trabajadores/ as migrantes para trabajar en el extranjero es principalmente económica. No están muy interesados en una socialización profunda. Finalmente, el estatus laboral temporal o incierto socava la motivación de muchos/as inmigrantes para incorporarse a la educación de adultos.

c) La integración y la cohesión social en el país receptor sólo puede resultar si al mismo tiempo se hace esfuerzos en los países emisores por encarar los problemas del desarrollo, más concretamente si esos esfuerzos buscan la reintegración de los trabajadores/as migrantes a sus países de origen. Como se ha explicado anteriormente, la migración internacional es una respuesta al subdesarrollo y a los desequilibrios económicos y políticos que se dan entre los estados desarrollados del Norte y los subdesarrollados del Sur. La resolución o mitigación de esos desequilibrios es la única respuesta estratégica, inteligente y sostenible —mientras siga habiendo naciones— a las inequidades y a la inquietante situación de los trabajadores/as migrantes internacionales.

d) Los programas de reintegración, en los países emisores, son esfuerzos realizados por la sociedad civil, aunque también cada vez más por los estados y gobiernos, para encarar las necesidades de largo plazo de los trabajadores/as emigrantes, y consisten en acumular capital, realizar inversiones y poner en marcha empresas que creen fuentes de trabajo. Ésta es una respuesta a los problemas del desempleo en los países emisores, lo que después de todo constituye las causas fundamentales y los factores de presión para la emigración internacional.

5. Prácticas positivas en integración y reintegración

El Compendio Europeo de Prácticas Positivas para la Prevención del Racismo en los Lugares de Trabajo, elaborado en 1994 por la Fundación Europea para el Mejoramiento de las Condiciones de Vida y de Trabajo, mostraba iniciativas de los sectores público y privado, y de los sindicatos de 15 países europeos, para superar el racismo y la discriminación.

En Corea se ofrece clases de hanggul (idioma coreano) por parte de miembros de la Federación Coreana de la Pequeña Empresa (Korean Small Business Federation – KSBF), tanto para optimizar la contribución productiva de los trabajadores/as inmigrantes a las empresas como para minimizar los accidentes en el lugar de trabajo. Centros de asesoramiento de las iglesias locales oranizan clases de lenguaje para trabajadores/as inmigrantes y mujeres extranjeras. Algunas ONG organizan eventos y viajes.

Desde la perspectiva del Sur, la educación de adultos para la integración asume un sesgo diferente. Apunta a la reintegración de los/ as emigrantes a sus países de origen. Las premisas de la educación de adultos para emigrantes son que: a) los/as emigrantes retornarán a su país de origen cuando hayan cumplido el objetivo de su viaje o cuando llegue el momento oportuno; b) los/as emigrantes querrán retornar a sus países cuando hayan mejorado las condiciones económicas y sociales; c) los/as emigrantes querrán establecer en su país negocios y empresas; y d) es posible que los/as emigrantes quieran jubilarse en su país de origen.

En Filipinas una respuesta fundamental para la reintegración de los trabajadores/as emigrantes de vuelta a casa es el programa de Ahorros e Inversiones Alternativas de Emigrantes para la Reintegración y el Desarrollo de la Comunidad (Migrant Savings and Alternative Investments for Community Development and Reintegration – MSAI-CDR). Es un programa nacido de la experiencia y las necesidades de los propios trabajadores/as emigrantes mientras estaban en el extranjero. En pocas palabras, se trata de un movimiento para animar a los trabajadores/as emigrantes, en el lugar donde están, a que ahorren sistemáticamente una parte de sus ingresos con el fin de planificar su retorno a casa, para animarlos a que conformen asociaciones de ahorro con el fin de juntar sus recursos financieros en forma mancomunada e inviertan esos recursos en programas y empresas que luego les permitan vivir en sus lugares de origen. Dichas inversiones deberán involucrar a sus familias, a la comunidad local, a los pobres, al sector privado y los gobiernos locales, deberán crear puestos de trabajo para ellos/as, incrementar sus ingresos, y en lo posible crear empresas rentables a las que puedan los trabajadores/as que han emigrado cuando así lo decidan.

Las remesas de los trabajadores/ as emigrantes son recursos privados pero son parte integrante de los recursos nacionales de un país. Pueden ser invertidos en la medida en que los trabajadores/as emigrantes así lo decidan para beneficio de los niveles local y nacional. La educación de adultos para la reintegración, el emprendimiento y el desarrollo tiene que ver con animar a los/as emigrantes a que se conviertan en inversores/as y empresarios/as. Que pasen de buscar trabajo a crear puestos de trabajo. Que la comunidad de trabajadores pasivos se transforme en una comunidad de emprendedores productores/as de riqueza. Que las remesas de los/ as emigrantes se transformen en capital de inversión para economías locales que andan mal de capital. Esto supone la formación de valores, como por ejemplo infundir la conciencia de ahorro; la educación para comprender lo que son las dinámicas migratorias, la economía comunitaria local y las posibilidades de desarrollo. Es un movimiento para democratizar la economía.

6. Oportunidades y acciones prácticas

a) Foros multilaterales sobre migración e integración.

El Foro Global sobre Migración y Desarrollo, que fue el resultado de un diálogo de alto nivel sobre migración y desarrollo organizado por Naciones Unidas, es una buena vía para la discusión de acuerdos bilaterales y multilaterales sobre integración y educación de adultos. El Foro Global del 2008, a celebrarse en Filipinas, debería ser una oportunidad para que los países del Norte y sus sociedades civiles vean de cerca las condiciones de un país del Sur, donde la emigración se ha convertido en la primera opción para encarar la pobreza.

En el Foro Global del 2008 se tiene que plantear como tema crítico la educación de adultos para encarar los problemas de la migración y las estrategias de integración. El mismo deberá discutir formas de asociación bilateral entre agencias de educación de adultos del Norte y programas de reintegración en el Sur, con participación de todos los actores del fenómeno migratorio, los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y el académico.

Hay redes internacionales de la sociedad que posibilitan que los trabajadores/as migrantes reciban los beneficios de la educación de adultos en los países receptores y en los emisores. Lo que ahora se necesita es una mayor interacción y cooperación, en la sociedad civil, a través de esas redes, para manejar las situaciones de la premigra ción, la migración y la postmigración de los/as migrantes internacionales.

b) Se tiene que elaborar y sostener un currículum para la educación formal y de adultos, tanto en los países emisores como en los receptores, para manejar la migración, la integración y la reintegración.

Es clave el uso intensivo de las tecnologías de información y comunicación, así como los instrumentos de los medios de comunicación de masas. No se puede hacer un énfasis excesivo en el papel que juegan los medios en la promoción de la migración. Es a través de los medios que se promueve el anuncio de la «buena vida» en el Norte. Son también los medios los que hacen posible la discusión y la provisión de servicios de intervención en momentos de crisis. Cursos de educación de adultos a través de programas de televisión pueden alcanzar una audiencia más amplia que la que se puede lograr con los centros físicos y sociales. Imágenes positivas de migrantes, especialmente mujeres, pueden ser cruciales a la hora de disipar mitos, miedos y prejuicios.

Materiales didácticos «para usar en casa» con suplementos audiovisuales, utilizando tecnología del tipo Ipods o reproductores MP4, aumentan la viabilidad de oportunidades de educación de adultos. Pueden ser herramientas para que los/as inmigrantes puedan defender mejor sus derechos en situaciones de riesgo.

En conclusión, la estrategia básica que es digna de apoyo por parte de la comunidad internacional, respecto de la migración internacional, es en primer lugar garantizar la seguridad y el bienestar de los/as inmigrantes capacitándolos/as para que tomen decisiones basadas en una apreciación de sus posibilidades de trabajo y de vida en las sociedades receptoras.

Por otra parte, los mismos trabajadores/as migrantes deben participar en la respuesta a los problemas de desarrollo en sus propios países y en el extranjero, y contribuir a la mitigación de los desequilibrios económicos y políticos, optimizando los beneficios de la migración internacional y minimizando las amenazas y dificultades de la migración.

Finalmente, la integración no debería derivar en la pérdida sino en la afirmación de identidad y la dignidad de las dos partes: el/la inmigrante y las comunidades receptoras.

Referencias bibliográficas:

Educación de Adultos y Desarrollo. Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos y el Desarrollo (IIZ/DVV). Bonn, Alemania. Número 67, 2006.

Migración en un mundo interconectado: Nuevas directrices para la acción. Informe de la Comisión Global para la Migración Internacional, Octubre 2005.

Newsbreak Magazine. Trafficking in Women (Tráfico de mujeres). Manila, Filipinas, Noviembre 2006.

Migration Policy Institute. Policy Brief. Washington DC. Serie 2007.

Social Watch Report 2006. Arquitectura imposible. Instituto del Tercer Mundo. Montevideo, Uruguay, 2006.

Summary Report, Foro Global de Migración y Desarrollo, Primera reunión, Bruselas, del 9 al 11 de julio de 2007.

Untad Kabayan, Annual Report 2006, Quezon City, Filipinas.

Villalba, María Angela. Philippines: Protecting Migrant Women in Vulnerable Jobs (Filipinas: Protección de mujeres migrantes en trabajos de riesgo). Gender Promotion Programme. Series on Women and Migration Nº 8. International Labour Office, Ginebra, 2003.

Wrench, John. European Compendium of Good Practice for the Prevention of Racism in the Workplace (Compendio europeo de prácticas positivas en la prevención del racismo en el lugar de trabajo). Danish Centre for Migration and Ethnic Studies. European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions. Dublín, Irlanda, 1997.

1 Migration in an Interconnected World: New Directions for Actions. Report of the Global Commission on International Migration - GCIM (La emigración en un mundo interconectado: Nuevas directrices para la acción. Informe de la Comisión Global sobre Migración Internacional - GCIM), Suiza, Octubre 2005.

2 Educación de Adultos versus Pobreza, ASPBAE, 2004, página 8.

3 GCIM.

4 Greenspan, Allan. The Age of Turbulence (La Era de la Turbulencia). Penguin Group Inc., USA, 2007 (según el extracto de Newsweek, 24 Sept. 2007, Pág. 21.)

5 Trafficking in Women (Tráfico de Mujeres), Newsbreak, Manila, Filipinas, Noviembre 2006.

6 Chishti, Muzaffar A. The Phenomenal Rise in Remittances to India: A Closer Look (El incremento fenomenal de las remesas a la India. Una mirada de cerca). Migration Policy Institute Policy Brief, Washington DC, Mayo 2007.

7 Indicadores Mundiales de Desarrollo, 2006, Banco Mundial. Tomado de Social Watch Report 2006.

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