Wade Pendleton

En los últimos decenios la migración no ha dejado de crecer en África meridional. Paralelamente se puede observar una intolerancia y una xenofobia crecientes respecto de las y los inmigrantes, las que atraviesan todas las clases sociales independientemente del estatus social. Hay poco contacto, mucho temor a relacionarse y muchos miedos irracionales ante quienes «son diferentes«. Las y los inmigrantes son vistos como intrusos y enemigos que, por ejemplo, les quitan el trabajo a las personas del país receptor. Es aquí donde puede y tiene que intervenir la educación de adultos. El Profesor Wade Pendleton, catedrático emérito de Antropología en la universidad estatal de San Diego, vive en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Migración y Xenofobia en África Meridional

Introducción

En décadas recientes, la migración ha aumentado en toda la región de la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (Southern Africa Development Community – SADC), debido en parte al fin del régimen de apartheid en Sudáfrica, a la integración de este país en los vínculos de la región con la economía mundial, al aumento de la pobreza y el desempleo en zonas rurales y urbanas, al impacto del VIH/ SIDA, como también a una historia de migración forzosa y reubicación masiva de personas.1 A la región han acudido, asimismo, oleadas de refugiados y personas en busca de asilo, provenientes tanto del interior como del exterior de la región de la SADC. Véase el Informe de la Comisión Mundial sobre las Migraciones Internacionales, y en especial el informe regional sobre África Meridional (www.gcim.org).

Por más de una década, el Proyecto sobre Migración en África Meridional (Southern African Migration Project – SAMP) ha realizado investigaciones sobre migración en África Meridional y otros temas relacionados.2 Se han llevado a cabo cuatro proyectos regionales en gran escala: la Encuesta sobre Políticas Nacionales de Inmigración (National Immigration Policy Survey – NIPS); la Encuesta sobre una Base de Aptitudes Potenciales (Potential Skills Base Survey – PSBS); la Encuesta sobre Migración y Remesas Transfronterizas (Cross Border Migration and Remittances Survey – MARS); y la Encuesta sobre Migración y Pobreza (Migration and Poverty Survey – MAPS). En el sitio web del SAMP www.queensu.ca/samp están disponibles los textos de informes sobre políticas de migración nacionales y regionales.

El Proyecto sobre Migración en África Meridional, la Encuesta sobre Migración y Remesas Transfronterizas, y la Encuesta sobre Migración y Pobreza, todos recientemente concluidos, son las principales fuentes de información acerca de la migración interna y transfronteriza en toda la región (entre los países encuestados se incluyen Botsuana, Lesoto, Malaui, Mozambique, Namibia, Suazilandia y Zimbabue; la información sobre Sudáfrica3 se ha obtenido de trabajos previos del SAMP y de otras fuentes). Con el aumento de la migración dentro de la región, las actitudes y los prejuicios de los ciudadanos locales respecto de los extranjeros también se han generalizado. Es así como en la Encuesta sobre Políticas Nacionales de Inmigración del SAMP se registran actitudes xenófobas.

Migración

Si analizamos los patrones migratorios de los habitantes de toda la región durante el transcurso de su vida (dónde nacieron y dónde están viviendo actualmente), cerca del 60% de ellos nunca se han trasladado y continúan residiendo en la misma área rural (47%) o urbana (12%) donde nacieron. La migración interna dentro de áreas rurales representa un 15% adicional de migración a lo largo de la vida. Alrededor de un 11% de la población ha emigrado de áreas rurales a urbanas, y un 4% lo ha hecho de una ciudad a otra. La migración urbano-rural corresponde a aproximadamente el 4% de la migración durante la vida. Un 6% de los desplazamientos regionales a lo largo de la vida es atribuible a la migración transfronteriza; el principal destino dentro de la región es Sudáfrica. La migración transfronteriza desde Sudáfrica se dirige principalmente hacia países desarrollados como Gran Bretaña, Australia, Canadá y Estados Unidos. En la decisión de emigrar suelen intervenir múltiples factores, de los cuales los más importantes tienen que ver con la situación económica, la familia, las condiciones de vida y el acceso a la educación. La mayoría de los traslados hacia distintas zonas rurales obedecen a asuntos familiares como matrimonios, divorcios y acceso a la enseñanza. El motivo más importante para emigrar hacia zonas urbanas es de índole económica (más alternativas para cambiar de empleo o buscar trabajo), pero las condiciones de vida y el acceso a la enseñanza también son razones de peso. Otras justificaciones para emigrar, como mejores condiciones ambientales, acceso a la atención de salud y mayor seguridad, sólo tienen escasa importancia. Aun cuando hombres y mujeres emigran por las mismas razones, la importancia relativa de aquellas es variable. Los hombres asignan mayor importancia a los motivos económicos, mientras que para las mujeres la familia y las condiciones de vida son prioritarias. Según algunos indicadores, las mujeres están abandonando las áreas rurales en busca de estilos de vida alternativos que les permitan abandonar su condición de sometimiento al hombre, que es la habitual en sus aldeas de origen.

Si analizamos la historia de la migración y los posibles desplazamientos futuros, podemos advertir ciertas tendencias. Los desplazamientos hacia diversas áreas rurales van a disminuir, los traslados hacia distintas zonas urbanas aumentarán, la migración rural-urbana seguirá siendo intensa (32% de los futuros desplazamientos), mientras que la migración urbano-rural se mantendrá aproximadamente en el mismo nivel, y el éxodo hacia el extranjero aumentará en un 19%.

Alrededor de un 19% de las personas identificadas como miembros del grupo familiar se encontraban fuera del territorio al momento de aplicarse la encuesta MAPS; los países con la mayor cantidad de personas alejadas del hogar eran Botsuana (30%), Zimbabue (33%) y Suazilandia (28%). Las principales motivaciones para abandonar el terruño eran el trabajo migrante (72%), la asistencia a la escuela (13%), y de otra índole (15%). El porcentaje por país de personas alejadas de su hogar que se dedican al trabajo migratorio es: Namibia (45%), Botsuana (81%), Lesoto (66%), Suazilandia (80%), Mozambique (62%), Malaui (51%), y Zimbabwe (88%). La mayoría de los trabajadores migrantes en Namibia (98%), Botsuana (85%), Suazilandia (62%) y Malaui (87%) son migrantes internos que laboran en su propio país. En Lesoto (58%), Mozambique (60%) y Zimbabue (73%), más de la mitad de los migrantes son trabajadores transfronterizos. Los principales destinos escogidos por los trabajadores migrantes transfronterizos son Sudáfrica (71%), Botsuana (7%), y —principalmente en el caso de los zimbabuenses— Europa/Reino Unido (9%) y Norteamérica (3%). Por su parte, los migrantes transfronterizos sudafricanos prefieren viajar a países desarrollados. La migración es un fenómeno en el que predominan los hombres (65%), pero también se han incorporado muchas mujeres (35%), y el aumento del desplazamiento femenino es una de las características de los actuales y futuros patrones migratorios. Mozambique (26%) y Malaui (25%) registran los menores porcentajes de migrantes femeninas. El promedio de edad de los migrantes es superior al de la población activa en general, con una cifra similar para la categoría de 35 a 60 años (41%), y para la de 25 a 34 años (43%). Cerca de la mitad de la población migrante sólo cuenta con educación primaria o carece de escolaridad. Los migrantes son normalmente hijos e hijas (56%) de jefes de hogar, quienes a su vez suelen ser también migrantes (24%).

Participantes durante la sesión final
Fuente: Hans Pollinger

En toda la región, alrededor del 22% del trabajo de los migrantes tiene un carácter estacional. El promedio de años trabajados bordea los 5, y cerca del 75% de los migrantes siempre ha desempeñado la misma labor; el principal motivo para cambiar de ocupación es un mejor salario (58%). Por lo general los migrantes viven solos (36%) o con compañeros de trabajo (19%) en una casa (22%), en un apartamento (18%), en un albergue (13%), o en un cuarto (12%).

Se preguntó a los entrevistados sobre el efecto de la migración en el hogar. En toda la región, cerca del 75% de los grupos familiares consideraron que el impacto de la migración había sido positivo o muy positivo. Asimismo, el 68% de ellos estimaron que como resultado de las futuras migraciones gozarían en general de mayor holgura (68%). Sin embargo, la migración no está exenta de repercusiones negativas: los migrantes ausentes son extrañados por sus seres queridos, los largos períodos de ausencia inciden en las actividades del hogar, y los migrantes suelen experimentar soledad y nostalgia.

Los trabajadores migrantes abandonan su hogar para laborar y ganar dinero, gran parte del cual lo destinan al mantenimiento de su familia cuando regresan. Al volver a casa, la mayoría de ellos trae consigo el dinero ahorrado y a menudo algunas mercaderías compradas con el mismo (59%); otros métodos menos utilizados para transferir los fondos son los bancos (9%), el correo (11%), un amigo o compañero de trabajo que los haga llegar a la familia (8%), y oficinas de transferencia de dinero (6%). Las elevadas comisiones y los robos son dos de los problemas mencionados. Algunas familias (13%) hacen llegar envíos a los migrantes, comúnmente víveres (70%), que consisten casi siempre en alimentos tradicionales que tal vez no están disponibles en la región donde trabaja el destinatario. En toda la región, cerca del 12% de los migrantes recibe visitas de familiares de su lugar de origen. Los migrantes de Namibia (22%), Botsuana (15%), Malaui (19%) y Zimbabue (22%) reciben visitas con mayor frecuencia. La interacción del hogar de origen con el de destino contribuye a mantener los lazos de familia y parentesco durante períodos de ausencia física.

¿Cuán importantes son las remesas para las familias receptoras? Los datos de las encuestas MARS y MAPS demuestran de manera concluyente que las remesas cumplen una función esencial en la economía doméstica. En los países encuestados, las remesas en efectivo y el ingreso salarial ocupan el primer o el segundo lugar entre las fuentes más importantes de ingreso familiar. Las remesas se utilizan principalmente para comprar alimentos y provisiones. En vista de que poco o nada de ese dinero se destina a la inversión, cabe concluir que su finalidad principal es el alivio de la pobreza. La situación económica de los hogares con migrantes transfronterizos era invariablemente superior a la de las familias corrientes.

Xenofobia

Como consecuencia de la migración transfronteriza, la afluencia de extranjeros a la región ha sido muy superior a las de épocas pasadas. La Encuesta sobre Políticas Nacionales de Inmigración (NIPS) permitió averiguar que los naturales de toda la región exageran la cantidad de individuos que no son ciudadanos de su país, pues tienden a considerar la inmigración como un «problema» y no como una oportunidad, y a usar a estos extranjeros como chivos expiatorios.4 La intensidad de estas actitudes varía significativamente de un país a otro. Las opiniones más vehementes las manifiestan los ciudadanos de Sudáfrica, Namibia y, en menor medida, Botsuana. Los oriundos de los demás países encuestados se muestran invariablemente más relajados frente a la presencia en su territorio de individuos que no son ciudadanos. En el nivel más básico, existe, por tanto, una marcada diferencia entre los países que envían migrantes y aquellos que los reciben. Los ciudadanos de los países receptores tienden a mostrarse considerablemente más intolerantes. El alto grado de fluidez y dinamismo de la situación queda demostrado por el caso de Botsuana. A medida que la cantidad de inmigrantes, principalmente zimbauenses, ha aumentado durante los últimos años, han bajado los niveles de tolerancia hacia todos los forasteros.

Una segunda conclusión es que las actitudes observadas en Sudáfrica, Namibia y Botsuana se han generalizado y propagado con tanta facilidad que a decir verdad resulta imposible identificar cualquier tipo de «perfil xenófobo». Dicho de otro modo, pobres y ricos, empleados y desempleados, hombres y mujeres, negros y blancos, conservadores y radicales, todos ellos muestran actitudes sorprendentemente similares. En vista de lo anterior resulta sumamente difícil explicar el estado de cosas, pues se contrapone a la creencia más general de que determinados grupos de una población (comúnmente los que se encuentran, o se consideran, amenazados) son más propensos que otros a manifestaciones xenófobas. Una de las formas que adopta la xenofobia en Sudáfrica es la de un temor nacionalista hacia los extranjeros, cualquiera sea su origen. La xenofobia posterior al apartheid se expresa de manera más notoria como una hostilidad hacia los africanos negros (la nueva oleada de inmigrantes) que no hablan el nguni ni el sotho y cuya piel es considerada demasiado oscura. De ahí el término despectivo makwerekwere (africanos de piel oscura que no hablan «nuestras» lenguas sudafricanas). La animosidad se exterioriza más frecuentemente hacia los hombres en el lugar de trabajo o en los distritos de inmigrantes no europeos (townships).

Sería un error suponer que en el resto de los países se observa una actitud uniformemente tolerante. Con todo, ellos tienden a ajustarse al perfil internacional más típico. En otras palabras, allí donde hay intolerancia, esta tiende a restringirse a grupos socioeconómicos identificables dentro la población. Como podría preverse, los grupos socioeconómicamente desfavorecidos de estos países (los pobres, la clase trabajadora, los desempleados) suelen tener una opinión más negativa de los migrantes, inmigrantes y refugiados, en comparación con la de sus conciudadanos que gozan de mayor seguridad y de una mejor situación económica.

En todos los países encuestados resulta impresionante advertir el escaso contacto personal entre ciudadanos y no ciudadanos, y por tanto el limitado conocimiento que unos tienen de los otros. La mayor parte de las interrelaciones personales que establecen son por lo general de tipo económico. Dicho de otro modo, sería de justicia afirmar que las actitudes negativas se adoptan porque no existen evidencias en contrario. Los ciudadanos que efectivamente incluyen a extranjeros entre sus conocidos personales y amistades tienden a mostrarse mucho más receptivos y tolerantes que aquellos que los ignoran. Por decirlo en otras palabras, la interacción es un poderoso antídoto contra la xenofobia.

Una interesante conclusión que se desprende de la encuesta NIPS es que no existe prácticamente ningún sentido de solidaridad para con otros países de la SADC. Se trata de un reproche bastante grave, teniendo en cuenta la longevidad de esta comunidad como institución formal. La ausencia de cualquier sentido verdadero que nos hable de una «conciencia regional» (de participación en una agrupación regional cuyos intereses sean mayores que la suma de sus partes) repercute muy directamente en los asuntos migratorios.

«Esperanza»
Fuente: dgvn Informationsdienst Bevölkerung und Entwicklung Nr. 64,
December 2007, p. 11

Los ciudadanos de países de la SADC casi no hacen distinción entre los inmigrantes de otros países de la SADC y aquellos provenientes de otras regiones de África, e incluso de Europa y Norteamérica. Allí donde las actitudes son negativas, son uniformemente negativas; donde son positivas, son uniformemente positivas. Un desafío urgente que encaran la SADC y organizaciones relacionadas con la migración es, por ende, desarrollar estrategias que permitan crear una nueva conciencia regional entre los ciudadanos y los encargados de formular las políticas.

Dado el perfil de opinión revelado por las encuesta NIPS, no causa sorpresa el que la mayoría de los ciudadanos prefiera que los gobiernos nacionales «adopten una actitud firme» hacia inmigrantes y refugiados. Existen serias sospechas de que muchos refugiados no lo son en verdad, y se abriga un enorme temor de que los inmigrantes representen una amenaza económica. Acaso la conclusión más significativa y persistente es el miedo —ciertamente no limitado al África Meridional— de que los inmigrantes se apoderen de los empleos en lugar de crearlos. Y sin embargo, cuando se pide a los encuestados que se explayen, queda claro que se trata de una creencia genérica y no producto de la experiencia personal. Casi ninguna de las personas incluidas en nuestra muestra representativa había perdido alguna vez su empleo a manos de un extranjero, y muy pocas de ellas conocían experiencias personales en que esto le hubiera ocurrido a algún familiar o amigo. No muchas pudieron citar casos en que esto sucedió efectivamente.

Cuando la inmigración es vista como una «amenaza» (como queda de manifiesto en la actitud demostrada por un porcentaje importante de la población, o por casi todos los habitantes de algunos países) no resulta fuera de lo común que la ciudadanía se incline por soluciones basadas en políticas draconianas. Lo que causa bastante impresión es el alto grado de apoyo a la medida de electrificar las fronteras, y además los ciudadanos desean que ellas sean patrulladas por militares.Por añadidura, piden que a nivel interno se apliquen drásticas medidas coercitivas y se restrinjan los derechos básicos.

Conclusión

Es posible formular algunas observaciones basadas en los datos de la encuesta SAMP sobre migración y xenofobia. En África Meridional se mantendrá el fenómeno de migración interna y transfronteriza; la migración rural-urbana aumentará, lo mismo que la transfronteriza. En este contexto, la educación de adultos podría prestar una valiosa ayuda. Entre las materias de enseñanza que podrían impartirse a los migrantes se incluyen aptitudes básicas (alfabetización y cálculo), capacitación general y laboral (formación profesional para personal calificado y semicalificado), de modo de entregarles herramientas que les permitan conseguir mejores empleos. La educación sobre derechos y responsabilidades del trabajador también podría ser de utilidad. A nivel del grupo familiar, también sería preciso explorar oportunidades para invertir el dinero de las remesas (y los salarios); si las familias estuvieran en condiciones de invertir los fondos en lugar de destinarlos a aliviar la pobreza, podría producirse un efecto sostenible en cuanto al mejoramiento de la calidad de vida. Existe la necesidad de contar con métodos seguros y de bajo costo para enviar las remesas. En lo que concierne a las políticas regionales, resulta fundamental que en iniciativas tales como el Plan Indicativo Regional de Desarrollo Estratégico (Regional Indicative Strategic Development Plan – RISDP) o la Estrategia de Planificación Estratégica para Reducción de la Pobreza (Poverty Reduction Strategic Planning Strategy – PRSPS) se tome en cuenta el decisivo papel que cumple la migración.5

Por lo que se refiere a xenofobia, el principal desafío es de carácter educacional, y en este sentido a la educación de adultos le corresponde una importante misión. Es menester que a través de los medios de difusión se entregue a los ciudadanos información precisa (en lugar de mitos y estereotipos) acerca de los migrantes, inmigrantes y refugiados como personas comunes. Mediante la educación de adultos, la reforma de los currículos en las escuelas, los medios de comunicación, y las declaraciones públicas de los líderes de opinión sería posible desarrollar un sentido más acentuado de continentalismo e internacionalismo. Una de las conclusiones que se desprenden del proyecto NIPS es que los ciudadanos de toda la región están dispuestos a aceptar y acoger favorablemente a los extranjeros si el impacto económico de su presencia acaba siendo demostrablemente positivo. En consecuencia, no sería difícil persuadir a los ciudadanos para que acepten políticas de inmigración que fomenten la afluencia de personal calificado y favorezcan las inversiones. Puesto que resulta inevitable adoptar esas medidas si pretendemos llegar a ser competitivos a nivel mundial y mantener esa condición, es importante que los encargados de formular políticas y los líderes de opinión comiencen a generar un amplio consenso público en torno a este tema. No hay nada más irritante para un nuevo inmigrante deseoso de ocupar sus aptitudes dentro del territorio y ponerlas al servicio del país, que encontrarse con que es objeto de desprecio y denuestos nada más que por su acento o por el color de su piel.  

1 «Migration in Southern Africa». Jonathan Crush, Vincent Williams y Sally Peberdy. Informe regional sobre migración en África Meridional. Disponible en www.gcim.org.

2 Al consultar los diversos informes disponibles en el sitio del SAMP (www.queensu.ca/samp), desde donde pueden descargarse, es posible obtener más información acerca de los proyectos SAMP a los que se hace alusión. El SAMP fue financiado por la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (Canadian International Development Agency - CIDA) y por el Departamento Británico para el Desarrollo Internacional (Department for International Development - DFID). Los pasajes citados para los informes mencionados son: Informe de NIPS: «Regionalizing Xenophobia? Attitudes Towards Immigrants, Migrants and Refugees in the SADC». The Southern African Migration Project, Migration Policy Series No. 30. IDASA, Cape Town and Southern African Research Centre, Queen's University, Canadá. 2003. Jonathan Crush, Wade Pendleton y Daniel S. Tevera.
Informe de MARS: «Migration, Remittances and Development in Southern Africa». The
Southern African Migration Project, Migration Policy Series No. 44. IDASA, Cape Town and
Southern African Research Centre, Queen's University, Canada. 2006. Wade Pendleton, Jo-
nathan Crush, Eugene Campbell, Thuso Green, Hamilton Simelane, Daniel S. Tevera y Fion de
Vletter.
Informe de MAPS: «Draft Regional Migration and Poverty Report». Presentado ante el Southern
African Migration Project (SAMP) para su publicación en la Serie sobre Políticas de Migración.
Wade Pendleton. Aún no está disponible en el sitio web.

3 En «Migration in South and Southern Africa: Dynamics and determinants» (compilado por Peter Kok, Derek Gelderblom, John O. Ocho y Johan van Zyl. HSRC Press, 2006), es posible encontrar información sobre la migración en Sudáfrica.

4 Las principales conclusiones que se desprenden del proyecto NIPS fueron extraídas del Resumen Ejecutivo del Informe del NIPS.

5 «Migration in Southern Africa», Jonathan Crush, Vincent Williams y Sally Peberdy. Ponencia preparada para el Programa de Políticas e Investigación de la Comisión Mundial sobre Migración Internacional (Policy and Research Programme of the Global Commission on International Migration), 2005 (véanse páginas 26-35).

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