Asher Levy

El movimiento de centros de aprendizaje comunitario también se ha arraigado en Israel. Durante los últimos veinte años, en este país se ha consolidado un concepto innovador de educación. Este concepto se desarrolló fuera de las instituciones convencionales de educación del sistema escolar, en centros comunitarios y otras instituciones informales dirigidas por los mismos miembros de la comunidad. Asher Levy, Director general de la Asociación para la Educación de adultos en Israel y ex vicedirector general de la Asociación de Centros Comunitarios, describe métodos innovadores de educación comunitaria y sus experiencias con los mismos.

Educación comunitaria en Israel

Educación comunitaria

Durante las dos últimas décadas se ha ido arraigando en Israel una innovadora modalidad de pensamiento educativo, la cual ha sido aplicada al margen de las instituciones de enseñanza convencionales del sistema escolar. Se ha llevado a la práctica en centros comunitarios y en otras instituciones informales administradas por los propios miembros de la colectividad. Parte de dicho pensamiento se expresa a través de una terminología: por ejemplo, la forma activa hinukh que se refiere a un proceso mediante el cual una persona instruida educa a otra no ilustrada ha sido reemplazada por la forma reflexiva hithankhut, que alude a un proceso experimentado por los alumnos, en el cual los adultos (o maestros) de su entorno cumplen la función de monitores. Si bien puede que los maestros tengan más experiencia que los estudiantes, son estos últimos quienes se interesan por conocer. Este proceso no debe depender de los conocimientos de los profesores; su fuerza impulsora tiene que encontrarse más bien en la curiosidad, la iniciativa y la audacia, que corresponden a las principales características de los alumnos. El diálogo entre experiencia y conocimientos, por una parte, y entre curiosidad e interés, por otra, determina el éxito del proceso educativo.

Perspectiva social

La filosofía de la educación comunitaria puede resultar provechosa para los alumnos de cualquier colectividad. La Asociación Israelí de Centros Comunitarios ha decidido trabajar con estudiantes cuyo rendimiento escolar no ha sido satisfactorio. Esta decisión deriva de toda una filosofía social, según la cual las comunidades que ignoran el fracaso de sus alumnos en el sistema de educación formal se excluyen a sí mismas de importantes decisiones en la vida pública, y por tanto se desvinculan del verdadero flujo vital de los miembros de la comunidad. Sólo por medio de la educación superior los habitantes de lugares donde se ha desarrollado el programa de educación comunitaria estarían en condiciones de abandonar el círculo vicioso de la pobreza, las privaciones y los sentimientos de abandono y desesperación. El la sociedad israelí, la educación es una condición sine qua non para acceder a empleos prestigiosos en cuanto a estatus social y posibilidades de movilidad socioeconómica. Fuera de otros importantes aspectos que trae aparejados, la educación comunitaria informal se ha convertido en una herramienta de vital importancia para provocar cambios significativos en las comunidades donde se aplica. Como espacio profesional de relevancia, permite aumentar el prestigio y la importancia de la comunidad ante sus propios ojos.

Focos de pensamiento en hinukh y hithankhut

El foco de interés en el aprendizaje escolar convencional es el conocimiento. La totalidad del esfuerzo educativo se concentra en aspectos tales como: ¿Qué conocimientos debe poseer un graduado, y en qué áreas? ¿Qué capítulos hay que escoger en cada currículum? ¿Qué programas hay que preparar? ¿Cómo han de distribuirse los materiales de estudio a lo largo de todo el periodo de escolarización, teniendo en cuenta los atributos mentales, fisiológicos y psicológicos de los niños y niñas a distintas edades (y considerando que permanecen en el sistema por al menos 12 años)? Todo lo anterior requiere capacitar a los maestros para que impartan determinados programas según las divisiones etarias acordadas, elaborar libros de texto apropiados, como asimismo crear mecanismos para examinar y evaluar los logros de los alumnos, todos los cuales deben ser supervisados por el Estado. Es así como se llega a conformar todo un sistema escolar, el cual gira en torno a los conocimientos que la escuela debe transmitir.

En la educación comunitaria, el centro de atención del pensamiento es el propio alumno, y no sólo porque en este sistema se cuente con maestros más capaces. El cambio de enfoque obedece principalmente a la falta de sanciones legales para los alumnos que optan por no asistir a clases: acuden a la escuela comunitaria sólo si les viene en gana. Si pretendemos inculcarles un ansia de asistir, es menester que nos preguntemos qué les interesa, qué es importante para ellos, qué necesitan. El alumno se transforma en objeto de pensamiento de la educación comunitaria, lo cual conduce a los demás elementos del aprendizaje comunitario. Es preciso que hoy en día escojamos métodos de instrucción que resulten atractivos para los alumnos y respondan a sus necesidades, de tal manera que opten por continuar aprendiendo.

Principios educativos de la educación comunitaria

Ahora queda claro que los métodos aplicados en proyectos que utilizan estos innovadores programas se basan en principios educativos distintos a los de la educación convencional.

1. Cualquiera puede hacerlo

En primer lugar, un complejo de creencias se centra en el postulado de que cualquiera puede hacerlo. Ahora bien, qué es eso que se puede hacer. Todos podemos cumplir eficazmente las tareas encomendadas por el sistema educativo formal. Es obvio que distintos alumnos tienen diferentes habilidades, pero el sistema no fue diseñado pensando en genios sino más bien en el alumno medio. Así pues, un niño o una niña común debería ser capaz de desenvolverse satisfactoriamente en este sistema, que fue creado para él o ella: aquellos cuyo rendimiento suele ser inferior al promedio tienen que esforzarse más, y al mismo tiempo recibir el apoyo de su entorno, a fin de satisfacer los criterios medios que han sido establecidos. Cualquier niño o niña que sufra un trastorno orgánico puede responder a las exigencias del sistema; de hecho, incluso quienes padecen leves problemas orgánicos de tipo mental son capaces, no sin esfuerzo, de cumplir esos requerimientos.

Si bien en Israel el 50 % de los jóvenes de 18 años de edad no logra graduarse con un certificado de enseñanza secundaria, los motivos que explican esta situación no tienen nada que ver con sus facultades mentales y es preciso buscarlos en otro ámbito. Una de las causas conocidas del fracaso de los alumnos es un cúmulo de expectativas del entorno: las de la familia, las del grupo de pares, las de la escuela, las de los maestros y el factor más importante, las propias. Cuando los estudiantes creen en la posibilidad del éxito, pueden hallar los recursos internos para asumir las tareas que se les imponen y para cumplirlas a satisfacción. Si deseamos conseguir que aquellos que en la actualidad fracasan en sus estudios tengan éxito, es preciso que nos basemos en todas las dimensiones ambientales a las que me he referido.

El principio anterior tiene muchos términos correlacionados, la totalidad de los cuales no puedo mencionar aquí; sólo me referiré al más importante de ellos. Si pretendemos reforzar la fe del alumno en sus capacidades, la confianza en sí mismo y su personalidad, resulta de vital importancia abstenerse de cualquier tipo de división del alumnado en grupos según niveles de aptitud. Cualquier categorización de esa naturaleza sirve de incentivo para los alumnos más aventajados al tiempo que estigmatiza a todos los demás y los condena a un negro porvenir. El sistema de Pigmalión en la sala de clases demuestra que la confianza del entorno y de los propios alumnos en su potencial constituye el mejor predictor de su buen rendimiento escolar.

2. No sólo cognitivo

A diferencia del pensamiento educativo convencional, la filosofía del hithankhut no se concentra exclusivamente en las facultades cognitivas e intelectuales del alumno. Según diversos estudios, esas capacidades se encuentran particularmente desarrolladas en alrededor del 25 % de los estudiantes, es decir los más aventajados en el sistema formal, que fue diseñado pensando en ellos. El 75 % de los alumnos exhiben un mayor desarrollo de otras facultades, como las emocionales, estéticas, motoras, sociales, etc. En estos tiempos en que todos hablan de las inteligencias múltiples, la escuela sigue centrando su atención en las facultades intelectuales del alumno. El 75 % restante debe librar una ardua batalla en la escuela, donde el énfasis siempre está puesto en las aptitudes intelectuales (aprenderse las materias, comprenderlas, recordarlas en el largo plazo, reunirlas y utilizarlas en exámenes y ensayos). Esos alumnos pasan grandes apuros, abandonan los estudios, y pasan a formar parte de la mayoría de la población que no logra conseguir un diploma de secundaria. Por otra parte, solemos encontrarnos con adultos que, pese a haber sido pésimos alumnos, han obtenido grandes logros en la vida. Pueden ser artistas, atletas famosos, empresarios, e incluso dirigentes sociales y políticos. Lo anterior se debe a que la vida es mucho más rica y variada que los ámbitos restringidos en que la escuela ha decidido poner el acento, simplemente porque ignora cómo cuantificar y medir los logros de los alumnos en otras áreas que no tienen un carácter meramente intelectual. Para contribuir a que los alumnos cuyas aptitudes intelectuales se encuentran menos desarrolladas tengan un buen desempeño escolar, debemos aprovechar sus otras habilidades recurriendo a métodos con una orientación artística, lúdica, atlética, colectiva y de apoyo.

La comunidad es el entorno más natural donde estas actividades pueden ser reunidas al amparo de un criterio educativo y ambiental.

3. Nunca se debe estar solo

La comunidad también es una esfera natural para la próxima dimensión del hithankhut. En especial cuando se trabaja con alumnos en desventaja académica, la labor educativa jamás puede pasar por alto las demás dimensiones de la vida de aquellos. Sin lugar a dudas, la actitud de su familia con respecto a la escuela es el factor que influye más poderosamente en la actitud del propio estudiante. Una familia que denigra o menosprecia el aprendizaje asesta un golpe mortal a las posibilidades de éxito del alumno. La actitud del grupo de pares también resulta esencial para aumentar las expectativas de que un alumno obtenga buenos resultados. Asimismo, sabemos cuán importantes son hoy en día los diversos medios audiovisuales cuando se trata de formar la percepción de los alumnos. Hasta ahora nadie ha tomado en cuenta esta dimensión en la práctica docente de las escuelas. Por supuesto que es imposible dejar de recalcar la importancia de la escuela y de cada maestro (no sólo de aquel que se encuentra frente al alumno en un determinado momento) para lograr un buen rendimiento escolar. Por tanto, cualquier esfuerzo por ayudar a los alumnos a mejorar su desempeño debe tener presentes todos estos factores. El sistema convencional no ha sido concebido para tomar en consideración los diversos elementos con que hay que interactuar.

En la comunidad siempre se pueden elaborar marcos de referencia que creen vínculos con los padres de los niños y las niñas en otros niveles, y que puedan utilizarse para instruir a los alumnos. La educación comunitaria es también un ámbito natural para formar agrupaciones sociales basadas en los pares, que además pueden servir como grupos de apoyo para los estudiantes. Por añadidura, las instituciones comunitarias están adecuadamente preparadas para emprender actividades de comunicación y otras tareas blandas en contextos de aprendizaje.

4. Trabajar basándose en los puntos fuertes

El sistema formal de educación siempre se concentra en los puntos débiles del alumno. Si, por ejemplo, los resultados en matemáticas son insatisfactorios, se añaden más horas docentes de esa asignatura. El sistema de educación comunitaria no centra su interés en las flaquezas del alumno, ni afronta los problemas intensificando las horas de enseñanza. ¿De qué sirve recargar el horario si el problema es crónico y hasta ahora la labor de instrucción ha resultado infructuosa? Por otro lado, si partimos de los puntos fuertes de cada alumno descubrimos que es posible desarrollar su potencial y aumentar la confianza en su propia capacidad para encarar diversos desafíos. En el quehacer pedagógico siempre es útil comenzar desde las áreas para las que el alumno posee mayores aptitudes, y de ahí dirigirse a materias que le resultan más difíciles.

Esta estrategia tiene sus propios efectos en la metodología: el alumno debe desarrollar un nuevo historial de aprendizaje, un historial de éxitos. El punto de partida puede encontrarse en cualquier materia en que el alumno se sienta cómodo, y para crear un historial de éxitos en lo sucesivo es preciso que los logros sean planificados.

Es necesario crear contenidos de aprendizaje que tengan utilidad práctica en la vida cotidiana del alumno. Asimismo, a medida que el estudiante vaya progresando es importante ofrecerle una mayor libertad de elección. Al poder escoger de manera razonada aumenta su potencial y se fortalece su capacidad para adoptar decisiones independientes en el futuro. Y lo que es más importante, al recurrir a los puntos fuertes del alumno aprovechamos sus capacidades y energías, lo que le permite hacer frente a los desafíos del aprendizaje con mayor eficacia que bregando con sus puntos débiles.

5. Todo pertenece al alumno

El aprendizaje le pertenece al alumno, está destinado al estudiante. No puede incluir motivos ni métodos que le sean ocultados mientras encara los desafíos del aprendizaje. El alumno debe estar enterado del secreto de sus estudios. ¿Por qué está aprendiendo? ¿Para qué? ¿Adónde pretende llegar? ¿Por qué se imparten estas asignaturas y no otras? ¿Cómo quisiera aprender? ¿Qué le permite obtener buenos resultados? ¿Por qué las materias y las asignaturas del sistema educativo están redactadas de esa manera? ¿Qué es lo que él o ella desea saber? ¿Qué constituye la base de todo este proceso? Cuando la totalidad de las asignaturas, los métodos y los intereses se exponen claramente ante el alumno, este es capaz de adaptar más eficazmente sus esfuerzos a las exigencias y así lograr un buen desempeño. La práctica de la transparencia es además una muestra de respeto por el alumno y su derecho a escoger su destino: se transforma en amo del proceso, y no en su sirviente.

6. Aplicación del nuevo enfoque en Israel

El enfoque centrado en el alumno en la educación comunitaria ha sido aplicado en Israel por más de 15 años. En la actualidad el programa está funcionando en alrededor de 100 centros comunitarios de todo el país, de los cuales unos 35 están situados en barrios árabes. Atiende hasta a 15.000 alumnos por año, en su mayoría jóvenes. El programa da empleo a cerca de 1.000 maestros, todos los cuales han sido formados mediante un sistema de capacitación único en su género y creado a la medida. Todos los docentes cuentan con el beneficio de un cercano asesoramiento prestado por colegas más experimentados. Especialmente al comienzo, muchos funcionarios de educación se mostraron escépticos respecto del éxito de los nuevos métodos de aprendizaje. Sin embargo, tanto los alumnos como sus padres y las comunidades hicieron suyo el concepto, y de manera lenta pero segura los actores clave del sistema educativo israelí han seguido sus pasos reuniendo apoyo para el nuevo enfoque. El programa ha debido luchar por su supervivencia financiera, y ha logrado salir adelante en especial gracias a las donaciones de particulares. El programa recibe el nombre de PELE, sigla de una expresión hebrea que se traduce como otro tipo de actividad educativa, y que además significa maravilla.

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