Ana Agostino

Los efectos del cambio climático, como resultado del proceder humano, afectan especialmente a las personas más vulnerables y, entre estas, sobre todo a las mujeres, las cuales ya de por sí se ven perjudicadas por la marginación de que son objeto en lo que a trabajo, patrimonio, educación, salud, y toma de decisiones se refiere. Por tanto, son las organizaciones femeninas las más interesadas en que se respeten las resoluciones de las conferencias internacionales sobre el clima. Solo mediante la educación permanente se puede promover la comprensión y una actitud idónea necesarias para lograr un cambio en los actuales modelos de conducta, crecimiento y consumo.

Igualdad de género, cambio climático y educación para la sustentabilidad


El cambio climático es actualmente el tema central de nuestro día a día, ya que sus impactos y consecuencias son experimentados en todas las regiones del mundo. Pero, como sabemos, el cambio climático no es un fenómeno natural; el clima ha variado de manera natural a través de los años, pero cuando hablamos de cambio climático nos referimos a las alteraciones atmosféricas que suceden en y sobre la variación climática natural, y que son resultado de la actividad humana. Esto significa que la situación puede cambiar si los seres humanos transformamos nuestra forma nuestra forma de vivir hacia formas más sustentables y amigables con el medio ambiente.

El cambio climático, entonces, afecta a diferentes grupos sociales de diversas maneras. Es decir que la responsabilidad para llevar a cabo la transformación también tiene diferencias.

Es ampliamente reconocido que el cambio climático está teniendo un gran efecto en poblaciones, grupos y comunidades vulnerables, esta vulnerabilidad es el resultado de diversos factores como la edad, el género, la geografía la etnicidad y el ingreso. Las comunidades más pobres viven generalmente en áreas de alto riesgo y tienen acceso limitado a los recursos y servicios que les permitirían mitigar y adaptarse a los problemas que trae consigo el cambio climático. Las mujeres son particularmente afectadas porque representan el porcentaje más alto de la población en pobreza (se estima que las mujeres son un 70 % de esta población) y se enfrentan a diferencias de género que son exacerbadas por el cambio climático, como lo resalta el Reporte de Desarrollo Humano 2007 de la UNDP.

 

 

 

 

Las inundaciones en Char Atra, Bangladesh no permiten que niñas como Keya puedan asistir a la escuela
Fuente: Dan Chung/Oxfam

 

 


Algunas de estas desigualdades son la falta de recursos como la tierra, el crédito, la capacitación, la limitada participación en los procesos de toma de decisiones, mayor dependencia de los recursos naturales y mayor responsabilidad en el cuidado de la familia.

Estas desigualdades de género exacerban muchas de las consecuencias del cambio climático. Por ejemplo, el reducido acceso al agua pone más presión en las mujeres, ya que en muchos países del Sur, las mujeres son las principales recolectoras de agua, y pasan muchas horas del día realizando esta tarea. Las mujeres son también las principales productoras de alimentos en muchas regiones. De acuerdo con UNIFEM, en algunas regiones del Africa Subsahariana, las mujeres proveen el 70 % de las labores agrícolas y producen cerca del 90 % de los alimentos. Esto significa que los cambios en los ecosistemas y la pérdida de la diversidad que provoca la reducción de la capacidad agrícola y el incremento de la inseguridad alimenticia han traído grandes problemas a las mujeres como productoras de alimentos, así como el impacto en los asentamientos humanos ya que algunas áereas se han vuelto inhabitables. Finalmente, los impactos negativos de los efectos del cambio climático, y la degradación ambiental en la salud humana, como las enfermedades producto de la contaminación de los mantos acuíferos, desastres naturales resultado del clima extremo y los cambios en la calidad del aire y calidad de los alimentos, tienen también un impacto particular en las mujeres, respecto a su rol como cuidadoras. Muchas son responsables de cuidar a otros miembros de su familia e incluso de su comunidad, así como lidiar con los impactos que esos cambios en su propia salud y bienestar. Esto se exacerba por el hecho de que en algunas regiones las mujeres tienen menor acceso a los servicios médicos, ya sea porque viven en zonas rurales con menos oferta de servicios o porque no tienen un empleo formal y por lo tanto no cuentan con seguro médico.

Como parte de los preparativos para el COP 15, el Feminist Task Force of the Global Call to Action Against Poverty (GCAP) realizó una serie de foros sobre género y cambio climático en octubre y noviembre 2008. La idea era ofrecer un espacio en el cual las mujeres compartieran testimonio de los impactos del cambio climático en su vida diaria, y presentaran propuestas de cómo mitigar los impactos y avanzar hacia un patrón sustentable que beneficie a la sociedad en el largo plazo. También buscaron presionar políticamente a nivel nacional, regional e internacional para que las propuestas surgidas de estos foros fueran tomadas en cuenta en el diseño de políticas. Los foros tuvieron lugar en Brasil, Nepal, India, Pakistán, Botswana, Nigeria y Uganda. Las conclusiones fueron presentadas en el Klimaforum, el foro paralelo organizado por los grupos de la sociedad civil – que incluyen un número de sesiones donde se tratan asuntos sobre justicia climática y justicia de género – desarrollado al mismo tiempo que el foro principal de la ONU en Copenhague.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La 15ª Conferencia de las Partes (COP 15) del United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC), llevado a cabo en Copenhague del 7 al 18 de diciembre, 2009, permitió a los gobiernos llegar a acuerdos de acción cooperativa a largo plazo respecto de la sustentabilidad. El objetivo final de la UNFCCC es reducir las emisiones de gases invernadero, que interfieren con los sistemas climáticos. Los gases invernadero se desprenden de manera natural y como resultado de la actividad humana.

Estos se quedan atrapados en la atmósfera, cuando las emisiones de gases invernadero se encuentran en niveles altos de la atmósfera, la temperatura se incrementa. De acuerdo con el documento preparado para el COP 15,

«la visión compartida de acciones de cooperación a largo plazo busca conseguir la sustentabilidad y un desarrollo de la resistencia climática así como conseguir adaptar, mitigar, construir la capacidad tecnológica y financiera y así implementar las acciones necesarias para lograr el objetivo de la Convención».

En este contexto, la adaptación y mitigación relacionada, con las medidas que permitan reducir las emisiones de gases invernadero y promover el desarrollo de un medio ambiente amigable.

 

 

 

 

 

En Tanzania, Ndetia Koipa y otros vecinos están notando
ya el efecto de los patrones en el cambio de clima sobre sus
cosechas.
Fuente: Geoff Sayer/Oxfam

 

 

 

 

 

El logro (o fracaso) de estos objetivos técnicos tendrá un impacto directo en las vidas de millones de personas alrededor del mundo, y como se menciono anteriormente, particularmente en aquellos grupos más vulnerables. Por ello las organizaciones de la sociedad civil que representan intereses varios se están movilizando para presionar a los gobiernos para que se comprometan a un acuerdo que cambie la situación actual de desarrollo no sustentable. Las organizaciones de mujeres, en particular, se han movilizado para asegurar que la igualdad de género se integre en los resultados de Copenhague y al seguimiento de actividades; los diferenciados impactos del cambio climático en las poblaciones vulnerables, grupos y comunidades sean reconocidos y la prioridad se dé a aquellos más vulnerables; todos aquellos afectados por el cambio climático participen en la toma de decisiones, planeación, implementación y evaluación de los acuerdos de Copenhague, y que esta participación sea con base en la equidad de género; la capacidad de actuar y contribuir en todos los aspectos sea incluida; y el progreso de los compromisos sea regularmente revisado utilizando datos desagregados por sexo (lo que facilitará saber en qué forma hombres y mujeres son afectados). Otro aspecto importante que necesitaba ser monitoreado por la sociedad civil en las negociaciones y actividades de seguimiento era la dimensión de la capacidad de construcción. El texto de negociación incluía cuatro áreas en donde los países necesitan alcanzar acuerdos: una visión compartida para la acción cooperativa a largo plazo; resaltar la acción para la adaptación, la mitigación, el financiamiento, tecnología y capacidad de construcción. Esta capacidad de construcción incluye lo referente al enfoque tecnócrata para la capacidad de construcción para los procesos de mitigación y adaptación y no hace referencia al aprendizaje para toda la vida para sociedades sustentables y la responsabilidad global. Es importante llevar a cabo trabajo de reinvidicación para que la capacidad de construcción sea entendida en un amplio sentido.

Por ejemplo, cuando se habla de capacitación, debemos remitirnos a la promoción de formas sustentables de vida, tanto en el hemisferio norte como en el sur, agregando la necesidad de vincular los modelos de producción y consumo que han favorecido el cambio climático, hacia modelos sustentables. Desde que esta dimensión no fue incluida en el texto de negociación, es esencial para las organizaciones de la sociedad civil continúan resaltándolo, así como la responsabilidad de que los gobiernos para que la capacitación incorpore la promoción de la necesidad de cambios fundamentales en el estilo de vida en los programas. Asimismo, los impactos del cambio climático en el acceso de niños y niñas a una educación de calidad no ha recibido mucha atención, ni las posibilidades de una educación que permita generar iniciativas para la sustentabilidad. En algunos casos, es fácil ver que como los roles de género afectan la forma en que las personas responden a los efectos del cambio climático. Uno de los retos del cambio climático es la necesidad de considerar la necesaria articulación de la eficiencia y suficiencia en acciones de mitigación y adaptación. Las acciones de eficiencia se refieren a ejemplos para el uso y reciclaje de recursos energéticos o el desarrollo de tecnología limpia, mientras que las acciones de suficiencia tienen que ver con las decisiones acerca de cómo producir, consumir y sentar los límites tanto en la producción como en el consumo.

La educación tiene un rol fundamental en estas vinculaciones. Ya en la Conferencia de Rio en Medio Ambiente y Desarrollo en 1992 durante el Foro Global, se aprobó un Tratado en Educación Ambiental para Sociedades Sustentables y Responsabilidad Global.

El tratado llamaba a un entendimiento colectivo de la naturaleza sistémica de la crisis que afectaría en un futuro al mundo, indicando que:

«la raíz de las causas que provocan el problema se encuentra en la creciente pobreza, el deterioro ambiental y la violencia comunal derivadas del sistema socio económico dominante. Este sistema está basado en la sobreproducción y el sobreconsumo para algunos y bajo consumo y condiciones no adecuadas para producir para la gran mayoría».

En los años que han pasado desde Río, poco reconocimiento se ha dado al hecho de que el desarrollo basado únicamente en el crecimiento económico puede contribuir a empeorar las condiciones ambientales.

Un punto central es el papel que la educación para la vida puede jugar al modificar las actitudes populares. Esto está relacionado con proveer información acerca de las causas y los impactos del cambio climático, pero también incluye otros aspectos como: la promoción de formas de vida sustentables; retos referentes a la visión tradicional del desarrollo y el enfoque únicamente técnico para revertir el cambio climático; el reconocimiento de la necesidad de la perspectiva de género; y la diseminación de conocimiento indígena y tradicional a nivel local acerca del medio ambiente y su manejo.

En miras de esto, el Consejo Internacional para la Educación de Adultos (ICAE) presentó un taller en el Klimaforum en Copenhague sobre «Aprendizaje para toda la vida para sociedad sustentables y responsabilidad global», resaltando el papel que la educación para toda la vida debe jugar in la promoción de caminos sustentables de vida, información sobre medio ambiente, personas, sus conocimientos y prácticas y la incorporación de la perspectiva de género.