Paul Bélanger

Paul Bélanger, Presidente del Consejo Internacional de Educación de Adultos (International Council for Adult Education and Development, ICAE), aborda en la siguiente contribución los tres grandes desafíos a los que debe hacer frente la educación de adultos: el acceso universal a las oportunidades de educación, la financiación de la educación ulterior también en tiempos de escasez de recursos, y la necesidad de hacer visible y presente el valor añadido de la educación de adultos tanto para el individuo como para la sociedad.

Hacia nuevos horizontes

En primer lugar, en mi calidad de presidente del Consejo Internacional de Educación de Adultos, y en nombre de la comunidad mundial de alumnos adultos y educadores de adultos, quisiera felicitar a la DVV por lo que ustedes representan hoy en día en el escenario mundial, por sus logros y su liderazgo en la promoción del derecho a aprender a lo largo de la vida adulta. Cada año, en Alemania cerca de 10 millones de adultos son capaces de ejercer su derecho a aprender de manera autónoma gracias a los centros de educación de adultos o universidades populares, las Volkshochschulen (VHS).

La popularidad de las VHS se aprecia en su numeroso y heterogéneo alumnado, como asimismo en su visión pedagógica, la cual responde a las verdaderas necesidades de la gente en lo que respecta a la salud, el aprendizaje de idiomas, el cultivo de todas las artes, el análisis de los temas ambientales, o a su interés por familiarizarse con las nuevas tecnologías o por adquirir habilidades básicas de lectura, escritura y cálculo. Ustedes han evitado caer en una visión reduccionista de la educación de adultos.

Deseo, además, congratular a la DVV y las VHS por su excepcional gesto de solidaridad internacional, al respaldar los movimientos, las redes y las organizaciones de educación de adultos en todos los continentes, desde África, hacia Latinoamérica hasta el Mundo Árabe, sin olvidarse de Europa Central y Oriental. Ustedes están prestando a nuestro Consejo, el ICAE, un apoyo sostenido a fin de que nosotros y nuestros miembros podamos seguir cumpliendo a nivel mundial y regional nuestra misión de promover el derecho de todos los adultos a aprender, independientemente del lugar del planeta donde habiten. Así pues, están ayudando a crear un espacio para la cooperación Sur-Sur, Este-Oeste y Norte-Sur.

Tres desafíos

En el documento de prospectiva que ustedes han presentado percibo tres de los desafíos que afrontan las redes educativas en todo el mundo. El primero de ellos es la accesibilidad. En un mundo en el que el curso de la vida de las personas de todos los continentes cambia con rapidez, todos y cada uno de los ciudadanos deberían tener la oportunidad de desarrollar sus capacidades a lo largo de la vida a cualquier edad, de adquirir los conocimientos y la experiencia práctica que les permitan guiar con mayor eficacia sus transiciones en la vida, de mejorar la calidad de su existencia, de desarrollar su potencial, de experimentar el placer de aprender. Desde esa perspectiva, ningún área del conocimiento debería quedar abandonada. Con el paso de los años, las VHS han creado una imagen pública abierta y cordial del aprendizaje de adultos, gracias a lo cual una gran cantidad de hombres y mujeres se han decidido a atravesar cada semana los umbrales de vuestros centros, donde se sienten como en casa y dejan a un lado la profunda aprensión que les podría inspirar cualquier institución de educación formal.

En ese contexto, el alza de los derechos de matrícula para asistir a los cursos vespertinos se está transformando en un problema de enorme repercusión en todo el mundo, ya que podría alterar de manera silenciosa pero radical la participación en la educación de adultos en numerosos países, como Noruega, Finlandia, Inglaterra, Canadá, Holanda y, posiblemente, Alemania. Es aquí donde se plantea el segundo desafío: el factor financiero. Las investigaciones han demostrado una y otra vez que si la entrega de educación de adultos se basa en la mera lógica del mercado, tiende a reproducir las desigualdades creadas mediante la educación formal inicial. El factor financiero produce dos efectos: uno directo, que consiste en cerrarles las puertas de los centros de educación de adultos a una gran cantidad de alumnos, en especial a los de menos recursos. Y surge además un segundo efecto, de carácter indirecto, que yo denominaría la «función de sustitución». Con este término me refiero al grave riesgo que supone reemplazar en forma paulatina las actividades de aprendizaje libremente escogidas por cursos obligatorios de empleabilidad, ya que estos son financiados enteramente por las oficinas de colocación, a lo cual se suma el peligro de transformar actividades abiertas asociadas a la cultura o la salud en actividades exclusivas de alto costo.

Por cierto que las actividades de educación y capacitación de adultos asociadas al ámbito laboral cumplen una función decisiva tanto para la economía como para las personas que procuran ejercer su derecho a trabajar. Y de hecho contamos con políticas, instituciones y mecanismos orientados a ese fin. De lo que se trata es de conservar el presupuesto y los recursos destinados al aprendizaje de adultos no asociado al mundo laboral. De lo contrario, los centros de educación de adultos podrían modificar su carácter, alterando de manera subrepticia e inadvertida sus programas y su alumnado.

La educación general de adultos, la educación popular o comunitaria, lo que en los países nórdicos se denomina Oplysning o Folkbildning, no es considerada un gasto, sino una inversión que reporta enormes utilidades. La educación general de adultos no constituye un lujo o un acto de generosidad de los gobiernos en períodos de bonanza económica, sino una necesidad.

He aquí, pues, mi tercer desafío: tenemos que demostrar los beneficios que la educación general de adultos reporta a las distintas áreas del quehacer humano. Consideremos un ejemplo muy significativo: la necesidad de conseguir evidencias sobre las ventajas de aumentar la competencia de las personas en materia de salud. Gracias a su efecto preventivo, esa medida disminuye la incidencia de enfermedades y por tanto la demanda de atención de salud, como ha quedado demostrado en el continente africano en el último lustro, período durante el cual se ha logrado reducir considerablemente la virulencia de la pandemia del VIHSIDA gracias a campañas intensivas de información, educación y comunicación en materia sanitaria. Del mismo modo, al aumentar el grado de alfabetización sanitaria al interior de una población es posible mantener la calidad de la atención de salud y al mismo tiempo reducir la duración de los reconocimientos médicos. A decir verdad, la educación popular en materia de salud es uno de los principales factores que aumentan la productividad de nuestro sistema de atención sanitaria, al transformar su incipiente enfoque participativo en una alternativa realista no para unos pocos, sino para todos.

Paul Bélanger

 

 

 

 

Paul Bélanger
Fuente: Heidi Scherm

 

 

 

También debemos recopilar pruebas convincentes de un progreso en el rendimiento escolar de niños y niñas atribuible a la educación parental, y del efecto directo de la participación de padres y madres en la educación general de adultos. Este último no sólo se refleja en una mejoría en la capacidad de padres y madres para ejercer de monitores, sino en la creación de una imagen positiva de la educación al interior de la cultura de la familia inmediata. Debemos aportar, además, evidencias acerca del impacto de una participación más activa de la población de mayor edad en la educación de adultos: es así como los adultos mayores han logrado adquirir un mayor grado de autonomía que les permite disminuir su dependencia de los servicios sociales; pero otra ventaja que resulta aun más importante es que mejora la calidad de vida de toda la comunidad.

Closing Ceremony (Baul Bélanger, Alan Smith, Ekkerhard Nuissl von Rein, Rita Süssmuth, Klaus Meisel, Dieter Rossmann, Constanze Abratzky)

 

 

Sesión de clausura (Baul Bélanger, Alan Smith, Ekkerhard Nuissl von Rein, Rita Süssmuth, Klaus Meisel, Dieter Rossmann, Constanze Abratzky)
Fuente: Heidi Scherm

 


Lo mismo vale para el efecto de la educación popular o general —y por consiguiente, de las VHS— en la toma de conciencia de los problemas ambientales y en la vitalidad de la sociedad civil.

Así pues, la educación popular o general no debería ser sacrificada para reemplazarla por otra alternativa. Se trata de una de las inversiones más rentables que pueden efectuar los gobiernos para mantener un estado benefactor eficiente, y por tanto participativo. Si bien ella reporta evidentes ganancias, es nuestro deber hacerles ver esta ventaja a todos los encargados de adoptar decisiones. Al respaldar la educación general de adultos y hacerla accesible a todas las personas, estamos construyendo una sociedad de aprendizaje inclusiva que rendirá frutos en todas las áreas de actividad, incluidos el mundo laboral y la economía. Es un reconocimiento concreto de la dignidad humana y de la creatividad de todos los hombres y mujeres, independientemente del nivel de instrucción formal que puedan tener.

 

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