CIEA

El Consejo Internacional de Educación de Adultos (CIEA) puso gran esmero al elaborar la postura de la sociedad civil con miras a la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible conocida como Río+20, que se celebró en dicha ciudad en junio de este año. Ya a fines de 2011, cursó una invitación abierta para participar en un grupo de trabajo virtual que elaboraría conceptos alternativos, analizando en particular el papel del aprendizaje y de la educación de adultos en esas nuevas posturas. Las conclusiones de este seminario virtual pueden consultarse en la página web del CIEA http://www.icae2.org/?q=en/node/1470. El debate virtual fue más tarde condensado en el documento titulado Otro futuro es posible, como contraposición a lo señalado en otro documento (El futuro que queremosŸ) propuesto por los negociadores de la ONU en la cumbre Río+20. Extractamos algunos capítulos esenciales que, a nuestro juicio, les serán de particular utilidad a nuestros lectores.

Otro futuro es posible

1. Economia verde, debate de paradigmas y Río+20

De acuerdo con los documentos oficiales, la cumbre de los gobiernos de río+20 fue convocada con la finalidad de dar una respuesta a los múltiples problemas que, en la actualidad, enfrenta la humanidad; principalmente la severa crisis ambiental, la pobreza generalizada y la crisis económica global. no obstante, en vez de indagar sobre las causas estructurales de tales crisis, o sea, el modelo civilizatorio capitalista y productivista dominante, afirman que es posible resolver estas múltiples crisis a partir de las mismas lógicas mercantiles y de los mismos modelos científico-tecnológicos y productivos que nos llevaron a la situación actual. es evidente que con más de lo mismo, el único resultado es la profundización de estas crisis.

Esta cumbre debería haber sido convocada para enfrentar los profundos desequilibrios existentes entre los seres humanos y la naturaleza, provocados por el sistema capitalista y por el productivismo, por las creencias dogmáticas en la posibilidad de un crecimiento económico sin límites y por el antropocentrismo que pretendió colocar al ser humano como amo y señor de todo el planeta. Para enfrentar estas múltiples crisis es indispensable, entre otras cosas, hacer un balance crítico de lo sucedido durante los últimos veinte años, desde la cumbre de la tierra realizada en río de janeiro en 1992. en lugar de eso, proponen mirar hacia adelante a fin de complementar y renovar el agotado y engañador desarrollo sustentable con un nuevo dispositivo político-conceptual que denominan economía verde. este es un término engañador que busca aprovecharse de la identificación que normalmente se establece entre lo verde y una economía más ecológica, con el objetivo de ocultar la verdadera agenda que existe detrás de este concepto.

En realidad, lo que se pretende con esta economía verde corporativa es profundizar la mercantilización y la privatización de la naturaleza y de sus funciones. es la reafirmación del control total de la economía sobre el conjunto de la biósfera. con un término aparentemente tan inocuo como economía verde, pretenden someter los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado y al dominio de la tecnología.

Llevando la lógica del neoliberalismo a sus límites, argumentan que el principal motivo por el cual nos encontramos en la actual crisis ambiental es que una gran proporción de los bienes del planeta no tiene dueño y, por lo tanto, no hay quién los cuide. La solución a ello consistiría en otorgar un precio a cada uno de los bienes, a los procesos y a los llamados serviciosŸ de la naturaleza. una vez que se les ha sido asignado un precio, ello permitiría la emisión de nuevos bonos que puedan ser negociados en los mercados financieros internacionales. Para avanzar con esta economía verde, se desarrollan los mercados de carbono y de servicios ambientales y, en particular, los programas redd (reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques), a los que se pretende ampliar para incluir toda la biodiversidad, la agricultura y el agua. esto conlleva la destrucción de las formas de vida indígenas, campesinas y tradicionales y representa, de hecho, la expropiación de sus territorios, aún cuando mantengan formalmente sus títulos de propiedad.

Se trata de un nuevo confinamiento privado de los comunes, de las funciones de la naturaleza. Las mismas deberían ser apropiadas de la misma forma como el capitalismo, desde su inicio, se apropió del trabajo humano para su proceso de acumulación y expansión.

Con todo esto se pretende colocar el futuro del planeta en manos de los bancos y de los operadores financieros, en las manos, precisamente, de los principales responsables de la profunda crisis financiera que ha creado millones de nuevos desempleados, ha expulsado a millones de familias de sus casas, ha robado los ahorros y las pensiones de trabajadores en todo el mundo y ha profundizado las obscenas desigualdades que caracterizan la globalización neoliberal.

Con el mismo modelo científico-tecnológico de dominio, sometimiento y explotación de la naturaleza que ha llevado a sobrepasar la capacidad regenerativa del planeta, pretenden afirmar e introducir tecnologías de alto riesgo como nanotecnología, biología sintética, geoingeniería, energía nuclear, que profundizan estos procesos de apropiación. además, éstas se presentan como soluciones tecnológicas para los límites ecológicos del planeta, intentando crear una naturaleza artificial, y también como la solución para los múltiples desastres que confrontamos. de esta manera, no sería necesario cambiar las causas que los provocan.

Conscientes de que se hace difícil creer en este cuento, el nuevo eufemismo de economía verde requiere de otros complementos; entonces nos presentan economía verde inclusiva, doblemente verde y otras falacias semejantes.

Los estados de las economías emergentes y otros estados del Sur, en vez de hacer justicia social mediante la redistribución de la riqueza, el establecimiento de una relación menos predatoria con la naturaleza y enfrentando la acumulación capitalista y el lujo escandaloso, creen encontrar una solución en el llamado crecimiento verde que alimenta el mito del desarrollo y del crecimiento interminable.

Estas negociaciones permiten constatar, una vez más, cómo el sistema de las naciones unidas y todo el proceso de río+20 están siendo crecientemente controlados por las corporaciones y los bancos transnacionales, que serán los principales beneficiarios de esa economía verde.

Es inadmisible que se pretenda crear una nueva estructura de gestión global de esta economía verde corporativa. La creación de este nuevo marco institucional es uno de los principales objetivos de la conferencia de las naciones unidas. Pretenden que el PNUMA (Programa de las naciones unidas para el Medio ambiente), que ha sido el principal promotor de la mercantilización de la naturaleza a través de su iniciativa de economía Verde, se convierta en una nueva agencia de las naciones unidas con la responsabilidad de la gobernanza ambiental global.

Frente a esto, no es posible trabajar con ajustes puntuales, haciéndole reformas a este proyecto. el documento propuesto por la onu para río+20 debe ser rechazado desde sus bases. Las dramáticas crisis que actualmente afligen a la humanidad y al planeta exigen respuestas de una calidad muy diferente de las ofrecidas por los gobiernos y por el sistema onu, exigen un paradigma alternativo de civilización. Para formular este paradigma y articular la política que luche por una plataforma de transición en dirección a otro futuro posible es que presentamos las siguientes contribuciones.

2. Subjetividad, dominación y emancipación

La conferencia río+20 constituye una oportunidad única para que construyamos un entendimiento común de las múltiples y profundas transformaciones por las que hoy en día pasan nuestras sociedades y para debatir las líneas de fuerza y las propuestas que señalan la tarea necesaria de reinventar el mundo – poniendo en marcha una transición inédita, real y urgente hacia un mundo justo y sustentable. Los pueblos y la comunidad mundial exigen un nuevo paradigma de organización social, económica y política, capaz de avanzar en la justicia social, dar continuidad al destino de la humanidad y garantizar sustentabilidad a la vida y al planeta.

No hay solución para los dilemas societarios fuera de las luchas sociales y de las grandes disputas políticas. Pero esta visión, que orientó a casi la totalidad de las movilizaciones progresistas de la historia, no es suficiente. el capitalismo es mucho más que un modo de producción, es una lógica social y política que se irradia por todo el cuerpo social; es una forma totalizadora de civilización, con enorme capacidad de multiplicación. de este modo, el sistema socioeconómico no solo está estructurado en instituciones y centros de poder, sino que además se halla internalizado en buena parte de las poblaciones como dominación, ideología o servidumbre voluntaria.

Emancipación, liberación, eliminación de todas las formas de explotación y opresión son objetivos que se proponen alcanzar los movimientos progresistas, socialistas o de izquierda con fuerza cada vez mayor a lo largo de los últimos siglos. Pero retomar hoy estos objetivos requiere mucho más que reavivar los ideales de libertad, igualdad y fraternidad o de eliminación de la explotación del trabajo por el capital. requiere cuestionar las bases sobre las cuales se asentó la modernidad, el capitalismo y la dominación europea del mundo; requiere una revolución mental que desestabilice la infraestructura intelectual compartida no solamente por las élites capitalistas, sino también por buena parte de los movimientos que hasta el presente intentaron combatirlas. requiere cuestionar el antropocentrismo que considera que el conjunto de la tierra está a disposición de los seres humanos. La especie humana ha sido la única que, por sus conocimientos, ha ido superando los límites ecológicos y expandiendo —de forma exponencial— su población; pero este proceso no puede continuar, y la humanidad debe asumir una nueva responsabilidad ética y el cuidado, tanto para con las generaciones futuras como para con el conjunto de la vida en el planeta.

Sin embargo, para ello necesitamos modificarnos a nosotros mismos en el proceso: las instituciones se reproducen en los individuos, y son ellos quienes mantienen estas estructuras en funcionamiento. no es posible emprender la transición, que la humanidad y el planeta exigen, manteniendo el consumismo como ideal de felicidad y un modo de vida basado en la exclusión, en la competencia, en el egoísmo, en el productivismo, en el industrialismo y en la destrucción de los flujos vitales para la vida en el planeta. Los educadores también deben ser educados y, para eso, la pedagogía es su actividad práctica en luchas reales, masivas y ejemplares.

En estas luchas antisistémicas, vienen siendo forjadas múltiples dimensiones de lo que puede y debe ser una nueva subjetividad y, si queremos presentar una alternativa dotada de credibilidad, tales dimensiones deben ser tematizadas de forma consciente. deben ser debatidas y sistematizadas como valores, formas de conocimientos, visiones de mundo y cultura contrahegemónica.

3. Los fundamentos éticos para una nueva civilización

Pensar las bases de una nueva civilización y el arduo proceso de desarme y reconstrucción social de la cultura, de la economía y del poder que esto implica se convirtió en un imperativo ético para la humanidad. La vida, en todas sus formas, tiene el derecho fundamental de existir, al igual que los complejos sistemas ecológicos que integran el planeta tierra.

Por ello, se trata de desarticular los conocidos modelos de pensamientos para la acción que ya se convirtieron en parte del sentido común y que, por esa razón, son pilares de la civilización capitalista industrial, productivista, consumista y excluyente que organiza la sociedad. necesitamos recomponer los fundamentos filosóficos y éticos de la civilización humana para que la sustentabilidad de todos —sin exclusiones entre generaciones— y de toda la vida pasen a ser la regla y no la excepción.

Un elemento central reside en el hecho de que la civilización humana debe renunciar al antropocentrismo como filosofía, ética y religión; y cambiar de manera radical su visión y su reacción con la naturaleza para así privilegiar una ética de la integridad de la Vida y del Planeta. esto implica desactivar la acumulación de riqueza material actual y el mito del desarrollo y del crecimiento desenfrenado. en su lugar, proponer una cuestión ética central: ¿cómo abandonar valores y un estilo de vida del tener más, para dar lugar al ser másŸ, más feliz, más consciente de las responsabilidades de generar la integridad de base natural, compartiendo entre todos y con las generaciones futuras? Es imposible pensar la sustentabilidad sin el principio y el valor ético del cuidado, de la convivencia y del compartir. Sin embargo, se llevó adelante el emprendimiento colonial de la conquista de los pueblos y de sus territorios, la ocupación de la atmósfera por las emisiones de carbono y la creación de semillas transgénicas, con la consecuente destrucción de la biodiversidad existente. Preservar la vida y la biodiversidad es sinónimo de cuidar y, al mismo tiempo, de establecer condiciones para la convivencia y el compartir. debemos rescatar el cuidado como principio de desprivatización de la familia y de la dominación machista que existe dentro de la misma y, paralelamente, edificar el principio del cuidado como elemento central del poder y de la nueva economía. esta última tiene que ser concebida como una simbiosis de la vida humana con la naturaleza, y la importancia de los territorios como forma de organización y de compartir según sus potencialidades, en una perspectiva desde lo local a lo global. La economía sustentable solamente es posible si está basada en este cuidado, en el uso que no destruye ni genera residuos y sí que renueva y regenera, de manera de prolongar la vida útil de los bienes materiales.

La prioridad del cuidado remite a la concientización actual del imperativo de la equidad y de la amenaza que representan la exclusión social, la pobreza y las distintas formas de desigualdad e injusticia social en este contexto de crisis civilizatoria. nunca la humanidad ha sido tan desigual como en el contexto actual de extrema exclusión y de insoportable miseria; y nunca esta verdad de lucha por justicia e igualdad ha sido tan evidente. Para enfrentarlas, es fundamental abordar la destrucción ambiental y la injusticia que ella contiene. ambas se suceden en interpretación y recalifican de manera radical las luchas sociales de nuestro tiempo. a estas dos caras de la relación política de igualdad se refieren los derechos humanos, así como los comunes. a la vez, para gozar de derechos es necesario ser responsable del derecho de todos los demás. Se trata de una reacción compartida y, como tal, de corresponsabilidad, que se fundamenta en el reconocimiento de la interdependencia ecológica y social de la vida y del planeta. esta cuestión es esencial para la integración, puesto que la creciente toma de conciencia de los derechos y de las responsabilidades humanas, tanto en las sociedades como en relación con la biósfera, pone el foco en la cuestión fundamental de la interdependencia entre el plano local y territorial con el planetario.

Una nueva civilización —que podemos denominar una biocivilización— tiene que sustentarse de manera complementaria sobre una ética de paz, de democracia y de diversidad cultural. una cultura vibrante es una cultura diversa, no la homogeneidad impuesta por la actual globalización aplastante. así como a través de la cultura se generan individualidades, también se afianza la humanidad común y florece la diversidad cultural, condición para la existencia de la humanidad en la interacción con la naturaleza. Mediante la cultura diversificada, que valoriza el potencial de las personas que la constituyen, es posible fortalecer la sustentabilidad de la vida y del planeta. Los imperialismos, los nacionalismos, las guerras y la violencia internalizada son los puntos de apoyo del capitalismo y su civilización industrial, productivista y consumista que se alimenta de conquistas, de explotación, de desigualdad y de la exclusión social en escala global, además del uso intensivo de los recursos naturales. La paz es una condición ética y político-estratégica, indispensable para una sustentabilidad que dé lugar a todas las formas de vida.

Toda acción como sus fines se basan en la ética. tanto la condición ineludible de la paz como la democracia son el elemento transformador hacia la civilización que deseamos. La democracia es guiada por los principios y valores éticos de la libertad, igualdad, diversidad, solidaridad y participación, todos juntos y al mismo tiempo. el método democrático puede transformar todo lo que se afirmó anteriormente como fundamentos civilizatorios en una utopía posible que potencia el surgimiento de una nueva arquitectura de poder, desde lo local a lo mundial.

4. La educación que queremos y la complejidad del presente

La crisis global es también una crisis de educación —asumida como educación a lo largo de la vida—, de su contenido y sentido, puesto que gradualmente dejó de ser concebida como un derecho humano para convertirse en un medio privilegiado para satisfacer las necesidades de los mercados que exigen mano de obra para la producción y el consumo. no solamente se abandonó la formación de personas capaces de pensar los importantes problemas políticos, ambientales, económicos y sociales de orden global, sino que también la educación viene siendo despojada de su profundo contenido político y, particularmente, de su potencial para formar ciudadanos y ciudadanas capaces de pensar un orden económico y social diferente, de superar lo complejo de las profundas crisis que vivimos.

Resulta fundamental repensar los fines y las prácticas de la educación en el contexto de la disputa de sentidos, caracterizada por la subordinación mayoritaria de las políticas públicas al paradigma de las necesidades humanas, y en sentido contrario, por la emergencia de este movimiento social, de paradigmas alternativos que buscan restituir el carácter de derecho y de proyectos éticos y políticos en la práctica educativa. en este sentido, es urgente rescatar la noción de educación como derecho humano, en sus dimensiones formales e informales; abrir el horizonte a la democratización de las sociedades para formar ciudadanías críticas, capaces de vincularse a movimientos que reclamen una transformación del orden social, a fin de alcanzar una mayor justicia social y ambiental, con la intención de entender y discutir soluciones a los problemas de escala planetaria.

El desarrollo de una subjetividad crítica es un aspecto central en la construcción de una pedagogía ciudadana en la actual coyuntura. Se trata de restablecer un sentido emancipador de los procesos de empoderamiento, entendidos como el desarrollo de recursos de la comunidad para hacer política, generar conocimientos, potenciar los saberes y aprendizajes que se producen en las luchas democráticas, los cuales necesitan liderazgos inclusivos, organizaciones participativas, alianzas con organizaciones democráticas de la sociedad civil, además de la permanente y necesaria ponderación radical-pragmática (inédito-posible, diría Paulo Freire) en las definiciones de acuerdos, consensos y asociatividad entre la diversidad de actores que participan en la política.

Todo esto implica un giro político y cognitivo, un cambio paradigmático en la manera de entender la educación, una apertura a nuevos puntos de vista sobre las finalidades sociales como: la del buen vivir, la de los comunes, la de la ética del cuidado, entre otras; sobre las cuales se debe abrir un gran espacio de discusión y socialización en río+20 y más allá de río, basados en el sentido de una educación para un cambio y la transformación personal y social.

Estos nuevos paradigmas y puntos de vista no solo deben ser mapas para moverse en nuevos contextos, sino también contenido para las finalidades que buscamos como movimiento ciudadano capaz de involucrar a los distintos actores del proceso educativo, como las trabajadoras y los trabajadores de la enseñanza, los estudiantes, los padres y las madres de familia y, de manera más amplia, todas y todos los ciudadanos que necesitan un cambio profundo en la educación y luchan por él, para generar un cambio radical en la sociedad hacia una mayor justicia social y ambiental. todo esto es consistente con la concepción libertadora de la educación popular que se alimenta de múltiples experiencias pedagógicas para formar otra ciudadanía.

El cambio paradigmático en la educación —como condición para avanzar rumbo a sociedades sustentables, con justicia social y ambiental, en que la economía sea un medio para eso y no un fin en sí misma— debe suponer un cambio en los enfoques tecnicistas y economicistas de las políticas educativas vigentes. es necesario reivindicar el derecho a aprender durante toda la vida, consigna que no debe ser entendida como la expresión de un tipo de capacitación permanente para satisfacer las necesidades de los mercados y las exigencias de las viejas y nuevas industrias.

Esta aproximación sobre la educación que queremos parte de construir múltiples educaciones, en sus dimensiones formal e informal, para desarrollar capacidades humanas, incluidas las capacidades cognitivas, de participación social, de convivir con otros en la diversidad y en la diferencia, de cuidar y planificar la propia vida, de convivir entre seres humanos en armonía con el medio ambiente.

Una educación pertinente, relevante, transformadora, crítica debe tener como fin máximo promover tanto la dignidad humana como la justicia social y ambiental. La educación, derecho humano promotor de los demás derechos, debe incluir: niños y niñas, jóvenes y personas adultas como sujetos de derecho. Y además promover: la interculturalidad, la igualdad, la equidad de género, el nexo entre ciudadanía y democracia, el cuidado y la reacción armónica con la naturaleza, la eliminación de toda forma de discriminación, la promoción de la justicia y la construcción de una cultura de paz y de resolución no violenta de los conflictos.

La educación que queremos requiere promover de manera estratégica una educación que contribuya a una redistribución social de los conocimientos y del poder (teniendo en cuenta el género, la raza-etnia, la edad, la orientación sexual), que potencie el sentido de autonomía, solidaridad y diversidad que expresan los nuevos movimientos sociales. Se trata de promover una educación crítica y transformadora que respete los derechos humanos y los de toda la comunidad de vida a la que pertenece el ser humano, que promueva específicamente el derecho a la participación ciudadana en los espacios de toma de decisiones.

5. El conocimiento científico debe ser desprivatizado y reorganizado

La humanidad viene conociendo una de las más importantes etapas de innovaciones tecno-científicas de su historia y que repercute fuertemente sobre la tierra; no solo entramos en una nueva era geológica —el Antropoceno— en la cual la humanidad es responsable de las modificaciones esenciales de la superficie del planeta sino que, además, en su interior ingresamos en una fase de Gran Aceleración. Pero mientras algunos hablan de una era o economía de la información o del conocimiento, está teniendo lugar una devastación sin precedentes de los conocimientos indígenas, campesinos y populares sobre el territorio, suelo, clima, los ecosistemas, la biodiversidad, agricultura sustentable, las habilidades y prácticas comunes, a un nivel tal, que se puede decir que nuestra generación será la primera en la trayectoria de la humanidad que ha perdido más conocimiento del que ha adquirido. comprender y ofrecer una respuesta a este problema es actualmente un desafío clave para el cambio social.

La ciencia moderna se ha desarrollado buscando obtener tanto un entendimiento abarcativo y verificable de la realidad como el control de las fuerzas de la naturaleza. Se trataba de desvendar sus leyes para posibilitar la previsión, manipulación y el control, a la vez que reducir el papel de la imprevisibilidad en la existencia y también de colocar al ser humano en una posición de mando en la dualidad ontológica ahora establecida entre naturaleza y cultura. esta simbiosis entre conocimiento y control, que se identifica con la expansión europea en el mundo, ha generado tanto las riquezas de la modernidad como las catástrofes y la destrucción consumadas en nombre de la ideología del progreso y de la creencia en el desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas como camino para la emancipación humana. La misma ha causado la descalificación de las demás formas de conocimiento y saberes ancestrales y ha sido instrumentalizada, apropiada y cada vez más modelada por el capital, hasta instalarse en el corazón de la economía contemporánea como fuente esencial de ganancia y crecimiento.

Los científicos (y la ciencia) no pueden evitar preguntarse qué valores desean para guiar su actividad y cómo tales valores afectan sus procesos cognitivos. ¿Serán aquellos que descontextualizan las estrategias de investigación y presentan a la ciencia como neutra desde el punto de vista axiológico y guiada por el ethos comercial como corazón de la tecnociencia capitalista? ¿o los que sirven como advertencia para que las potencialidades regenerativas de la naturaleza no sean encubiertas y para que el bienestar de todos, en todos los lugares, pueda ampliarse? ¿Serán los que responden a una vocación prometeica o fáustica de empoderamiento de la humanidad sobre la naturaleza, cuyo paroxismo son las armas nucleares y las propuestas de geoingeniería? ¿o los que encaminan hacia un autocontrol por parte de la humanidad sobre su creciente poder potencial y hacia la necesidad de respetar los frágiles ciclos de la tierra y las complejas dinámicas de los ecosistemas frente a la amenaza constituida por la propia humanidad? ¿La ciencia es un patrón de conocimiento eurocéntrico que se basa en el supuesto de que se debe conocer para transformar y someter, un patrón de conocimiento indeleblemente antropocéntrico y patriarcal, contrario a la democracia y tecnocrático, porque se fundamenta en la separación entre los que conocen y los que no conocen? ¿o la ciencia es portadora de valores cognitivos útiles para que comprendamos la tierra y su dinámica, valores que aún cargan un potencial emancipatorio y son importantes para establecer una sociedad sustentable?

Estas no son cuestiones solo epistemológicas y éticas, sino sociales, políticas y culturales que definen el modo en cómo opera la ciencia en nuestra civilización, en cómo se apropian de ella los actores sociales y cómo tendría que ser reorganizada según bases radicalmente nuevas en un mundo justo y duradero, coexistiendo y dialogando con otras formas de conocimiento hoy desequilibradas. Las mismas exigen la apertura de un amplio debate, tanto en las comunidades científicas como en los movimientos sociales y en las organizaciones de la sociedad civil, que favorezca una nueva lógica de apropiación de las múltiples formas de conocimiento por parte de la humanidad. de este debate deben emerger rápidamente imágenes concretas y ejemplos de proyectos de investigación factibles y alternativos, capaces de alimentar —en interacción con otras formas de conocimiento— a esa nueva lógica necesaria para la investigación científica.

Esto es más urgente que nunca. río 92 difundió la discusión sobre el principio de precaución y sobre la necesidad de evaluar ampliamente las tecnologías; sin embargo, desde entonces las capacidades de monitoreo de tecnologías vienen siendo derribadas. inmediatamente después surgió el acuerdo de formación de la organización Mundial de comercio (OMC) y su acuerdo sobre los aspectos de los derechos de Propiedad intelectual relacionados con el comercio (su sigla en inglés TRIPS) y similares, el cual introdujo los derechos de propiedad y patentes sobre formas de vida en gran escala. además, en la misma río 92 y por primera vez en la historia, la convención de diversidad biológica consideró la biodiversidad como un recursoŸ. de esta manera, crece la mercantilización de la ciencia y del conocimiento; y los frutos de la ciencia pública son sistemáticamente patentados por corporaciones globales. Los países y las industrias que provocan el cambio climático ahora anuncian que se debe controlar el termostato global con soluciones tecnológicas, manipulando el clima con geoingeniería y extendiendo el control sobre las nuevas partes de la naturaleza con la llamada economía verdeŸ. en este panorama, la comunidad científica y tecnológica tiene un papel esencial para trabajar la conciencia pública (y está ella misma tensionada por los proyectos civilizatorios alternativos posibles).

Debemos repeler toda forma de propiedad intelectual sobre las formas de vida y afirmar que los conocimientos científicos, al igual que los conocimientos tradicionales, son parte de los comunes de la humanidad, públicamente accesibles a cada uno y a cada una. el principio de precaución debe reafirmarse para ayudar a la ciencia a debatir con los monopolios industriales; no obstante, para tal fin debemos identificar y repeler sus equivocadas interpretaciones y extender su aplicación. el debate en río+20 brinda la oportunidad de construir un mecanismo participativo para la evaluación previa de las tecnologías que considere sus dimensiones social, ambiental, económica y cultural. un mecanismo con la finalidad de monitorear y debatir las implicaciones y alternativas en ciencia y tecnología. Las organizaciones sociales tienen que ser parte integral del monitoreo y de la evaluación de las nuevas tecnologías, independientemente de los gobiernos. debido al riesgo extremo y a la potencialidad de desestabilizar los sistemas planetarios, defendemos también que río+20 establezca una prohibición contra la geoingeniería, de forma semejante al tratado de Prohibición completa de Pruebas nucleares.

6. Afirmar los conocimientos ancestrales de las poblaciones indígenas y de los pueblos

Los bosques y los territorios de los pueblos indígenas y de las poblaciones tradicionales constituyen refugios de vida gracias a sus efectivas barreras a la depredación extractivista. Los recursos genéticos de estos territorios y los conocimientos ancestrales son parte del patrimonio natural e intelectual colectivo de muchas poblaciones, mantenido a lo largo de miles y miles de años y transmitido de generación en generación. Por eso es indispensable cambiar las legislaciones y políticas públicas para garantizar la demarcación de los territorios de los pueblos indígenas y su titularidad colectiva como pueblos, y también para respaldar –sin marginar– las estrategias de Vida Plena, distintas a las de la mercantilización de la naturaleza. Pero de todos modos, debemos ampliar nuestra comprensión acerca de estos conocimientos tradicionales y abarcar no solo a los pueblos indígenas y a los campesinos, sino también valorar los conocimientos de las mujeres, artesanos, artistas y todas y todos portadores de habilidades y capacidades desarrolladas a lo largo de los milenios.

Debemos modificar el sistema para no cambiar el clima. existen crecientes contradicciones en las políticas globales y nacionales acerca de los bosques, en las que las declaraciones sustentablesŸ vienen profundizando la degradación por parte de los negocios mineros, energéticos, agrícolas, infraestructurales, de biopiratería y robo de los conocimientos ancestrales. estos conocimientos ancestrales no pueden ser comercializados o ser objeto de uso indebido y no autorizado para reivindicaciones de patentes. ellos se encuentran en el ámbito cultural de los pueblos indígenas: los estados y los organismos internacionales (a través del convenio sobre la diversidad biológica) deben adoptar normas jurídicas de protección legal de estos conocimientos. deben, igualmente, consolidar el derecho de consulta previa y el consentimiento libre, vinculante e informado para el acceso a los recursos genéticos dentro de los territorios indígenas y a los conocimientos tradicionales relacionados.

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