Un guerrero que desea escribir 

Stefan Lock 
Delegación de la Unión Europea 
Uganda  

 

 

 

 


 
Fronteriza con Kenia hacia el oeste y con Sudán del Sur hacia el norte, la subregión de Karamoja, en la zona nororiental de Uganda, se extiende como una superficie de sabana árida salpicada de montañas aisladas. En un día claro, las montañas dominan el paisaje en una extensión de 50 o más kilómetros. Esta región ofrece a los visitantes un panorama de tosca belleza, y muchos consideran que tiene potencial turístico. Por el momento, Karamoja sigue siendo uno de los lugares más remotos de Uganda, con escasa infraestructura y una considerable brecha de desarrollo con respecto al resto del país. Alrededor del 80% de su población vive en condiciones de indigencia (es decir, con menos de US$ 1 diario, según la defi nición oficial), mientras que la tasa de pobreza nacional de Uganda asciende en la actualidad al 31%. Sus habitantes tradicionales, los Karamojong, se han adaptado a los extensos pastizales secos y a los prolongados períodos de escasez de agua con un estilo de vida nómada y de pastoreo, complementado por violentos actos de saqueo y robo de ganado internándose en las tierras agrícolas más fértiles de Uganda y de países vecinos como Kenia y Sudán del Sur.

“Karamoja fue considerada durante mucho tiempo una zona de conflicto, con una intensa presencia militar y policial para reprimir los violentos saqueos y las emboscadas.”

Las armas de fuego, un vestigio de los conflictos armados que han azotado a toda la región, solían estar ampliamente disponibles y se utilizaban con frecuencia. Karamoja fue considerada durante mucho tiempo una zona de conflicto, con una intensa presencia militar y policial para reprimir los violentos saqueos y las emboscadas. El Gobierno de Uganda y los socios internacionales para el desarrollo han ofrecido a lo largo de los años, y con creciente éxito, alternativas pacíficas y más sostenibles para reemplazar el abigeato y el pillaje. La introducción de estilos de vida más sedentarios, el mejoramiento del acceso a servicios educativos y sanitarios, junto con alternativas económicas al pastoreo tradicional, han ofrecido más posibilidades a los habitantes de la región. Sin embargo, esa transición requiere tiempo y plantea múltiples desafíos. Para el pueblo tradicional de los guerreros Karamojong y sus familias, ello supone un cambio radical en su estilo de vida.

Aun así, Lokung Loyo considera que no hay motivos para lamentarse. Al mirar hacia el pasado su comentario es sencillo: “Vivíamos como animales salvajes”. Lokung y sus compañeros guerreros podían pasar varios días sin alimentos ni refugio, dedicándose a acampar y a saquear acechando entre los matorrales. Hoy la situación es distinta. Él ha recibido capacitación en técnicas de labranza, lectura y escritura, al igual que en otras habilidades para la vida. “Ahora somos personas, como ustedes”, explica con naturalidad. Está sentado junto a su hijo, Lokung Apagra, y a otros antiguos miembros de su banda de cuatreros. Aun cuando se mantienen a cierta distancia del grupo de alumnos que conocí en la aldea de Nakroreta (en el distrito de Kotido), en el que predominan las mujeres y los jóvenes, Lokung Loyo y los que otrora formaron su banda de guerreros siguen con atención nuestro debate grupal y también formulan observaciones agudas. Un añoso árbol, que ofrece la única sombra en la aldea, es el centro tradicional de reunión.

Durante dos años, Loyo y los miembros de la que fue su banda de cuatreros han estado participando en un programa de enseñanza no formal destinado a mejorar sus conocimientos sobre técnicas agrícolas y métodos más sedentarios para la cría de ganado. Asimismo, han recibido nociones de lectura, escritura y aritmética. El proyecto fue implementado por DVV International —el Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para la Educación de Adultos, que se especializa en educación de adultos y aprendizaje a lo largo de la vida— junto con otros socios. El objetivo era reducir la pobreza en los grupos marginados de todos los distritos de Karamoja. El programa se concentró en el desarrollo de aptitudes, la generación de ingresos y el mejoramiento de los medios de subsistencia.

La aritmética básica, al igual que las aptitudes de lectura y escritura, formaban parte del currículum. Para los participantes, ser capaces de comprender textos sencillos y realizar operaciones aritméticas básicas tenía una clara utilidad práctica. No menos importante fue el hecho de que esas aptitudes básicas influyeron innegablemente en la autoestima y en la identidad personal, como una condición básica para el éxito general del proceso de aprendizaje. El efecto positivo salió a relucir en casi todos los testimonios personales que escuchamos. Sin embargo, no es una tarea fácil, y Cesar Kyebakola, nuestro director de proyectos a nivel local, ha admitido con total honestidad que mantener el interés de los antiguos guerreros en la capacitación, y motivarlos para emprender nuevas actividades, entraña un enorme desafío. Vastas regiones de Karamoja son aptas para el cultivo comercial si se emplean las técnicas adecuadas. Con todo, para modificar las costumbres tradicionales se requiere educación y experiencia práctica, y obviamente una buena dosis de paciencia de todas las partes interesadas. Con las aptitudes inculcadas por DVV International, los participantes deberían contar con más oportunidades para valerse por sí mismos. El programa también incluía planes de ahorro y préstamo, que son fundamentales para conseguir un capital inicial mínimo que permita emprender negocios familiares o actividades comerciales independientes. Pese a que el hecho de haber sido guerrero en el pasado conlleva una pérdida del orgullo y, con frecuencia, una actitud de recelo hacia la modernización, Lokung Loyo nos cuenta que, al ver lo que él estaba aprendiendo, sus compañeros también decidieron emprender al programa.


Sobre el autor

Dr. Stefan Lock 
es Jefe de la Sección para el Crecimiento Económico de la Delegación de la Unión Europea en la República de Uganda. Anteriores destinaciones lo llevaron a Bangladesh y Laos. Antes de incorporarse a la Comisión Europea, fue funcionario responsable de educación y formación profesional en el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania.

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