Testimonios de ciudadanos

Jane Paiva
Brasil

1. ¿Qué significa para usted la ciudadanía mundial?

El concepto de ciudadanía mundial lo considero desde una perspectiva crítica, porque para visualizarlo como una posibilidad debemos problematizar algunos de sus aspectos.  En primer lugar, concuerdo con la postura de Chenais en cuanto a que vivimos en un proceso de mundialización y no de globalización, porque en este último proceso no se modifican las relaciones hegemónicas y desiguales entre las naciones. Es decir, no se admite la posibilidad de considerar otro orden de relaciones entre las naciones. La globalización mantiene a los países más pobres sometidos a un estado de dominación, y la perspectiva del desarrollo como libertad se encuentra muy distante de la soberanía a la que aspiramos para todos los pueblos del mundo. Como consecuencia de lo anterior, el ejercicio de la ciudadanía es, a su vez, también desigual porque los procesos de dominación y la negación de los derechos se mantienen en la mayoría de los países incluso cuando se afirma públicamente lo contrario.

2. ¿De qué manera es usted un/a ciudadano/a mundial? 

De hecho, en la actualidad nosotros —los ciudadanos con derechos que podemos, en alguna medida, garantizar esos derechos en los territorios donde vivimos— estamos mucho más vinculados a lo que ocurre en otras naciones. Ello nos transmite (a aquellos de nosotros que nos consideramos ciudadanos, y como tales ejercemos ese derecho) la sensación de pertenecer a un mundo que es mucho más amplio que el espacio delimitado por las fronteras más inmediatas. Así pues, nos vemos afectados —y seguimos siendo afectados— por todos esos temas, desde todos los rincones del mundo, especialmente desde aquellos lugares que no disfrutan de los derechos fundamentales indispensables para que un ser humano viva con dignidad. Por tanto, extrapolando la dinámica del movimiento de capitales, para ser ciudadanos mundiales es preciso que cada uno de nosotros adopte una nueva postura ética en su vida cotidiana, pues lo que nos ocurre y lo que les ocurre a los demás se encuentra íntimamente ligado a la posibilidad real de que nos afecte a todos por igual.