¿El aprendizaje a lo largo de la vida como una vía hacia a la felicidad?

Sung Lee Korea
Korea Action Learning Association
Corea del Sur



 

 

Resumen En este estudio se da a conocer la relación que existe entre el aprendizaje a lo largo de la vida y el nivel de felicidad de los participantes en un programa de aprendizaje a lo largo de la vida en el que se aplicó el índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida (Happiness Index of Lifelong Learning – HILL), elaborado en Corea del Sur en 2014. El resultado revela que las personas con mayor experiencia en el aprendizaje a lo largo de la vida obtuvieron en el HILL un puntaje superior al de aquellas con menos experiencia. También se puede apreciar que las personas que habían participado durante largo tiempo en un programa de aprendizaje a lo largo de la vida obtuvieron un puntaje de HILL superior al de aquellas que habían participado durante un período corto. Lo anterior indica que el aprendizaje a lo largo de la vida puede influir en el nivel de felicidad.


Introducción

¿Puede hacernos felices el aprendizaje a lo largo de la vida? Si creemos que la respuesta es positiva, ¿cómo podemos demostrarlo? Si analizamos la mayoría de los programas de capacitación empresarial, notaremos que por lo general se concentran en potenciar competencias destinadas a mejorar el rendimiento de la compañía. Por otra parte, la preocupación central en los objetivos del aprendizaje a lo largo de la vida es aumentar el grado de empoderamiento individual, de inclusión social, al igual que de prosperidad económica y cultural. Los cuatro pilares de la UNESCO asociados al aprendizaje a lo largo de la vida —aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos— constituyen la base de estos objetivos del aprendizaje a lo largo de la vida. Así pues, aun cuando los especialistas y profesionales que trabajan en esta área procuran demostrar los efectos de los programas de aprendizaje a lo largo de la vida, no es fácil obtener cifras concretas, a diferencia de lo que sucede en una empresa.

La mayoría de los profesionales del área del aprendizaje a lo largo de la vida en Corea utilizan la reacción de los alumnos y sus planes para emprender iniciativas como criterio para medir los resultados de un programa de aprendizaje. Sin embargo, no basta con persuadir a los actores involucrados para que participen con entusiasmo en las iniciativas de aprendizaje a lo largo de la vida. Ellos deben, además, interesarse por verificar los cambios efectivos que han traído consigo los programas de aprendizaje.

Los objetivos de los programas de aprendizaje de las empresas y los de las instituciones de aprendizaje a lo largo de la vida son aparentemente distintos desde un comienzo. Por tanto, los métodos empleados para medir los resultados de los programas de aprendizaje a lo largo de la vida deberían diferir en alguna medida de los aplicados en las empresas. Existen dos motivos que justifican ese proceder. Resulta imposible calcular el valor monetario de los resultados obtenidos por los programas de aprendizaje a lo largo de la vida. Más importante aún es comprender que los objetivos de los programas de aprendizaje se concentran originalmente en obtener un resultado que pueda evaluarse subjetivamente.

Como consecuencia de lo anterior, debemos recurrir a enfoques alternativos para medir los resultados, basados en los propósitos y objetivos de los programas de aprendizaje a lo largo de la vida. El estudio de Vaillant (2003) nos ofrece un indicio a este respecto, pues en él se afirma que el aprendizaje a lo largo de la vida es una de las siete condiciones para alcanzar la felicidad. Dicho estudio cubrió un período de 72 años e incluyó a 268 personas. El resultado proporciona cierto fundamento que nos permite elaborar el índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida. En este artículo quisiera compartir la experiencia de aplicar el índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida (HILL) como método alternativo para medir los efectos de los programas de aprendizaje a lo largo de la vida.

Relación entre la felicidad subjetiva en la vida y las experiencias de aprendizaje a lo largo de la vida

Según Wikipedia, la felicidad se define como “un estado mental o emocional de bienestar determinado por emociones placenteras que van desde la satisfacción hasta la alegría intensa”. Los estados mentales de felicidad también pueden reflejar la impresión de una persona sobre su bienestar general. Seligman (2004) sostiene que la felicidad no solo deriva de un placer externo y momentáneo. Subraya que los seres humanos parecen más felices cuando disponen de:

  • Placeres (degustar una comida sabrosa, darse un baño con agua caliente, etc.)
  • Dedicación (o flujo, es decir estar absorbido por una actividad exigente pero placentera).
  • Relaciones (los vínculos sociales han resultado ser un indicador sumamente confiable del nivel de felicidad).
  • Significado (tener la impresión de que estamos en busca de una realidad superior que nos identificamos con ella).
  • Logros (haber alcanzado objetivos tangibles).

Lo que Seligman afirma sobre la felicidad se relaciona con los objetivos del aprendizaje a lo largo de la vida definidos por la UNESCO. Aprender a ser es similar al placer; aprender a conocer se asemeja al significado; aprender a hacer es comparable con los logros; y aprender a vivir juntos coincide con las relaciones y la dedicación. Si se los compara de esta manera, resulta innegable que los objetivos del aprendizaje a lo largo de la vida están de alguna manera relacionados con la felicidad.

¿Es la felicidad un capital?

Pero esperen, aún hay más. Schuller, Preston, Hammond, Brasset-Grundy y Bynner (2004) emplearon el concepto de “capital” para explicar los resultados del aprendizaje a lo largo de la vida. El primero de todos es el capital humano, el cual se basa en los conocimientos especializados y las cualificaciones que permiten que una persona participe en la economía y en la sociedad. El segundo es el capital social, formado por las redes en las que las personas participan activamente, de modo que cuando afrontan un contratiempo pueden contar con el apoyo de sus relaciones sociales. El tercero es el capital de identidad, que comprende las características individuales, como la confianza en sí mismo y el control interno, que apoyan el desarrollo personal (Schuller y otros, 2004).

“El aprendizaje puede potenciar el desarrollo de habilidades, capacidades y recursos personales fundamentales, como asimismo fortalecer la fe en nuestras capacidades para hacer frente a situaciones adversas."

El aprendizaje puede potenciar el desarrollo de habilidades, capacidades y recursos personales fundamentales, como asimismo fortalecer la fe en nuestras capacidades para hacer frente a situaciones adversas. La educación también contribuye a que las personas adopten decisiones bien ponderadas sobre conductas relacionadas con su salud y su felicidad. La educación les abre las puertas a individuos y grupos de niveles socioeconómicos similares o heterogéneos, fomenta la cohesión social y ofrece la posibilidad de ejercer la participación social (Kil, Motschilnig y Thöne-Geyer, 2013). Algunos investigadores también han sostenido que los resultados del aprendizaje a lo largo de la vida son una satisfacción con la vida, la participación activa en la sociedad, el apoyo social y la promoción de la salud (Field, 2009; Sabates y Hammond, 2008). Una investigación realizada en Canadá dio a conocer que mientras más prolongada sea la participación de los adultos mayores en el aprendizaje a lo largo de la vida, más felices se sienten. También reveló que los alumnos ancianos que permanecían más tiempo en los programas de aprendizaje a lo largo de la vida presentaban un alto nivel de satisfacción psicológica y llevaban una vida física y socialmente saludable. En dicho estudio también se concluyó que los resultados del aprendizaje a lo largo de la vida guardan alguna relación con el nivel de felicidad de los alumnos antes que con objetivos económicos (información citada anteriormente en el trabajo de Ko y Lee, 2014).

Michalos (2008) aclara el argumento de la relación entre aprendizaje a lo largo de la vida y felicidad. Si tenemos en cuenta estas definiciones más fundamentadas de “educación”, “influencias” y “felicidad”, la educación incide enormemente en la felicidad (Michalos, 2008). Si bien Michalos sostiene que la educación formal no influye en la felicidad, cuando consideramos el concepto de educación no formal e informal la enseñanza sí influye en la felicidad.

Felicidad funcional

En la obra “Walking into the Light”1 (“Yendo de la oscuridad a la luz”) se acuñó el concepto de “felicidad funcional”, el cual se refiere a una sensación de bienestar que existe, florece y es fomentada en la vida cotidiana. Del modelo de felicidad funcional se deriva una ecuación de felicidad funcional:

Inspiración autogenerada + menor sufrimiento = mayor felicidad

La inspiración es un sentimiento positivo de gozo o júbilo. La inspiración autogenerada puede definirse de manera bastante literal como la inspiración que generamos nosotros mismos. Dentro de la inspiración autogenerada se distinguen tres áreas de interés:

  1. El desarrollo del yo.
  2. Las pasiones vitales.
  3. Los objetivos soñados.


El sufrimiento es un dolor o una aflicción que opera como un poderoso inhibidor de nuestra felicidad. La reducción del sufrimiento se concentra en la conciencia perceptiva, en la aceptación de las verdades y en la eliminación de los obstáculos. De la ecuación se desprende que la felicidad es directamente proporcional al nivel de inspiración y sufrimiento en nuestra vida. Si aumenta nuestra inspiración, que ayuda a fomentar la felicidad, y disminuye nuestro sufrimiento, que impide la felicidad, seremos inevitablemente más felices. Según este principio, las personas pueden aumentar su inspiración autogenerada al mejorar su estado físico, al emprender iniciativas orientadas a la carrera, al adquirir una nueva aptitud, al crear una obra de arte, al enriquecer sus conocimientos sobre un tema, al tomar contacto con nuevas culturas, al ayudar a los demás, al competir en las Olimpiadas, al poner en marcha un negocio y al vivir una vida inspirada. Por otra parte, las personas pueden disminuir su grado de sufrimiento al reconocer la existencia del estrés, al sentirse agradecidas por tener buena salud, al asumir la responsabilidad por las consecuencias de sus actos, al llegar a aceptar la muerte de un ser querido, al vencer un miedo y al encontrar un nuevo método para completar una tarea que antes parecía imposible (Walking into the Light, 2010).

Al aplicar esta ecuación podemos mejorar el nivel de felicidad de la gente si contamos con programas de aprendizaje a lo largo de la vida cuyos objetivos didácticos estén orientados a aumentar la inspiración y a reducir el sufrimiento. El estudio de Michalos (1991) corrobora la relación positiva entre el aprendizaje a lo largo de la vida y la felicidad. Según esta investigación, una persona feliz probablemente tendrá bajos niveles de miedo, hostilidad, tensión, ansiedad, culpa e ira, y altos niveles de energía, vitalidad y actividad; un alto grado de autoestima y una personalidad emocionalmente estable; una marcada orientación social; una vida amorosa y relaciones sociales saludables, satisfactorias y cálidas; un estilo de vida activo con un trabajo que la realiza; una personalidad relativamente optimista, libre de preocupaciones, centrada al presente y adecuadamente orientada. Por fortuna, la mayoría de los programas de aprendizaje a lo largo de la vida se concentran en aumentar la inspiración y en disminuir el sufrimiento, lo cual puede implicar que el aprendizaje a lo largo de la vida permite aumentar el nivel de felicidad de la gente.

Los componentes del índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida

El HILL fue elaborado por Ko y Eun (2014), y luego modificado por Lee y Lee (2014) con 6.698 encuestados. El índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida consta de 20 factores, entre los que se incluyen el aumento de la autoestima (7 factores), la satisfacción con el desarrollo personal (5 factores), la reducción de emociones negativas (4 factores), y la aspiración a una vida más plena y que tenga sentido (4 factores), como se muestra en la Tabla 1.

Para el análisis se empleó el índice de felicidad, el cual fue elaborado a partir de un estudio anterior efectuado por Ko y Eun (2014) y modificado por Lee y Lee. La ecuación para el índice es la siguiente:

HILL = 2,6 X Aumento de la autoestima + 2,5 X Satisfacción con el desarrollo personal + 2,5 X Reducción del nivel de emociones negativas + 2,4 X Tratar de llevar una vida más plena y con sentido

Aplicación del índice de felicidad para el aprendizaje a lo largo de la vida (HILL)

Los datos fueron recopilados a partir de 7.725 respuestas en 27 ciudades y condados de la provincia de Gyeonggi, en Corea del Sur, en 2015. Para examinar los datos se empleó el ANOVA2.

En la Tabla 2 se presentan los resultados del análisis de los puntajes de HILL derivados de las experiencias de aprendizaje a lo largo de la vida de los participantes. Se observaron diferencias estadísticamente significativas (F = 20,631***) entre los grupos, las cuales dependieron de la experiencia de participación de los encuestados en programas de aprendizaje a lo largo de la vida. El grupo con una experiencia de participación inferior a un año en programas de aprendizaje a lo largo de la vida obtuvo el menor puntaje HILL, cifra estadísticamente distinta de la observada en los demás grupos. El grupo con más de 5 años de experiencia de participación exhibió un puntaje estadísticamente superior al del grupo con 1 ~ 2 años de experiencia.

Estadísticamente, esto significa que las personas con más años de experiencia en programas de aprendizaje a lo largo de la vida son más felices que las personas con menos experiencia.

¿Se alcanza al final la felicidad?

Me parece que la educación influye enormemente en la felicidad (Michalos, 2008). No resulta sencillo ni fácil aumentar el nivel de felicidad de las personas. Una de las responsabilidades más importantes de los alcaldes, gobernadores y autoridades consiste en aumentar el grado de felicidad de su pueblo, para lo cual apelan a diversos recursos y políticas. Desgraciadamente, las autoridades están más acostumbradas a pavimentar caminos, mejorar el transporte público, etc. Si bien estas medidas pueden aumentar el grado de comodidad de la vida ciudadana, no van a incrementar el nivel de felicidad.

Si comparamos los presupuestos que una ciudad destina a políticas económicas y a programas de aprendizaje a lo largo de la vida, queda claro que la mayor parte de los fondos va a parar al primer sector. Si llegáramos a destinar la misma cantidad de dinero al desarrollo económico y a los programas de aprendizaje a lo largo de la vida, puedo afirmar categóricamente que gracias a esta modalidad de enseñanza el nivel de felicidad de las personas aumentaría enormemente. Sin embargo, los diseñadores de políticas suelen invertir ingentes montos en el desarrollo económico, creyendo que con esa medida harán felices a las personas. Por eso necesitamos un criterio de medición que permita demostrar el valor del aprendizaje, de tal manera que se logre convencer a los responsables de formular las políticas. Me parece que, a este respecto, el índice de felicidad es un parámetro muy confiable. Si gracias a él logramos demostrar que tenemos la razón, conseguiremos el decidido apoyo de los actores involucrados. También se puede emplear el HILL para identificar programas eficaces de aprendizaje a lo largo de la vida, aquellos que contribuyen más claramente a aumentar el nivel de felicidad de los participantes. Al final, los profesionales del área serán también capaces de modificar sus programas de aprendizaje a lo largo de la vida para elevar el nivel de felicidad de los participantes.


Notas

1 / http://www.walkingtothelight.com

2 / ANOVA es la abreviatura de Analysis of Variance (análisis de la varianza), que es una colección de modelos estadísticos empleados para analizar las diferencias entre medias de grupos y sus procedimientos asociados.


Referencias

Field, J. (2009): Good for your soul? Adult learning and mental well-being, International Journal of Lifelong Education, 28(2), 175-191

Ko, E. H., y Eun. J. H. (2014): Development of happiness index of lifelong learning, Gyeong Gi Do Institute for Lifelong Learning, Corea del Sur

Ko, E. H., y Lee, S. (2014): Study on happiness of lifelong learning and happiness of life for adults, The Korean Journal of Educational Methodology Studies, 26 (1), 851-870

Kil, M., Motschilnig, R, Thöne-Geyer, B. (2013): What Can Adult Education Accomplish?, The Benefits of Adult Learning – The Approach, Measurement and Prospects, en internet: http://www.die-bonn.de/doks/2013-benefits-en-01.pdf

Lee, Y. J., y Lee, K. H. (2015): Study for application of Gyeong Gi Do lifelong learning happiness index, Gyeong Gi Do Institute for Lifelong Learning, Corea del Sur

Michalos, A. C. (2008): Education, Happiness and Wellbeing, Social Indicators Research, 87, 347-366

Michalos, A.C. (1991): Global Report on Student Well-Being: Volume 1, Life Satisfaction and Happiness, Springer-Verlag, Nueva York

Sabates, R., y Hammond, C. (2008): The impact of lifelong learning on happiness and well-being. London: Centre for Research on the Wider Benefits of Learning

Schuller, T./Preston, J./Hammond, C./Brasset-Grundy, A./Bynner, J. (2004): The Benefits of Learning. The impact of education on health, family life and social capital. Londres y Nueva York

Seligman, M.E.P. (2004): Can Happiness be Taught?. Daedalus journal, primavera 2004

Vaillant, G. E. (2003): Ageing Well, Surprising guideposts to a happier life from the landmark, Harvard Study of Adult Development, Little Brown and Company


Sobre el autor

Sung Lee fue presidente del GILL (Gyeong Gi Do Institute for Lifelong Learning) de Corea del Sur entre 2012 y 2015. Obtuvo el grado de Master en educación rural de adultos por la Universidad Nacional de Seúl, y el de Ph. D. En educación por la Universidad de Missouri-Columbia. Fue presidente de la Association of Provincial Lifelong Learning Institutes (Asociación de Institutos Provinciales de Aprendizaje a lo Largo de la Vida) y de la Korea Action Learning Association (Asociación Coreana de Aprendizaje en Acción). Desde el año 2000 ha trabajado en diversos sectores educativos: en el Centro de Desarrollo de Recursos Humanos de POSCO, en el Research Institute for Vocational Education and Training (Instituto de Investigación sobre Educación y Formación Profesional), y en la provincia de Gyeonggi, en Corea del Sur, como asesor del gobernador en políticas de educación.

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