La nueva agenda de las capacidades para Europa

Dana Bachmann y Paul Holdsworth
Dirección General de Empleo
Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea, Unión Europea

 

 

 

 Resumen La Comisión Europea ha dado a conocer importantes propuestas destinadas a abordar una serie de problemas que afronta la UE en el ámbito de las capacidades y el capital humano. Su objetivo es aumentar la calidad y la aplicabilidad en la creación de capacidades, lograr que las capacidades y las cualificaciones adquieran mayor notoriedad y sean más comparables, como asimismo mejorar la información estratégica y la documentación sobre las capacidades para tomar decisiones informadas respecto de las carreras profesionales.


En junio de 2016, la Comisión Europea dio a conocer un importante paquete de propuestas destinadas a instar a los 28 estados miembros de la Unión Europea (UE), y a una amplia gama de actores involucrados, para que trabajen unidos e intensifiquen los esfuerzos por “reforzar el capital humano, la empleabilidad y la competitividad”: la Nueva Agenda de las Capacidades para Europa1.

Esta nueva Agenda se propone abordar una serie de importantes desafíos y oportunidades.

  • La transformación digital de la economía está revolucionando la manera en que la gente trabaja y hace negocios; es necesario poseer conocimientos digitales para realizar cualquier trabajo, desde el más simple hasta el más complejo. También se necesitan en la vida cotidiana, por lo que la ignorancia en esa materia puede conducir a la exclusión social.
  • La fuerza laboral de la UE está envejeciendo y menguando progresivamente, lo que en algunos casos se traduce en un déficit de capacidades; sin embargo, los mercados laborales no aprovechan las aptitudes y los talentos de todos por igual; por ejemplo, la tasa de empleo de las mujeres sigue siendo inferior a la de los hombres.
  • La calidad y la utilidad práctica de la educación y la formación que se imparten en los estados miembros varían enormemente, lo que contribuye a aumentar las disparidades en los resultados económicos y sociales de dichos países.
  • Las capacidades que las personas adquieren fuera del marco de la educación formal —a través de cursos virtuales, en el trabajo, mediante cursos profesionales, actividades sociales o de voluntariado— por lo general no son reconocidas.

Por añadidura, se observan enormes disparidades y desajustes entre las capacidades: muchas personas trabajan en empleos que no se corresponden con sus talentos, aunque muchos empleadores señalan que les cuesta encontrar trabajadores con las cualificaciones que necesitan para crecer e innovar. Estos desajustes entre capacidades dificultan la productividad y el crecimiento.

Y lo que es más importante, la Comisión también llama la atención sobre el alto porcentaje de adultos europeos que carecen de capacidades suficientes de lectura, escritura, cálculo y digitales, lo que los deja expuestos al desempleo, la pobreza y la exclusión social. Cerca de 70 millones de adultos —la cuarta parte de la población adulta— están afectados por este problema.

La nueva Agenda hace hincapié en la función de las capacidades como vía hacia la empleabilidad y la prosperidad. Al inculcarles las capacidades adecuadas, las personas cuentan con las herramientas para conseguir empleos de buen nivel y pueden desarrollar plenamente su potencial como ciudadanos confiados y activos. En una economía mundial que experimenta rápidos cambios, las capacidades determinarán en gran medida la competitividad y la capacidad para impulsar la innovación. Constituyen un atractivo para las inversiones y un catalizador en el círculo virtuoso de la creación de empleos y del crecimiento. Asimismo, son un elemento clave para la cohesión social. Por todos estos motivos, la Comisión estima que aún hay que adoptar otras medidas para alentar a las personas a adquirir y a desarrollar capacidades a lo largo de su vida. Para ello será preciso introducir importantes cambios en las políticas, las reformas educativas y los sistemas de formación, como también realizar inversiones acertadas en capital ­humano.

La Nueva Agenda de las Capacidades para Europa está estructurada en torno a tres áreas prioritarias, que en gran medida se explican por sí mismas. Necesitamos contar con más y mejores capacidades (“desarrollar unas capacidades de mayor calidad y más adecuadas”). Necesitamos hacer buen uso de las capacidades que adquirimos (“facilitar la visibilidad y la comparabilidad de las capacidades y las cualificaciones”). Necesitamos comprender más claramente cuáles son las capacidades que tendrán mayor demanda, a fin de ayudarles a las personas a escoger las habilidades que les conviene desarrollar (“mejorar la información estratégica y la documentación sobre las capacidades para tomar decisiones informadas respecto a la formación y a las carreras profesionales”).

En las siguientes secciones se esbozan los principales desafíos identificados por la Comisión, así como sus propuestas para afrontarlos.

Desarrollar capacidades de mayor calidad
y más adecuadas

La adquisición de capacidades es un proceso que dura toda la vida, y se inicia en la temprana juventud. Cada vez con mayor claridad, las evidencias demuestran que las políticas para mejorar el rendimiento académico no son suficientes por sí solas: la calidad y la utilidad práctica de lo que aprenden los alumnos son ahora la preocupación central. Muchos jóvenes se gradúan de los programas de educación y formación sin encontrarse suficientemente preparados para incorporarse al mercado laboral, para poner en marcha su propio negocio o para afrontar los cambios dinámicos que se producen en la sociedad y en la economía.

La Comisión propone una serie de medidas destinadas a mejorar la calidad de las capacidades inculcadas durante todas las etapas de la vida, con iniciativas que van desde el fortalecimiento de las capacidades básicas para los adultos hasta la incorporación de las capacidades digitales y la inclusión de la educación y la formación de tipo profesional como área prioritaria.

Fortalecer los cimientos: las capacidades básicas

Si se pretende contar con más y mejores capacidades, el primer paso consiste en proporcionarles a todas las personas un nivel apropiado de capacidades básicas (lectura, escritura, cálculo y digitales). Por tanto, no es de extrañarse que una de las medidas propuestas por la Comisión se centre en este aspecto: la sugerencia de introducir una Garantía de Capacidades tiene por objeto permitir el acceso de adultos con escasas cualificaciones a vías flexibles y personalizadas para perfeccionar estas capacidades o para progresar hacia la obtención de un diploma de educación secundaria de segundo ciclo.

La comisaria Marianne Thyssen (primera a la izquierda y en la foto de la siguiente página) es responsable del Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y ­Movilidad Laboral en la Unión Europea.

Europa afronta un desafío en materia de capacidades básicas. Más de 65 millones de habitantes de países de la UE no cuentan con un nivel de estudios correspondiente a la educación secundaria de segundo ciclo. Esta cifra varía notoriamente de un país a otro, y en algunos llega al 50% o más. Cerca de la cuarta parte de la población adulta de Europa apenas sabe leer y escribir, y posee escasas nociones de cálculo y digitales. El cálculo, la lectura, la escritura y las habilidades digitales básicas son fundamentales para poder conseguir buenos empleos y participar plenamente en la sociedad. Son, asimismo, los elementos fundamentales para el aprendizaje ulterior y el desarrollo de la futura vida profesional. Esta situación la pudo constatar recientemente la comisionada Marianne Thyssen (quien es responsable de varios ámbitos, entre ellos las capacidades), cuando ella y la princesa Lorenza de los Países Bajos se reunieron con Sam Riley, un hombre que fue capaz de dar un vuelco en su vida al recibir apoyo para desarrollar sus capacidades de lectura y escritura. La comisionada conserva en su oficina la carta manuscrita que le envió Riley, como un recordatorio de la importancia de ayudar a la gente a mejorar sus capacidades básicas.

No obstante, en todo el territorio de la UE, las personas adultas más necesitadas de educación participan escasamente en programas de aprendizaje a lo largo de la vida. En promedio, solo el 10,7% de los adultos europeos tomaron parte en alguna actividad de educación y formación durante 2014; una vez más se observaron importantes variaciones entre los países y con respecto a la meta de 15% propuesta por la UE, que se pretende alcanzar en 2020. Empero, un análisis de la asistencia de adultos con escasas cualificaciones a programas de educación y formación revela que las tasas de participación son incluso inferiores, pues fluctúan entre menos del 1% en algunos países y más del 20% en otros. En promedio, en la UE solo el 4,3% de los adultos con escasas cualificaciones —es decir el grupo que más necesita aprender— participa en programas de educación y formación.

Para que los adultos europeos con escasas cualificaciones gocen de más oportunidades para encontrar empleo y para prosperar en la vida en general, la Comisión ha formulado una propuesta destinada a ayudar a estas personas —laboralmente activas y desempleadas— a mejorar sus habilidades de lectura, escritura, cálculo y digitales, y —allí donde sea posible— a desarrollar un conjunto más amplio de capacidades con miras a obtener un diploma de enseñanza secundaria de segundo ciclo o su equivalente. Lo que se sugiere es que los estados miembros apliquen una Garantía de Capacidades, la que exigiría ofrecer a los adultos con escasas cualificaciones: (a) una evaluación de capacidades, que les permitiría identificar sus habilidades actuales y sus necesidades de perfeccionamiento; (b) un paquete de programas de educación o formación adaptados a las necesidades de aprendizaje específicas de cada persona; y (c) oportunidades para que sus capacidades puedan ser validadas y reconocidas. La propuesta fue elaborada sobre la base de las actuales buenas prácticas de los estados miembros de la UE y de otros países, y exige el establecimiento de sólidos mecanismos de coordinación y cooperación para permitir que la Garantía de Capacidades se haga efectiva.

“Al satisfacer las necesidades de este amplio grupo destinatario, la Garantía de Capacidades propuesta por la Comisión respaldaría las políticas destinadas a corregir las desigualdades sociales que afectan a las personas con menos cualificaciones, y les brindaría a estas una oportunidad justa para mejorar sus condiciones de vida y terminar con la pobreza y la exclusión social.”

Estas nuevas vías de perfeccionamiento tendrían en cuenta los distintos niveles de capacidades y las necesidades de formación dentro del extenso grupo de individuos escasamente cualificados. Ellas conducirían a programas de formación en lectura, escritura, cálculo y capacidades digitales que estarían a disposición de quienes los necesiten. Para las personas que estén en condiciones de participar en programas de formación postsecundaria, estas vías podrían conducir además a: un diploma en el cuarto nivel del Marco Europeo de Cualificaciones para el Aprendizaje Permanente (MEC) –o un título equivalente–, que certifique la adquisición de un conjunto más amplio de competencias clave. El objetivo general de la Garantía es ayudar a las personas con las mayores carencias en cuanto a habilidades y antecedentes académicos a desarrollar las capacidades que requieren para acceder a trabajos de calidad y progresar en ellos, a participar activamente en la sociedad, como asimismo a potenciar la empleabilidad y la competitividad, y respaldar el crecimiento equitativo y equilibrado, aprovechando así al máximo el potencial de los avances digitales y tecnológicos. Al satisfacer las necesidades de este amplio grupo destinatario, la Garantía de Capacidades propuesta por la Comisión respaldaría las políticas destinadas a corregir las desigualdades sociales que afectan a las personas con menos cualificaciones, y les brindaría a éstas una oportunidad justa para mejorar sus condiciones de vida y terminar con la pobreza y la exclusión social.


© Comisión Europea

Transformar la educación y formación de tipo profesional en una opción prioritaria

Las previsiones en varios estados miembros indican que en el futuro habrá una escasez de personas con cualificaciones profesionales. La educación y la formación de tipo profesional (EFP) es una actividad valorada porque fomenta el desarrollo de capacidades transversales y específicas para cada trabajo, facilitando así la transición hacia el empleo, y manteniendo y actualizando las capacidades de la fuerza laboral de acuerdo con las necesidades sectoriales, regionales y locales. Con todo, para muchos jóvenes y sus padres la EFP sigue siendo una segunda opción. La EFP tiene que aumentar su atractivo, por ejemplo al ofrecer una enseñanza de calidad y una organización flexible, permitiendo un avance progresivo hacia cursos profesionales o académicos de nivel superior, y estableciendo vínculos más estrechos con el mundo laboral. Las empresas y los interlocutores sociales deberían participar en la tarea de diseñar e impartir la EFP, la cual debería incluir una sólida dimensión basada en el trabajo y asociada, siempre que sea posible, a una experiencia internacional. La Comisión va a promover oportunidades para que, como parte de sus estudios, los alumnos emprendan una experiencia de aprendizaje basada en el trabajo; igualmente respaldará las asociaciones entre los proveedores, los investigadores y la empresas en el área de la educación a fin de fomentar iniciativas conjuntas sobre programas profesionales de nivel superior; por último, pondrá en marcha en 2016 la primera Semana Europea de las Capacidades Profesionales, la cual permitirá exhibir el grado de excelencia alcanzado en materia de EFP.

Aumentar la resiliencia: competencias clave y capacidades más complejas y de nivel superior

La educación y la formación de tipo formal deberían dotar a todas las personas de un amplio bagaje de capacidades que propicien el desarrollo individual y la realización personal, la inclusión social, la ciudadanía activa y el empleo. Entre ellas pueden mencionarse la lectura, la escritura, el cálculo, las ciencias y los idiomas extranjeros, al igual que las capacidades transversales y las competencias clave, como las habilidades digitales, el espíritu emprendedor, el pensamiento crítico, la resolución de problemas o aprender a aprender, y los conocimientos financieros básicos. La adquisición temprana de estas capacidades es la condición básica que permite desarrollar las habilidades más complejas y de nivel superior que se requieren para impulsar la creatividad y la innovación. Es preciso fortalecer estas capacidades a lo largo de toda la vida, como asimismo permitir que las personas prosperen en ambientes de trabajo y sociedades que evolucionan rápidamente, aprendiendo a afrontar las situaciones complejas y la incertidumbre. Aun cuando algunas de estas habilidades ya han sido incorporadas definitivamente en los sistemas educativos, ello no ocurre normalmente con las competencias clave, como el espíritu emprendedor y la ciudadanía, o con las capacidades transversales. Si bien algunos estados miembros han adoptado medidas para integrarlas en los planes de estudio, esta no siempre ha sido una práctica constante. A fin de promover una percepción común de dos de estas habilidades, la Comisión ha diseñado marcos de referencia para las competencias digitales (que han sido adoptados por 13 estados miembros) y el espíritu emprendedor.

En virtud de la nueva Agenda de Capacidades, la Comisión pretende llevar a cabo una revisión del Marco Europeo de Cualificaciones para el Aprendizaje Permanente (MEC),2 con el propósito de ayudar a una mayor cantidad de personas a adquirir un conjunto básico de capacidades. El objetivo es desarrollar una percepción común de las competencias clave y continuar fomentando su incorporación en los planes de estudio de la educación y la formación. La revisión también permitirá respaldar los esfuerzos por desarrollar y evaluar de mejor manera estas capacidades. Se prestará especial atención a la promoción del espíritu emprendedor y orientado a la innovación, incluido el fomento de la experiencia práctica en iniciativas empresariales.

Conectarse: centrar la atención en las capacidades digitales

Como consecuencia de la rápida transformación digital de la economía, actualmente en todos los empleos se requiere poseer por lo menos algún grado de capacidad digital; lo mismo se necesita para participar en la sociedad en general. La economía colaborativa está modificando los modelos empresariales, brindando oportunidades y abriendo nuevas vías para llegar a conseguir un empleo, exigiendo diferentes bagajes de capacidades y planteando desafíos como el acceso a programas de perfeccionamiento. La robotización y la inteligencia artificial están reemplazando los trabajos rutinarios, no solo en las plantas de producción sino además en las oficinas. El acceso a los servicios, incluidos los de tipo virtual, está cambiando y requiere que los usuarios, proveedores y funcionarios de la administración pública posean un grado suficiente de conocimientos digitales. Por ejemplo, la salud virtual (e-salud) está transformando la manera en que se prestan los servicios de salud o en que la gente accede a ellos. La demanda de especialistas en tecnología digital ha aumentado en un 4% anual durante la última década. Sin embargo, se espera que el número de vacantes no cubiertas para profesionales de TIC llegue a 756.000 en 2020. Por otra parte, casi la mitad de la población de la UE carece de las capacidades digitales básicas, y aproximadamente el 20 % de la población no posee ninguna en absoluto. Los estados miembros, las empresas y las personas necesitan ponerse a la altura del desafío e invertir más recursos en la enseñanza de conocimientos digitales (incluidas la programación y las ciencias de la computación) dentro del amplio espectro de la educación y la formación.

La Comisión está poniendo en marcha la “Coalición para las capacidades y los empleos digitales”, con el objeto de desarrollar una extensa cantera de talentos en esta área y garantizar que los habitantes y la fuerza laboral de Europa cuenten con un nivel suficiente de capacidades en este ámbito.

Facilitar la visibilidad y la comparabilidad de las capacidades y las cualificaciones

Las cualificaciones les indican a los empleadores lo que las personas saben y son capaces de hacer, pero casi nunca reflejan las capacidades adquiridas fuera de las instituciones de enseñanza formal, por lo que existe el riesgo de que aquéllas sean infravaloradas. El hecho de identificar y validar esas capacidades reviste particular importancia para las personas con menos cualificaciones, para las personas sin trabajo o amenazadas por el desempleo, para las personas que necesitan modificar su trayectoria profesional, y para los migrantes. Permite que las personas den a conocer y aprovechen más eficazmente su experiencia y su talento, identifiquen otras necesidades de formación y aprovechen oportunidades para la reorientación profesional. No obstante, dadas las diferencias entre los sistemas de educación y formación, a los empleadores les resulta más difícil evaluar los conocimientos y capacidades de las personas con cualificaciones obtenidas en otros países.

En la Nueva Agenda de las Capacidades para Europa, la Comisión propone medidas destinadas a aumentar la transparencia y la comparabilidad de las cualificaciones, y a respaldar el establecimiento de un perfil inicial de las capacidades y cualificaciones de los migrantes.

Aumentar la transparencia y la comparabilidad de las cualificaciones

El Marco Europeo de Cualificaciones3 para el Aprendizaje Permanente (MEC) fue elaborado con el fin de facilitar la comprensión y la comparación de los conocimientos que efectivamente han adquirido las personas (resultados de aprendizaje) con la obtención de sus cualificaciones. Este sistema ha alentado a actores de distintos sectores educativos a trabajar en conjunto para diseñar marcos de cualificación nacionales que sean coherentes y se basen en resultados de aprendizaje. La Comisión ha planteado una propuesta para revisar el MEC y así aumentar su eficacia como herramienta para ayudar a los empleadores, los trabajadores y los alumnos a comprender las cualificaciones nacionales, internacionales y de terceros países. De este modo, la iniciativa debería contribuir a aprovechar más adecuadamente las capacidades y cualificaciones disponibles, lo que redundará en beneficio de las personas, el mercado laboral y la economía.

Establecer un perfil inicial de las capacidades y cualificaciones de los migrantes

Para muchos países, comprender las capacidades, las cualificaciones y la experiencia profesional de los migrantes recién llegados al país supone una difícil tarea. El hecho de identificar tempranamente las capacidades de los migrantes puede ayudar a determinar las primeras medidas que deben adoptarse para incorporarlos a los programas de formación adecuados (entre ellos, el aprendizaje de idiomas, la formación empresarial, o cursos ofrecidos por la Alianza Europea para la Formación de Aprendices) o a los servicios de empleo. La Comisión propone adoptar una serie de medidas para integrar más rápidamente a ciudadanos de terceros países —incluido un mecanismo para ayudar a las naciones de acogida a identificar y documentar las capacidades, las cualificaciones y la experiencia de estos ciudadanos recién llegados, y a respaldar la formación del personal de los servicios de acogida—, y que también permitan el acceso de estos inmigrantes a cursos de idiomas en línea.

Mejorar la información estratégica y la documentación sobre las capacidades para tomar decisiones informadas respecto de las carreras profesionales

La tercera área prioritaria se concentra en la disponibilidad de datos sobre las capacidades, y su uso por parte de los diseñadores de políticas, los proveedores de educación y formación, los alumnos y los empleadores.

Mayor información para tomar mejores decisiones

Tanto si buscan un empleo como si deben decidir qué aprender y dónde hacerlo, las personas tienen que ser capaces de acceder a la información estratégica disponible, y también de entenderla. Asimismo, necesitan (auto)evaluar sus capacidades y dar a conocer eficazmente sus cualificaciones; por su parte, los empleadores tienen que contar con herramientas más eficientes y eficaces para identificar y reclutar a empleados con las capacidades adecuadas.

La Comisión va a presentar propuestas para crear una plataforma de servicios en línea integrada e intuitiva, la cual ofrecerá herramientas virtuales para documentar y compartir información sobre capacidades y cualificaciones, además de una herramienta gratuita de autoevaluación, basándose en los buenos resultados obtenidos por la Red Europass4. Asimismo, se aumentará la precisión de los datos sobre las necesidades y tendencias en materia de capacidades gracias a análisis en gran escala o al uso de rastreadores de la web (web crawlers), para así ofrecer una información confiable y en tiempo real sobre capacidades a la que podrán acceder personas, empleadores o diseñadores de políticas.

Mejorar la información estratégica sobre capacidades y la cooperación en los sectores económicos

Las necesidades actuales y futuras en materia de capacidades pueden variar de un sector a otro de la economía. A la vez que surgen nuevos sectores, otros cambian radicalmente. Disponer de una oferta de las capacidades adecuadas en el momento oportuno es esencial para permitir el desarrollo de la competitividad y la innovación. Un importante desafío para la industria consiste en predecir y afrontar más eficazmente estos cambios. Para mejorar la información estratégica sobre capacidades y abordar las carencias que se han puesto de manifiesto en los diversos sectores de la economía, la Comisión está poniendo en marcha un Plan General de Cooperación Sectorial sobre Capacidades, que contribuirá a movilizar y coordinar a los principales actores, a fomentar la inversión privada y a promover una mayor utilización estratégica de los programas pertinentes de financiación europeos y nacionales. Se establecerán alianzas de capacidades sectoriales en la industria y los servicios a fin de identificar las necesidades de habilidades y discurrir soluciones concretas, tales como desarrollar de manera conjunta oportunidades para los titulados de la EFP superior y colaboraciones entre las empresas, las instituciones educativas y los centros de investigación, y promover el reconocimiento de cualificaciones y certificaciones sectoriales. Los siguientes son algunos de los sectores destinatarios en una primera etapa: automovilístico, tecnologías marítimas, espacial, defensa, textil y turístico.

Comprender más claramente el desempeño de los ­graduados

Las universidades y los proveedores de EFP preparan a los jóvenes para la vida laboral. Por tanto, deben comprender las tendencias del mercado laboral, estar informados de la
facilidad o dificultad con la que sus exalumnos encuentran trabajo, y adaptar sus programas en consecuencia. Los estudiantes y sus familias también necesitan conocer estos datos para tomar decisiones informadas sobre qué y dónde estudiar. Debería disponerse con facilidad de más información sobre el desempeño de los graduados en el mercado laboral. En varios estados miembros, se han desarrollado mecanismos de seguimiento profesional para los titulados de la educación postsecundaria, y la Comisión planea respaldar a estos países en sus esfuerzos por mejorar la información sobre el progreso de los graduados en el mercado laboral.

Conclusión

La nueva Agenda de Capacidades establece una planificación común para la UE, los estados miembros y los actores involucrados. El objetivo es llegar a una visión común y al compromiso de cooperar en la tarea desarrollar capacidades mayor calidad y más adecuadas que puedan adaptarse a la rápida evolución de las necesidades de capacitación del mercado de trabajo, como también a todas las personas de un conjunto mínimo de capacidades básicas y hacer más comprensibles las cualificaciones, ayudando de este modo a los trabajadores y estudiantes a desplazarse más fácilmente dentro de la UE.

La Comisión ha instado al Parlamento Europeo y al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones a que refrenden la presente Agenda y apoyen activamente su aplicación, en estrecha cooperación con todos los actores involucrados pertinentes.

Sobre los autores

Dana Bachmann es Jefa de la Unidad de Educación y Formación Profesional, ­Formación de Aprendices y Educación de Adultos en la Dirección General de ­Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea.

Paul Holdsworth es jefe del equipo de ­capacidades de adultos en la Unidad de Educación y Formación Profesional, Formación de Aprendices y Educación de Adultos en la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea.

Contacto
Paul.HOLDSWORTH@ec.europa.eu