Michael Samlowski

Editorial

Bienvenidos a la edición nº 79 de Educación de Adultos y Desarrollo. en esta oportunidad, nuestro objetivo es abordar dos amplias temáticas: el cambio climático; la educación de jóvenes y adultos, y la importancia de las redes y el trabajo en red.

Existen fundadas razones para escoger esos temas. Hemos observado cómo la cumbre Rio+20, celebrada a comienzos de este año, se ha transformado en la más importante conferencia de las últimas dos décadas dedicada al cambio climático. organizaciones nacionales e internacionales de la sociedad civil aprovecharon esta ocasión para hacer ver la gravedad de la amenaza mundial que representa el cambio climático, y la necesidad de reformular los paradigmas del desarrollo sostenible. Ha quedado meridianamente claro que el crecimiento económico —que al parecer sigue siendo el objetivo indiscutible de las políticas aplicadas en todo el mundo— sólo puede alcanzarse perjudicando el medio ambiente y los recursos naturales, y prescindiendo de una distribución equitativa. antes bien, es el resultado de una encarnizada competencia en la que los débiles se quedan rezagados.

Las amenazas para el medio ambiente y el calentamiento global afectan de diversas maneras las condiciones de vida de los principales grupos destinatarios de la educación de adultos. Los cambios en las condiciones climáticas repercuten directamente en la pesca y en la agricultura, y las catástrofes naturales se están volviendo cada vez más frecuentes, poniendo en riesgo las condiciones de vida y de trabajo, sobre todo en los estratos más pobres de la población de países en desarrollo.

La pregunta que se plantea es ¿cómo puede contribuir la educación de adultos a limitar la pérdida de biodiversidad, a crear conciencia sobre los factores humanos y su impacto en el medio ambiente y el clima, y a enseñarles a las personas a afrontar más eficazmente las consecuencias perjudiciales, en otras palabras, a lograr que la existencia resulte más llevadera y sostenible? ¿cuáles son los aspectos en que deberíamos concentrarnos? ¿de qué manera nuestros conocimientos prácticos podrían traducirse en métodos eficaces? ¿dónde y cómo se puede someter a una prueba práctica los enfoques innovadores?

Muchas organizaciones están concentrando su labor educativa en estos temas, y el consejo internacional de educación de adultos (CIEA) ha dedicado una importante dosis de energía a desarrollar una postura independiente de la sociedad civil, que refleje vías alternativas para alcanzar el desarrollo sostenible y esboce algunas opciones que puedan servir de baremo para evaluar los resultados de la cumbreRio+20 y la posterior implementación de los acuerdos adoptados en esa conferencia. en conjunto con las diversas redes regionales, el ciea consideró las repercusiones que el surgimiento de distintos paradigmas para el desarrollo sostenible tendría en la educación, y aprobaron el documento La educación que necesitamos para el mundo que queremos como criterio de referencia para futuras iniciativas de la sociedad civil.

En esta edición de Educación de Adultos y Desarrollo compartimos una amplia gama de documentos informativos y declaraciones de posición con respecto a la cumbre de la tierra Rio+20 y sus alcances, al igual que artículos que se concentran en la manera en que lo anterior se traduce en iniciativas educativas emprendidas por y para las personas más afectadas por el cambio climático.

Puesto que está aumentando progresivamente la cantidad de proyectos de cooperación internacional se llevan a cabo en redes —tendencia de la que no está excluida la labor de DVV International— nos pareció que ya era hora de analizar más detalladamente el concepto de trabajo en red, y averiguar qué es lo que las vuelve tan atractivas tanto para las organizaciones participantes como para la comunidad de financiadores. desde hace varias décadas, los educadores de adultos han compartido la convicción —y han adaptado convenientemente su proceder a ella— de que la calidad y los efectos del trabajo de cada educador, al igual que de las instituciones y organizaciones, mejoraría al aunar esfuerzos, al intercambiar mutuamente información, al aprender unos de otros, al definir intereses comunes y luchar codo a codo por ellos, y al organizar proyectos e iniciativas conjuntos, creando sinergias y fomentando la solidaridad y la cohesión. el trabajo en red es considerado una actividad muy valiosa, incluso más allá de las fronteras nacionales, idiomáticas, culturales y geográficas. Se estima que el trabajo en red tiene efectos beneficiosos no solo para el quehacer y los métodos de la educación de adultos, sino además para la labor de promoción política destinada a fomentar el prestigio, el reconocimiento y la financiación de nuestro ámbito de trabajo. en ninguna parte se pone en duda el valor del trabajo en red.

Así y todo, la verdad es que existen notorias diferencias entre organizaciones, países, regiones y culturas, las cuales no pueden ser fácilmente superadas y no deberían pasarse por alto. ideas y experiencias que resultan válidas en una situación no pueden ser transferidas automáticamente a otro contexto. es preciso establecer el valor añadido del trabajo en red, lo cual no debería resultar difícil teniendo en cuenta que se lo considera una verdad obvia e indiscutible.

DVV internationalencargó un estudio destinado a analizar varios de sus proyectos que apoyan redes nacionales y regionales. Se investigaron a fondo las diversas historias fundacionales, las diferentes dinámicas de su creación, sus misiones y objetivos, los mecanismos de funcionamiento y trabajo en redes, al igual que las circunstancias que rodearon los fracasos o éxitos en esas iniciativas. Le solicitamos a la autora de dicho estudio, Meike Pasch, que resumiera sus principales conclusiones. La existencia de una secretaría profesional sólida parece ser un requisito indispensable, para lo cual es necesario contar con una financiación básica estable y confiable que los miembros, por lo general, no pueden garantizar con el pago de cuotas de afiliación. asimismo, parece ser que las redes que representan los sinceros y auténticos intereses de sus miembros son más viables que aquellas que funcionan a instancias de fuentes externas. ambas conclusiones resultan importantes para los donantes, quienes no deberían aplicar a las redes la misma lógica de financiación que emplearían para otros proyectos de cooperación que se concentran en una serie de objetivos claramente definidos que es posible alcanzar en un determinado tiempo y pueden mantenerse en forma independiente sin una necesidad constante de apoyo externo.

Recopilamos diversas experiencias asociadas a la creación y el desarrollo de redes, ya fueran mundiales, regionales, nacionales y locales. todos los entrevistados sostienen que el logro de sus objetivos se vio acelerado al combinar energías y dedicación con otros actores, analizando los factores que permiten el funcionamiento de sus redes, y también en algunos casos preguntándose lo que el trabajo en red ha significado para ellos personalmente.

Por último, permítanme agregar algunas palabras a título personal. esta es la última edición a mi cargo de Educación de Adultos y Desarrollo. durante todos los años en que he trabajado activamente para DVV international cumpliendo diversas funciones, siempre he sentido un gran apego por nuestra revista. tras haber concluido mi período de servicio activo, fue para mí un honor y una grata sorpresa haber sido nombrado redactor de esta publicación. Sin embargo, ha llegado el momento de despedirme expresando mi profunda gratitud a todas y cada una de las personas que han respaldado esta iniciativa, a todos quienes trabajan para DVV International en bonn y en tantos otros lugares de todo el mundo, a nuestro comité de redacción y, con igual aprecio, a nuestros lectores. Ha sido para mí un placer trabajar para ustedes, y con ustedes.

Michael Samlowski