Introducción

Educación de adultos política, eventos y el movimiento

Por regla general, nosotros, los educadores de adultos, somos experimentados maestros en la más diversa gama de temas y artes. Somos capaces de comunicarnos eficazmente con nuestros clientes y nuestras comunidades. Sabemos cómo motivar a las personas que desean superarse y mejorar su vida mediante el aprendizaje, aconsejándoles la mejor estrategia para planificar su carrera de estudios. Puesto que sabemos escuchar, somos sensibles a las necesidades o a las exigencias que requieren respuestas flexibles que se adapten con facilidad a determinas situaciones. Tenemos una gran capacidad para organizar esas respuestas incluso bajo condiciones marco adversas y con presupuestos insuficientes, dialogando y trabajando conjuntamente con nuestros alumnos. Somos todo lo anterior, y poseemos muchas otras aptitudes que resultan indispensables en nuestra labor.

Con todo, y nuevamente por regla general, nuestra habilidad como promotores políticos de nuestra causa es más bien escasa. Sucede con frecuencia que las soluciones útiles para problemas sociales que la educación de adultos podría aportar solo se les ocurren a los responsables de las decisiones políticas, como hallazgo de último momento una vez que han fracasado otros enfoques más costosos. El aprendizaje de adultos rara vez figura en la lista de prioridades que redactan los gobiernos cuando elaboran sus planes de desarrollo educativo.

Sabemos que esta situación tiene que cambiar. Resulta fundamental que los educadores de adultos y sus representantes, al igual que sus organizaciones y asociaciones a nivel local, nacional, regional y mundial, adquieran mayor soltura en el discurso político. Les corresponde cumplir una tarea permanente e interminable como socios fundamentales en el diálogo, que observan las decisiones y medidas gubernamentales, que cabildean en favor de los requerimientos jurídicos y financieros de la educación de adultos y del aprendizaje informal y no formal, y que son capaces de diseñar propuestas e incorporarlas en el debate político.

Hemos conversado sobre este y otros temas con Alan Tuckett, actual presidente del Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE), la asociación de la sociedad civil para el aprendizaje de adultos de mayor alcance mundial con que contamos actualmente. Y hemos tratado de encontrar vías para que la educación de adultos defina su postura con respecto a Río+20. La carta abierta de Robert Bissio dirigida a los líderes mundiales, al igual que el marco de referencia diseñado por Sergio Haddad para debatir sobre el tema de Río+20 desde la óptica de la educación de adultos, son solo dos de los enfoques que se verán enriquecidos por muchos otros de los que seremos testigos y en los cuales tomaremos parte durante los meses venideros.