Ernst-Dieter Rossmann

El 40 aniversario de DVV International

Hoy nos encontramos celebrando el 40 aniversario de DVV International, acaso no una conmemoración histórica (como cuando se cumplen 25 ó 50 años), pero una fecha trascendental de todos modos.

Cuatro décadas de compromiso con la lucha mundial contra la pobreza, permitiendo a los desfavorecidos tomar parte en la vida política, social y económica de su comunidad y de su país, y respaldando el intercambio a nivel mundial en el ámbito de la educación de adultos. Este compromiso se basa en la convicción de que el aprendizaje a lo largo de toda la vida en general, y el aprendizaje no formal en particular, contribuyen de manera decisiva a superar las injusticias, el subdesarrollo y la opresión.

Durante todos estos años, DVV International ha atravesado diversas etapas, fiel a su aspiración de responder siempre de manera inmediata a las necesidades de la gente a la que sirve y a los socios con los que trabaja, y con la convicción de que resulta provechoso compartir avances innovadores en el área de la educación de adultos y de la cooperación para el desarrollo, no en el sentido de seguir las últimas tendencias, sino actuando con ponderación y adaptándose a circunstancias y problemas cambiantes en un mundo en perpetua evolución.

The band Saitenwind from Bonn

El grupo «Saitenwind» de Bonn
(de la derecha a la izquierda:
Uwe Gartenschlaeger /
Michael Samlowski /
Ernst-Dieter Rossmann)
Fuente: Barbara Frommann
 

Al igual que muchas otras instuciones, DVV International comenzó a funcionar en la década de 1950. Luego de las criminales atrocidades y la devastación ocasionadas por la Alemania nazi en toda Europa y mucho más allá de sus fronteras, los padres (y madres) fundadores de DVV se esforzaron por propiciar la reconciliación con nuestros vecinos europeos y por fomentar el entendimiento en Europa y en otros territorios a través de la cooperación y el intercambio en el área de la educación y el aprendizaje. Esta iniciativa fue complementada por el movimiento de solidaridad con el «Tercer Mundo», como se conocía en ese entonces a los países de África, Asia y Latinoamérica. Nombres como los de Julius Nyerere o Paulo Freire dan cuenta de la enorme importancia atribuida en aquellos años a la educación en general, y a la educación de adultos en particular. DVV asumió el desafío, organizando en un principio las así llamadas «escuelas de verano» para capacitar a educadores de adultos del Hemisferio Sur. Hoy en día aún mantenemos contactos con muchos de los primeros participantes en esos cursos, y siempre que se presenta la ocasión disfrutamos intercambiando recuerdos mutuos de aquella temprana etapa.

Fue a fines de los años sesenta cuando surgió la necesidad de institucionalizar la labor internacional de DVV. Así, en 1969 se fundó el «Departamento para la Educación de Adultos en Países en Desarrollo». En 1993, el Departamento cambió su nombre por el de «Instituto de Cooperación Internacional de la Asociación Alemana para Educación de Adultos, IIZ/DVV». Pueden fácilmente imaginar la acogida que tuvieron esos complicados nombres en la comunidad internacional, lo agradecidos que deben de haberse sentido nuestros colegas extranjeros ante el desafío lingüístico que les estábamos imponiendo. Incluso la sigla IIZ/DVV seguía encerrando para muchos un misterio. Como era de suponer, no fuimos los únicos que recibimos con alivio la decisión adoptada en 2007 de denominar al Instituto DVV International. Como parte de DVV, el Instituto se encuentra estrechamente vinculado a la labor de las universidades populares alemanas, de las cuales existe alrededor de un centenar.

A fines de los años ochenta, el colapso del bloque oriental supuso un nuevo desafío para el Instituto. La tarea inmediata, compartida con nuestros amigos que mantienen la larga tradición de la educación de adultos en esta región, era prestar apoyo a las personas de esa parte del mundo en la ardua tarea de buscar nuevas perspectivas profesionales y personales.

Si analizamos en la actualidad la trayectoria de DVV International, encontraremos estas raíces y estas historias por doquier. Ellas convergen en algunos de los principios fundamentales de la labor de cooperación internacional que le confieren al Instituto su perfil e identidad. Como ya se señaló, nuestro compromiso tiene que ver ante todo con la lucha contra la pobreza. A nuestro juicio, los sectores más desfavorecidos y de menores recursos de la sociedad constituyen el principal grupo destinatario de la educación de adultos.

Celebrating the 40th anniversary

Celebrando el 40 aniversario
Fuente: Barbara Frommann

Unos 1.000 millones de personas continúan viviendo en condiciones de pobreza absoluta, de las cuales 800 millones son analfabetas. El principal objetivo de DVV International siempre ha sido —y sigue siendo— abrirles perspectivas, por limitadas que puedan ser nuestras herramientas. Es nuestra intención ayudarles a aumentar su capacidad para participar activamente en la sociedad. DVV International se guía por un enfoque holístico aplicado a la «educación de adultos», el cual se funda en los valores esenciales de la democracia y los derechos humanos. Fuera de impartir formación profesional y de fomentar los medios de subsistencia, la educación de adultos, tal como nosotros la percibimos, debe aspirar a objetivos de emancipación, ya sea a través de la educación con perspectiva de género, el desarrollo local, o la labor con grupos minoritarios.

En consecuencia, siempre hemos asignado una enorme importancia a las asociaciones a largo plazo basadas en la confianza mutua. Tenemos conciencia de que los plazos de 2 a 3 años —muy en boga hoy en día— para concluir los proyectos no son suficientes si se pretende generar cambios sostenibles. Al igual que en el pasado, los compromisos y las asociaciones a largo plazo siguen caracterizando la labor de DVV International. Estamos convencidos de la urgente necesidad —no sólo restringida a la educación de adultos, pero asociada particularmente a ese ámbito— de formar asociaciones basadas en la confianza, la apertura y los intereses profesionales, entre organizaciones del Norte, del Sur, de Occidente y de Oriente, tanto a nivel individual como colectivo. Para nosotros lo anterior adquiere aún mayor importancia en el mundo de hoy, que se encuentra cada vez más dominado por una cultura de la licitación, que convoca a una gran cantidad de organizaciones a fin de que propongan ideas para implementar objetivos de proyectos a corto plazo, y durante el proceso convierte a socios potenciales en antagonistas.

En DVV International estamos convencidos de que en el corto plazo no es posible lograr el alfabetismo funcional en Guinea ni construir estructuras adecuadas para mejorar las cualificaciones de personas desempleadas en Asia Central, por men- cionar solo dos ejemplos, Tal vez sea preciso mantener una actitud resueltamente «anticuada» en algunos aspectos, y confiar en la experiencia comprobada.

Gracias al Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), DVV International ha sido capaz de lograr precisamente ese objetivo. El Ministerio reconoció tempranamente que para alcanzar el desarrollo partiendo desde la pobreza se requiere tiempo y confiabilidad. Su Departamento para el Mejoramiento de las Estructuras Sociales se guía por un enfoque a largo plazo para respaldar la labor de organizaciones de la sociedad civil. Dicho enfoque, en nuestra opinión, está asociado a un historial de notables éxitos. En nombre de DVV, quisiera aprovechar esta oportunidad para manifestar nuestro reconocimiento a los representantes del Ministerio, quienes nos acompañan esta tarde, por la fe y la confianza en nuestra labor que tanto ellos como sus colegas han demostrado a lo largo de las cuatro últimas décadas, al igual que por la fructífera cooperación que hemos tenido el agrado de desarrollar junto a ellos desde el comienzo. Espero sinceramente que este historial de éxitos se mantenga por un largo tiempo en el futuro.

Actualmente, DVV International cuenta con una plantilla de 150 funcionarios. Si consideramos la cantidad y diversidad de los proyectos y las actividades que lleva a cabo el Instituto, no es de ninguna manera un personal numeroso. El trabajo sólo puede realizarse porque somos capaces de confiar en una red estable de socios que consagran sus conocimientos especializados, su compromiso y su amistad a nuestra causa común. Siempre hemos considerado importante evitar restringirnos a una categoría específica de las instituciones de educación de adultos. Por el contrario, siempre hemos sostenido que el hecho de poder contar con los ministerios y los gobiernos locales por igual, con las ONG y sus redes, y con las universidades y los institutos de investigación, favorece el éxito de nuestra labor. Todos ellos forman parte del panorama de la educación de adultos, tienen la misma importancia para nosotros, y tenemos con ellos una deuda de gratitud y respeto. DVV International siempre ha percibido su papel como el de un socio dialogante, que no exige la capacidad para aportar soluciones definitivas, sino que está dispuesto a escuchar primero, y sólo entonces se procederá a elaborar planes de acción en conjunto con nuestros socios. Este es el enfoque por el que nos hemos estado guiando desde mucho antes de que la palabra «propiedad» se transformara en un eslogan de la cooperación para el desarrollo.

Durante muchos años, nuestro Instituto ha representado exitosamente a DVV en el movimiento internacional de educación de adultos. Fue uno de los miembros fundadores de la Asociación Europea para la Educación de Adultos. Los miembros del personal de DVV que a lo largo del tiempo han pertenecido al comité directivo y al consejo administrativo de la AEEA han contribuido a moldear el quehacer de esa entidad. Mantenemos estrechos lazos de amistad con nuestros colegas de las asociaciones regionales en África, Asia y Latinoamérica, y siempre hemos participado activamente en la labor del Consejo Internacional de Educación de Adultos (CIEA).

The partners congratulate

Felicitaciones de los socios Fuente: Barbara Frommann

Queridos amigos y colegas: a lo largo de sus cuatro décadas de existencia, DVV International se ha caracterizado por un alto grado de flexibilidad y disposición, así como por la capacidad de responder a desafíos siempre cambiantes. Estos rasgos tendrán, sin duda, la misma importancia en el futuro, si se pretende que DVV International siga defendiendo su posición de pequeño, aunque ágil, pez en un acuario de tiburones donde nadan los actores más poderosos en el ámbito de la cooperación para el desarrollo. Llegados a este punto, quisiera describir brevemente cuatro de los desafíos que afrontamos:

  • El mundo en que vivimos aún está padeciendo numerosos conflictos armados, guerras y situaciones de lucha civil. DVV International no puede ni debe operar en zonas directamente afectadas por un clima de abierta violencia. Sin embargo, está claro que será necesario aprovechar el potencial del aprendizaje de adultos para ayudar a resolver situaciones de crisis y conflicto. Son muchas las medidas que podrían adoptarse a fin de abrir nuevas perspectivas para las personas, promover el entendimiento y tender puentes. Considero que la propia experiencia vivida por la nación alemana en el siglo 20 nos obliga a comprometernos activamente en el Oriente Próximo, en Afganistán y en muchas otras regiones del mundo.
  • El panorama de los donantes está cambiando. La Unión Europea está adquiriendo una creciente importancia como actor en el ámbito de la cooperación para el desarrollo. Las fronteras nacionales se están volviendo cada vez más permeables.
  • Están surgiendo nuevos actores, que, por ejemplo, adoptan la forma de grandes fundaciones privadas con presupuestos que a menudo exceden los de actores estatales. Como respuesta a estos cambios, DVV International ha creado un departamento para la adquisición de contratos de servicio y subvenciones. Es preciso que se sigan realizando denodados esfuerzos en este sentido. 
  • Los nuevos estándares en la cooperación para el desarrollo se encuentran en permanente evolución. A modo de ejemplo, basta mencionar el actual debate en torno a métodos de seguimiento y evaluación. Por cierto que no necesitamos subirnos al tren de cualquier moda que pueda surgir, aunque por otra parte sería un error hacer oídos sordos a las innovaciones. Es menester reevaluar constantemente nuestra postura cuando exista la posibilidad de que las novedades reporten beneficios y mejoren nuestra labor. 
  • Por último, quisiera mencionar un aspecto que no debería suponer una dificultad demasiado compleja para DVV International. Los cambios que está experimentando el mundo están modificando el equilibrio entre los países y las regiones. Europa ya no es, ni económica ni intelectualmente, «el obligo del mundo». Para desarrollar una verdadera cooperación es necesario que los socios actúen en un pie de igualdad. Ello incluye el fortalecimiento del trabajo de red entre los propios países del Sur. En Europa debemos aprender a aceptar que no todas las iniciativas de desarrollo se originan en el Norte. Es evidente que este nuevo estado de cosas influirá en el rumbo de la cooperación para el desarrollo en el futuro.

Damas y caballeros:

Una institución no es nada sin las personas que la moldean y le insuflan vida. Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a todas las personas que trabajan para DVV International, tanto aquí en Alemania como en el extranjero. Es gracias a ellas que nuestro Instituto ha logrado forjar un historial tan exitoso. Tenemos una particular deuda de gratitud con Helmut Dolff, el primer director de DVV, cuya impronta de iniciativa y entusiasmo fue de enorme importancia durante la etapa fundacional. Manifestamos, también, nuestro especial reconocimiento a Jakob Horn, quien encabezó el Instituto durante muchos años y falleció muy prematuramente a comienzos de este año. También es de justicia agradecer a su sucesor, Heribert Hinzen y a los subdirectores Wolfgang Leumer, Michael Samlowski y Uwe Gartenschlaeger. La Asociación Alemana para la Educación de Adultos se siente justificadamente orgullosa de su vibrante y excepcional Instituto internacional. Esperamos ilusionados poder celebrar los próximos 40 años.