Las claves para alcanzar la paz y la prosperidad en África

Samuel Asnake Wollie (Etiopía) es el Coordinador Jefe de Programas Educativos en la Oficina de Enlace de la UNESCO en Addis Abeba.

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África está experimentando un proceso de cambio, pues aspira a ser un continente completamente pacífico y próspero de aquí a 2063. Este puede parecer un objetivo demasiado ambicioso, dados los múltiples problemas que se afrontan tanto dentro como fuera del continente. Además, existe actualmente un intenso debate sobre si estos cambios sociales, económicos y culturales representan un pasivo o un activo cuando se pretende alcanzar una verdadera unidad nacional y continental y un desarrollo sostenible. La compleja pregunta que se plantea es cómo transformar un pasivo en un activo para forjar una nación. En mi humilde opinión, solo la alfabetización funcional y un proceso continuo de educación permiten afrontar con éxito este problema. A mi modo de ver, si bien la alfabetización supone un activo para el progreso de una persona a lo largo de la vida, la alfabetización básica y funcional proporciona la llave que abre las compuertas de un océano de conocimientos y de sabiduría en ese contexto.

Muchos países africanos consideran que la respuesta es la escolarización, la cual, si bien corresponde a una forma de educación, no es la única disponible. Por lo tanto, ya es hora de que cuestionemos esa noción. Además de ampliar la educación formal, es preciso que descubramos y construyamos un innovador entramado social de transición y transformación mediante una alfabetización que aporte un valor añadido.

Así pues, mucho más que la enseñanza del alfabeto, son estos círculos de alfabetización los que permiten afrontar crisis relacionadas con el empeoramiento y la aceleración de fenómenos como el desplazamiento de la población y la inmigración, los conflictos y la violencia, el cambio climático y el aumento de las desigualdades. El aprendizaje repercute en el desarrollo y fomenta un tránsito social y cultural armónico hacia la globalización. Contribuye a asignar nuevas responsabilidades a las familias y a las comunidades cuando se trata de modificar los modelos de vida, y además puede armonizar la comunicación y los negocios en una economía del conocimiento competitiva. El aprendizaje tiene la capacidad de revolucionar las oportunidades de subsistencia, y de desarrollar la agricultura a fin de aumentar la productividad, mejorando así la seguridad alimentaria. Por eso la exigencia de crear un entorno alfabetizado viable e inclusivo para todos, como asimismo de promover la alfabetización y la educación de adultos, sigue encabezando la lista de prioridades en la agenda de desarrollo de África.

Así y todo, los programas de alfabetización de adultos están por lo general mal organizados y no logran entusiasmar a los alumnos. La mayoría de los estudiantes adultos tampoco se sienten motivados para asistir a las clases o a los círculos de alfabetización de adultos. Si se desea despertar la motivación de las personas para aprender no basta con crear una política y un entorno físico, sino que además resultan fundamentales la superación personal y el desarrollo social. El criterio fundamental que debe considerarse es el grado de utilidad práctica que tiene la enseñanza para el alumno en el contexto de la vida real: esa es la fuerza impulsora del aprendizaje de adultos. Sin motivación, nadie se siente estimulado para aprender y cambiar. Descubrir cómo motivar a los alumnos adultos para que participen plenamente y persistan en su propio proceso de aprendizaje resulta más importante que construir instalaciones físicas. Si deseamos que la alfabetización y la educación de adultos formen parte de la agenda de desarrollo de África, debemos basarnos en la compulsión interna que se origina en la vida cotidiana de los adultos. Escuchar a los alumnos y atender a sus aspiraciones de aprendizaje es el requisito fundamental para convertir los problemas en un compromiso de mejorar la vida en África.