Haldis Holst

“No basta con financiar la ­formación de docentes o con aumentar el atractivo de esta área”

Entrevista realizada por Johanni Larjanko, redactor jefe de Educación de Adultos y Desarrollo


Haldis Holst es la secretaria general adjunta de la Internacional de la Educación (IE). Nacida en 1960 en Oslo, Noruega, se graduó de profesora en 1983, con una especialización en inglés y en educación física. Ha trabajado como profesora en escuelas primarias y secundarias, y ha sido representante sindical tanto en el ámbito local como en el regional y nacional. Se reúne con Educación de Adultos y Desarrollo para reflexionar sobre la manera en que la Internacional de la Educación trabaja en el área de la formación de docentes, y sobre los obstáculos que los profesores están afrontando actualmente en el mundo.


¿Por qué necesitamos profesores?

Contar con buenos profesores es un requisito indispensable para impartir cualquier tipo de educación de calidad, independientemente del nivel de enseñanza y sea cual sea la edad de los alumnos. Los buenos profesores son la clave. Las dificultades que se afrontan son enormes, ya que existe un déficit de profesores cualificados en muchos lugares del mundo, tanto del Norte como del Sur. El problema que se plantea es muy complejo: cuál es el método más eficaz para reclutar suficientes maestros y cómo les ayudamos a transformarse en profesionales realmente competentes. 

Entonces, ¿qué podemos hacer para remediar esta ­situación?

Nuestra principal preocupación en la Internacional de la Educación es combatir la tendencia a tomar atajos; por ejemplo, cuando se rebajan las exigencias. Percibimos en varios ámbitos una tentación de disminuir los requisitos para así aumentar la cantidad de profesores, y de ese modo mejorar las estadísticas de un país. Se trata de un camino muy peligroso. ¡Las estadísticas nunca pueden ser más importantes que la calidad! Ahora bien, ¿cuál es el método más adecuado para hacer frente a esta situación? La respuesta no es sencilla, ya que las circunstancias varían de un país a otro. Permítame darle algunos ejemplos. En muchos lugares, la edad promedio de los profesores es más bien alta. En este caso el desafío consiste en atraer a nuevos docentes. ¿Cómo conseguimos motivar a los jóvenes para que abracen la profesión docente? ¿Cómo logramos que esta actividad resulte atractiva para ellos? En algunos países los obstáculos tienen que ver con desequilibrios regionales, en el sentido de que en algunas regiones del país puede haber un plantel de maestros con una excelente formación académica, mientras que en otros sectores, por lo general en zonas más rurales, la calidad de los profesores es inferior. En estas circunstancias, el objetivo es lograr una distribución igualitaria. ¿Cómo nos aseguramos de que exista una cantidad suficiente de buenos maestros en todo el país? Los problemas varían, como también las soluciones. Me parece que lo primero que cualquier país necesita es contar con una estrategia nacional sobre cómo capacitar y apoyar a los profesores. 

Cuando usted analiza la situación, ¿considera que la mayoría de los países están aplicando estrategias de ese tipo?

Es una pregunta demasiado compleja como para responderla de manera general. La realidad es tan distinta de un lugar a otro. Si la examino desde una perspectiva positiva, la educación ha despertado un enorme interés como derecho individual, incluido el derecho al aprendizaje a lo largo de toda la vida. La atención también se está centrando cada vez más en la educación como herramienta para alcanzar otros objetivos, sobre todo los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En muchos países la educación es considerada la herramienta más eficaz para combatir la pobreza, luchar por un mundo más sostenible, crear más empleos, etc. Es así como los políticos son cada vez más conscientes de la necesidad de invertir en educación. Se trata, en mi opinión, de una tendencia positiva. Al mismo tiempo, aún media una enorme distancia entre el discurso y la acción; todavía hay mucho por hacer. No basta con financiar la formación de docentes o aumentar el atractivo de esta área. Es preciso crear una enorme infraestructura. Hay que preocuparse de aspectos tales como sueldos dignos, estabilidad en el empleo, condiciones de trabajo funcionales. Esa es la causa por la cual lucha la Internacional de la Educación. En suma, nos parece que en teoría contamos con un enorme respaldo, pero ello no siempre ocurre en la práctica.

Puesto que el mejor camino a seguir consiste en diseñar estrategias nacionales para la educación, ¿hasta qué punto están dispuestos y preparados, como organización internacional, para comprometerse a nivel nacional, por ejemplo supervisando los resultados y la calidad de una estrategia?

Nuestra solución en este caso consiste en respaldar de manera muy activa a nuestras organizaciones afiliadas, todas las cuales están trabajando a nivel nacional. Deseamos apoyarlas para que intervengan en el debate sobre políticas en sus respectivos países. Los efectos más notorios se producen cuando logran impulsar cambios y proponer algunas soluciones. Otra herramienta es la Alianza Mundial para la Educación, la cual fue creada con el propósito de ayudar a los países a alcanzar el Objetivo 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Está dirigida a los países con las necesidades más urgentes y que se están quedando rezagados. Lo primero que hace esta alianza es brindar apoyo financiero a fin de elaborar un plan para el sector educativo. En segundo lugar, se entabla un diálogo civil con diversos actores involucrados. A nuestro juicio, estas medidas podrían resultar de utilidad para desarrollar todos los niveles educativos. También constituye una excelente herramienta para darles a conocer nuestras necesidades a los políticos. Por último, también nos ayuda a mantenernos atentos a lo que está ocurriendo y asegurarnos de que la política no consista solamente en palabras escritas sobre un papel. 

Los intentos por importar un sistema de educación o una política de otro país por lo general están condenados al fracaso, ya que son muy numerosos los factores que intervienen. Entonces, ¿cómo creamos un conjunto de estándares mínimos, por ejemplo en la formación de docentes a nivel mundial?

Es difícil, pero hay algunas medidas que se pueden adoptar. En conjunto con la UNESCO hemos trabajado en la elaboración de estándares internacionales para profesores, el llamado marco mundial de la IE y la UNESCO para los estándares profesionales de la enseñanza. En él se entrega información sobre adónde hay que dirigirse para obtener una acreditación como profesional en este ámbito. Estos estándares están siendo aplicados de manera experimental por la UNESCO en algunos países del hemisferio sur. Afortunadamente, muchas naciones ya han elaborado una suerte de ética profesional para la enseñanza. Se trata de un buen comienzo, pero ese referente también debe ser sometido a un control de calidad. Es entonces cuando pasan a intervenir los estándares internacionales. Si pretende adaptarse a distintos contextos y necesidades, un estándar internacional no puede entrar en cuestiones de fondo, como estipular la cantidad de años que hay que estudiar para transformarse en un profesor cualificado, o establecer un currículum universal. Pero lo que sí puede hacer es describir las competencias necesarias para ser considerado un profesional. Así pues, más que nada tiende a ofrecer un marco o un punto de referencia para la elaboración de políticas nacionales. 

Suena muy interesante y útil. ¿Cuándo entra en juego la educación de adultos en este panorama?

Ah, buena pregunta. Reconozco que en la Internacional de la Educación se debería mencionar la educación de adultos con más frecuencia, hablar acerca de ella e incorporarla a su labor. En la actualidad ya representamos a la educación superior y la formación profesional, pero la educación de adultos no formal e informal está algo alejada de nuestra esfera de acción. Aun así, todos los niveles y tipos de educación tienen un papel que cumplir, y ciertamente podemos esforzarnos por incluir un ámbito de aplicación más amplio en nuestro discurso y en nuestra labor. Vislumbro obstáculos en ambos extremos de la educación, esto es, en las primeras etapas, y luego en las fases ulteriores. Estamos adoptando medidas para garantizar la calidad de la educación de la primera infancia, al igual que la del aprendizaje que tiene lugar fuera del sistema formal. Desearíamos involucrarnos más con los actores que intervienen en este sector. Si bien hoy en día algunos de nuestros miembros participan activamente en esta actividad, muchos de sus profesores no tienen acceso a la formación de docentes. Son aquellos que actualmente no pueden beneficiarse de nuestros servicios, maestros que pese a trabajar como educadores de adultos carecen de una formación como docentes y rara vez están afiliados a sindicatos de profesores. Durante los últimos años hemos redoblado nuestros esfuerzos para ocuparnos de este grupo que denominamos personal de apoyo pedagógico, el cual sin duda cumple una importante labor. En este grupo se incluyen todas las personas que participan en la educación pero carecen de los estudios necesarios para ejercer como profesores cualificados.

A mi modo de ver, debido a que su situación no está claramente definida, este grupo, que colabora decididamente en los esfuerzos por mantener armado ese rompacabezas que es el aprendizaje a lo largo de toda la vida, realmente debe necesitar la ayuda y el respaldo de una organización como la Internacional de la Educación.

¡Por supuesto! Estoy completamente de acuerdo. Es una situación similar a la del personal a cargo de la educación de la primera infancia. También está realizando una labor muy importante, pero en muchos casos su situación no es clara. Ambos grupos requieren apoyo, necesitan ayuda para organizarse. Los educadores de adultos que trabajan fuera del sistema formal deben tender puentes hacia la vida profesional. También es menester asegurarse de que se les ofrezca la oportunidad de estudiar, de obtener las cualificaciones necesarias para realizar aún mejor su tarea. Muchos cuentan con una amplia experiencia práctica, pero carecen del reconocimiento oficial que trae aparejado un título. Lo anterior también es válido para una gran cantidad de docentes de formación profesional.
 

Mucho se ha hablado acerca de los efectos de la globalización y la digitalización. Puesto que esta situación también influye en el lugar donde aprendemos y en la manera en que lo hacemos, ¿cómo deberían reaccionar los profesores?

Ja, ja, tiene razón. En vista de todos estos factores, los problemas se tornan aún más complejos. Por un lado, se observan enormes diferencias entre países que están preparando a los alumnos para desenvolverse en un mundo digital y los países que ni siquiera han comenzado este proceso. Es probable que estos últimos carezcan del equipamiento necesario, o que las salas de clases no cuenten con electricidad. El acceso a la tecnología suele ser el primer obstáculo. Se trata de un debate sobre la igualdad, en el cual no percibimos un conflicto directo. Todos parecen estar de acuerdo en que es necesario mejorar la situación. Asimismo, las aptitudes de TI de los docentes varían enormemente, por lo que es necesario incorporar esta área en los programas de formación complementaria para profesores de todos los niveles de educación. Todos, tanto docentes como alumnos, deberemos poseer competencias digitales para poder desenvolvernos en el futuro. También considero que la tecnología ofrece excelentes herramientas para el aprendizaje, gracias a las cuales los profesores pueden crear nuevos escenarios de aprendizaje y apoyar los ya existentes. Por ejemplo, consideremos el acceso. La tecnología nos promete contactarnos con grupos a los cuales hasta ahora no habíamos tenido acceso. Deberíamos intentar vislumbrar las posibilidades sin perder de vista la brecha digital, y esforzarnos por superarla. Por último, tenemos que ejercer el papel de guardianes y recordarles a los encargados de adoptar las decisiones que las máquinas no pueden reemplazar a los docentes humanos.

Habida cuenta de todos los cambios que están ocurriendo en el mundo actualmente, me parece obvio que los profesores tienen que actualizar regularmente sus conocimientos y aptitudes para mantenerse al día con la realidad mundial. ¿Qué medidas adopta la Internacional de la Educación para respaldar la formación profesional permanente de los maestros?

Bueno, en nuestro documento sobre política educativa señalamos que la formación de los profesores incluye tres elementos: la formación docente inicial, la introducción a la labor docente y la formación complementaria. Estos tres elementos revisten la misma importancia y son necesarios para garantizar una enseñanza de calidad. Por supuesto que algunos conocimientos no varían, por lo que basta con adquirirlos una vez. Pero una gran cantidad de conocimientos van quedando obsoletos, y al mismo tiempo se van generando otros nuevos. 

La política educativa tiene un carácter nacional, y las necesidades y el contexto varían de un país a otro. ¿Cuál es, entonces, el valor añadido de una organización internacional como la Internacional de la Educación?

Mmm. Me parece que cada uno de nuestros miembros respondería esa pregunta de manera distinta. Algunas importantes organizaciones considerarán que la IE puede hacer cosas de las que ellas no son capaces. Por ejemplo, representar sus intereses en el diálogo con la OCDE, la UNESCO o la Unión Europea, por nombrar algunas entidades. En estos casos solemos desempeñar el papel del amigo crítico, haciendo oír la voz de los profesores en la mesa de negociaciones. Los miembros de menor importancia nos necesitan principalmente para fortalecer sus competencias. También precisan nuestra ayuda para elaborar planes estratégicos y otros documentos similares. Lo que tienen en común todos nuestros miembros es la percepción de que la educación se está viendo cada vez más afectada por las tendencias y los objetivos mundiales. Gran parte de la agenda política se pone en práctica a escala mundial, incluso si la implementación es nacional. Me parece que uno de los principales obstáculos que afronta la educación es el creciente interés por este campo demostrado por los actores comerciales mundiales, quienes buscan conquistar nuevos mercados. Eso sí, también existen muchos actores privados que han asumido un compromiso a largo plazo con la educación y se toman en serio el tema de la calidad; por lo general, ellos no representan un problema. Las empresas que procuran ampliar su cobertura desde la educación ofrecida a una élite reducida hacia la educación masiva, esas sí se han incorporado recientemente a nuestro sector y plantean varias amenazas. Sus grupos destinatarios son, en particular, países más pobres del Hemisferio Sur. Estos actores privados por lo general no ven con buenos ojos a la Internacional de la Educación, y sin embargo nosotros no los consideramos “el enemigo”. Ellos están trabajando en un mercado. Es responsabilidad de los Gobiernos fijar los estándares, elaborar un sistema eficaz de control de calidad y no rebajar las exigencias; y es nuestra misión procurar que los Gobiernos tengan presente esa necesidad.

Haldis Holst, muchas gracias por la entrevista.

La Internacional de la Educación fue fundada en 1993 como producto de la fusión entre dos entidades. Ella no solo permitió crear la organización sindical y sectorial más grande y representativa del mundo, sino que además aunó dos tradiciones encarnadas por los sindicatos de la educación y las organizaciones profesionales. Esta nueva entidad permitió que la educación gratuita y de calidad para todos se transformara en una de las cinco prioridades mundiales en materia de políticas. Las demás prioridades son promover la condición de la profesión docente, mejorar las normas y términos profesionales y las condiciones de trabajo, y neutralizar las tendencias a la desprofesionalización. Para más información, visite https://ei-ie.org